El poder de la palabra para crear la realidad

Hemos empezado esta semana con la frase del Dr. Mario Alonso Puig: “El lenguaje no solo describe la realidad, sino que además es capaz de crearla” y ¿Por qué hemos empezado con ella? Porque esta semana hablamos sobre el lenguaje y su peso en nuestro crecimiento personal.

¡Vamos a ello!

La semana pasada me adentré en la influencia de las etiquetas cuando nos definimos y lo hice enfocándome en las personas que sienten timidez. Esa publicación me ofreció la idea de hablar esta semana sobre el lenguaje y la importancia de las palabras a la hora de “crear”. Cuando creamos nuestras circunstancias y posibilidades, no tenemos en cuenta ni nos paramos a observar las palabras que utilizamos y éstas son tremendamente importantes en nuestra creación, son magia pura. Gran parte de lo que tenemos en nuestro entorno, en nuestras circunstancias y en nuestros resultados, están ahí a causa de las palabras que usamos al hablar, ¡Entre otras muchas cosas claro está! Pero todo empieza cuando hablamos.

¿Te has parado a observar en cómo hablan y se expresan las personas exitosas?

Para empezar, te darás cuenta de que no hablan igual una persona exitosa en cualquier ámbito, que una persona “rendida” a lo que es y a lo que cree que no puede cambiar porque “la cosa está muy mal”.

¿Te has parado a pensar alguna vez en cómo de importante ha sido tu lenguaje en lo que has logrado o perdido hasta el día de hoy? Quizás no lo hayas pensado nunca, quizás esta es la primera vez que lees sobre ese tema.

Aquí no vamos a hablar de éxito refiriéndonos al dinero, pero sí al éxito en general, es decir, al hecho de ganar en todo lo que de manera personal e individual nos propongamos. ¿Quieres tener éxito en tu formación porque estás estudiando? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje te interesa. ¿Quieres tener éxito en el terreno laboral? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje efectivamente te interesa. ¿Quieres tener éxito en las relaciones con los demás y en el amor? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje también te interesa. ¿Quieres tener éxito económico? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje por supuesto que te interesa. ¿Quieres tener éxito en cualquier aspecto de tu vida ya sea personal o laboral? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje evidentemente te interesa.

Incluso cuando nos proponemos el objetivo de perder peso tenemos que tener en cuenta el lenguaje que utilizamos mientras estamos trabajando en ello, ¿Cómo te has hablado hasta el día de hoy? ¿Cómo te sigues hablando? ¿Qué pasaría si cambias tu vocabulario y la forma de expresar lo que quieres y lo que haces?

No hablamos solamente del típico “No puedo”, enfocarnos solamente en esa frase tóxica nos limita hasta el infinito y más allá. Podríamos extender nuestra auto evaluación a frases bloqueantes como:

  • “Tengo que hacer deporte”.
  • “No soy lo suficientemente buena para ese puesto de trabajo que ofrecen”.
  • “Siempre he sido torpe”.
  • “En mi familia nadie ha hecho nada parecido, no tengo razones para pensar que puedo ser el primero en lograrlo”.
  • “Es que me cuesta trabajo enterarme de lo que leo cuando estudio y voy más lento”.
  • “Es que se me da mal pintar/bailar/cantar/escribir…” (pon aquí aquello con lo que te sientas más identificado o identificada).
  • “Es que hay una crisis tremenda y todos en mi entorno están como yo… fatal”.
  • “Es que por más que lo intento, no encuentro el tiempo”.
  • “Es que eso solo lo consiguen los que tienen un `padrino´, la gente humilde no podemos acceder a esos privilegios”.
  • “Etc”…

¿Cómo te hablas? Ya no solo eso, ¿Cómo hablas a los demás cuando hablas de ti o de cosas que tengan que ver contigo o con tus propósitos y tus sueños?

A continuación vamos a ver cómo nutrirnos con lenguaje de éxito…

Niño gritando frente a un micrófono.

Fuente: Unsplash

Los egipcios ya hablaban de ello, ¡Ya lo sabían! Y lo utilizaban a su favor. De hecho, lo dejaron por escrito para la posteridad y para fortuna de nosotros que podemos acceder a ello. Hoy día gracias a ellos, a muchos más que vinieron detrás a divulgarlo y a estudios en neurociencia sobre el poder del lenguaje en nuestra mente, sabemos que su influencia en nuestras vidas es ilimitado.

Los egipcios creían con fe que la palabra tenía un poder realmente mágico. Por ello, los antiguos sacerdotes de aquella apasionante civilización la usaban de manera estratégica y a su favor para no pedir, sino exigir a los dioses lo que querían recibir. Así, ¡Como suena! No suplicaban, sino que decían aquello que según ellos debía de ser por derecho propio, ya que su creencia se basaba en que cuando pides, si lo haces de la manera correcta, estás pidiendo algo que ya es tuyo por derecho, por lo tanto ha de ser expresado y ejecutado como tal. También lo hacían los faraones y así lograban que toda persona que le rodeara cumpliera lo que él decía. No era solo el poder que tenía como faraón, sino el poder de su palabra. El propio faraón en los “Textos de las pirámides” dejó por escrito “Yo soy la Gran Palabra” para dar vida a todo lo que pudiera desear.

Del mismo modo, esa misma magia hacía, según los egipcios, que una persona continuara viva después de su muerte mientras su nombre continuara siendo pronunciado por los que quedaban.

“Construí esta tumba en esta necrópolis, junto a los grandes espíritus que aquí están,

para que se pronuncie el nombre de mi padre y el de mi hermano mayor.

Un hombre es revivido cuando su nombres es pronunciado…”

-Inscripción en la tumba de Petorisis. Sumo sacerdote de Thot en Hermópolis.-

Texto extraído del libro “La magia de la palabra en Egipto”  

de Ildefonso Robledo Casanova.

Según los habitantes del antiguo Egipto, cuando el Creador quiso crear el mundo y todo el universo, utilizó el verbo, la magia de la palabra, porque según ellos y tal y como lo usaban en su día a día, la magia del verbo permitía materializar todo lo que deseaban.

Por otra parte y viniendo a nuestra época actual, podemos tener conocimientos de grandes expertos como el el Dr. Mario Alonso Puig, en el que nos hemos basado para la frase de esta semana, el cuál dice que cuando le llega un enfermo a su consulta con un diagnóstico de alguna enfermedad grave como puede ser un cáncer, una de las primeras cosas que le dice es “Desde este momento no tenemos un problema, tenemos un reto”. ¿Qué podemos percibir de una poderosa frase como esta? Lo que primeramente transmite con este mensaje al paciente es que no está solo, que el trabajo a partir de ese preciso momento es un trabajo en equipo y que además, si lo miramos desde la perspectiva de un reto, todo comienza a cambiar y las posibilidades de cura son mayores.

Las palabras al fin y al cabo crean emociones y las emociones para bien o para mal, generan una perspectiva de las situaciones y circunstancias y a su vez, esa perspectiva de las circunstancias nos hacen tomar decisiones y esas decisiones generan resultados. Por lo tanto, los resultados dependerán en gran parte de esas emociones que hayamos tenido al principio, justo cuando creamos esas palabras, porque según ella actuaremos de un modo u otro. Ya lo afirma Daniel Goleman, el mayor experto en el estudio de la inteligencia emocional, las emociones son las que nos hacen tomar las decisiones al final de todo. Entonces, se puede entender de una manera más clara la importancia de evaluar el cómo hablamos y cómo podría mejorar nuestra vida si cambiamos nuestras palabras.

Para comprobar esto último que hemos comentado, te voy a proponer que te tomes el atrevimiento de hacer algo para ver cómo reacciona la gente. Intenta hacer lo siguiente:

Elige una palabra tal como “alegría”, “coraje”, “esperanza”, “quiero”, “merezco”, “deseo”, “me gusta” o cualquier otra palabra o breve frase que se te ocurra y que consideres bonita o que pueda producir emociones positivas. Cuando ya tengas la palabra, envíala a los grupos y contactos de wassap con los que tengas confianza y aprecies, para ver sus reacciones. Deja que pase la mañana, tarde o día y queda a la espera de ver las diferentes reacciones de esas personas en sus respuestas. Evidentemente creará desconcierto en todas ellas, sin embargo, las respuestas podrían sorprenderte porque tendrán en común el reflejo de una emoción agradable. Haz este ejercicio de vez en cuando cambiando la palabra y disfruta del hecho de poder contagiar a otras personas con emociones agradables.

Expresiones como “Cuando logre…” o “Cuando esté en…” son como cuando un mago dice “Abracadabra” ¡Y no estoy exagerando para nada! Cuando usamos palabras, frases y expresiones similares, que nos hagan sentir que algo va a suceder de manera inminente, nuestro cerebro de manera automática siente que eso es real, que ya estamos en camino y que nos encontramos cerca. Por lo tanto, desde ese preciso momento nuestro cerebro comenzará a comportarse y a enviar mensajes al resto del cuerpo y a sí mismo, para que eso que hemos dicho se haga realidad. Los mensajes que comenzará a enviarse a sí mismo por ejemplo serán pensamientos similares y del mismo nivel que los pensamientos que nos llevó a generar esa frase anterior.

Por ejemplo:

Si deseamos obtener un puesto de trabajo superior al que hemos tenido hasta ahora podemos afirmar “Cuando logre ese puesto” o “Cuando esté en ese trabajo”. En ese momento, haremos que nuestro cerebro comience a buscar otros pensamientos que nos lleven a pensar siempre en lo mismo, pero no solo eso, además, estaremos induciendo al cerebro a que empiece a obsesionarse y todos sabemos lo que pasa cuando nos obsesionamos con algo, ¿Qué pasa? Que comenzamos a buscar respuestas a todas nuestras dudas, preguntas y demás y comenzamos de ese modo en buscar un camino, una solución a un problema, una opción de varias, etc… y todo ello nos llevará a actuar de forma imparable hacia aquello que queremos lograr. Ya sea de manera consciente o inconsciente, no estamos preguntando a nosotros mismos ¿Qué es lo que tengo que hacer para estar en ese lugar o en esa circunstancia? Y de repente toda la maquinaria de nuestro cerebro se pondrá en marcha, haciendo uso de la creatividad, la inspiración y la resolución de problemas.

Como afirmaba el maestro y Doctor en psicología Wayne W. Dyer cuando hablaba sobre el poder de la intención…

La palabra intención normalmente cuando la usamos, tiene la connotación de que nadie se interpondrá en nuestro camino. Tengo la intención de que algo ocurra, haré que salga bien contra viento y marea. Da igual la oposición que encuentre, tengo la intención de hacerlo. Es como cuando un pitbull se aferra una rueda. ¿Lo han visto alguna vez? No la suelta por nada.  Adoptaré la actitud del pitbull para conseguir lo que quiero. Eso es la intención”.

Entonces, ¿Cómo puedo cambiar mi lenguaje para comenzar a crear resultados nuevos en mi vida? ¡Vamos a verlo a continuación con un tip práctico!

Persona entrenando subiendo escaleras.

Fuente: Unsplash

TIP:

Y como es habitual, aquí te dejo un tip práctico para que puedas comenzar a hacer uso de un nuevo lenguaje y puedas tomar el nuevo hábito que te ayudará a crear una nueva realidad.

Diario personal

Te animo a que comiences un diario personal. No te llevará mucho tiempo y será muy breve.

En ese diario y para que te resulte sencillo al menos para comenzar el hábito (más adelante puedes invertir más tiempo en él si así lo deseas), puedes dividir cada hoja en dos partes. Cada una de las hojas representará una jornada.

A partir de ese momento, cada mañana podrás invertir 5 minutos a escribir de manera breve qué esperas del día que tienes por delante. En ese breve espacio podrás escribir cómo quieres que sea tu día, de manera que te resulte realista haberlo logrado al final del día. Han de ser cosas que puedas dominar tú, cosas que estén en tu mano, cosas sencillas.

Aquí viene lo interesante de este ejercicio. Para escribir ese diario será necesario que utilices palabras  nuevas que normalmente no utilices, palabras que te generen bienestar emocional, motivación, que te impulsen. De esta manera estarás comenzando a crear un nuevo lenguaje más potente, un nuevo lenguaje que generará resultados diferentes a los que habías tenido hasta hoy.

A parte de eso, cuando escribas lo que quieres que ocurra, será necesario que utilices expresiones tales como:

  • “Cuando acabe el día habré logrado…”
  • “Cuando vaya a dormir seré más…”
  • “Me comprometo a hacer…”
  • “Me comprometo a cambiar… por…”

Es decir, no solo escribir en positivo evitando todas las negaciones que se te vengan a la mente, sino también afirmando de manera rotunda. Para ello se deberá de evitar los “Intentaré…”, “Procuraré…” o “Espero que…”. Estas expresiones son palabras “trampa” que te bloquearán, tenlo por seguro. La clave está en tomar el comportamiento de los antiguos egipcios: no pidas, exige lo que es tuyo por derecho y ¡Haz que al final del día haya ocurrido!

Ahora viene la segunda parte del diario.

Esa segunda fase la haremos al final del día y consistirá en hacer un breve resumen de cómo nos ha ido el día. Escribiremos lo que hemos logrado y cómo nos sentimos al respecto. No nos vamos a enfocar demasiado en si algo no ha salido bien o no se ha logrado, se puede expresar de paso indicando que lo haremos al día siguiente, evitaremos pararnos en emociones negativas que puedan generar la creencia de que si no se ha logrado, ha sido un fracaso.

Vamos a realizar este ejercicio a diario y cuando hayamos logrado sobrepasar la barrera de los primeros 21 días, ya habremos creado un nuevo hábito e incluso comenzaremos a notar que cuando hablamos, hablamos diferente y los resultados por lo tanto, comenzarán a ser diferentes.

Habrás logrado tomar el control y actuar para que las cosas ocurran, pero además, comenzarás a ver que comienzan a pasar cosas sin  que tengas seguro cómo están pasando, no es magia, es que estás empezando a exigir lo que es tuyo por derecho y por lo tanto como dijo Marcel Proust: “Aunque nada cambie, si yo cambio todo cambia”.

Notarás un cambio radical cuando pase el tiempo y con ello, tu vida comenzará a cambiar. ¡Te lo aseguro!

No importa cuál haya sido tu historia hasta ahora, lo que importa es dónde quieres estar y qué es lo que vas a hacer para estar ahí. Pero antes de nada, el primer paso es cambiar tu lenguaje para comenzar a crear lo que verdaderamente quieres.

¿Qué palabras y afirmaciones vas a comenzar a utilizar a partir de ahora?

Eva María Arrabal Martín

BIBLIOGRAFÍA:

Castellanos, L., Yoldi, D., Hidalgo, J. L. (2016). “La ciencia del lenguaje positivo”. Editorial Paidós contextos.

Robledo Casanova, I., (2006). “La magia de la palabra en Egipto”, Bibliteca virtual universal, Asociación Andaluza de egiptología.

Ver la timidez como un estado y no como una etiqueta, nos ayuda a superarla.

Recordemos la #FraseDeLaSemana de este pasado lunes: “No me gustan las etiquetas, te limitan y yo no quiero límites” de boca de la gran diva Madonna. Bien pues en coherencia con esa frase vamos a hablar a continuación de etiquetas, timidez y de los peligros de la auto condena a la que ellas nos llevan cuando nos describimos de esa manera.

¿Te consideras una persona tímida? o ¿A veces sientes timidez? Esta es una pregunta clave porque no es lo mismo hacerla de una manera o hacerla de otra.

La primera manera de hacerlo te está inculcando a que te etiquetes de una manera, con una característica, con la primera pregunta se está diciendo si eres o no eres tímid@. De la segunda manera se está dejando ver que la timidez no es una característica tuya propia, sino que en ciertas circunstancias te sientes de una manera, sientes una serie de emociones que son pasajeras porque sabemos que cuando pase esa circunstancia, ya no serás tímid@ sino que volverás a un estado anterior a esas emociones sentidas en esas circunstancias concretas.

¿Notas la diferencia?

Entonces, si vuelvo a preguntarte:

  • ¿Te consideras una persona tímida?
  • ¿A veces sientes timidez?

¿Con cuál de las dos preguntas sientes más comodidad para responder? O ¿Con cuál de las dos preguntas se sientes más identificado o identificada?

A continuación vamos a ver por qué es un inconveniente hacernos la primera pregunta y no la segunda.

Persona poniendo las manos ante su cara para no ser fotografiada.

Fuente: Unsplash.com

Es necesario tomar conciencia sobre el hecho de que la timidez no es una característica de la personalidad como sí lo es la introversión y existen diversas diferencias entre un concepto y otro, aunque sean tremendamente similares. Hablaremos las diferencias entre los dos conceptos de otro en un post futuro.

Las personas no son tímidas, sino que en ciertas circunstancias sienten una serie de emociones etiquetadas como timidez, o mejor dicho, no eres una persona tímida, sino que a veces, sientes timidez. Otra cosa es que cada persona sienta esa timidez con más elevados niveles de intensidad o más a menudo que otras.

Es cierto que solemos decir “Es que soy tímido”, sin embargo si nos paramos a pensarlo detenidamente, en el momento en el que afirmamos cualquier cosa después del “YO SOY” estamos creando algo en nosotros que será permanente en el tiempo hasta que tomemos la decisión de dejar de serlo y esa decisión es solo nuestra, de nadie más.

No es lo mismo si digo “Yo soy bajita”, a si digo “Yo soy tímida” porque si soy bajita y es algo que no puedo cambiar, seguiré siendo bajita hasta el día de mi muerte, aunque también dependerá de cuál es la estatura media del lugar en el que vivo, que es lo que me hará más o menos bajita con respecto al resto de habitantes. Sin embargo, si digo que soy tímida estoy condenándome a ser tímida para siempre, a no ser que caiga en la cuenta de que la timidez es algo que puede trabajarse, superarse o mejorarse en gran medida como para hacer grandes cambios en mí y en mis resultados. Esta es una de las diferencias entre la timidez y el concepto de introversión. Mientras la introversión no se supera porque no es un estado que pueda ser pasajero, sino una característica o rasgo de la personalidad que irá siempre con nosotros como el hecho de ser rubio o moreno, la timidez sí puede superarse o mejorarse como para convertirnos en el tipo de personas que realmente nos llene ser.

Pero, ¿Es posible superar la timidez? La respuesta es un rotundo  “SÍ”, pero antes debemos hacernos de manera personal ¿Qué es para mí “superar” la timidez? Y podrás llegar a tu propia respuesta personal después de recomendarte que leas el post en el que hablo sobre ello “¿Es posible superar la timidez?”.

Así a continuación vamos a hablar sobre el efecto de las etiquetas en nosotros.

Archivo con cajones etiquetados.

Fuente: Unsplash.com

Para entender el efecto de las etiquetas podríamos hablar de experimentos que han demostrado el poder de las palabras a la hora de crear creencias en las personas, como por ejemplo el conocido “Efecto Pigmalión”. El efecto Pigmalión está enfocado en el poder de la palabra a las personas de nuestro entorno, sin embargo también nos puede hacer entender el poder de las palabras que usamos en nuestro propio lenguaje interior.

El efecto Pigmalión nos dice y nos demuestra que si repetimos continuamente a un niño mientras crece que es tonto, ese niño crecerá efectivamente creyendo que es tonto, obtendrá resultados en sus exámenes que le hagan sentir que no es suficientemente inteligente, porque ha de cumplir con aquello que le hemos dicho y muy probablemente cuando sea adulto, fracasará en todo o en casi todo lo que se proponga si es que se atreve a proponerse algo, porque creerá que es demasiado tonto como para lograr algo. Finalmente ese niño acabará teniendo una vida mediocre muy por debajo de lo que realmente habría podido crear si se hubiese sentido capaz. Bien, pues cuando nos ponemos etiquetas a nosotros mismos, estamos haciendo exactamente lo mismo que con el efecto Pigmalión, pero los responsables somos nosotros, no nadie de fuera. Es más, lo que nos digamos nosotros mismos siempre tendrá mucha más fuerza que cualquier cosa que nos pueda decir cualquier otra persona, porque lo que nos decimos nosotros será nuestra verdad absoluta. Si nos lo decimos nosotros, es que nuestro cerebro ya lo cree ciegamente.

Si no paramos de repetirnos a nosotros mismos y al resto de personas que nos rodean que “Somos tímid@s”, estamos creando una creencia muy difícil de eliminar si continuamos con ese lenguaje y esa creencia está creando nuestra realidad de manera continua.

Pero la buena noticia es que eso se puede revertir. Podemos revertir nuestras creencia y esas creencias se cambian cambiando nuestro lenguaje. Sabiendo ya esto, el resto será más fácil, solo tenemos que cambiar el modo en el que hablamos empezando por el modo en el que hablamos de nosotros mismos. Cuando hablas de ti misma o de ti mismo, ¿Cómo te describes? Párate a escucharte, puedes tomar una hoja y un bolígrafo y escribir como si te estuvieras presentando a alguien que acabas de conocer ¿Qué palabras utilizas? Cuando lo tengas escrito, léelo para ti, imagina que estás leyendo la presentación de otra persona y pregúntate ¿Me agrada esta persona? Párate a pensar por un momento si lo que dice esa persona de sí misma es amable, agradable o positivo. Si lo que cuenta de ella es atractivo a los oídos. Esto te dirá mucho sobre cómo te pueden estar percibiendo los demás cuando hablas de ti, cuando te describes.

Así que en el caso de que hayas descubierto que no hablas muy bien de ti mismo, a continuación vamos a ver un tip práctico que nos ayudará a comenzar a cambiar nuestra forma de hablar de nosotros, de describirnos y por lo tanto, de mostrarnos a los demás. Porque la manera en la que nos mostremos a los demás, será la etiqueta que dirá lo que “somos”.

TIP

Entonces, ¿Cuál es la manera de dejar de crear una nueva realidad con respecto a la etiqueta que nos hemos puesto? Cambiando nuestro vocabulario tanto cuando hablamos con los demás, como cuando hablamos con nosotros mismos. Por ejemplo, podemos cambiar la frase “Soy tímid@” por “En ciertas circunstancias siento timidez”. En ese momento estamos comenzando a crear otra realidad diferente, ahora estamos diciéndole a nuestro cerebro que no somos de cierta manera, sino que nos sentimos de cierta manera (que no es lo mismo) y que ese sentimiento es pasajero y moldeable si así lo deseamos.

A partir de ahora, en esos momentos el los que sientas esas emociones que reconoces en la timidez y sientes incomodidad como para evitarla o retirarte, puedes indicar “Esta situación me produce timidez” o “Me hace sentir incomodidad”. De esta manera estás indicando cómo te sientes y no lo que “eres”.

Al principio nos costará hacerlo porque tendremos que recordarlo y parar un momento para pensar antes de hablar. Sin embargo, cuando llevemos un tiempo haciéndolo de manera habitual nos habremos acostumbrado y llegará el momento en el que usaremos ese lenguaje de manera automática. Esa será la señal que nos indicará que nuestro cerebro ya comienza a creer de otra manera, ahora nuestro cerebro cree que nos encontramos en un estado pasajero y no que “somos” de cierta manera.

¿Te atreves a comenzar el cambio? ¡Cuéntame cómo te hablas en esas situaciones!

Eva María Arrabal Martín

El poder de la intención

Decía el Doctor Wayne W. Dyer (Psicólogo estadounidense, especialista en psicología positiva): “La palabra intención normalmente cuando la usamos, tiene la connotación de que nadie se interpondrá en nuestro camino. Tengo la intención de que algo ocurra, haré que salga bien contra viento y marea. Da igual la oposición que encuentre, tengo la intención de hacerlo. Es como cuando un pitbull se aferra una rueda. ¿Lo han visto alguna vez? No la suelta por nada.  Adoptaré la actitud del pitbull para conseguir lo que quiero. Eso es la intención”. Extraído de su charla “El poder de la intención”.

Pues bien, siguiendo en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes, efectivamente vamos a hablar en este post sobre la intención y todo el poder que tiene sobre nuestras vidas y nuestros objetivos.

Frase de la semana:

Foto con frase

Te voy a hacer una pregunta, ¿Qué diferencia crees que puede haber entre los propósitos que NO has logrado hasta hoy por más sencillos que parecieran y los propósitos que lograste a la primera, aún pareciendo casi imposibles de lograr? La respuesta más común que recibo a esta pregunta suele ser que en los propósitos aparentemente más sencillos, pero que siempre andan rondando el inicio del año y que nunca conseguimos cuando el año acaba, nuestra intención no está clara. No tenemos una motivación lo suficientemente fuerte. Es decir, llevamos años intentando dejar de fumar, perder peso, hacer ejercicio físico, aprender inglés, etc, tanto tiempo, que llegamos a convencernos de que es algo realmente difícil y abandonamos porque “Total, no son tan necesarios en mi vida ahora mismo. Tengo cosas más importantes que hacer”. Sin embargo, en el extremo opuesto nos encontramos con que en los propósitos realmente difíciles, esos que en un momento dado de nuestras vidas nos pone entre la espada y la pared, esos propósitos que si no llevamos a cabo nos pondrá en una situación que no deseamos, que nos angustia o nos aterroriza, entimos que si no nos comprometemos con todas nuestras fuerzas en lograrlos sufriremos de algún modo y sabemos que gran parte de la responsabilidad puede ser nuestra, si no lo intentamos al menos. ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con una situación tan delicada? En muchos casos nos encontramos con que somos capaces de sacar una fuerza y una claridad que pocas veces hemos visto en nosotros mismos y que nos llevará a esforzarnos lo que sea necesario, para llegar al lugar en el que queremos estar… o a alejarnos del lugar en el que no queremos estar. Es decir, lo interpretamos como una situación de peligro.

Pongamos un ejemplo.

Imagina que llevas 20 años fumando y los últimos cinco años queriendo dejarlo. Siempre te lo propones cuando comienza el nuevo año, pero es tan difícil… ¿Verdad? Se siente tan bien fumando que siempre piensas “Ya lo dejaré” o “debería dejar de fumar”. Imagina ahora que un día vas al médico porque te sientes mal. Tienes ciertos síntomas que van a peor y que hacen que cada vez te canses más, te falte el aire, ya no puedas subir las escaleras hasta tu casa y tengas que coger el ascensor. Cada vez estás más debilitad@ y vas a que el médico te haga una evaluación. Imagina ahora que tras esa evaluación el doctor te indica que además de esos síntomas tienes la tensión alta y necesitas medicación. Finalmente te dice que todos los síntomas que tienes incluyendo lo de la tensión son debido al hecho de fumar. Te indica que si dejas de fumar todo eso que te pasa simplemente desaparecería. Esa noticia no te agrada nada, pero resulta que estás acomodad@ en esa situación. Has creado de todo eso tu zona de confort que no es que te guste, pero ha ido creándose de manera paulatina y te cuesta salir de ahí. Pero también te dice el médico que si no dejas de fumar vas a estar peor en poco tiempo y muy probablemente te vayas a llevar un susto. Si es que se queda solo en un susto. Porque según el doctor tienes muchas probabilidades de sufrir alguna enfermedad coronaria y eso es grave. Te está diciendo que podrías morir. ¿Qué harías ahora? El médico dice que vas de camino a ese destino. Es entonces cuando de repente tu mente cambia el chip, sientes que está en tu mano invertir ese destino o quedarte donde estás, que no te dejará estable sino que te pondrá en una situación peor. Ya te digo yo que si realmente tienes ganas de seguir viviendo, harás todo lo posible y sacarás la fuerza más desconocida de tu interior para dejar de fumar y si me estiras mucho, cambiarás tus hábitos alimenticios y quizás hasta comenzarás a caminar. ¿Me equivoco?

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Sin embargo, para otros propósitos que se sienten menos vitales, esa intención será más débil. Pero la buena noticia es que cuando somos conscientes de cómo funciona la intención, podemos alimentarla y trabajarla a nuestro favor con el fin de lograr todo aquello que nos propongamos. Tenemos el poder de enfocar nuestra energía en aquello que nos ayude a crecer, a evolucionar y a construirnos. ¿Cómo? Actuando como el pitbull que se aferra a la rueda con todas sus consecuencias.

¿A que quieres ser como el pitbull?

Vale, la teoría parece fácil pero ¿Cómo la llevamos a la práctica? ¿Cómo podemos alimentar la intención hasta llevarla al límite en el que nos impulse a enfocarnos con todas nuestras fuerzas en algo que en principio no tiene por qué ser vital? Por ejemplo, si quiero aprender inglés no por necesidad, sino por puro placer ¿Cómo puedo poner toda mi intención en ello?

Llegar a tener la actitud del pitbull puede llevarnos cierto tiempo de trabajo, entrenamiento y hábitos que no hemos tenido hasta ahora, ya que esa actitud la hemos sacado solamente en momentos en las que hemos sentido la imperiosa necesidad. Pero podemos dar un primer paso de una manera ciertamente sencilla, que depende sólo de crear un nuevo hábito hasta acostumbrarnos y llegar a cambiar nuestro pensamiento.

A continuación vamos a usar una primera y sencilla herramienta para comenzar a realizar cambios desde lo más básico hacia arriba con efecto dominó.

TIP:

Esta herramienta es el cambio de nuestro lenguaje, ¿Cómo hablamos cuando lo hacemos con otras personas? O incluso, ¿Cómo nos hablamos a nosotros mismos? ¿Qué vocabulario utilizamos? ¿Usamos muchas negaciones y coletillas de dudas? A partir de ahora vamos a escucharnos y a evaluarnos cuando hablamos. De esta manera podemos tomar conciencia y podemos modificar una de las primeras cosas que influyen en nuestra intención.

Pongamos otro ejemplo para entenderlo mejor:

Imaginemos que ahora que han pasado las fiestas de navidad, queremos cambiar nuestros hábitos alimenticios porque deseamos bajar de peso. No es algo realmente vital y sabemos que dependiendo de la cantidad que debamos perder, de ello no tiene por qué depender nuestra vida o salud a no ser que nos lo diga un médico. Pero queremos sentirnos mejor. Así que tenemos que poner toda nuestra intención tal y como si de ello dependiera nuestra vida.

Bien, pues a continuación vamos a conocer cómo evaluar nuestra forma de hablar sobre el tema o de hablarnos a nosotros mismos…

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Si en lugar de decir “Tengo que ponerme a dieta”, lo cambiamos por “Elijo comer más saludable”, no solo estamos usando un vocabulario más amable y menos estricto con nosotros mismos, sino que además resultará más sencillo para nuestro cerebro adaptarse a la nueva intención y enviar la orden al resto del cuerpo para que actúe acorde a nuestro deseo. Entonces lograremos reducir la tensión y la ansiedad porque ya no lo veremos como una obligación. Si en lugar de decirnos “Debería hacer deporte”, nos decimos “Voy a salir a correr un rato”, la fuerza de la intención es mucho más potente y además, igualmente dejamos de verlo como una obligación, para comenzar a verlo como una elección.

Al mismo tiempo, no solo en momentos clave de nuestro propósito como acabamos de ver, si no de manera general, podemos decirnos a nosotros mismos o bien en voz alta frases como “Lo voy a conseguir”, “Esto es fácil”, “He logrado cosas más difíciles”, “Cuando acabe el año pareceré otra persona”, Etc.

En el momento en el que comenzamos cambiando el lenguaje, creamos un efecto dominó que hace que se vayan haciendo cambios a mayores niveles, como por ejemplo nuestra forma de pensar y por lo tanto nuestra forma de sentir. Pasado el tiempo podremos comprobar que hemos pasado de hablar diferente a pensar y sentir diferente y nuestra intención se verá fortalecida y estando fortalecidos, podremos llegar a sentir que lo lograremos cueste lo que cueste. Tal y como hace el pitbull con la rueda. Si nos fijamos en la actitud del pitbull podríamos adivinar que el pensamiento que hay en su cabeza en el momento comentado al principio es el de…

“ESTO NO ACABARÁ HASTA QUE YO GANE”.

¿Y tú? ¿Quieres ganar?

Eva María Arrabal Martín

El éxito atrae al éxito y podemos comenzar a crearlo.

Como siempre, a raíz de la frase de la semana publicada el pasado lunes de parte del psicólogo Ian Robertson, hoy vamos a hablar efectivamente del éxito. De cómo funciona en el cerebro y de cómo podemos hacer para crearlo desde cero, con el fin de atraer más éxito.

Éxito llama al éxito

El éxito se puede considerar una adicción. De hecho el cerebro se comporta como tal cuando percibe una situación de éxito, desde ese momento actúa de manera que te empuja y te motiva a buscar y vivir de nuevo esa sensación. Esto hace que estés predispuesto a crear situaciones de logros para tener de nuevo esa la sensación. Como también dice Ian Robertson: “Incluso ante minúsculas dosis de poder, nuestro comportamiento cambia”. Es decir, nuestro comportamiento y nuestros hábitos cambian cuando vivimos el éxito aunque sea en pequeños niveles.

Pero muchas personas pueden pensar que a ciertos perfiles concretos de personas les puede resultar fácil hablar de construir el éxito, cuando desde fuera se les ve exitosas (aparentemente como si ya fuese en sus propias circunstancias). Esto les hace sentir alejados de ellas y pueden verlo como una situación inalcanzable. Bien es cierto que esa sensación de ser una persona exitosa se alimenta más si la persona en sí comenzó teniendo algún tipo de logro siendo joven. De igual modo, una persona que no ha experimentado esa sensación siendo joven va sintiéndose más alejada de ella a medida que va envejeciendo.

Pero, ¿Es posible crear el éxito desde cero sin haberlo sentido antes? Efectivamente es posible. Una persona puede comenzar a crear situaciones de éxito con el fin de ir alimentando esa sensación e ir creciendo en ello. El éxito puede desarrollarse. No es fácil y a medida que los objetivos de éxito crezcan evidentemente serán necesarias una serie de habilidades que se han de ir trabajando y entrenando, pero es posible crear un hábito para convertirnos en personas exitosas. De hecho, todos conocemos a algunas personas que suelen tener comentarios del tipo “La mala suerte me persigue”, “No tengo fortuna”, “Nunca me ha tocado nada, así que no voy a probar suerte”, “Es que yo no tengo estrella, nací estrellado/a” o incluso en el lado opuesto “Soy una persona afortunada”, “Suelo conseguir lo que me propongo”, “Es que tengo estrella”. Esto se debe a las primeras experiencias que nos marcaron en el terreno de la suerte y que nos hicieron crear “creencias limitantes” en unos casos, o motivadoras en otros casos, que se desarrollaron en todo el proceso hasta hacernos adultos y que efectivamente, nos hicieron predispuestos a crear una cosa u otra (La buena o la mala suerte). También influye por supuesto lo que escuchamos de nuestros padres y entorno durante nuestra infancia y nuestra adolescencia, pero esto no debe de hacernos creer en el caso de que la educación que hayamos recibido haya sido limitante en ese sentido, resulte imposible de arreglar. Ahora que somos adultos, somos nosotros los únicos y máximos responsables de nuestra propia suerte a partir de este momento.

Pero, ¿Cómo son las personas exitosas para tener más éxito aún? Vamos a ver a continuación algunas características de una persona exitosa:

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  1. Se sienten ganadoras: Hacen sentir a su cerebro que eso que se proponen es posible y que ya está en proceso de lograrlo. Que ya lo tienen. Es decir, confían en ellos mismos y en sus posibilidades para alcanzarlo.
  2. Celebran sus éxitos: Se recrean en sus logros, los disfrutan. No esperan a que sean otros los que se lo celebren desde fuera. Ese sentimiento alargado en el tiempo alimenta el sentimiento de ser ganador y esto le fortalece y empodera para lograr más. Además de darse importancia y valor por lo que ha hecho.
  3. Evitan ver los fracasos como derrotas: Son personas que enfocan toda su energía en lo que desean lograr, así pues no se rinden fácilmente y persisten porque buscan sentir de nuevo el éxito. Así que deciden ver los fracasos como aprendizajes.
  4. Ven los problemas como retos: La palabra problema ya de por sí puede resultar limitante si la vemos como tal, nos frena. Sin embargo, las personas que traducen esa palabra en su cerebro como “reto”, se hacen grandes ante los problemas y se sienten capaces de salir por encima de ellos. Así que deciden enfocarse en la solución, en lugar de en el problema.
  5. Tienen una gran inteligencia emocional: En el caso de no tenerla por naturaleza, la trabajan para desarrollarla. Habilidades como la aceptación y la asertividad son muy importante para estas personas, ya que en momentos de fracaso han de estar fortalecidos para reponerse y resurgir como el Ave Fénix.
  6. Buscan superarse en los éxitos: Si ya han logrado algo, la siguiente meta ha de estar más lejos que la anterior, porque las metas ya alcanzadas ya no se sienten de nuevo con la misma intensidad que la primera vez que se alcanzó. Quieren más.
  7. Evitan las distracciones que puedan frenarle: Ponen el foco en sus objetivos y eso necesita de toda la energía como para distraerse en cosas que pueden ser banales.
  8. Son optimistas: El carácter optimista es indispensable para tener éxito. Una persona pesimista se frenará y se rendirá más fácilmente.
  9. Se rodea de personas con una forma similar de ver la vida: Necesitan de personas con la misma motivación cerca, ya que personas de comportamiento opuesto les frenará.
  10. Tienen una gran capacidad de Automotivación: Buscan razones para continuar y no abandonar.
  11. Buscan, admiran y modelan a las personas que tienen lo que ellos desean: Ya sea éxito económico, el trabajo que desean, la empresa que sueñan crear, la actitud que quieren trabajar, la vida que quieren. En definitiva, se fijan en esas personas, en cómo trabajan y avanzan e imitan todo aquello que perciben de ellos con el fin de ser como ellos.

Sigue leyendo porque a continuación vamos a ver un tip que nos ayudará a crear el éxito desde cero, aunque antes no hayamos tenido esa sensación.

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Y finalmente vamos a acabar este post con una herramienta muy sencilla, que nos ayudará a comenzar a crear nuestra propia buena suerte y convertirnos con el tiempo en una persona exitosa.

TIP:

Celebra los logros. Por pequeños que sean, celébralos y siéntelos (Has aprobado un examen, has conseguido un nuevo trabajo, te has atrevido a hablar por fin con esa persona que te gusta, has perdido unos kilos que te sobraban, acabas de cumplir tu primera semana comiendo saludable o haciendo media hora de deporte a diario…). Dile a tu cerebro que lo que acabas de conseguir es grandioso y permítete sentirte ganador por ese logro, recréate y disfrútalo. De este modo estarás dando el primer paso para crear esa “adicción” aunque sea a pequeña escala, pero así te resultará más sencillo conseguirlo y dar ese primer paso hacia. Habiendo dado este paso resultará más fácil buscar la manera de seguir sintiendo esa sensación y podrás poco a poco enfocarte en logros cada vez más grandes. Puedes ayudarte en el sentimiento de ganador el compartirlo con personas que sepas que se alegrarán por ti, quizás publicarlo en redes si lo consideras oportuno (esto último ya es algo de elección más personal, si va a crear más o menos comodidad). Si comienzas a darte importancia a ti mismo/a por haber logrado algo, estarás también provocando que otras personas te den importancia. Primero has de comenzar por ti y el valor que tú le des a tu éxito personal. Si por el contrario, mantienes tus logros en la más absoluta discreción estás ayudando a que pase más desapercibido, incluso para ti mismo/a ya que no lo notarás con la intensidad que realmente mereces. Este acto no significa que dejes de ser humilde, puedes ser humilde y al mismo tiempo alegrarte por tus propios logros, ¿Por qué no? Además, seguro que tienes a tu alrededor a más de una persona que también se alegrará por ti y celebrará ese sentimiento contigo. Puedes darte un regalo por haber logrado eso. Valórate por ello.

Cuando hayas alcanzado un primer logro y lo hayas celebrado, ¡Comienza a preparar tu siguiente éxito y ve a por él!

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Eva María Arrabal Martín

PROMOCIÓN “4º ANIVERSARIO”

La semana pasada anuncié en las redes que el próximo 14 de julio cumpliré 4 años dedicándome a esta profesión tan bonita que es el acompañar a personas en el logro de objetivos, propósitos y sueños. Así que tengo preparado celebrarlo de una manera muy especial y quiero compartirlo con todos vosotros. ¿De qué manera? Continúa leyendo…

Cumpleaños

Pues los próximos días 13 y 14 de julio durante sólo esas 48 horas las sesiones estarán disponibles a un “PRECIO ANIVERSARIO”.

Las características de esta promoción son:

  • PRECIO ORIGINAL DE UNA SESIÓN PARA COACHING PERSONAL O TERAPIA: 70 euros + IVA.
  • “PRECIO ANIVERSARIO” DISPONIBLE SOLAMENTE POR 48 HORAS LOS DÍAS 13 Y 14 DE JULIO: 37 euros, precio cerrado con IVA incluído.
  • Se podrán reservar hasta 5 sesiones por persona durante esas 48 horas.
  • Las sesiones serán de 1 hora de duración y por Skype para cualquier lugar del mundo, excepto para los residentes en Málaga capital (España) que podrá ser presencial.

Para poder aprovechar esta promoción, sólo tendrás que seguir los siguientes pasos en las redes sociales en donde haya sido publicado y en las que puedes seguirme a través de los enlaces que puedes ver en esta web:

  1. Dale a “Me gusta” a este post.
  2. Compártelo en tu perfil.
  3. Envía un mail a evamariaarrabal@gmail.com con el asunto “PROMOCIÓN 4º ANIVERSARIO”, indicándome tu interés en esta promoción. Ahí te facilitaré los pasos para que durante los días 13 y 14 de julio puedas reservar tu sesión personal a “PRECIO ANIVERSARIO”. Tras la confirmación de la reserva se te asignará una fecha para tu sesión.

¡Y RECUERDA! La promoción será solamente válida durante las 48 horas de los días 13 y 14 de julio.

¡CELEBREMOS ESTE 4º ANIVERSARIO JUNTOS! ¿QUIERES?

¿QUIÉN SOY?

Foto profesional2

Eva María es Coach Personal, Ejecutivo y Empresarial por el IEC (Instituto Europeo de Coaching),certificada por ASESCO (Asociación Española de Coaching) con Nº CAC10714 y experta en Coaching Cuántico por el IEC. Se especializó en el trabajo de la autoestima y el acompañamiento de las personas tímidas en su camino a convertirse en personas sociables y extrovertidas. También es Asesora para la aplicación de la “Ley de la atracción”en la vida personal y en el trabajo. Además, Eva María es Terapeuta formada como Licensed Practitioner NLP (Programación Neurolingüística), certificada a nivel internacional por el Dr. Richard Bandlery Graduada en Método Silva certificada a nivel internacional por Jose Silva. En el año 2016 fue galardonada con la Medalla de Oro de los Reyes Católicos del Foro Europa 2001, en reconocimiento a su prestigio profesional y ese mismo año fue entrevistada como una de las mejores Coaches de España por el Diario ABC.

PRÓXIMO TALLER DE AUTOESTIMA “Aspira, siéntete merecedor,logra”

“ASPIRA, SIÉNTETE MERECEDOR, LOGRA”

  • ¿Sientes que tienes baja autoestima?
  • ¿Te cuesta alcanzar objetivos y temes que se deba a tu baja autoestima?
  • ¿Sientes que dependes demasiado de la opinión de gente de tu entorno?
  • ¿Te gustaría poder ayudar a tus hijos a fortalecer su autoestima?
  • ¿Has salido o estás en una relación que te ha dejado tocad@?

En este taller de 4 horas de duración trabajaremos para que cuando salgas puedas:

  • Desarrollar una autoestima fuerte.
  • Trabajar el acto de merecimiento, con el fin de poder lograr objetivos.
  • Tener una opinión fuerte e independiente sobre ti mism@.
  • Ayudar a desarrollar la autoestima de tus hijos/as si los tienes.

¿Cuánto dura este taller? 4 horas.

¿Dónde se impartirá? En Psinergia Coaching, Alameda de Colón, Nº 12, oficina 8, Málaga.

¿Cuándo será y qué horario tendrá? Se impartirá el viernes 29 de junio de 2018, de 17 a 21 horas.

¿Cuánto vale? El precio es de 55 euros y tras finalizar el taller, podrás recibir de regalo una sesión de coaching o terapia gratuita por Skype valorada en 70 euros. En esa sesión podrás contarme tu objetivo deseado, localizaremos que es exáctamente lo que te ha frenado hasta hoy y podremos trabajar para dar el primer gran paso para conseguirlo.

El grupo para el taller será reducido, por lo que las plazas son limitadas.

¿QUIÉN LO IMPARTE?

Eva María Arrabal Martín

Foto profesional2

Eva María es Coach Personal, Ejecutivo y Empresarial por el IEC (Instituto Europeo de Coaching), certificada por ASESCO (Asociación Española de Coaching) con Nº CAC10714 y experta en Coaching Cuántico por el IEC. Se especializó en el trabajo de la autoestima y el acompañamiento de las personas tímidas en su camino a convertirse en personas sociables y extrovertidas. También es Asesora para la aplicación de la “Ley de la atracción”en la vida personal y en el trabajo. Además, Eva María es Terapeuta formada como Licensed Practitioner NLP (Programación Neurolingüística), certificada a nivel internacional por el Dr. Richard Bandler y Graduada en Método Silva certificada a nivel internacional por Jose Silva. En el año 2016 fue galardonada con la Medalla de Oro de los Reyes Católicos del Foro Europa 2001, en reconocimiento a su prestigio profesional y ese mismo año fue entrevistada como una de las mejores Coaches de España por el Diario ABC.

Si estás interesado/da en reservar tu plaza o recibir información más detallada, sólo tienes que contactar a través del mail evamariaarrabal@gmail.com, o llamar  al 634 53 89 62.

Cartel taller1

¿EN QUÉ MOMENTO DEJASTE DE DISFRUTAR PARA ENFOCARTE EN “NO CAGARLA”?

Con perdón por el lenguaje, ésta es una pregunta que me inspiró un cliente que vino a mi consulta, cuyo conflicto era que se sentía estancado y bloqueado en su trabajo. Sentía desde hace algunos años decepción con respecto a la vida debido al trabajo, el estrés, la insatisfacción que éste le causaba y las consecuencias que estaba teniendo en su vida personal y su salud. Un trabajo para el que él se había preparado en la universidad durante muchos años, de manera elegida. Un sueño al principio que acabó torciéndose al sentir que la vida laboral no tenía nada que ver con lo que él había imaginado de adolescente. Todo esto le producía infelicidad. Un día me comentó que cuando realizaba las meditaciones que trabajábamos se sentía especialmente bien porque le trasladaban a su niñez, a la época en la que jugaba al baloncesto, era capitán del equipo y era feliz y sin preocupaciones. Profundizando sobre esa época, me confesó que en el primer partido de su equipo siendo niños perdieron 93 a 4. Ese resultado fue causa de burlas por parte alguna que otra persona de su alrededor durante un largo tiempo. Sin embargo, a él y su equipo no les importaba haber perdido. Por lo que no fue una circunstancia traumática. Al contrario, al pasar el tiempo perfeccionaron sus técnicas y fueron desarrollando sus talentos en ese deporte, hasta convertirse en campeones en muchos de los partidos que vinieron después. Fue en ese momento en que le pregunté:

  • ¿Y qué hacía que no os importara haber perdido?

Respondió:

  • Que disfrutábamos con lo que hacíamos y solo queríamos divertirnos.

Seguí preguntando:

  • ¿Y qué hacía que evolucionárais de esa manera tan espectacular?

Él me respondió:

  • Lo mismo, que simplemente disfrutábamos. No pensábamos en nada.

Yo continué:

  • ¿Qué sientes o piensas en la actualidad cuando estás trabajando en lo que soñabas ser de adolescente?

Respuesta:

  • Pienso continuamente en “No cagarla” cuando tengo que exponer mis resultados frente a los compañeros y los superiores.

Nueva pregunta:

  • Entonces, ¿En qué momento exacto dejaste de disfrutar, para pasar a enfocarte en “No cagarla”? ¿Y qué fue lo que desencadenó ese momento?

Esas preguntas le hicieron mirar hacia atrás, llegar hasta su época de estudiante universitario y reflexionar en la circunstancia concreta y el momento que desencadenó el cambió de camino y de pensamiento, revelándose así la razón y con ello la solución concreta para su circunstancia personal.

Photo by Headway on Unsplash

Seguidamente analizamos la fuerza negativa de la frase “No quiero cagarla”, la negación con la que comienza. Si te pido que no pienses por ejemplo en un perro de color verde, ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza? Efectivamente, un perro de color verde. En el instante en el que ordenamos a nuestro cerebro una frase con una negación seguida de lo que no queremos, la negación es anulada por éste y procederá de manera automática a enfocarse en la siguiente palabra, que es precisamente lo que no queremos, “cagarla”, enviando la orden al resto del cuerpo, para actuar de manera que provoque aquello que no queremos. Si permitimos frases como esta de manera habitual, estaremos creando el hábito de “cagarla” una y otra vez. Y es que ya lo decía el genio Albert Einstein: “Si haces más de lo mismo, no esperes resultados diferentes”.

¿Qué tal si comenzamos a afirmar a nuestro cerebro frases en positivo indicando lo que sí queremos que ocurra? Por ejemplo en el caso de este cliente, el resultado de su revelación fue la elección de empezar a decirse: “Voy a comenzar a disfrutar”, “Puedo disfrutar de mi trabajo”, “Los fallos cometidos son positivos  porque como con aquél partido que perdí, puedo aprender, evolucionar y convertirme en alguien excelente”. ¿Qué pasará con este cliente después de unos días, semanas, meses? ¿Probamos todos?

Eva María Arrabal Martín

Eres lo que admiras

¿A quién admiras? Piensa y fíjate mentalmente por un momento en esa persona, ¿Qué admiras de ella? ¿Y si te digo que esa persona y lo que admiras de ella es un espejo de ti mismo/a?

Todas las personas de nuestro alrededor, para bien o para mal, son un espejo de nosotros mismos. Tanto las personas en las que nos fijamos de forma positiva, como las personas con características que detestamos. En el caso de las características que vemos de forma negativa, son características que no vemos o no queremos ver en nosotros y que debemos trabajar. Pero en este post no nos vamos a enfocar en eso, nos vamos a enfocar en las características que admiramos en otras personas.

Atendamos a todas aquellas características que nos llaman la atención de una persona. Cada persona tiene infinidad de características y detalles que forman su persona, sin embargo cada uno de nosotros nos fijamos en unas cuantas de todas esas características, mientras quizás la persona que tenemos a nuestro lado no se enfocan tanto en esas mismas características, si no que se enfocan en otras. Esto se debe  a que aquellos detalles que vemos en la otra persona, son precisamente detalles que tenemos dentro de nosotros mismos. Los vemos en los demás porque normalmente no somos capaces de verlas en nosotros y esto precisamente nos debe de valer para ser conscientes de qué es lo que tenemos dentro de nosotros que podemos aprovechar o trabajar.

Imaginemos que admiras a cierta personalidad famosa o histórica como por ejemplo podría ser Gandhi. Quizás lo admiras por la capacidad que tuvo de mantener la calma en mitad de circunstancias realmente difíciles, por su serenidad, su empatía o el coraje que tuvo para rebelarse de la manera en que lo hizo, de forma pacífica. O que admiras a tu abuelo, por su fuerza, su entrega, su amor por la familia, o cualquier otra característica. Lo admiras especialmente a él por encima del resto de personas y te gustaría ser como él. Pues bien, todas y cada una de esas características las aprecias porque ya están dentro de ti, pero probablemente aún  no lo sepas. Párate a pensar en quién admiras y por qué, haz una lista de todas y cada una de esas cosas que admiras y después, párate a pensar si hubo un momento de tu vida pasada en el que hiciste uso, quizás sin haberlo premeditado, de alguna de esas características y ahora mirando hacia el pasado te sorprendes. Cuando lo haces, ¿Qué escena ves en tu cabeza?

Photo by Lindy Baker on Unsplash

Una mujer que vino recientemente a mi consulta me indicó que vivía rodeada de personas a las que admiraba especialmente, porque las consideraba altamente inteligentes y cultas. Sin embargo, curiosamente ella se percibía a sí misma como una persona de características contrarias y eso le producía cierto malestar. Pensaba que no encajaba con esas personas o que no estaba a la altura. Yo le dije: “Si crees que todas esas personas que te rodean y que pasan tantas horas al día contigo son mucho más inteligentes que tú, ¿Por qué crees que ellas buscan a gente como tú para rodearse?” Eso le llevo a pensar en los siguientes días que si esas personas se rodeaban de gente como ella, es porque muy probablemente veían en ella exactamente lo mismo que ella veía en los demás. Y es que por la “Ley de la atracción” atraemos a nuestros semejantes. Ahí descubrió que ella era semejante a la gente que la rodeaba.

¿Y tú a quién admiras y por qué?

Eva María Arrabal Martín

¿Es posible superar la timidez?

Ésta es una pregunta que me hace mucha gente. “Pero, ¿Se puede superar realmente la timidez? Porque yo llevo toda la vida siendo tímido/da y no he logrado superarla”. Hay gente que cree que la timidez no es posible superarla, o bien que no es posible en su caso. Para responder a esta pregunta, yo siempre hago otra que puede resultar ciertamente esclarecedora. Siempre que realizan esa pregunta, pregunto yo: ¿Qué es para ti superar la timidez? ¿A dónde quiero llegar con esta pregunta? Muy sencillo. Para mí superar la timidez es tener el control sobre nuestra vida en mayor o menor medida, pero siempre habiendo desarrollado el control hasta avanzar y ganar en nuestra calidad de vida. Es decir, para mí hay dos perfiles de personas sque han superado la timidez y son las siguientes:

  1. Están las personas que la han superado al 100%, que las hay por supuesto y que son muchas. Las que  pueden afirmar que fueron tímidas, personas controladas en el pasado en gran parte por la introversión y que eran frenadas para poder disfrutar de una vida plena, pero que ahora son personas que dicen no tener ni un solo atisbo de esa timidez pasada.
  2. Luego están las personas que aún siendo tímidas en la actualidad, reconocen haber tomado el control pasando de algo que les frenaba a tener una vida plena. Personas que aún siendo introvertidas hoy y dependiendo de las condiciones de cada circunstancia, consideran que han avanzado y superado obstáculos que en el pasado les mantenían bloqueadas/os, logrando obtener propósitiso impensables en el pasado y siendo más felices ahora.

Photo by Rodolfo Sanches Carvalho on Unsplash

Tengamos en cuenta que aquí tiene mucho que ver el nivel de autoexigencia. Es decir ¿Qué nos estamos exigiendo a nosotros mismos? ¿Estamos quizás persiguiendo demasiado la perfección hasta llegar a sentir que está fuera de nuestro alcance? Si hoy somos personas más desarrolladas psicológicamente que ayer, pero seguimos sintiendo la timidez, ¿Debemos considerar que somos unos fracasados? ¿O bien eso podría mosntrarnos que si hoy nos sentimos mejor que ayer, quizás mañána podremos sentirnos mejor que hoy? ¿O si eso nos ayuda también a ver que quizás la vida que tenemos hoy es lo sificiente o sobradamente buena, como para no tener que exigirnos más y simplemente comenzar a fluir? ¿Tenemos una vida más plena que hace por ejemplo 10 años en cuestión de relaciones sociales? Si la respuesta a esta última pregunta es que sí, entondes a mi entender podemos permitirnos considerarnos un perfil de persona que ha superado la timidez. Sólo falta que dejemos de autoexigirnos en exceso y comencemos a fluir para ser más felices.

Y para ti, ¿Qué es superar la timidez? ¡Cuéntalo en un comentario!

Eva María Arrabal Martín

La distancia entre el lugar en donde estás y el lugar en donde quieres estar

El momento exacto en el que una persona decide contratar las sesiones de un Coach es cuando toma consciencia de qué es lo que realmente quiere, es decir, dónde quiere estar y de dónde está en el momento presente. Cuando la persona observa la distancia entre un punto y otro, independientemente del tamaño de dicha distancia, es cuando realmente se está comenzando a plantear ¿Qué es lo que debo de hacer, cómo y cuando para llegar al punto en donde deseo estar?. Puede ser encontrar una pareja, cambiar de trabajo, aprobar exámenes, etc. Muchas personas cuando llegan a este punto en su camino sienten pereza o miedo y deciden que quizás no les merece la pena. Otros no tienen problemas para comenzar a crear un plan estratégico y a mover fichas para llegar a su destino.Sin embargo hay muchas otras personas que cuando llegan a ese punto quedan estancados, saben qué es lo que quieren y saben que están dispuestos a comenzar con un plan para llegar hasta allí, pero no saben qué fichas mover, como o cuando hacerlo. Están dispuestos a superar las barreras de las creencias autolimitantes y los miedos, pero necesitan ayuda. Es en ese momento que muchas de ellas deciden acudir a un profesional del coaching para que pueda acompañarles en el camino.

No importa si la distancia entre donde estás y donde quieres estar es más grande o más pequeña. No importa si parece más fácil o más dificil. Si la meta a la que quieres llegar te parece realista, puedes comenzar dando el primer paso, el resto suele aparecer cuando ya empiezas a poder ver un poco más lejos. Como cuando vas conduciendo un coche en plena noche y sólo puedes ver lo que alumbra los faros, fíjate en que si avanzas unos metros, los faros ya te permiten ver algunos metros más allá.

Todo comienza con un primer paso.

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Eva María Arrabal Martín