LAS PREGUNTAS IDEALES QUE TE AYUDARÁN A ALCANZAR TUS OBJETIVOS

¿Recuerdas la frase de la semana publicada este pasado lunes?: “Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana”, la dijo Walt Disney y rompe el hielo de manera perfecta para hablar sobre ello en este post.

¿Comenzamos?…

Fotografía: Armand Khoury

Fuente: Unsplash

¿Cuántas veces nos pasa que nos proponemos algo, pasa el tiempo y vamos viendo que no hacemos nada? Seguro que te suena eso de…

  • Mañana empiezo.
  • El lunes me pongo a dieta.
  • Cuando comience el nuevo año comienzo a hacer deporte.
  • Cuando pase el verano con todos sus eventos dejaré de fumar.
  • El mes que viene empezaré a ahorrar para ese viaje que quiero hacer.

Desgraciadamente nos pasa a nosotros y conocemos a muchas personas que quieren hacer cosas, pero por alguna razón dejan pasar el tiempo y ven cómo hoy están igual que ayer. Pero lo más triste, es que además nos vemos hoy igual que hace un mes y quizás igual que hace un año. Esto ocurre porque vivimos pensando que aún tenemos tiempo de comenzar y aunque en parte es cierto del mismo modo que también es cierta esa frase que dice “Nunca es tarde”, también es cierto que esa forma de pensar solamente nos lleva a dejar pasar la vida frente a nuestros ojos y esa vida será dentro de un año la misma que la que teníamos hace un año.

“`Algún día´ es una enfermedad que se llevará tus sueños a la tumba contigo”.

– Timothy Ferris –

¿De qué se arrepiente la gente justo antes de morir?

Seguro que has oído hablar de esto.

Bronnie Ware es una enfermera que quiso dejar reflejado por escrito algo que le había tocado el alma sobre las personas moribundas. Fue testigo de los arrepentimientos más comunes de las personas que sabían que estaban muriendo y esto le hizo comenzar a ver la vida de otra manera, desde otra perspectiva y con plena conciencia individual.

Gracias a que ella quiso mostrarlo al mundo, esto nos puede servir para replantearnos nuestra actitud frente a lo que realmente deseamos en esta vida.

¿Cuáles son esos arrepentimientos más comunes en las personas cuando llegan a sus últimos días de vida? Las respuestas fueron las siguientes:

  • No haber sido fiel a sí mismo: “Quisiera haber hecho lo que quería y no lo que otros querían que hiciera”.
  • “Ojalá no hubiera trabajado tanto”.
  • “No haber expresado mis sentimientos”.
  • “No haber dedicado tiempo a los amigos”.
  • “No haber sido más feliz”.

Imagina lo triste que es vernos con estas frases en nuestra cabeza en nuestros últimos días. ¿Podrías? Es más, ¡Podemos usarlo como herramienta práctica para llevar a cabo lo que queremos trabajar en este post!

Por supuesto que sí, así que antes de hacernos la lista de preguntas adecuadas para lograr nuestros propósitos, podemos comenzar haciendo lo siguiente:

Tips:

Visualízate en tus últimos días de vida:

Sé que suena duro y que la emoción puede ser igualmente dura, pero te pido que imagines por un momento que de repente has visto toda tu vida pasar y te encuentras en tus últimos días de vida. Imagina que estás en un futuro lejano, en la cama, siendo consciente de que ya has vivido todo lo que tenías que vivir. En ese momento, visualiza que repasas toda tu vida entera, que piensas en todo aquello que has hecho, pero también piensas en todo aquello que no has hecho. Imagina con toda precisión cómo te sientes y qué emociones te vienen, al pensar que has dejado muchas cosas por hacer, porque pensabas que aún tenías tiempo. Quizás pensaste por primera vez en aquello que pudo haberte hecho feliz cuando aún tenías 25 años, pero sentías que tenías tiempo y te aterrorizaba ponerte a crear ese sueño, porque a veces pensar en actuar YA da terror, es cierto, pero el caso es que nunca comenzaste. Ahora que te ves en la vejez y mirando hacia atrás ¿Cómo te sientes? ¿Qué sientes al pensar cómo habría sido tu vida si hubieras dado ese primer paso a los 25 o 30 años? ¿Cómo habría sido tu vida?

A continuación y con la ayuda de esta motivación que acabamos de trabajar con el ejercicio anterior, ahora vamos a conocer algunas preguntas que nos ayudarán a evaluar el punto en el que nos encontramos y que además, nos ayudarán a tomar conciencia de lo que estamos haciendo, o no, para lograr lo que realmente queremos. Estas preguntas nos ayudarán a tomar acción en lo que queremos y comenzaremos a ver resultados en solo días. Ya no te sentirás en el mismo lugar que ayer, sino que mañana verás que ya has dado el primer paso y estás más cerca.

Fotografía: Anne Nygård

Fuente: Unsplash

Para poder tomar conciencia de las acciones que estamos tomando o dejando de tomar, vamos a escribir en una hoja de papel las siguientes preguntas.

  • ¿Qué es lo que deseo realmente? ¿Cómo lo deseo específicamente? ¿Cuándo lo deseo exactamente?
  • ¿En qué momento estoy ahora? ¿Cómo me encuentro con respecto a mi propósito? ¿Cómo me siento con respecto a ello?
  • ¿Qué he hecho hasta este mismo momento para acercarme a ese objetivo? ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Es coherente? ¿Es eficaz?
  • En el caso de no estar haciendo nada aún en el presente, ¿Cómo me siento emocionalmente hablando con respecto a ello? Si la emoción es desagradable, ¿Cuánto tiempo más estoy dispuesto o dispuesta a estar en esta situación? ¿Me hace sentir una persona orgullosa por ello? ¿Qué tengo que hacer para dejar de sentir esta emoción desagradable por no estar haciendo nada?
  • Si continúo sin hacer nada al respecto, ¿Cómo me veré y me sentiré dentro de un año? ¿Qué pensaré de mí por ello?
  • ¿Qué obstáculos estoy teniendo? ¿Cómo los estoy sorteando o cómo puedo hacerlo?
  • ¿Qué obstáculos creo que voy a tener o puedo tener?
  • Si me encuentro con esos obstáculos ¿Cómo puedo sortearlos?
  • ¿Cómo me sentiré cuando ese objetivo esté conseguido?

Estas preguntas pueden ser literales tal y como las hemos visto, o estas mismas pueden servirnos para personalizarlas en coherencia con nosotros mismos y nuestras circunstancias. La clave está en encontrar las preguntas y las palabras adecuadas, que nos hagan sentir algo por dentro, que nos hagan recapacitar, pararnos a pensar un instante y ver qué es lo que estamos haciendo de manera errónea, o simplemente no estamos haciendo. Escribiremos las respuestas de forma detallada en la hoja en donde hemos plasmado las preguntas. Luego las leeremos en voz alta para escucharnos. En el momento en el que seamos conscientes de todo ello, nos sentiremos capaces de levantarnos del sofá y tomar acción sobre lo que realmente queremos.

Mañana, te encontrarás sin duda un poquito más cerca de tu objetivo.

Eva María Arrabal Martín

BIBLIOGRAFÍA:

“Coaching, caminando hacia el Ikigai”, Editorial Bookboon, 2020, Eva María Arrabal Martín.

“Motivación 1: el super poder de auto motivarte”, Editorial Bookboon, 2021, Eva María Arrabal Martín.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-06-04/enfermera-cinco-cosas-arrepentiras-antes-morir_1567460/

Las 7 claves definitivas que te ayudarán a alcanzar tus propósitos de año nuevo

Ya ha comenzado el nuevo año y seguro que tienes pensado algún propósito para los próximos 12 meses. Sin embargo, sabes que cada año haces lo mismo y pocas veces has logrado cumplirlo antes de las siguientes navidades. Quizás hayas intentado dejar de fumar, aprender inglés, ir al gimnasio o perder peso. Pero cuando llegas al mes de diciembre miras los resultados y te preguntas qué es lo que falla o por qué no puedes alcanzar tus objetivos. No eres el/la único/a, es una frustración muy común. No es tan fácil proponerse una meta y lograrlo. Aunque nos digan que la motivación lo es todo, para alcanzar lo que queremos se necesita algo más.

A continuación voy a darte 7 claves muy poderosas que pueden ayudarte a llevar a cabo esos propósitos que ya tienes en mente y que deseas, de una vez por todas, cumplir antes de que llegue el  1 de diciembre de este año.

  1. Busca propósitos que sean “realistas” según tu criterio.

Puede parecer obvio pero más veces de las que nos creemos nos proponemos metas que consideramos “realistas” porque otros lo han conseguido o porque sabemos que de manera objetiva “es posible” hacerlo. Sin embargo, en algunos casos de manera inconsciente pensamos que aún siendo realista para otros puede que no lo sea para nosotros mismos. Yo te pregunto: «¿Qué piensas tú de manera subjetiva? ¿Crees realmente que tú puedes dejar de fumar? ¿Lo consideras realista para ti?». No quiero decir con ello que tú no puedas, al contrario, intento animarte a buscar la manera de conseguir que te convenzas de que es realista para ti aunque puedas sentir alguna debilidad al respecto. Quizás te estés proponiendo dejar de fumar cuando en el fondo piensas que es una tarea harta difícil y eso te va a frenar mucho más de lo que piensas. Si fuera así, te puedo asegurar casi con total certeza que este año tampoco dejarás de fumar.

Si consideras que tus propósitos no son del todo realistas para ti, busca la manera de que lo sientas. A continuación verás en otro punto cómo trabajar esto.

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  1. Plasma tus propósitos por escrito y ponlos donde los veas a diario.

Esto es muy, muy importante. Coge una hoja de papel en blanco, siéntate y haz una lista de los propósitos que deseas alcanzar. Que cada uno de ellos esté plasmado en una frase clara, concreta y concisa. Que al leerlo no queden dudas en el aire.

Te recomiendo que pongas un límite en el número de propósitos. Vuelve a preguntarte aquí ¿Qué número de propósitos es realista para mí conseguir en los siguientes 12 meses?  Es recomendable revisar la dificultad de cada uno y el tiempo que se necesite en cada caso para añadir o quitar propósitos. No te voy a decir que te pongas 10 como máximo porque puede que para ti sean realistas conseguir 15 o 9. Depende de lo que tú sientas.

Cuando la lista esté acabada, ponla en un lugar en el que puedas verla a diario y la recuerdes siempre.

A medida que vayas cumpliendo cada uno de los propósitos táchalos. Eso hará que a simple vista se aprecien menos tareas por realizar y puedas sentir que el resto del trabajo se vea más fácil y ligero, alimentando tu motivación.

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  1. Busca algo que te motive con mucha fuerza a conseguir cada propósito (O una motivación para todos juntos).

¿Qué es eso que vas a conseguir y/o sentir cuando hayas alcanzado ese propósito tan importante para ti? Descríbelo detalladamente también, como un subapartado al acabar cada frase de cada propósito. Por ejemplo: Cuando deje de fumar me sentiré….. y ahorraré…… y podré hacer……

Eso que imagines será tu motivación más fuerte. Aquello por lo que querrás correr hacia la meta con todas tus fuerzas.

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  1. Visualízate tal y como si ya los hubieras conseguido.

Este paso es muy importante y pocas personas lo hacen. Es un ejercicio que para mí es muy bonito, creativo y divertido.

Coge cada uno de los propósitos (puedes hacer uno cada día, cada semana o establecer un orden según vayas consiguiéndolos para no saturarte) y visualízate ya con él conseguido. Cierra los ojos e imagina que viajas al futuro, te ves siendo, haciendo y sintiendo en todo tu ser como será tu vida y cómo serás tú cuando lo hayas conseguido. Tráete esa sensación al presente. Evita pensar: “Cuando lo consiga….” Y cámbialo por: “Ahora que lo he conseguido puedo ser/hacer/sentir…..”.

Ten en cuenta que el cerebro no diferencia lo que es real de lo que es ficticio, por ello sufrimos tanto cuando tenemos una pesadilla o incluso simplemente cuando recordamos alguna situación que nos hizo mucho daño en el pasado. Cuando te visualizas con tu propósito alcanzado y disfrutando de ello tu cerebro piensa que está ocurriendo ahora y de verdad. Eso hace que se alimente la sensación de realismo. Mientas más lo hagas e introduzcas detalles más reales (Como el olor del lugar en el que te ves, la temperatura, los colores, las cosas que hay a tu alrededor, tu pelo, tu ropa, etc) tu cerebro más lo reconocerá como algo posible de hacer porque según él ya lo has conseguido. Es con este ejercicio, como te decía antes, que ganarás en la sensación de que tú puedes hacerlo.

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  1. Crea un plan B para el caso en el que encuentres obstáculos inesperados.

Que te encuentres con algún obstáculo en el camino no significa que ya no puedas conseguir tu propósito o que tengas que rendirte. Muchísima gente abandona porque no contaban con posibles obstáculos y cuando se los encuentran sienten que pierden el control y no ven otras vías para continuar. Eso puede alimentar la sensación de que lo que se propusieron en su día no es tan realista como pensaban. Para evitar esto, puedes imaginar qué o quién puede aparecer de repente en tu camino que dificulte tu carrera hacia la meta. Pregúntate: «¿Qué es lo peor que me puede pasar por el camino?» Y decide que harás en esa situación para seguir avanzando. Hablamos por supuesto de situaciones que se encuentren dentro de tu “círculo de control”, es decir, aquello que puedes dominar y cambiar. No tenemos en cuenta todo aquello que podemos considerar fuera de nuestro círculo de control porque son causas de fuerza mayor. En esos casos se puede trabajar la aceptación y ver otras vías para continuar y/o “esperar”.

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  1. Evitar verlo como un sacrificio.

Un fallo que cometemos muchas veces es proponernos metas que en un principio sentimos que necesitarán de un camino tortuoso y de sacrificio y que estamos “obligados” a sufrir para llegar a nuestra meta = premio. ¡CRASO ERROR!

No es lo mismo ponerte a dieta estricta y hacer deporte durante meses para perder esos kilos que sientes que te sobran y sabiendo que con casi toda seguridad recaerás cuando acabes, con todo el esfuerzo y ansiedad que ello conlleva (Sobre todo en el caso de que no te guste el deporte). A diferencia de cambiar tus hábitos alimenticios y de vida con el fin de sentirte mejor y más saludable y que cuando llegues a tu peso ideal, decidas continuar porque lo has hecho para sentirte bien y quieres continuar así.

Siempre se puede elegir una visión diferente de tu objetivo para evitar que el camino sea duro.

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  1. Eliminar negatividad de tu vocabulario.

Puede parecer una tontería pero no sirve de nada actuar de manera positiva si al mismo tiempo en tu interior no paras de repetirte frases tóxicas del tipo: “Ufff, en qué cosas me meto”, “Esto es muy difícil”, “Está resultando ser muy duro”, “No sé si lo conseguiré”, “¿Cuánto me falta para llegar a mi peso?”. Imagina que cambias esas frases por: “Voy bien”, “Es posible”, “Voy a conseguirlo cueste lo que cueste”, “Ya he conseguido cosas más difíciles antes”. O si simplemente acostumbras a tu mente a cortar los pensamientos negativos cuando seas consciente de que te vienen y enfocas tu atención en cosas positivas.

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Estos 7 pasos son fundamentales para preparar una auténtica lista de propósitos que sea “Realista” para ti, con la que tú te sientas realmente cómodo/a y que puedas disfrutar más del camino hacia la meta, evitando, como tantas otras veces, esos procesos tortuosos y esa sensación de hacer sacrificios para conseguir lo que queremos.

Como decía el Dr. Wayne W. Dyer: «La felicidad no es el destino, la felicidad es el camino». Disfruta del camino.

¿Tienes algún otro truco en particular que te haya funcionado en algún propósito ya conseguido? ¡Cuéntanoslo!

Eva María Arrabal Martín