LAS PREGUNTAS IDEALES QUE TE AYUDARÁN A ALCANZAR TUS OBJETIVOS

¿Recuerdas la frase de la semana publicada este pasado lunes?: “Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana”, la dijo Walt Disney y rompe el hielo de manera perfecta para hablar sobre ello en este post.

¿Comenzamos?…

Fotografía: Armand Khoury

Fuente: Unsplash

¿Cuántas veces nos pasa que nos proponemos algo, pasa el tiempo y vamos viendo que no hacemos nada? Seguro que te suena eso de…

  • Mañana empiezo.
  • El lunes me pongo a dieta.
  • Cuando comience el nuevo año comienzo a hacer deporte.
  • Cuando pase el verano con todos sus eventos dejaré de fumar.
  • El mes que viene empezaré a ahorrar para ese viaje que quiero hacer.

Desgraciadamente nos pasa a nosotros y conocemos a muchas personas que quieren hacer cosas, pero por alguna razón dejan pasar el tiempo y ven cómo hoy están igual que ayer. Pero lo más triste, es que además nos vemos hoy igual que hace un mes y quizás igual que hace un año. Esto ocurre porque vivimos pensando que aún tenemos tiempo de comenzar y aunque en parte es cierto del mismo modo que también es cierta esa frase que dice “Nunca es tarde”, también es cierto que esa forma de pensar solamente nos lleva a dejar pasar la vida frente a nuestros ojos y esa vida será dentro de un año la misma que la que teníamos hace un año.

“`Algún día´ es una enfermedad que se llevará tus sueños a la tumba contigo”.

– Timothy Ferris –

¿De qué se arrepiente la gente justo antes de morir?

Seguro que has oído hablar de esto.

Bronnie Ware es una enfermera que quiso dejar reflejado por escrito algo que le había tocado el alma sobre las personas moribundas. Fue testigo de los arrepentimientos más comunes de las personas que sabían que estaban muriendo y esto le hizo comenzar a ver la vida de otra manera, desde otra perspectiva y con plena conciencia individual.

Gracias a que ella quiso mostrarlo al mundo, esto nos puede servir para replantearnos nuestra actitud frente a lo que realmente deseamos en esta vida.

¿Cuáles son esos arrepentimientos más comunes en las personas cuando llegan a sus últimos días de vida? Las respuestas fueron las siguientes:

  • No haber sido fiel a sí mismo: “Quisiera haber hecho lo que quería y no lo que otros querían que hiciera”.
  • “Ojalá no hubiera trabajado tanto”.
  • “No haber expresado mis sentimientos”.
  • “No haber dedicado tiempo a los amigos”.
  • “No haber sido más feliz”.

Imagina lo triste que es vernos con estas frases en nuestra cabeza en nuestros últimos días. ¿Podrías? Es más, ¡Podemos usarlo como herramienta práctica para llevar a cabo lo que queremos trabajar en este post!

Por supuesto que sí, así que antes de hacernos la lista de preguntas adecuadas para lograr nuestros propósitos, podemos comenzar haciendo lo siguiente:

Tips:

Visualízate en tus últimos días de vida:

Sé que suena duro y que la emoción puede ser igualmente dura, pero te pido que imagines por un momento que de repente has visto toda tu vida pasar y te encuentras en tus últimos días de vida. Imagina que estás en un futuro lejano, en la cama, siendo consciente de que ya has vivido todo lo que tenías que vivir. En ese momento, visualiza que repasas toda tu vida entera, que piensas en todo aquello que has hecho, pero también piensas en todo aquello que no has hecho. Imagina con toda precisión cómo te sientes y qué emociones te vienen, al pensar que has dejado muchas cosas por hacer, porque pensabas que aún tenías tiempo. Quizás pensaste por primera vez en aquello que pudo haberte hecho feliz cuando aún tenías 25 años, pero sentías que tenías tiempo y te aterrorizaba ponerte a crear ese sueño, porque a veces pensar en actuar YA da terror, es cierto, pero el caso es que nunca comenzaste. Ahora que te ves en la vejez y mirando hacia atrás ¿Cómo te sientes? ¿Qué sientes al pensar cómo habría sido tu vida si hubieras dado ese primer paso a los 25 o 30 años? ¿Cómo habría sido tu vida?

A continuación y con la ayuda de esta motivación que acabamos de trabajar con el ejercicio anterior, ahora vamos a conocer algunas preguntas que nos ayudarán a evaluar el punto en el que nos encontramos y que además, nos ayudarán a tomar conciencia de lo que estamos haciendo, o no, para lograr lo que realmente queremos. Estas preguntas nos ayudarán a tomar acción en lo que queremos y comenzaremos a ver resultados en solo días. Ya no te sentirás en el mismo lugar que ayer, sino que mañana verás que ya has dado el primer paso y estás más cerca.

Fotografía: Anne Nygård

Fuente: Unsplash

Para poder tomar conciencia de las acciones que estamos tomando o dejando de tomar, vamos a escribir en una hoja de papel las siguientes preguntas.

  • ¿Qué es lo que deseo realmente? ¿Cómo lo deseo específicamente? ¿Cuándo lo deseo exactamente?
  • ¿En qué momento estoy ahora? ¿Cómo me encuentro con respecto a mi propósito? ¿Cómo me siento con respecto a ello?
  • ¿Qué he hecho hasta este mismo momento para acercarme a ese objetivo? ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Es coherente? ¿Es eficaz?
  • En el caso de no estar haciendo nada aún en el presente, ¿Cómo me siento emocionalmente hablando con respecto a ello? Si la emoción es desagradable, ¿Cuánto tiempo más estoy dispuesto o dispuesta a estar en esta situación? ¿Me hace sentir una persona orgullosa por ello? ¿Qué tengo que hacer para dejar de sentir esta emoción desagradable por no estar haciendo nada?
  • Si continúo sin hacer nada al respecto, ¿Cómo me veré y me sentiré dentro de un año? ¿Qué pensaré de mí por ello?
  • ¿Qué obstáculos estoy teniendo? ¿Cómo los estoy sorteando o cómo puedo hacerlo?
  • ¿Qué obstáculos creo que voy a tener o puedo tener?
  • Si me encuentro con esos obstáculos ¿Cómo puedo sortearlos?
  • ¿Cómo me sentiré cuando ese objetivo esté conseguido?

Estas preguntas pueden ser literales tal y como las hemos visto, o estas mismas pueden servirnos para personalizarlas en coherencia con nosotros mismos y nuestras circunstancias. La clave está en encontrar las preguntas y las palabras adecuadas, que nos hagan sentir algo por dentro, que nos hagan recapacitar, pararnos a pensar un instante y ver qué es lo que estamos haciendo de manera errónea, o simplemente no estamos haciendo. Escribiremos las respuestas de forma detallada en la hoja en donde hemos plasmado las preguntas. Luego las leeremos en voz alta para escucharnos. En el momento en el que seamos conscientes de todo ello, nos sentiremos capaces de levantarnos del sofá y tomar acción sobre lo que realmente queremos.

Mañana, te encontrarás sin duda un poquito más cerca de tu objetivo.

Eva María Arrabal Martín

BIBLIOGRAFÍA:

“Coaching, caminando hacia el Ikigai”, Editorial Bookboon, 2020, Eva María Arrabal Martín.

“Motivación 1: el super poder de auto motivarte”, Editorial Bookboon, 2021, Eva María Arrabal Martín.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-06-04/enfermera-cinco-cosas-arrepentiras-antes-morir_1567460/

13 BENEFICIOS DE ESCRIBIR UN DIARIO PARA LAS PERSONAS TÍMIDAS E INTROVERTIDAS

Ya has visto en mis redes la frase de la semana que habría el tema del que voy a hablar hoy: “Toda escritura es un viaje de descubrimiento” de Nadine Gordimer, escritora y premio Nobel de literatura en el año 1991. ¿Y de qué vamos a hablar hoy en el post? Vamos a hablar de los beneficios que nos aporta a las personas introvertidas y tímidas, el ejercicio de escribir un diario.

Cuando un nuevo cliente llega a mi consulta para trabajar las habilidades como persona introvertida, o porque sienta timidez y noto que le cuesta expresarme lo que siente y piensa en su día a día, lo primero que le digo es: “Hoy vas a crear un diario. Vas a escribir todos los días en él al menos 5 minutos sobre cómo te sientes con las cosas que me quieres contar o de las que ya hemos hablado. Cuando vengas aquí de nuevo, no tendrás por qué enseñármelo por supuesto, pero lo que escribas en él te servirá para exteriorizar todo lo que sientes con las palabras adecuadas para ti y luego te será más fácil contármelo a mí”.

¿Por qué hago esto?

Foto: Nsey Benajah
Fuente: Unsplash

Recuerdo en una de mis primeras consultas la historia de un joven que quería trabajar la motivación para estudiar. El chaval era bastante introvertido y sentía dificultades para expresarme lo que sentía hasta el punto en el que cuando yo le preguntaba “¿Cómo te sientes hoy?”, ¿Cómo has estudiando la última semana?”, “¿Cómo te ha ido estudiando con la nueva técnica que hemos trabajado?”, “¿Cómo te has sentido cuando el profesor te dijo eso?” o “¿Qué te parece este nuevo plan para la semana que viene?”, todas sus respuestas eran “Bien” o “Guay”. No se sentía capaz de salir de ahí. Por más que le pedía que se tomara un tiempo para pensar en palabras más concretas que expresaran sentimientos concretos, en el momento de la consulta y siendo observado por mí, no podía encontrar las palabras adecuadas para explicarme con la máxima concreción cómo se sentía exactamente. Las palabras “Bien” y “Guay” pueden abarcar infinidad de emociones, sentimientos e ideas que entran dentro de ellas, pero no concreta ninguna en específico. Así que le propuse trabajar con un diario para que se tomara un tiempo al día para explicar en él todo lo que sentía, buscando las palabras más concretas que pudiera para ser realmente certero. Esta técnica nos ayudó a ir avanzando y crear un plan de acción más certero y fructífero para el cliente, porque cuando volvía a consulta, ya sabía como expresarme lo que había estado sintiendo la semana anterior.

Sabemos y comprendemos que las personas tímidas y las introvertidas, tenemos una dificultad añadida a la hora de expresar nuestras emociones. No nos resulta nada fácil reflejar con palabras lo que sentimos o pensamos, de manera que la persona o personas con las que interactuamos comprendan realmente bien lo que sentimos o pensamos. Incluso en muchas ocasiones sentimos que directamente no nos comprenden porque no sienten empatía. Esto en ocasiones se debe a esa carencia en algunas habilidades de comunicación para poder sacar de dentro lo que tenemos. No es que las personas extrovertidas no tengan empatía, sino que puede ser en muchas ocasiones que les falte información y contexto.

Esta es una de las múltiples razones por las que las personas que somos introvertidas o las tímidas, elegimos callar muchas veces. Para evitar tener que explicar algo que nos cuesta un mundo, ya sea simplemente por falta de ciertas habilidades como puede ser en el caso de muchas personas introvertidas, o por los miedos propios de la timidez.

Escribir un diario puede llegar a ser un ejercicio realmente terapéutico, no solo para las personas introvertidas y tímidas, para todo el mundo. Sin embargo, las personas introvertidas y tímidas ganamos más con ello. En estos casos puede llegar a ser especialmente complejo mostrar al resto de personas qué es lo que sentimos, cómo nos sentimos y por qué nos sentimos de ese modo.

Evidentemente además de escribir en un diario para sacar lo que tenemos dentro y para expresarnos, es necesario que en estos casos se trabaje la asertividad y la autoestima entre otras habilidades de comunicación.

Tener un diario nos ayuda a adentrarnos en un viaje de autoconocimiento que puede llegar a ser realmente apasionante. Escribir puede ser una forma de meditar, de parar un instante y mirar hacia adentro de forma consciente como no lo hacemos cuando vamos en piloto automático, escribir nos ayuda a conocernos mejor. Cuando escribimos podemos sorprendernos descubriendo emociones que no somos capaces de sacar con la boca, pero cuando paramos a escribir ocurre la magia y podemos deshacer el tapón que a veces nos ahoga.

LAS EMOCIONES:

Todas las emociones son positivas si las observamos desde la perspectiva que nos dice que todas, absolutamente todas son necesarias. Puedes sentirte mejor o peor con cada una de ellas, podríamos decir de una manera más acertada que las emociones pueden ser agradables o desagradables, pero siempre son positivas porque aún las desagradables están ahí para mostrarnos algo que necesitamos cambiar, mejorar o trabajar a nuestro favor. ¿Qué sería de nosotros si no sintiéramos miedo? Pues que viviríamos constantemente con el riesgo de sobrepasar la línea del peligro. Por lo tanto el miedo es bueno, otra cosa es trabajarlo cuando lo sentimos en exceso por ejemplo.

Bien, pues sabiendo esto también sabemos de la necesidad de poder observar, evaluar y expresar esas emociones, sean agradables o desagradables.

El acto de expresar nuestras emociones, ya sean a otras personas o a nosotros mismos por escrito, nos permite viajar hacia adentro, tomar un instante de conciencia para observar con atención lo que sentimos, cómo lo sentimos, en qué parte de nuestro cuerpo lo sentimos y por supuesto, por qué lo sentimos, es decir, qué es lo que ha disparado esa emoción. Cuando ya sabemos la respuesta a todo eso, estamos preparados para evaluar si esa emoción nos bloquea o no. En el caso de que esa emoción nos esté bloqueando y lo estemos viendo con este ejercicio, estamos dando un paso más allá del simple hecho de “sentir” y estamos evaluando nuestra situación con respecto a ello. Es ahí cuando podemos buscar una solución a eso que nos hace sentir de cierta manera, claro está, estamos hablando en el caso de que esa emoción sea desagradable o nos frene de algún modo. ¡Si es positiva, bastará con que nos recreemos en ella!

Todas las emociones expresadas nos han de ayudar  reconocer qué es lo que nos la provoca y si esa situación nos genera emociones desagradables, podemos evaluar qué es lo que hay en nuestra mano para poder cambiarlo.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE ESCRIBIR PARA LAS PERSONAS INTROVERTIDAS Y TÍMIDAS? Vamos a verlo a continuación.

Foto: Tengyart
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BENEFICIOS DE ESCRIBIR UN DIARIO:

  1. Sirve como guía para organizar tus pensamientos: escribir nos sirve como mapa en la vida. No solamente nos ayudar para apreciar desde una perspectiva externa cómo nos sentimos en cada momento, sino que además con el tiempo también nos ayuda a conectar los puntos entre el pasado, el presente y el futuro. Teniendo por escrito nuestras vivencias, podemos echar mano a ellas cuando lo necesitemos en la toma de decisiones presentes y futuras.
  2. Nos ayuda a encontrar las palabras correctas que no nos salen cuando deseamos decirlas: esto nos prepara y nos entrena para hacerlo cada vez mejor cuando queramos hablar con otras personas. Encontrar las palabras correctas que no nos salen en el momento en el que necesitamos que nos salgan, salen mejor cuando las escribimos porque no nos tomamos los mismos tiempos cuando hablamos que cuando escribimos. Por eso escribir también es un acto de meditación e introspección calmada.
  3. Ayuda al autoconocimiento: cuando escribes sobre ti y sus emociones, te estás conociendo, estás adentrándote en tu interior y estás viajando a lugares que cuando interactúas con otras personas no alcanzas. En la antigua Grecia, el Oráculo de Delfos decía “Conócete a ti mismo”, como lema de lo realmente esencial para hacer cualquier propósito en esta vida. Conócete a ti mismo antes que nada para poder crecer.
  4. Nos sirve como válvula de escape y desahogo: por supuesto que si nos sentimos mal y nos cuesta expresarnos, escribiendo logramos sacar de dentro esos nudos que nos ahogan. Nos desahogamos, vamos a dormir en un mejor estado emocional.
  5. Nos ayuda a ser conscientes de nosotros mismos: nos ayuda a reconocer nuestros propios patrones de comportamiento y eso nos hace reconocernos mejor, saber cómo actuamos y por qué actuamos de ese modo.
  6. Es un gran ejercicio de meditación introspectiva: como ya comentamos en otro punto anterior, escribir también es meditar, es adentrarnos en nosotros, es hacer introspección, es recordar quienes somos realmente.
  7. Nos ayuda a observarnos desde otra perspectiva diferente: cuando escribimos nuestros pensamientos, es como si observáramos los conflictos de otra persona, de un amigo nuestro y de esa manera podemos salirnos de nosotros mismos y auto observarnos. Esto es apasionante porque eso nos ayuda a desbloquearnos cuando tenemos conflictos o dificultades para tomar decisiones.
  8. Nos ayuda a observar nuestra propia evolución desde el pasado: como hemos dicho anteriormente en otro punto, nos ayuda a unir puntos y entender nuestra historia de evolución. Eso nos ayuda a encontrar coherencia en nuestros patrones y seguir en esa línea.
  9. Ayuda a la memoria de lo ya vivido: a veces pasa que cuando no sabemos qué decisión tomar en alguna situación complicada, recordar situaciones similares o inspiradoras del pasado nos ayuda a aclararnos sobre lo que tenemos que hacer ahora. Recordar es reforzar en cierto modo nuestros valores cuando dudamos.
  10. Entrena la creatividad: por supuesto escribir nos hace más creativos. Esto hace que más adelante seamos capaces de expresarnos más y mejor cuando hablamos e interactuamos con otras personas. Al fin y al cabo escribir un diario es un entrenamiento mental y emocional, para después hacerlo con más fluidez cuando nos comunicamos oralmente, porque aprendemos a ser más rápidos encontrando las palabras adecuadas con las que podemos sentirnos más identificados en cada momento.
  11. Mejora la salud emocional: al fin y al cabo cuando escribimos un diario estamos sacando de dentro lo que nos aflige.
  12. Nos ayuda a tomar mejores decisiones en ciertas circunstancias complejas: aquí podemos hacernos preguntas sobre esas circunstancias, lo cual nos ayudará a buscar la solución dentro de nosotros mismos. ¿Qué me está pasando? ¿Por qué me está pasando? ¿Para qué me está pasando? ¿Cómo puedo mejorarlo? Todo esto nos servirá para tener conversaciones con nosotros mismos como si fuéramos otra persona que nos está aconsejando y guiando por el camino correcto.
  13. Alimenta la motivación: por último escribir nos ayuda a motivarnos. Escribiendo nos sentimos mejor, plasmamos cómo nos sentimos, pero también cómo deseamos sentirnos. Nos desahogamos, deshacemos nudos y nos desbloqueamos. De esta manera nos sentimos más preparados y mejor para proponernos nuevos objetivos, para crecer y mejorar con respecto a lo que hemos escrito desde el pasado. Nos vemos a nosotros mismos y nos vemos capaces de conseguir más cosas. ¿Imaginas poder leer y recordar situaciones del pasado grandiosas que has logrado? Eso alimenta tu poder personal y te hará más grandioso para ponerte nuevas metas.

Así que ahora, vamos a ver tips prácticos para trabajar nuestra comunicación con nosotros mismos.

TIPS:

Diario personal con preguntas.

Foto: Marcos Paulo Prado
Fuente: Unsplash.com

Para llevar todo esto a la práctica, puedes tener un diario en papel como se ha hecho toda la vida, pero también puedes crear uno digital y más fácil de manipular de manera creativa. Para esta segunda versión puedes crear un blog de acceso privado para que solamente puedas acceder tú y nadie más pueda verlo. Puede tener un uso más creativo porque puedes ir añadiendo fotografías no solo tuyas propias, sino también imágenes de internet con las que te sientas identificada o identificado, o que te ayuden a plasmar tus pensamientos y emociones.

Es recomendable que en ese diario te hagas preguntas del tipo:

  • ¿Cómo me siento hoy? ¿Qué es lo que ha disparado las emociones que me hacen sentir de este modo?
  • ¿Estas emociones son agradables o desagradables? ¿Puedo hacer algo para mejorar este aspecto? ¿El qué? ¿Cuándo voy a empezar a hacerlo y de qué modo específico?
  • ¿Cómo me gustaría sentirme al final del día/semana/mes?
  • ¿Qué he aprendido de lo que he expresado en este diario en la última semana? ¿A qué conclusiones me lleva sobre mí mismo o mí misma?

No tienen por qué ser estas preguntas de manera literal, pero pueden inspirarte o incluso añadir más preguntas que te ayuden en el ejercicio de auto observación y auto evaluación emocional.

Cuando acabe el día puedes evaluar si has logrado llevar a cabo los aspectos escritos en tu diario. Pero recuerda siempre que el hecho de no lograrlos no es un fracaso. No tienes por qué hacerlo bien todos los días, hay días que simplemente no estamos bien y no pasa nada.

Este ejercicio hecho de manera habitual, te ayudará a sentirte capaz de proponerte cosas cada vez más constructivas y metas más interesantes, aparte de conocerte más a ti misma o a ti mismo.

Y tú, ¿Ya tienes tu diario personal?

Eva María Arrabal Martín

BIBLIOGRAFÍA:

https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/querido-beneficios-escribir-propias-vivencias_1_1964989.html

https://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130920/54389788499/los-beneficios-de-escribir-tu-diario.html

https://belenpicadopsicologia.com/diario-personal/

Ten el coraje de cambiar lo que has estado haciendo hasta ahora y verás resultados distintos en tu vida.

Recuperamos la frase de la semana que ya nos hablaba del tema a tratar hoy: «Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has conseguido.» Esta inspiradora frase la dijo Tony Robbins, coach, orador motivacional y escritor y con ella pretende motivar a las personas a que se paren a pensar qué es lo que han hecho hasta este mismo momento, para obtener los resultados que han tenido y además, pararse a pensar si eso que están haciendo todavía es modificable si queremos cambiar nuestros resultados.

Una frase similar ya muy conocida es la siguiente: «Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». Esta otra frase también espectacular, o al menos parte de ella, fue atribuida al genio Albert Einstein, aunque a día de hoy se desconoce si realmente la dijo él. El caso es que sí sabemos que esa frase completa tal y como la he plasmado aquí pertenece a la escritora Rita Mae Brown.

Sea quien sea el o la que lo dijo, efectivamente es una genialidad de frase.

Bien, pues el tema de hoy trata de nuestra incapacidad de no ver en un momento de bloqueo, nuestra propia responsabilidad sobre nuestros resultados en la vida.

  • ¿Por qué no te salen las cosas?
  • ¿Por qué todo en tu vida sigue aparentemente igual?
  • ¿Por qué continúas estancado o estancada en la misma o similar cantidad de dinero en tu cuenta corriente desde hace años?
  • ¿Por qué sientes que no avanzas?
  • ¿Por qué todas tus relaciones son fallidas y sus finales se parecen tanto entre sí?
  • ¿Por qué atraes siempre al mismo tiempo de hombres o mujeres?
  • ¿Por qué te vuelve a pasar lo mismo una y otra vez?

Decimos por ejemplo que tenemos mala suerte en el amor, pero continuamos poniendo nuestro foco en las personas que comparten unas características o patrones específicos que nos dañarán. O quizás simplemente es nuestro propio patrón a la hora de socializar con los que siguen siendo los mismos de siempre y por lo tanto, nos siguen dando los mismos resultados de siempre… pero eso sí, tenemos mala suerte en el amor y que nadie nos diga lo contrario.

Lo mismo pasa con nuestro trabajo, con nuestro dinero, nuestras amistades, los propósitos que vemos cómo se quedan a medio camino y no sabemos por qué nunca salen o salen mal.

  • ¿Has pensado alguna vez en la posibilidad de que si cambias algo de ti, todo cambie a tu alrededor?

Ya lo decía Marcel Proust:

“Aunque nada cambie, si yo cambio todo cambia”

Gracias a los estudios en psicología y neurociencia, ya conocemos el grandioso poder de nuestra mente.

Hoy sabemos que la realidad en si no es algo con una estructura fija, solo conocemos lo que hemos visto y experimentado desde que nacimos hasta el día de hoy, como si fuera una recopilación de datos y algoritmos que conforman nuestra propia realidad de manera individual, personal e intransferible. Por lo tanto cada realidad individual está bastante limitada. Gracias a la psicología y la neurociencia, también sabemos que nuestro destino no está predeterminado, sino que lo vamos creando día a día con nuestras decisiones y que estas decisiones están influenciadas por nuestros patrones y aprendizajes adquiridos. Nuestra realidad se basa en cada una de nuestras mentes individuales. Lo que estás pensando ahora y lo que estás haciendo ahora, es lo que determina tu futuro dentro de 5 minutos y por lo tanto, tus propios resultados en ese momento. Sin embargo, si sabiendo esto te abres a nuevas perspectivas y formas de entender la vida y tu propio destino, estarás comenzando a crear una nueva realidad, con nuevos resultados sorprendentes.

Si intentas llevar a cabo un propósito y fallas, tu cerebro interpretará que las siguientes veces que lo intentes, lo más probable es que vuelvas a fallar, porque ya puedes decir que sabes por experiencia propia que eso es así y es tu realidad, porque ha sido real. Pero teniendo ya estos conocimientos, sabrás moldear tu mente para pensar que es posible hacerlo de otra manera diferente a como lo habías hecho hasta ahora, para que por fin salga bien.

Ya sé que es difícil pararse a pensar y a tomar conciencia sobre nosotros mismos, sobre nuestros patrones de comportamiento y sobre todas aquellas cosas que de manera inconsciente y sutil, repetimos una y otra vez. Ya sé que es complicado pararse a pensar que esos patrones de comportamiento, por pequeños y sutiles que sean, están afectando para bien o para mal a modo de efecto dominó en nuestras vidas a todos los niveles. Es difícil, es complicado, pero es necesario, porque hasta que no lo hagamos no obtendremos los resultados que queremos o al menos, resultados distintos.

Sé que estás esperando a llegar al momento clave para saber cómo cambiar tus resultados. Así que…

¡Comencemos!

Mariposa saliendo de una crisálida

Autor de la foto: Suzanne D. Williams

Fuente: Unsplash.com

Primeramente debemos de tomar conciencia sobre lo que queremos o llevamos mucho tiempo queriendo y aún no hemos tenido, hecho o experimentado.

Después de tenerlo claro, debemos de tomar conciencia de los pasos que hacemos desde que comenzamos un nuevo intento y durante el proceso. Es aquí en donde si evaluamos todos los pasos, nos será más sencillo poder detectar qué patrones son los que repetimos y en los que no pensamos porque vamos en “modo automático” y siempre lo hemos hecho así. En ellos podemos ver los que no funcionan, pero también podemos ver los que podemos y debemos cambiar o mejorar, para que el resultado evidentemente cambien también. Si continuamos haciendo lo mismo sin ser conscientes y en “modo automático” como lo hemos hecho siempre hasta ahora, ¿Qué creemos que va a pasar al final? Pues que el resultado volverá a ser el mismo muy a nuestro pesar. ¿A que suena lógico y evidente? Pues siempre volvemos a cometer los mismos errores y nos volvemos a preguntar que por qué nosotros no podemos tener o ser “eso” o “aquello, o por qué volvemos a repetir la misma historia de amor y desamor.

Vamos a ver un ejemplo de esto para comprenderlo mejor:

Si sentimos que tenemos mala suerte en el amor, que todas las parejas que encontramos son iguales o similares como dice el dicho “Es el mismo perro con distinto collar”, podemos tener una situación perfecta para estudiarnos y evaluarnos. Nos fijaremos en nosotros mismos desde el mismo momento en el que nos fijamos en alguien, evaluaremos qué perfil es el que ponemos como objetivo y sobre todo, los patrones similares en todas esas personas ¿Qué tienen en común? ¿Por qué me gustan este tipo de personas? ¿Se parecen entre sí? (Seguramente sí). Después de ello, evaluaremos nuestro comportamiento con esa persona desde lo más pequeño e insignificante hasta lo más grande. Del mismo modo, evaluaremos el comportamiento de esa persona y sus patrones y si como hemos dicho antes, son similares a las de las personas anteriormente conocidas. Si finalmente esa relación igualmente falla, teniendo ese estado de consciencia nos resultaría más fácil detectar dónde está el conflicto, si está en nosotros a la hora de relacionarnos con la otra parte, si son patrones tóxicos por nuestra parte que repetimos sin observarlos, o si está en la otra persona que nos lanza las denominadas como “banderas rojas” que nos avisan de que nos van a dañar, pero nosotros no queremos verlo (esto sería igualmente un patrón repetido por nuestra parte y bastante tóxico por seguir permitiendo las señales que nos dañan y que se están repitiendo una y otra vez en nuestras relaciones).

El error más importante de todo esto se encuentra en la falta de conciencia cuando actuamos durante el proceso de un nuevo intento. Esto es aplicable a parejas, a trabajo, al éxito, pero también a amistades, familia, relaciones en general e incluso también es aplicable a la economía y el patrón que tenemos con respecto al dinero. Si siempre has obtenido los mismos resultados en cualquier campo de tu vida, es que algo falla en el nuestro patrón de conducta, o en la “normalización” en los patrones de los demás hacia nosotros.

Por último, debemos de tomar aquellas cosas que hemos detectado como patrones repetidos y tóxicos y buscar una solución al respecto. Evidentemente si esos patrones son nuestros, ya sabemos lo que tenemos que hacer: sustituirlos por nuevos patrones de conducta para que el efecto dominó tenga desde ese instante otra ruta diferente y nos lleve a un lugar distinto. Si esos patrones son ajenos, ya hemos aprendido a detectarlos como “banderas rojas” y también como un fallo por nuestra parte el haberlo permitido… hasta ahora. Reconociendo esos otros patrones, ya sabemos también lo que debemos de hacer: no aceptarlos más por nuestro bien y por el destino que realmente queremos y buscamos conseguir.

Ya hemos dado un grandioso paso al respecto. ¡Ahora toca tomar acción!

Y cuando hemos detectado los patrones bloqueantes y queremos hacer cambios en nuestras vidas, ¿Cómo lo hacemos? Vamos a verlo a continuación.

Mujer a punto de cambiar de ruta

Autor de la foto: Einar Storsul

Fuente: Unsplash.com

Proponte desaprender para aprender a pensar de manera diferente a como lo has hecho hasta hoy.

Nuestra forma de ver y entender la vida es un mapa mental propio que hemos ido creando a lo largo de nuestra existencia, hasta este mismo momento. Ese mapa mental ha sido creado, moldeado y personalizado por nosotros mismos. Si bien lo hemos hecho con la influencia directa de nuestra familia más cercana, amigos y maestros durante nuestra infancia y adolescencia, tenemos que saber que ya llegados a la edad adulta nadie más que nosotros mismos tiene la culpa o la responsabilidad sobre cómo entendemos la vida y cómo actuamos en ella. A partir de la edad adulta, solo nosotros somos responsables de nuestros patrones y comportamientos y ello se basa en la recopilación de datos de todo lo que hemos vivido hasta hoy. Por lo tanto y teniendo en cuenta todo esto, llegamos a la conclusión de que esos datos son tremendamente limitados, puesto que son solamente nuestros propios datos aprendidos de otras personas y experimentados en comparación con todos los datos que existen en todas las existencias. Así y bien, llegamos también a la conclusión de que nuestros pensamientos sobre la vida y las limitaciones, son simplemente creencias limitantes basadas en los techos que en algún momento nos hemos encontrado y a causa de ello, hemos adaptado nuestros patrones y hábitos a tal experiencia, limitándonos a nosotros mismos por aprendizaje.

Entonces, ahora podemos comprender que podemos ampliar la recopilación de nuevos datos de forma ilimitada y de manera deliberada. De esta manera estaremos ampliando nuestras posibilidades y cambiando nuestros resultados en la vida.

Una persona que observa más allá de su propia experiencia, que observa otras vidas, otras historias, otras experiencias con otros resultados y lo hace con una mentalidad más abierta, estará abriendo puertas en su mente para pensar que otros resultados son posibles en su propia experiencia.

A continuación te voy a contar algunos tips prácticos que te ayudarán a comenzar a tomar esta consciencia y a actuar de manera diferente, con una mente más abierta y amplia a nuevas perspectivas.

TIPS PRÁCTICOS:

  1. Entrénate diariamente para pensar diferente de forma deliberada: comienza por pensar que lo que has conocido hasta ahora es limitado, que solo conoces una parte de todas las posibilidades que existen en todas las realidades. A partir de ahí, enfócate en lo que quieres, enfócate en otras personas que tienen lo que tú deseas o algo que se le acerque a lo que tú deseas. Cuando seas capaz de comprender que si otros lo tienen o lo hacen es que es posible, comprenderás que esa es su realidad creada de manera individual y personalizada y si ellos pudieron crear esa realidad, tú también puedes crear una tuya nueva. Esta es una nueva manera de pensar diferente. Observa a esas personas, investiga cómo lo hicieron, pregúntales si tienes confianza, en definitiva, inspírate en ellas y aprende de sus patrones de conducta. Aprendiendo de patrones ajenos podemos cambiar los nuestros y comenzaremos a ver cambios en los resultados. Al fin y al cabo muchas de nuestras acciones se basan en la imitación social, aunque no lo sepamos ni seamos consciente de ellos. Desde que somos bebés hemos necesitado imitar para aprender a hacer las cosas por primera vez ¿Por qué no hacerlo de forma deliberada?
  2. Aprende algo nuevo de forma habitual: podemos entrenar a nuestra mente para ampliar nuestro mapa mental aprendiendo algo nuevo continuamente. Por ejemplo un nuevo idioma, un nuevo hobbie, etc. De esta manera nuestra mente entenderá que es posible ampliar nuestro campo de posibilidades. Cada cosa nueva que aprendamos, nos hará sentir cada vez más que algo mejor y más grande es posible, de esta manera llegará el momento en el que sentiremos que siempre podremos lograr algo mejor y además, que seremos capaces de hacerlo. Evitaremos el estancamiento y buscaremos siempre mejorar nuestros resultados… y lo lograremos.
  3. Vive el momento presente para ser consciente a partir de ahora, de tus nuevos patrones y comportamientos más pequeños: cuando comenzamos a ser conscientes del aquí y del ahora, nos damos cuenta de repente que hasta hoy habíamos vivido en “piloto automático” y esto ha hecho que no hayamos sido conscientes de muchos detalles de nuestra vida, de nuestro comportamiento y por lo tanto, de la coherencia de nuestros resultados con respecto a todo ello. En definitiva, nos damos cuenta de repente de todo lo que hacemos en el día a día que hace nuestros resultados y que antes no podíamos observar porque estábamos pensando demasiado en el pasado, o en el futuro. Comenzamos a ver nuestros errores y nuestra responsabilidad en ello. ¿Cómo te hablas a ti mismo o a ti misma a diario? ¿Cómo reaccionamos frente al comportamiento de los demás hacia nosotros? ¿Cómo actuamos cuando algo nos molesta? ¿Cómo hablamos a los demás? ¿Cuáles son nuestras expresiones más repetidas? ¿Se repiten mucho esos patrones? ¿Son realmente coherentes con lo que queremos conseguir o frenan su logro? Pues es cuando comenzamos a observar el presente, que comprendemos por qué algunas personas nos tratan como lo hacen, o comprendemos por qué seguimos teniendo los resultados que tenemos. Todo empieza ahí, en ser consciente de lo más pequeño de nuestro comportamiento y ser consciente de nosotros mismos en todo momento.

Comienza a cambiar y verás cómo cambian los resultados.

¿Qué te ha parecido? ¡Leo tu opinión!

Eva María Arrabal Martín

BIBLIOGRAFÍA:

  • «Deja de ser tú», Joe Dispenza. Editorial Urano, 2012.
  • «Motivación 1: El super poder de auto motivarte», Eva María Arrabal Martín. Editorial Bookboon, 2021.

El poder de la palabra para crear la realidad

Hemos empezado esta semana con la frase del Dr. Mario Alonso Puig: “El lenguaje no solo describe la realidad, sino que además es capaz de crearla” y ¿Por qué hemos empezado con ella? Porque esta semana hablamos sobre el lenguaje y su peso en nuestro crecimiento personal.

¡Vamos a ello!

La semana pasada me adentré en la influencia de las etiquetas cuando nos definimos y lo hice enfocándome en las personas que sienten timidez. Esa publicación me ofreció la idea de hablar esta semana sobre el lenguaje y la importancia de las palabras a la hora de “crear”. Cuando creamos nuestras circunstancias y posibilidades, no tenemos en cuenta ni nos paramos a observar las palabras que utilizamos y éstas son tremendamente importantes en nuestra creación, son magia pura. Gran parte de lo que tenemos en nuestro entorno, en nuestras circunstancias y en nuestros resultados, están ahí a causa de las palabras que usamos al hablar, ¡Entre otras muchas cosas claro está! Pero todo empieza cuando hablamos.

¿Te has parado a observar en cómo hablan y se expresan las personas exitosas?

Para empezar, te darás cuenta de que no hablan igual una persona exitosa en cualquier ámbito, que una persona “rendida” a lo que es y a lo que cree que no puede cambiar porque “la cosa está muy mal”.

¿Te has parado a pensar alguna vez en cómo de importante ha sido tu lenguaje en lo que has logrado o perdido hasta el día de hoy? Quizás no lo hayas pensado nunca, quizás esta es la primera vez que lees sobre ese tema.

Aquí no vamos a hablar de éxito refiriéndonos al dinero, pero sí al éxito en general, es decir, al hecho de ganar en todo lo que de manera personal e individual nos propongamos. ¿Quieres tener éxito en tu formación porque estás estudiando? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje te interesa. ¿Quieres tener éxito en el terreno laboral? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje efectivamente te interesa. ¿Quieres tener éxito en las relaciones con los demás y en el amor? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje también te interesa. ¿Quieres tener éxito económico? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje por supuesto que te interesa. ¿Quieres tener éxito en cualquier aspecto de tu vida ya sea personal o laboral? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje evidentemente te interesa.

Incluso cuando nos proponemos el objetivo de perder peso tenemos que tener en cuenta el lenguaje que utilizamos mientras estamos trabajando en ello, ¿Cómo te has hablado hasta el día de hoy? ¿Cómo te sigues hablando? ¿Qué pasaría si cambias tu vocabulario y la forma de expresar lo que quieres y lo que haces?

No hablamos solamente del típico “No puedo”, enfocarnos solamente en esa frase tóxica nos limita hasta el infinito y más allá. Podríamos extender nuestra auto evaluación a frases bloqueantes como:

  • “Tengo que hacer deporte”.
  • “No soy lo suficientemente buena para ese puesto de trabajo que ofrecen”.
  • “Siempre he sido torpe”.
  • “En mi familia nadie ha hecho nada parecido, no tengo razones para pensar que puedo ser el primero en lograrlo”.
  • “Es que me cuesta trabajo enterarme de lo que leo cuando estudio y voy más lento”.
  • “Es que se me da mal pintar/bailar/cantar/escribir…” (pon aquí aquello con lo que te sientas más identificado o identificada).
  • “Es que hay una crisis tremenda y todos en mi entorno están como yo… fatal”.
  • “Es que por más que lo intento, no encuentro el tiempo”.
  • “Es que eso solo lo consiguen los que tienen un `padrino´, la gente humilde no podemos acceder a esos privilegios”.
  • “Etc”…

¿Cómo te hablas? Ya no solo eso, ¿Cómo hablas a los demás cuando hablas de ti o de cosas que tengan que ver contigo o con tus propósitos y tus sueños?

A continuación vamos a ver cómo nutrirnos con lenguaje de éxito…

Niño gritando frente a un micrófono.

Fuente: Unsplash

Los egipcios ya hablaban de ello, ¡Ya lo sabían! Y lo utilizaban a su favor. De hecho, lo dejaron por escrito para la posteridad y para fortuna de nosotros que podemos acceder a ello. Hoy día gracias a ellos, a muchos más que vinieron detrás a divulgarlo y a estudios en neurociencia sobre el poder del lenguaje en nuestra mente, sabemos que su influencia en nuestras vidas es ilimitado.

Los egipcios creían con fe que la palabra tenía un poder realmente mágico. Por ello, los antiguos sacerdotes de aquella apasionante civilización la usaban de manera estratégica y a su favor para no pedir, sino exigir a los dioses lo que querían recibir. Así, ¡Como suena! No suplicaban, sino que decían aquello que según ellos debía de ser por derecho propio, ya que su creencia se basaba en que cuando pides, si lo haces de la manera correcta, estás pidiendo algo que ya es tuyo por derecho, por lo tanto ha de ser expresado y ejecutado como tal. También lo hacían los faraones y así lograban que toda persona que le rodeara cumpliera lo que él decía. No era solo el poder que tenía como faraón, sino el poder de su palabra. El propio faraón en los “Textos de las pirámides” dejó por escrito “Yo soy la Gran Palabra” para dar vida a todo lo que pudiera desear.

Del mismo modo, esa misma magia hacía, según los egipcios, que una persona continuara viva después de su muerte mientras su nombre continuara siendo pronunciado por los que quedaban.

“Construí esta tumba en esta necrópolis, junto a los grandes espíritus que aquí están,

para que se pronuncie el nombre de mi padre y el de mi hermano mayor.

Un hombre es revivido cuando su nombres es pronunciado…”

-Inscripción en la tumba de Petorisis. Sumo sacerdote de Thot en Hermópolis.-

Texto extraído del libro “La magia de la palabra en Egipto”  

de Ildefonso Robledo Casanova.

Según los habitantes del antiguo Egipto, cuando el Creador quiso crear el mundo y todo el universo, utilizó el verbo, la magia de la palabra, porque según ellos y tal y como lo usaban en su día a día, la magia del verbo permitía materializar todo lo que deseaban.

Por otra parte y viniendo a nuestra época actual, podemos tener conocimientos de grandes expertos como el el Dr. Mario Alonso Puig, en el que nos hemos basado para la frase de esta semana, el cuál dice que cuando le llega un enfermo a su consulta con un diagnóstico de alguna enfermedad grave como puede ser un cáncer, una de las primeras cosas que le dice es “Desde este momento no tenemos un problema, tenemos un reto”. ¿Qué podemos percibir de una poderosa frase como esta? Lo que primeramente transmite con este mensaje al paciente es que no está solo, que el trabajo a partir de ese preciso momento es un trabajo en equipo y que además, si lo miramos desde la perspectiva de un reto, todo comienza a cambiar y las posibilidades de cura son mayores.

Las palabras al fin y al cabo crean emociones y las emociones para bien o para mal, generan una perspectiva de las situaciones y circunstancias y a su vez, esa perspectiva de las circunstancias nos hacen tomar decisiones y esas decisiones generan resultados. Por lo tanto, los resultados dependerán en gran parte de esas emociones que hayamos tenido al principio, justo cuando creamos esas palabras, porque según ella actuaremos de un modo u otro. Ya lo afirma Daniel Goleman, el mayor experto en el estudio de la inteligencia emocional, las emociones son las que nos hacen tomar las decisiones al final de todo. Entonces, se puede entender de una manera más clara la importancia de evaluar el cómo hablamos y cómo podría mejorar nuestra vida si cambiamos nuestras palabras.

Para comprobar esto último que hemos comentado, te voy a proponer que te tomes el atrevimiento de hacer algo para ver cómo reacciona la gente. Intenta hacer lo siguiente:

Elige una palabra tal como “alegría”, “coraje”, “esperanza”, “quiero”, “merezco”, “deseo”, “me gusta” o cualquier otra palabra o breve frase que se te ocurra y que consideres bonita o que pueda producir emociones positivas. Cuando ya tengas la palabra, envíala a los grupos y contactos de wassap con los que tengas confianza y aprecies, para ver sus reacciones. Deja que pase la mañana, tarde o día y queda a la espera de ver las diferentes reacciones de esas personas en sus respuestas. Evidentemente creará desconcierto en todas ellas, sin embargo, las respuestas podrían sorprenderte porque tendrán en común el reflejo de una emoción agradable. Haz este ejercicio de vez en cuando cambiando la palabra y disfruta del hecho de poder contagiar a otras personas con emociones agradables.

Expresiones como “Cuando logre…” o “Cuando esté en…” son como cuando un mago dice “Abracadabra” ¡Y no estoy exagerando para nada! Cuando usamos palabras, frases y expresiones similares, que nos hagan sentir que algo va a suceder de manera inminente, nuestro cerebro de manera automática siente que eso es real, que ya estamos en camino y que nos encontramos cerca. Por lo tanto, desde ese preciso momento nuestro cerebro comenzará a comportarse y a enviar mensajes al resto del cuerpo y a sí mismo, para que eso que hemos dicho se haga realidad. Los mensajes que comenzará a enviarse a sí mismo por ejemplo serán pensamientos similares y del mismo nivel que los pensamientos que nos llevó a generar esa frase anterior.

Por ejemplo:

Si deseamos obtener un puesto de trabajo superior al que hemos tenido hasta ahora podemos afirmar “Cuando logre ese puesto” o “Cuando esté en ese trabajo”. En ese momento, haremos que nuestro cerebro comience a buscar otros pensamientos que nos lleven a pensar siempre en lo mismo, pero no solo eso, además, estaremos induciendo al cerebro a que empiece a obsesionarse y todos sabemos lo que pasa cuando nos obsesionamos con algo, ¿Qué pasa? Que comenzamos a buscar respuestas a todas nuestras dudas, preguntas y demás y comenzamos de ese modo en buscar un camino, una solución a un problema, una opción de varias, etc… y todo ello nos llevará a actuar de forma imparable hacia aquello que queremos lograr. Ya sea de manera consciente o inconsciente, no estamos preguntando a nosotros mismos ¿Qué es lo que tengo que hacer para estar en ese lugar o en esa circunstancia? Y de repente toda la maquinaria de nuestro cerebro se pondrá en marcha, haciendo uso de la creatividad, la inspiración y la resolución de problemas.

Como afirmaba el maestro y Doctor en psicología Wayne W. Dyer cuando hablaba sobre el poder de la intención…

La palabra intención normalmente cuando la usamos, tiene la connotación de que nadie se interpondrá en nuestro camino. Tengo la intención de que algo ocurra, haré que salga bien contra viento y marea. Da igual la oposición que encuentre, tengo la intención de hacerlo. Es como cuando un pitbull se aferra una rueda. ¿Lo han visto alguna vez? No la suelta por nada.  Adoptaré la actitud del pitbull para conseguir lo que quiero. Eso es la intención”.

Entonces, ¿Cómo puedo cambiar mi lenguaje para comenzar a crear resultados nuevos en mi vida? ¡Vamos a verlo a continuación con un tip práctico!

Persona entrenando subiendo escaleras.

Fuente: Unsplash

TIP:

Y como es habitual, aquí te dejo un tip práctico para que puedas comenzar a hacer uso de un nuevo lenguaje y puedas tomar el nuevo hábito que te ayudará a crear una nueva realidad.

Diario personal

Te animo a que comiences un diario personal. No te llevará mucho tiempo y será muy breve.

En ese diario y para que te resulte sencillo al menos para comenzar el hábito (más adelante puedes invertir más tiempo en él si así lo deseas), puedes dividir cada hoja en dos partes. Cada una de las hojas representará una jornada.

A partir de ese momento, cada mañana podrás invertir 5 minutos a escribir de manera breve qué esperas del día que tienes por delante. En ese breve espacio podrás escribir cómo quieres que sea tu día, de manera que te resulte realista haberlo logrado al final del día. Han de ser cosas que puedas dominar tú, cosas que estén en tu mano, cosas sencillas.

Aquí viene lo interesante de este ejercicio. Para escribir ese diario será necesario que utilices palabras  nuevas que normalmente no utilices, palabras que te generen bienestar emocional, motivación, que te impulsen. De esta manera estarás comenzando a crear un nuevo lenguaje más potente, un nuevo lenguaje que generará resultados diferentes a los que habías tenido hasta hoy.

A parte de eso, cuando escribas lo que quieres que ocurra, será necesario que utilices expresiones tales como:

  • “Cuando acabe el día habré logrado…”
  • “Cuando vaya a dormir seré más…”
  • “Me comprometo a hacer…”
  • “Me comprometo a cambiar… por…”

Es decir, no solo escribir en positivo evitando todas las negaciones que se te vengan a la mente, sino también afirmando de manera rotunda. Para ello se deberá de evitar los “Intentaré…”, “Procuraré…” o “Espero que…”. Estas expresiones son palabras “trampa” que te bloquearán, tenlo por seguro. La clave está en tomar el comportamiento de los antiguos egipcios: no pidas, exige lo que es tuyo por derecho y ¡Haz que al final del día haya ocurrido!

Ahora viene la segunda parte del diario.

Esa segunda fase la haremos al final del día y consistirá en hacer un breve resumen de cómo nos ha ido el día. Escribiremos lo que hemos logrado y cómo nos sentimos al respecto. No nos vamos a enfocar demasiado en si algo no ha salido bien o no se ha logrado, se puede expresar de paso indicando que lo haremos al día siguiente, evitaremos pararnos en emociones negativas que puedan generar la creencia de que si no se ha logrado, ha sido un fracaso.

Vamos a realizar este ejercicio a diario y cuando hayamos logrado sobrepasar la barrera de los primeros 21 días, ya habremos creado un nuevo hábito e incluso comenzaremos a notar que cuando hablamos, hablamos diferente y los resultados por lo tanto, comenzarán a ser diferentes.

Habrás logrado tomar el control y actuar para que las cosas ocurran, pero además, comenzarás a ver que comienzan a pasar cosas sin  que tengas seguro cómo están pasando, no es magia, es que estás empezando a exigir lo que es tuyo por derecho y por lo tanto como dijo Marcel Proust: “Aunque nada cambie, si yo cambio todo cambia”.

Notarás un cambio radical cuando pase el tiempo y con ello, tu vida comenzará a cambiar. ¡Te lo aseguro!

No importa cuál haya sido tu historia hasta ahora, lo que importa es dónde quieres estar y qué es lo que vas a hacer para estar ahí. Pero antes de nada, el primer paso es cambiar tu lenguaje para comenzar a crear lo que verdaderamente quieres.

¿Qué palabras y afirmaciones vas a comenzar a utilizar a partir de ahora?

Eva María Arrabal Martín

BIBLIOGRAFÍA:

Castellanos, L., Yoldi, D., Hidalgo, J. L. (2016). “La ciencia del lenguaje positivo”. Editorial Paidós contextos.

Robledo Casanova, I., (2006). “La magia de la palabra en Egipto”, Bibliteca virtual universal, Asociación Andaluza de egiptología.

Ver la timidez como un estado y no como una etiqueta, nos ayuda a superarla.

Recordemos la #FraseDeLaSemana de este pasado lunes: “No me gustan las etiquetas, te limitan y yo no quiero límites” de boca de la gran diva Madonna. Bien pues en coherencia con esa frase vamos a hablar a continuación de etiquetas, timidez y de los peligros de la auto condena a la que ellas nos llevan cuando nos describimos de esa manera.

¿Te consideras una persona tímida? o ¿A veces sientes timidez? Esta es una pregunta clave porque no es lo mismo hacerla de una manera o hacerla de otra.

La primera manera de hacerlo te está inculcando a que te etiquetes de una manera, con una característica, con la primera pregunta se está diciendo si eres o no eres tímid@. De la segunda manera se está dejando ver que la timidez no es una característica tuya propia, sino que en ciertas circunstancias te sientes de una manera, sientes una serie de emociones que son pasajeras porque sabemos que cuando pase esa circunstancia, ya no serás tímid@ sino que volverás a un estado anterior a esas emociones sentidas en esas circunstancias concretas.

¿Notas la diferencia?

Entonces, si vuelvo a preguntarte:

  • ¿Te consideras una persona tímida?
  • ¿A veces sientes timidez?

¿Con cuál de las dos preguntas sientes más comodidad para responder? O ¿Con cuál de las dos preguntas se sientes más identificado o identificada?

A continuación vamos a ver por qué es un inconveniente hacernos la primera pregunta y no la segunda.

Persona poniendo las manos ante su cara para no ser fotografiada.

Fuente: Unsplash.com

Es necesario tomar conciencia sobre el hecho de que la timidez no es una característica de la personalidad como sí lo es la introversión y existen diversas diferencias entre un concepto y otro, aunque sean tremendamente similares. Hablaremos las diferencias entre los dos conceptos de otro en un post futuro.

Las personas no son tímidas, sino que en ciertas circunstancias sienten una serie de emociones etiquetadas como timidez, o mejor dicho, no eres una persona tímida, sino que a veces, sientes timidez. Otra cosa es que cada persona sienta esa timidez con más elevados niveles de intensidad o más a menudo que otras.

Es cierto que solemos decir “Es que soy tímido”, sin embargo si nos paramos a pensarlo detenidamente, en el momento en el que afirmamos cualquier cosa después del “YO SOY” estamos creando algo en nosotros que será permanente en el tiempo hasta que tomemos la decisión de dejar de serlo y esa decisión es solo nuestra, de nadie más.

No es lo mismo si digo “Yo soy bajita”, a si digo “Yo soy tímida” porque si soy bajita y es algo que no puedo cambiar, seguiré siendo bajita hasta el día de mi muerte, aunque también dependerá de cuál es la estatura media del lugar en el que vivo, que es lo que me hará más o menos bajita con respecto al resto de habitantes. Sin embargo, si digo que soy tímida estoy condenándome a ser tímida para siempre, a no ser que caiga en la cuenta de que la timidez es algo que puede trabajarse, superarse o mejorarse en gran medida como para hacer grandes cambios en mí y en mis resultados. Esta es una de las diferencias entre la timidez y el concepto de introversión. Mientras la introversión no se supera porque no es un estado que pueda ser pasajero, sino una característica o rasgo de la personalidad que irá siempre con nosotros como el hecho de ser rubio o moreno, la timidez sí puede superarse o mejorarse como para convertirnos en el tipo de personas que realmente nos llene ser.

Pero, ¿Es posible superar la timidez? La respuesta es un rotundo  “SÍ”, pero antes debemos hacernos de manera personal ¿Qué es para mí “superar” la timidez? Y podrás llegar a tu propia respuesta personal después de recomendarte que leas el post en el que hablo sobre ello «¿Es posible superar la timidez?».

Así a continuación vamos a hablar sobre el efecto de las etiquetas en nosotros.

Archivo con cajones etiquetados.

Fuente: Unsplash.com

Para entender el efecto de las etiquetas podríamos hablar de experimentos que han demostrado el poder de las palabras a la hora de crear creencias en las personas, como por ejemplo el conocido “Efecto Pigmalión”. El efecto Pigmalión está enfocado en el poder de la palabra a las personas de nuestro entorno, sin embargo también nos puede hacer entender el poder de las palabras que usamos en nuestro propio lenguaje interior.

El efecto Pigmalión nos dice y nos demuestra que si repetimos continuamente a un niño mientras crece que es tonto, ese niño crecerá efectivamente creyendo que es tonto, obtendrá resultados en sus exámenes que le hagan sentir que no es suficientemente inteligente, porque ha de cumplir con aquello que le hemos dicho y muy probablemente cuando sea adulto, fracasará en todo o en casi todo lo que se proponga si es que se atreve a proponerse algo, porque creerá que es demasiado tonto como para lograr algo. Finalmente ese niño acabará teniendo una vida mediocre muy por debajo de lo que realmente habría podido crear si se hubiese sentido capaz. Bien, pues cuando nos ponemos etiquetas a nosotros mismos, estamos haciendo exactamente lo mismo que con el efecto Pigmalión, pero los responsables somos nosotros, no nadie de fuera. Es más, lo que nos digamos nosotros mismos siempre tendrá mucha más fuerza que cualquier cosa que nos pueda decir cualquier otra persona, porque lo que nos decimos nosotros será nuestra verdad absoluta. Si nos lo decimos nosotros, es que nuestro cerebro ya lo cree ciegamente.

Si no paramos de repetirnos a nosotros mismos y al resto de personas que nos rodean que “Somos tímid@s”, estamos creando una creencia muy difícil de eliminar si continuamos con ese lenguaje y esa creencia está creando nuestra realidad de manera continua.

Pero la buena noticia es que eso se puede revertir. Podemos revertir nuestras creencia y esas creencias se cambian cambiando nuestro lenguaje. Sabiendo ya esto, el resto será más fácil, solo tenemos que cambiar el modo en el que hablamos empezando por el modo en el que hablamos de nosotros mismos. Cuando hablas de ti misma o de ti mismo, ¿Cómo te describes? Párate a escucharte, puedes tomar una hoja y un bolígrafo y escribir como si te estuvieras presentando a alguien que acabas de conocer ¿Qué palabras utilizas? Cuando lo tengas escrito, léelo para ti, imagina que estás leyendo la presentación de otra persona y pregúntate ¿Me agrada esta persona? Párate a pensar por un momento si lo que dice esa persona de sí misma es amable, agradable o positivo. Si lo que cuenta de ella es atractivo a los oídos. Esto te dirá mucho sobre cómo te pueden estar percibiendo los demás cuando hablas de ti, cuando te describes.

Así que en el caso de que hayas descubierto que no hablas muy bien de ti mismo, a continuación vamos a ver un tip práctico que nos ayudará a comenzar a cambiar nuestra forma de hablar de nosotros, de describirnos y por lo tanto, de mostrarnos a los demás. Porque la manera en la que nos mostremos a los demás, será la etiqueta que dirá lo que “somos”.

TIP

Entonces, ¿Cuál es la manera de dejar de crear una nueva realidad con respecto a la etiqueta que nos hemos puesto? Cambiando nuestro vocabulario tanto cuando hablamos con los demás, como cuando hablamos con nosotros mismos. Por ejemplo, podemos cambiar la frase “Soy tímid@” por “En ciertas circunstancias siento timidez”. En ese momento estamos comenzando a crear otra realidad diferente, ahora estamos diciéndole a nuestro cerebro que no somos de cierta manera, sino que nos sentimos de cierta manera (que no es lo mismo) y que ese sentimiento es pasajero y moldeable si así lo deseamos.

A partir de ahora, en esos momentos el los que sientas esas emociones que reconoces en la timidez y sientes incomodidad como para evitarla o retirarte, puedes indicar “Esta situación me produce timidez” o “Me hace sentir incomodidad”. De esta manera estás indicando cómo te sientes y no lo que “eres”.

Al principio nos costará hacerlo porque tendremos que recordarlo y parar un momento para pensar antes de hablar. Sin embargo, cuando llevemos un tiempo haciéndolo de manera habitual nos habremos acostumbrado y llegará el momento en el que usaremos ese lenguaje de manera automática. Esa será la señal que nos indicará que nuestro cerebro ya comienza a creer de otra manera, ahora nuestro cerebro cree que nos encontramos en un estado pasajero y no que “somos” de cierta manera.

¿Te atreves a comenzar el cambio? ¡Cuéntame cómo te hablas en esas situaciones!

Eva María Arrabal Martín

Las 9 habilidades claves para alcanzar el éxito.

La #FraseDeLaSemana publicada en las redes sociales “Al menos un 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional” de boca del maestro Daniel Goleman, ya lo anunciaba. Esta semana hablaremos sobre las habilidades más importantes para alcanzar el éxito hoy y en un futuro próximo.

Sin embargo, vamos a aclarar que cuando nos referimos a éxito no estamos hablando de dinero, o al menos no solamente de él, hablamos también de sentirnos realizados, de lograr nuestros objetivos y de sentirnos plenos y coherentes con nuestros valores al final de nuestras vidas. Éxito puede ser cambiar de trabajo, encontrar pareja, dejar el hábito de fumar, encontrar la tranquilidad, encontrar la paz en uno mismo, formar una familia, ganar más dinero, comprar la casa de nuestros sueños, finalizar una carrera universitaria, trabajar en lo que verdaderamente nos gusta, sentirnos valorados en el trabajo, etc. Para trabajar nuestro propio éxito debemos preguntarnos de manera individual ¿Qué es para mí el éxito? Y trabajar con el foco puesto en nuestra propia respuesta. ¿Cuál es tu respuesta?

Habilidades hay muchas y todas son válidas para alcanzar el éxito, pero en este post vamos a enfocarnos en las más importantes, las que podrían catalogarse como básicas. Sin estas habilidades está claro que nunca veremos resultados. ¿Quieres avanzar y llegar a la meta? Pues presta atención a la siguiente lista:

  1. Motivación y disciplina.

Es necesario saber que la motivación y la disciplina han de ir de la mano, porque trabajar la motivación está muy bien, ¡Es genial! Y es una habilidad indispensable para levantarnos a diario y seguir trabajando en aquello que deseamos pero, ¿Te has parado a pensar qué es de nosotros en esos días en los que la motivación no es posible? Tengamos en cuenta que no podemos estar motivados todos los días de la semana y a todas horas. Somos humanos, tenemos días y “días” y no sólo eso, sino que como humanos también debemos permitirnos “descansar” del hecho de sentirnos obligados en cierta manera a estar motivados. Como el día y la noche, como el yin y el yang, como la luz y la oscuridad, como la alegría y la tristeza, estamos hablando de los dos polos opuestos y como polos opuestos que son, no podremos mantenernos eternamente en una de las partes, para entenderlo mejor imaginemos que hablamos de un péndulo. Sí podemos trabajar para encontrar un equilibrio en ese péndulo y además, podemos trabajarnos para encontrar cada día las razones por las que levantarnos y seguir trabajando haciendo que ese péndulo se mueva hacia el lado de la motivación. Sin embargo, debemos ser conscientes de que si trabajamos para ir más hacia ese lado por las leyes naturales habrán otros días en el que por mucho que hagamos por estar super motivados, nuestra mente va a tirar más hacia el otro lado del péndulo ¡Y no tiene absolutamente nada de malo ni tenemos por qué estar luchando continuamente contra ello! Es imposible mantener el péndulo siempre de un lado

Entonces ¿Qué podemos hacer en esos días en los que sentimos que la motivación no hace acto de presencia y tiene pinta de no aparecer? En esos casos es necesario ser consciente de la importancia y el tesoro que es la disciplina. El trabajar esos días en los que sientes que no tienes razones para trabajar, será lo que finalmente te lleve hacia el éxito. Las personas realmente exitosas son las que hacen el esfuerzo esos días en los que no hay motivación.

La motivación es lo que te levantará del sofá y la disciplina es lo que te hará traspasar la línea de la meta.

Si te interesa saber más sobre la habilidad de la motivación, te recomiendo que leas mi libro “Motivación 1: el super poder de auto motivarte” que está a la venta en el siguiente enlace: https://bookboon.com/es/motivacion-1-ebook a parte de aprender más sobre ello, adquirirás herramientas prácticas para el uso del día a día y el logro de objetivos.

2. Autoestima y auto concepto.

La autoestima es tan importante y a la vez tan poco valorada y trabajada, que podemos ver todos los días en cada momento a muchísimas personas padeciendo carencias por falta de ella en algún aspecto de su vida. La autoestima es tan grande que lo abarca todo a nuestro alrededor, todo, absolutamente todo lo que nos rodea está salpicado de manera positiva… o negativa, por nuestra autoestima y el concepto que tenemos de nosotros mismos.

Si yo te pregunto:

  • ¿Qué crees tú que mereces realmente en tu vida?

Y después de esa pregunta te hago la siguiente:

  • ¿Qué tienes realmente en tu vida?
  • ¿Es coherente con lo que piensas que realmente mereces?

Párate a pensar un momento en las respuestas de cada una de esas preguntas. Todas nuestras circunstancias no es totalmente fruto del azar, más de lo que creemos es parte de las decisiones que tomamos o lo que hemos permitido hasta llegar a donde estamos hoy. ¿Crees realmente que el trabajo que tienes es lo que mereces? Más bien es lo que a otra persona le conviene ofrecerte en este momento, que puede ser un trabajo mejor o peor, pero es lo que esa persona “dice” con el acto de darte ese empleo que tú mereces.

Una persona con una buena autoestima bien trabajada, sabe que si merece algo mejor puede lograrlo. Eso de “La cosa está muy mal y es lo que hay” es un escudo para tapar carencias del subconsciente o en muchos casos no tan del subconsciente.

El auto concepto es la imagen que tenemos de nosotros mismos, no solo a nivel físico sino la idea que tenemos de nosotros, lo que pensamos que somos y esto está muy ligado con la autoestima. La imagen que tenemos de nosotros mismos rige el valor que luego nos damos y la estima que sentimos hacia nosotros.

Las personas con una autoestima elevada y un buen auto concepto tienen más facilidad para proponerse objetivos grandes y más a largo plazo, porque saben que pueden lograrlo, porque sienten que lo merecen y porque saben que tienen las capacidades necesarias para trabajar en él. Mientras  tanto, las personas con una autoestima baja se ponen objetivos muy a corto plazo, menos exigentes y más pequeños porque no se sienten tan seguros o merecedores de tener o alcanzar más.

¿Cuál de los dos grupos te hace sentir más identificado o identificada?

3. Resiliencia.

Esta habilidad es la capacidad de sobreponernos a las crisis, traumas y situaciones difíciles de nuestra vida convirtiéndonos en personas más fortalecidas que antes. Una buena comparación para este punto es la habilidad del junco de doblarse, pero no partirse.

Una persona resiliente se sobrepone a los obstáculos y toma el aprendizaje de ellos para seguir avanzando. Las personas exitosas han tenido que ser resilientes, puesto que todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos topado con situaciones complicadas antes de llegar a la meta. Ese pensamiento de “Es que esa persona lo ha tenido muy fácil” es otro escudo para tapar la sensación de imposibilidad por nuestra parte, para lograr nuestro objetivo. No es que esa persona lo haya tenido fácil, es que esa persona no lleva sus crisis y traumas escritas en la mente y se nos presenta como algo aparentemente fácil para ella o él.

Para conocer más sobre la resiliencia podemos conocer magníficas y fascinantes historias reales como las de Hellen Keller y Anne Sullivan, Nick Vujicic, Malala Yousafzai, Viktor Frankl, Pablo Pineda, Albert Espinosa o Stephen Hawking. Historias realmente inspiradoras y que te harán ver que si ellos pudieron hacer eso, ¡Tú también puedes!

Una persona resiliente sin duda alguna tiene una gran capacidad para evitar que los obstáculos y las crisis le hagan rendirse o debilitarse, porque ya sabe lo que es pasarlo mal y eso le acercará al éxito.

4. Asertividad: escucha activa.

Nos referimos a asertividad a la habilidad de hacer uso de la comunicación de manera respetuosa y sana cuando se torna difícil con otras personas. Vendría a resumirse en la capacidad de comunicarnos con otras personas respetando sus opiniones y visiones, al mismo tiempo que también hacemos respetar las nuestras. Puede parecer un punto complicado y de hecho lo es para las personas que no han sabido ser asertivas antes. La primera vez que escuchas hablar de la asertividad normalmente resulta muy difícil poder aprender a medir las palabras de manera que podamos comunicar lo que realmente deseamos sin censura, pero al mismo tiempo haciendo uso del respeto bidireccional.

Por ejemplo, una frase asertiva para cuando debatimos sobre un tema en el que no estamos de acuerdo podría ser:

  • “Entiendo perfectamente lo que quieres decir, pero yo lo veo desde otra perspectiva”.

Respetas la opinión del otro, pero también expones la tuya de manera natural.

Podríamos hablar largo y tendido sobre esta habilidad en un solo post, para ver cómo afrontar conversaciones complicadas con personas poco respetuosas. ¡Tomaré nota para una publicación futura!

Dentro de la asertividad, es necesario tener en cuenta el punto denominado como la escucha activa. Las personas que muestran una gran capacidad de escucha con calma y hacen ver a la otra persona su interés en ella, tienen mayor facilidad para enriquecer sus redes de contacto, de persuadir, de enriquecer su comunicación y por lo tanto, de aumentar las posibilidades de éxito en general porque aumentarán las posibilidades de recibir apoyo por parte de las personas que les rodean porque nos ayudan a ser personas más persuasivas.

5. Inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es un punto al que por fortuna, se le está dando importancia en la actualidad y por fortuna también, cada vez más con miras hacia un futuro enriquecedor de las personas y las empresas.

Hablamos de inteligencia emocional como la capacidad de una persona de autoevaluarse interiormente en cada situación, ya sea positiva o negativa. Es la habilidad de ser consciente de las propias emociones, aceptarlas y evaluarlas para bien fluir con ellas, o trabajarlas a su favor. También es la persona que tiene la capacidad de reconocer las emociones ajenas y por ejemplo, ser capaz de ponerse en el lugar del otro para comprenderr por lo que está pasando. Esta capacidad le permite poder no solo ser más resolutivo y empático, sino también de aceptarse tal y como es al mismo tiempo que le permite poder trabajarse de manera constructiva hacia una mejora de la fortaleza emocional. Una persona que se conoce a sí misma, puede saber en qué punto de su propio desarrollo emocional se encuentra y puede también saber qué más puede desarrollar o construir. Por ejemplo, una persona con una elevada inteligencia emocional puede aceptar que tras la pérdida de un trabajo o su pareja, deberá de pasar un tiempo de duelo, deberá permitirse encontrarse mal, llorar, sentir que pierde la ilusión o parte de ella y aún así es consciente de que ese estado es pasajero y que cuando se haya permitido una licencia coherente, podrá fortalecerse para recuperarse y volver a trabajar en nuevos objetivos.

Podemos decir que la inteligencia emocional es un “paquete” de otras habilidades, de las cuales algunas ya hemos visto en puntos anteriores y otras vamos a ver. Por ejemplo, una persona con una elevada inteligencia emocional tiene fortalecidas habilidades como la motivación, la autoestima, un buen auto concepto, resiliencia, asertividad, empatía, capacidad de aceptación, una adecuada gestión del estrés entre otras.

6. Gestión del estrés.

La gestión del estrés al igual que la inteligencia emocional en general, es una habilidad que por fortuna también se está trabajando cada vez más. Las empresas están poniendo su foco de atención en los niveles de estrés o el tipo de éste que tienen sus trabajadores, con el fin de que éstos estén más cómodos en su lugar de trabajo y más felices.

Una persona que gestiona adecuadamente sus niveles de estrés será más feliz y también más productiva.

Pero claro, no solo tenemos que fijarnos en el estrés de los empleados de una empresa, una buena gestión del estrés es indispensable para cualquier persona que quiera mejorar su foco de atención y por lo tanto el resultado de su esfuerzo para lograr cualquier objetivo que se proponga.

Las personas exitosas saben bien cómo manejarse frente a situaciones estresantes. ¡Incluso trabajan el estrés a su favor convirtiéndose en personas más productivas gracias a él!

7. Adaptación al cambio.

Si no te adaptas mueres, quizás no literalmente pero sí en muchos aspectos como por ejemplo el laboral o el empresarial. En estos tiempos que corren por ejemplo, podemos ver que las empresas que se han adaptado a la situación de crisis mundial causada por una pandemia, esas empresas que han podido adaptarse al mundo digital, son las que han sobrevivido y las que aún tienen la posibilidad de continuar hacia un futuro diferente.

Pues bien, esto es aplicable a todos los niveles, también a nivel personal y a nuestros propios objetivos individuales. ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con un obstáculo que vemos que no nos impide al 100% continuar, pero nos muestra que debemos cambiar algo en nosotros o nuestras acciones para poder continuar? Hay quien utiliza esta situación como excusa para abandonar porque se convence de que el esfuerzo no le merecerá la pena.

Vamos a ver un ejemplo para entenderlo mejor:

Imaginemos que hemos cambiado nuestros hábitos de vida y de alimentación para perder peso y nos ha ido bien los primeros meses, sin embargo llega un momento en el que por causas laborales y de horarios no podemos continuar practicando deporte a la hora en la que lo hacíamos antes. Horario que nos venía genial, pero ahora tenemos que hacer un cambio brusco porque nuestro jefe nos ha dicho que en lugar de salir a las 5 de la tarde, a partir de ahora tenemos turno partido y saldremos a las 9 de la noche. Tenemos varias opciones, aceptar que no podemos hacer deporte, cosa que no es del todo cierto, o crear el hábito de salir a correr a partir de la hora de salida aunque nos resulte mucho más sacrificado porque claro, será de noche.

Cuando una persona es capaz de adaptarse a los nuevos acontecimientos, sus posibilidades de tener éxito en su propósito es mucho mayor que la persona que dice no poder hacer algo porque su trabajo, horario, pareja, familia o cualquier otra situación no se lo permite. Hay muchas personas que trabajan y para poder obtener ese título formativo que tanto ansían, dedican horas de la noche o comienzan a las 6 de la mañana a estudiar modificando sus hábitos por el bien de ese objetivo.

Una antigua cliente que vino a mi consulta tenía la necesidad de hacer deporte urgentemente porque a causa de su sobre peso, estaba teniendo problemas de salud y el médico ya se lo había hecho saber para evitar problemas mayores que ya estaban dando señales graves. El problema que tenía es que trabajaba en una panadería de turno partido y salía a las 10 de la noche. Uno de sus nuevos hábitos a parte de comer saludable (a tener en cuenta también que trabajaba en un lugar en donde se vendían muchos pasteles y tuvo que sortear los impulsos), era también apuntarse a un gimnasio al que podía ir a las 11 de la noche porque aún estaban abiertos una hora más. Era admirada por compañeros suyos de trabajo al verla salir de su puesto a esa hora de la noche, con su mochila de gimnasio con actitud de la guerrera que sabe que va a ganar la batalla.

El camaleón tiene más probabilidades de sobrevivir al ataque de un depredador porque se adapta al color del lugar en donde se encuentra.

Y tú, ¿Te adaptas o mueres?

8. Resolución de problemas.

No podemos negar que las personas resolutivas son más exitosas, simplemente porque cuando se ven con un obstáculo en mitad de su camino hacia la meta, buscan y rebuscan hasta encontrar la manera de rodear o saltar ese obstáculo y continuar. Las personas no resolutivas simplemente se quedan bloqueadas en ese punto del camino, o sencillamente abandonan.

Las personas resolutivas saben que el que busca, encuentra y lo aplican también a las soluciones.

¿Te consideras resolutiva o resolutivo?

9. Capacidad de enfocarse en los objetivos.

No te interpongas en el camino de una persona que sabe realmente lo que quiere. ¿Sabes por qué? Porque cuando una persona sabe lo que quiere está capacitada para no ver nada más a su alrededor que eso. Una persona con la habilidad de poner todo su foco en su objetivo tiene la capacidad de gestionar mejor su tiempo, tiene la capacidad de enfocarse en las soluciones por encima de los problemas, pondrá toda su energía en aquello que está construyendo y su tenacidad le hará llegar incluso más rápido que el resto de las personas.

Una persona con habilidad de enfocarse en sus objetivos tendrá incluso la capacidad de ver señales a su alrededor que le mostrarán el camino hacia aquello que quiere porque estará obsesionada con lograrlo. Es como cuando una pareja desea tener un bebé y de repente salen a la calle y lo único que ven son parejas con bebés o mujeres embarazadas. Incluso podrían jurar que hay un baby boom de repente, pero no es así, es que su foco está puesto en aquello que quieren. Pues las personas que ponen el foco en sus objetivos sean cuales sean, están capacitadas para encontrar situaciones a su favor a lo largo del día, ideas, personas que les ayudarán, inspiración, etc…

Si deseas trabajarte mejor para enfocarte en tus objetivos, te recomiendo que leas también mi libro “Coaching, caminando hacia el Ikigai” que está a la venta en el siguiente enlace: https://bookboon.com/es/coaching-caminando-hacia-el-ikigai-ebook. Con este manual aprenderás las bases del coaching y la importancia de la organización para alcanzar tus objetivos tanto de pequeños niveles, como objetivos vitales. Contiene herramientas prácticas con las preguntas adecuadas que necesitas hacerte, para ayudarte a trabajar el foco de atención.

¿Tienes todas estas habilidades? Si la respuesta es que no, no te preocupes, tengo una buena noticia. No es necesario que vengas de fábrica con todas estas capacidades, tendrá más facilidad para unas que para otras. Sin embargo, podrás aprender y entrenar aquellas que no tengas o que sientas con más debilidad en ti. Los grandes líderes y las personas exitosas se han entrenado en algunas de estas habilidades para llegar hasta donde ahora están ¿Creías que nacieron con todas ellas? No, a partir de ahora fíjate en  esas personas que admiras y verás que se trabajan para ser cada día un poco mejor de lo que ya son hoy. Tendrán habilidades naturales, pero también otras trabajadas.

¿Sabes ya lo que tienes que hacer? ¡Piensa en grande, fortalece tus habilidades y nos vemos en el lado del éxito!

Eva María Arrabal Martín

YA A LA VENTA MI LIBRO: «Coaching, caminando hacia el Ikigai»

En la línea de la #FraseDeLaSemana que publiqué este pasado lunes, vamos a seguir con el post correspondiente.

En este caso no he publicado tan sólo una frase, sino algo más que una frase en esta imagen que puedes ver a continuación. Publiqué un punto de mi nuevo libro que acaba de ser publicado y que ya está a la venta desde la semana pasada…

…¡Sí! Tengo el honor de anunciarte que acabo de publicar por fin mi libro “Coaching, caminando hacia el Ikigai” y hoy te voy a hablar aquí de él porque sé que te va a interesar y que estabas buscando algo como esto.

“Coaching, caminando hacia el Ikigai” es un  manual práctico que explica lo que es el concepto de Ikigai y el proceso de coaching para alcanzarlo. Con él se puede conocer el coaching desde sus primeras influencias, hasta el día de hoy. Además de enseñar a llevar a cabo una sesión de coaching de principio a fin.


Mi intención con este libro ha sido que se aprendan puntos como:

  • ¿Qué es un Ikigai?
  • ¿Cómo realizar una sesión de coaching?
  • Motivación
  • Creencias limitantes
  • Miedos

¿Te suena interesante? ¿Te interesa el coaching? ¿O simplemente el desarrollo personal? En cualquiera de los casos, este libro es ideal para aplicarlo de forma personal y lograr los objetivos que nos propongamos.

Muchas veces nos pasa que sabemos y sentimos que necesitamos un cambio en nuestras vidas, nuestros hábitos, nuestra forma de proceder, deseamos ver otros resultados, pero no sabemos qué hacer, cómo hacerlo o qué caminos tomar. Es más, demasiadas veces sentimos que no tenemos muchas opciones o directamente no vemos ninguna y todo esto nos hace sentir perdidos. Bien, pues este libro está enfocado en ayudar a los lectores a crear desbloqueos mentales, cambiar creencias y reconocer los miedos personales de cada uno. Sí, esos miedos individuales que cada uno de nosotros guardamos debajo de nuestra propia cama y que no nos deja dormir. De esta manera, estaremos abriendo posibilidades y nuevos caminos que quizás antes no veíamos.

Éste libro es como una brújula, a veces echamos de menos tener una brújula vital que nos confirme dónde estamos exactamente y nos indique dónde se encuentra nuestro NORTE más personal e intransferible, porque nuestro destino no ha de ser el mismo que el de la persona que tengo al lado. Su solución no tiene por qué ser la mía. Yo tengo que encontrar la solución personalizada a mis propios problemas y eso puede resultar complicado cuando no sabemos hacernos las preguntas adecuadas.

  • ¿Qué necesito?
  • ¿Qué me hace falta?
  • ¿Cuál de todos estos caminos es el mío?
  • ¿Voy por el camino adecuado? ¿O me estoy equivocando?

Vamos aún más allá…

  • ¿Cómo puedo encontrar mi camino si simplemente no veo caminos frente a mí? No veo posibilidades, por lo tanto, siento que no existen.

Todas estas preguntas que nos producen desconcierto cuando tenemos conflictos internos, pueden tener respuestas si buscamos en la profundidad de nosotros mismos y esto solo se producirá cuando encontremos las preguntas adecuadas a nosotros.

Cuando nos hacemos las preguntas correctas, encontramos respuestas que antes simplemente eran invisibles.

He querido enfocar este manual a 3 perfiles de lectores diferentes y que se pueden beneficiar enormemente de él. Estos perfiles son:

  • Personal: cualquier persona que desee saber más sobre el coaching y cómo aplicarlo a su vida. O cualquier persona que esté interesada en el desarrollo personal y la  superación.
  • Líderes: personas que guíen a otras personas o equipos. Pueden ser líderes empresariales como jefes o directivos, pero también pueden ser todo tipo de líderes como maestros, padres, etc.
  • Estudiantes de coaching: personas que estén formándose como coaches y quieran un libro práctico de apoyo y enriquecimiento a sus estudios.

He disfrutado muchísimo hablando en este manual sobre filosofías como el taoísmo, el zen, el budismo, como también hablo sobre la ley de la atracción, el poder del pensamiento y cómo funciona la visualización en el logro de nuestros objetivos.

He querido facilitar con este libro diversas herramientas que ayudarán al lector a entender su forma de proceder hasta ahora, también he querido mostrar cómo con preguntas poderosas, podemos ponernos en duda a nosotros mismos  y nuestra forma de ver la vida y actuar frente a ella. ¿Te has preguntado por qué hasta ahora los resultados no han sido los que esperabas? Quizás sea hora de revisar tus hábitos y cambiarlos, o simplemente darles una vuelta de tuerca. Tal y como ya dijo Einstein en su momento

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Pues con este libro podrás comenzar a cambiar tus hábitos y por lo tanto, verás cambiados tus resultados.

¿Quizás estabas pensando o buscando un cambio en tu vida últimamente? Entonces, creo que esta es la señal que andabas buscando.

¿Estás preparado/a para encontrar tus propias respuestas?

¿Dónde puedo conseguir el libro “Coaching, caminando hacia el Ikigai” de editorial Bookboon?

Si te interesa tener un ejemplar de este libro, puedes entrar en el siguiente enlace y hacer la compra https://bookboon.com/es/coaching-caminando-hacia-el-ikigai-ebook

Si deseas asistir a la presentación del libro que se celebrará este próximo lunes día 13 de julio a las 19:30 horas en directo por youtube, escríbeme a evamariaarrabal@gmail.com y podré enviarte la invitación.

Estaré encantada de conocer tu opinión cuando ya lo hayas leído.

¡Querido lector, nos vemos al otro lado del miedo!

Eva María Arrabal Martín

Diferencias entre timidez e introversión

Como siempre, en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes: “¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos” – Carlos Dossi, vamos a hablar de la timidez y la introversión. Dos características que viven en busca de cierta soledad. En esta frase se nos muestra la parte positiva de la soledad si esta es elegida y bien gestionada.

Frase Carlo Dossi

Tanto un tiempo en soledad como el silencio pueden ser herramientas muy constructivas y potentes para ayudarnos a crecer en todos los sentidos. Todo el mundo, absolutamente todo el mundo necesitamos de un tiempo en soledad ya sea para relajarnos, para meditar, para hablar con nosotros mismos, para recapacitar sobre todo lo que vivimos, sentimos, hablamos con otros… en definitiva, la soledad es necesaria para estar con nosotros mismos, ya que también podemos ser una grata compañía. Sin embargo la soledad tiene una connotación bastante negativa en nuestra sociedad, haciendo de ese concepto algo de lo que supuestamente debemos de huir y precisamente ese acto de huir nos hace un tremendo daño desapegándonos de nosotros mismos y de nuestro propio ser, haciéndonos creer que solo podemos estar bien si estamos acompañados. Esta idea ha causado y está causando demasiada infelicidad en la sociedad. El desprecio a la soledad, el huir de nosotros mismos cuando somos nosotros mismos las mejores personas que pueden enriquecer nuestro interior. Al fin y al cabo el simple acto de meditar, que es tan necesario para todo el mundo en cualquier circunstancia, ya es un acto de introversión deliberada.

Pero al margen de cómo se trabaje cada aspecto y de lo positivo que nos pueda aportar, cosa que ya hemos comenzado a ver en el post “La timidez me ha dado cosas positivas” y que continuaremos viendo en futuros posts, en este caso vamos a enfocarnos en concreto en las características que diferencian a una persona tímida, de una persona introvertida.

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Si te pregunto a ti que estás leyendo esto, ¿Disfrutas estando solo/a o es algo que no eliges? Aunque creas tener una respuesta clara, es muy común la confusión entre ser tímido/a o introvertido/a. Incluso en las propias personas que tienen una de estas dos características, ¡O las dos como es mi caso! foto_0000000820160308132224

Aunque las dos características son tremendamente similares, incluso pueden parecer iguales a las personas que lo observan desde fuera, hay una gran diferencia entre las dos tipos de personas. Mientras que en unos casos se elige la soledad para descansar, estar tranquilo y recargar energías, en el otros casos la soledad no es tan elegida sino que se acaba escogiendo como escape a ciertos miedos y temores.

A continuación, vamos a conocer las características propias de cada concepto:

TIMIDEZ:

  • El tiempo que estas personas están en soledad no suele ser elegida, sino que es un estado al que sienten que “huyen” para evitar ser evaluados y al no sentirse a la altura de las expectativas de las personas que les rodean.
  • Sienten malestar cuando han de relacionarse, este malestar suele ser de ansiedad ya que están en un estado de alerta, al sentirse continuamente evaluados u observados.
  • Desean relacionarse, socializar y conocer a gente nueva. Pero la timidez en muchas ocasiones se lo impide.
  • Si una persona tímida está callada durante una reunión, lo más seguro es que esté pensando en si se está poniendo colorada, en si la están observando, si la están evaluando o qué estarán pensando de ella.
  • Suelen evitar situaciones que en realidad les gustaría experimentar, llevados por miedos y temores a no estar a la altura. Como por ejemplo entrevistas de trabajo, hablar con la persona que le gusta, conocer gente nueva, etc.
  • Sienten arrepentimiento precisamente por evitar situaciones, ya que sienten frustración por haberse perdido esa experiencia.
  • Sienten ciertas carencias a la hora de sociabilizar, a causa de la evitación y la inseguridad que esta genera a largo plazo. Sienten por ello falta de ciertas habilidades sociales. Pero estas pueden trabajarse.
  • Tienen temor a ser juzgados.
  • Todo esto suele generar falta de autoestima.
  • Actitud pasiva hacia personas que son más decididas o extrovertidas que ellas, porque sienten más seguridad cuando permiten que alguien más decidido o extrovertido les pueda guiar, acompañar, motivar a ir a eventos, fiestas, etc.

La buena noticia para las personas tímidas es que aunque la soledad no es tan elegida, se puede trabajar desde la conciencia de todo lo positivo que nos puede aportar la timidez, para aceptar, abrazar y fluir, para desarrollarnos y crecer. ¡Porque la timidez también tiene sus cosas buenas aunque no lo parezca!

INTROVERSIÓN:

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En primer lugar, vamos a conocer la primera característica de una persona introvertida, con respecto a una extrovertida enfocando esto como rasgo de la personalidad para comprenderla un poco mejor: Las personas extrovertidas son personas sociables y abiertas que necesitan sociabilizar con frecuencia. Suelen tener bastantes amistades y recargan su energía del contacto con otra gente. Sin embargo, las personas introvertidas disfrutan de sus momentos en soledad elegida. Tienen un grupo reducido de amistades y con los que sienten más confianza y cercanía a las que contarles sus cosas. Estas personas recargan o recuperan su energía estando solos consigo mismos.

Sabiendo esto, vamos a conocer las características principales de una persona introvertida.

  • La introversión es un rasgo de la personalidad, a diferencia de la timidez.
  • El tiempo que estas personas están en soledad sí suele ser elegida normalmente. Son personas que se sienten a gusto cuando están solas.
  • No tienen por qué sentir malestar al relacionarse con otras personas, simplemente se relacionan cuando así lo desean, que puede ser menos que las personas extrovertidas.
  • Sin embargo, sí pueden tener en alguna reunión o evento pensamientos de que estarían mejor en un grupo pequeño, con personas de más confianza o solos.
  • Desean relacionarse, socializar y conocer a gente nueva solo si ellos lo eligen, no por imposición social. Es decir, pueden querer socializar en ciertos momentos o no, pero porque salga de ellos mismos.
  • Si una persona introvertida está callada durante una reunión, lo más seguro es que esté observando y escuchando atentamente a los demás. Recabando información y pensando en ello de una manera más profunda que el resto de personas. Nada más complicado que eso. Una persona introvertida hablará cuando realmente sienta que tiene algo que aportar a la conversación.
  • En algunos casos, no en todos, pueden sentir ciertas carencias a la hora de sociabilizar. Concretamente en las situaciones en los que se tiene menos práctica en esas situaciones. Este hecho se puede dar en los casos de personas muy introvertidas. Sienten por ello igualmente falta de ciertas habilidades sociales. Pero estas igualmente pueden trabajarse.
  • No temen ser juzgados, simplemente son como son.
  • Todo esto de por sí no tiene por qué generar falta de autoestima, ya que esa característica forma parte de la personalidad. Pero hay situaciones de no aceptación, insatisfacción o incomprensión en el entorno que puede generarla.

En resumen, la diferencia principal entre una persona tímida y una introvertida es que la tímida tiene un problema de ansiedad en mayor o menor medida, detrás de su comportamiento, que puede trabajarse. Mientras que la introvertida simplemente es así y no tiene por qué tener absolutamente ningún problema con ello.

Aún viendo estas primeras diferencias, siempre será necesario tener en cuenta que cada persona es, no un mundo, sino todo un universo entero y complejo y que por ello, nos encontremos con personas (o verlo en nosotros mismos) en cada una de estas circunstancias que de manera personalizada, tiene también ciertos conflictos o enfoques de su propia situación, que puede hacer que confunda su situación.

A continuación vamos a ver un ejemplo para comprenderlo mejor:

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Podemos encontrarnos, o ser, el caso de una persona introvertida que nunca se ha sentido tímida, simplemente prefiere estar solo más tiempo que el resto de personas. Sin embargo, como hemos comentado anteriormente referente a la visión del concepto de la soledad impuesta por la sociedad, esta persona se siente infeliz porque aún sintiéndose bien en los momentos que pasa en soledad, siente que debe o que necesita tener a gente a su alrededor en ciertos momentos. Este caso puede generar un conflicto emocional causado por una contradicción. «Me siento bien sólo o sóla. Pero a veces necesito estar con más gente y resulta que la gente no me comprende. Piensan que soy tímido o que tengo un problema. Precisamente porque soy una persona que disfruta de su tiempo en soledad y la elijo». Todo esto genera en muchos casos estados de ansiedad que provocan malestar e infelicidad. Esta persona con su caso personalizado es consciente de que no es tímida,  simplemente desea elegir los momentos en los que hacerlo. Pero no es feliz porque siente que no es como otras personas y sienten que le fuerzan a ser como no es para poder encajar. La buena noticia es que se puede trabajar para encontrar el equilibrio propio y natural de forma personalizada en la que esa persona se encuentre en paz. De ahí la necesidad de conocer las diferencias entre una característica y otra.

¿En qué parte sientes que estás tú? Yo me siento un poco en las dos. ¡Leo tus respuestas en las redes!

Eva María Arrabal Martín

El poder de la intención

Decía el Doctor Wayne W. Dyer (Psicólogo estadounidense, especialista en psicología positiva): “La palabra intención normalmente cuando la usamos, tiene la connotación de que nadie se interpondrá en nuestro camino. Tengo la intención de que algo ocurra, haré que salga bien contra viento y marea. Da igual la oposición que encuentre, tengo la intención de hacerlo. Es como cuando un pitbull se aferra una rueda. ¿Lo han visto alguna vez? No la suelta por nada.  Adoptaré la actitud del pitbull para conseguir lo que quiero. Eso es la intención”. Extraído de su charla “El poder de la intención”.

Pues bien, siguiendo en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes, efectivamente vamos a hablar en este post sobre la intención y todo el poder que tiene sobre nuestras vidas y nuestros objetivos.

Frase de la semana:

Foto con frase

Te voy a hacer una pregunta, ¿Qué diferencia crees que puede haber entre los propósitos que NO has logrado hasta hoy por más sencillos que parecieran y los propósitos que lograste a la primera, aún pareciendo casi imposibles de lograr? La respuesta más común que recibo a esta pregunta suele ser que en los propósitos aparentemente más sencillos, pero que siempre andan rondando el inicio del año y que nunca conseguimos cuando el año acaba, nuestra intención no está clara. No tenemos una motivación lo suficientemente fuerte. Es decir, llevamos años intentando dejar de fumar, perder peso, hacer ejercicio físico, aprender inglés, etc, tanto tiempo, que llegamos a convencernos de que es algo realmente difícil y abandonamos porque «Total, no son tan necesarios en mi vida ahora mismo. Tengo cosas más importantes que hacer». Sin embargo, en el extremo opuesto nos encontramos con que en los propósitos realmente difíciles, esos que en un momento dado de nuestras vidas nos pone entre la espada y la pared, esos propósitos que si no llevamos a cabo nos pondrá en una situación que no deseamos, que nos angustia o nos aterroriza, entimos que si no nos comprometemos con todas nuestras fuerzas en lograrlos sufriremos de algún modo y sabemos que gran parte de la responsabilidad puede ser nuestra, si no lo intentamos al menos. ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con una situación tan delicada? En muchos casos nos encontramos con que somos capaces de sacar una fuerza y una claridad que pocas veces hemos visto en nosotros mismos y que nos llevará a esforzarnos lo que sea necesario, para llegar al lugar en el que queremos estar… o a alejarnos del lugar en el que no queremos estar. Es decir, lo interpretamos como una situación de peligro.

Pongamos un ejemplo.

Imagina que llevas 20 años fumando y los últimos cinco años queriendo dejarlo. Siempre te lo propones cuando comienza el nuevo año, pero es tan difícil… ¿Verdad? Se siente tan bien fumando que siempre piensas “Ya lo dejaré” o “debería dejar de fumar”. Imagina ahora que un día vas al médico porque te sientes mal. Tienes ciertos síntomas que van a peor y que hacen que cada vez te canses más, te falte el aire, ya no puedas subir las escaleras hasta tu casa y tengas que coger el ascensor. Cada vez estás más debilitad@ y vas a que el médico te haga una evaluación. Imagina ahora que tras esa evaluación el doctor te indica que además de esos síntomas tienes la tensión alta y necesitas medicación. Finalmente te dice que todos los síntomas que tienes incluyendo lo de la tensión son debido al hecho de fumar. Te indica que si dejas de fumar todo eso que te pasa simplemente desaparecería. Esa noticia no te agrada nada, pero resulta que estás acomodad@ en esa situación. Has creado de todo eso tu zona de confort que no es que te guste, pero ha ido creándose de manera paulatina y te cuesta salir de ahí. Pero también te dice el médico que si no dejas de fumar vas a estar peor en poco tiempo y muy probablemente te vayas a llevar un susto. Si es que se queda solo en un susto. Porque según el doctor tienes muchas probabilidades de sufrir alguna enfermedad coronaria y eso es grave. Te está diciendo que podrías morir. ¿Qué harías ahora? El médico dice que vas de camino a ese destino. Es entonces cuando de repente tu mente cambia el chip, sientes que está en tu mano invertir ese destino o quedarte donde estás, que no te dejará estable sino que te pondrá en una situación peor. Ya te digo yo que si realmente tienes ganas de seguir viviendo, harás todo lo posible y sacarás la fuerza más desconocida de tu interior para dejar de fumar y si me estiras mucho, cambiarás tus hábitos alimenticios y quizás hasta comenzarás a caminar. ¿Me equivoco?

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Sin embargo, para otros propósitos que se sienten menos vitales, esa intención será más débil. Pero la buena noticia es que cuando somos conscientes de cómo funciona la intención, podemos alimentarla y trabajarla a nuestro favor con el fin de lograr todo aquello que nos propongamos. Tenemos el poder de enfocar nuestra energía en aquello que nos ayude a crecer, a evolucionar y a construirnos. ¿Cómo? Actuando como el pitbull que se aferra a la rueda con todas sus consecuencias.

¿A que quieres ser como el pitbull?

Vale, la teoría parece fácil pero ¿Cómo la llevamos a la práctica? ¿Cómo podemos alimentar la intención hasta llevarla al límite en el que nos impulse a enfocarnos con todas nuestras fuerzas en algo que en principio no tiene por qué ser vital? Por ejemplo, si quiero aprender inglés no por necesidad, sino por puro placer ¿Cómo puedo poner toda mi intención en ello?

Llegar a tener la actitud del pitbull puede llevarnos cierto tiempo de trabajo, entrenamiento y hábitos que no hemos tenido hasta ahora, ya que esa actitud la hemos sacado solamente en momentos en las que hemos sentido la imperiosa necesidad. Pero podemos dar un primer paso de una manera ciertamente sencilla, que depende sólo de crear un nuevo hábito hasta acostumbrarnos y llegar a cambiar nuestro pensamiento.

A continuación vamos a usar una primera y sencilla herramienta para comenzar a realizar cambios desde lo más básico hacia arriba con efecto dominó.

TIP:

Esta herramienta es el cambio de nuestro lenguaje, ¿Cómo hablamos cuando lo hacemos con otras personas? O incluso, ¿Cómo nos hablamos a nosotros mismos? ¿Qué vocabulario utilizamos? ¿Usamos muchas negaciones y coletillas de dudas? A partir de ahora vamos a escucharnos y a evaluarnos cuando hablamos. De esta manera podemos tomar conciencia y podemos modificar una de las primeras cosas que influyen en nuestra intención.

Pongamos otro ejemplo para entenderlo mejor:

Imaginemos que ahora que han pasado las fiestas de navidad, queremos cambiar nuestros hábitos alimenticios porque deseamos bajar de peso. No es algo realmente vital y sabemos que dependiendo de la cantidad que debamos perder, de ello no tiene por qué depender nuestra vida o salud a no ser que nos lo diga un médico. Pero queremos sentirnos mejor. Así que tenemos que poner toda nuestra intención tal y como si de ello dependiera nuestra vida.

Bien, pues a continuación vamos a conocer cómo evaluar nuestra forma de hablar sobre el tema o de hablarnos a nosotros mismos…

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Si en lugar de decir “Tengo que ponerme a dieta”, lo cambiamos por “Elijo comer más saludable”, no solo estamos usando un vocabulario más amable y menos estricto con nosotros mismos, sino que además resultará más sencillo para nuestro cerebro adaptarse a la nueva intención y enviar la orden al resto del cuerpo para que actúe acorde a nuestro deseo. Entonces lograremos reducir la tensión y la ansiedad porque ya no lo veremos como una obligación. Si en lugar de decirnos “Debería hacer deporte”, nos decimos “Voy a salir a correr un rato”, la fuerza de la intención es mucho más potente y además, igualmente dejamos de verlo como una obligación, para comenzar a verlo como una elección.

Al mismo tiempo, no solo en momentos clave de nuestro propósito como acabamos de ver, si no de manera general, podemos decirnos a nosotros mismos o bien en voz alta frases como “Lo voy a conseguir”, “Esto es fácil”, “He logrado cosas más difíciles”, “Cuando acabe el año pareceré otra persona”, Etc.

En el momento en el que comenzamos cambiando el lenguaje, creamos un efecto dominó que hace que se vayan haciendo cambios a mayores niveles, como por ejemplo nuestra forma de pensar y por lo tanto nuestra forma de sentir. Pasado el tiempo podremos comprobar que hemos pasado de hablar diferente a pensar y sentir diferente y nuestra intención se verá fortalecida y estando fortalecidos, podremos llegar a sentir que lo lograremos cueste lo que cueste. Tal y como hace el pitbull con la rueda. Si nos fijamos en la actitud del pitbull podríamos adivinar que el pensamiento que hay en su cabeza en el momento comentado al principio es el de…

“ESTO NO ACABARÁ HASTA QUE YO GANE”.

¿Y tú? ¿Quieres ganar?

Eva María Arrabal Martín

El poder del sentido del humor en la timidez

Como siempre, en la línea de la frase de esta semana ya publicada: “Si no tienes sentido del humor, estás a merced de los demás” (William Rotsler), vamos a hablar sobre el poder del sentido del humor para trabajar la timidez. Al final del post te llevarás un tip para que puedas llevarlo a la práctica en situaciones embarazosas.

Foto con frase de la semana

El sentido del humor es una de las herramientas más poderosas cuando tenemos conflictos. Si tienes sentido del humor todo puede parecer más ligero, más fácil de llevar. Por lo tanto ayuda al desbloqueo mental y te facilita el poder ver con más claridad, para dar con una posible solución. Cuando puedes reírte de ti mismo/a o de tus problemas, significa que estás acercándote a la solución, a la liberación, a la paz. El sentido del humor es parte de la aceptación. No te va a solucionar el problema en sí, pero te ayudará a verlo desde otra perspectiva más liviana, te hará ver que quizás no es tan grave lo que estás viviendo o que puedes seguir con tu vida a pesar de lo vivido.

Cuando reímos liberamos endorfinas. Estas son responsables de nuestra felicidad y de la sensación de bienestar, además de funcionar como si de analgésicos se trataran, pero en este caso de forma natural. Por esta razón la risa nos ayuda a aliviar los dolores cuando nos encontramos enfermos o incluso acelera el proceso de curación de ciertas enfermedades. Además, también se ha demostrado que disminuye las posibilidades de sufrir un infarto, ayuda en el trabajo de la depresión, la ansiedad y disminuye los casos de bajas laborales. Hasta ahí llega el poder de la risa.

“La gente con sentido del humor se ríe más y reír de forma habitual está asociado a cambios en el sistema muscular, cambios cardiovasculares, endocrinos, inmunológicos y neuronales. Tener buen sentido del humor favorece las relaciones sociales y proporciona un mayor apoyo social que funciona como inhibidor del estrés y estimulador de la salud” (Carbelo y Jáuregui, 2006).

Además de esto y por todo ello, el sentido del humor es un tubo de escape muy efectivo para el trabajo concreto de la timidez. ¿Por qué? Pues porque precisamente una de las características de la timidez es el gran sentido del ridículo que tiene la persona. Precisamente una de las cosas que más temen las personas cuando se sienten tímidas es el ser el foco de atención, es la exposición en ciertas circunstancias, es el temor a cometer un error y sentirse ridículas. Cuando el sentido del ridículo es muy fuerte, ya comenzamos a dejarnos llevar por los pensamientos de lo que sería si nos equivocamos hasta el punto de convertirse en pensamientos irracionales, en muchos casos catastrofistas ante una posibilidad que lo más probable solo exista en nuestra mente. Este temor hace que muchas personas dejen de hacer cosas por miedo a hacer el ridículo y se sientan limitadas.

¿SIRVE DE ALGO EL SENTIDO DEL RIDÍCULO?

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El sentido del ridículo es necesario evidentemente, es como los miedos. Si fuésemos sin miedos por la vida nos expondríamos a circunstancias realmente peligrosas porque no podríamos calibrar el peligro. Sabemos que el miedo bien gestionado para que no nos controle ni nos limite puede ayudarnos a ser prudentes mientras decidimos cómo y para qué ser valientes. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, es totalmente normal y legítimo que nos sonrojemos en alguna situación que quizás nos supere en un momento dado y no podamos controlar del todo, ¡Es señal de que somos humanos! Y esto nos sirve para ser prudentes también en ciertas situaciones en las que es necesario no ser demasiado impulsivo o que haya preparar bien con antelación, como por ejemplo puede ser una conferencia. Si no tuviésemos sentido del ridículo lo más probable es que no nos preparemos la conferencia con la suficiente seriedad porque total, da igual si me equivoco. Pero igual que no es bueno carecer del sentido del ridículo, tampoco es bueno tenerlo en exceso hasta limitarnos en nuestras decisiones, o en la necesidad de exponernos para lograr ciertos objetivos. Así que en este post vamos a ver cómo gestionar ese sentido del ridículo usando el sentido del humor, en este caso, enfocándonos a las personas que padecen del exceso de este y se sienten limitados.

¿Cómo podemos dominar el sentido del ridículo cuando éste es excesivo?

CLAVE 1

Podemos por ejemplo comenzar siendo conscientes de que todos, absolutamente todos hemos hecho el ridículo alguna vez, incluso las personas que se exponen de manera pública, que salen en televisión, presentan programas, son maestros, etc. Nadie se salva de ello y evidentemente nos quedan aún muchas situaciones que pasar que resultarán cómicas. Cuando pensamos en esto nos damos cuenta de que visto desde fuera, aún resultando cómico, podemos pensar que no es para tanto porque esas personas acaban improvisando, solucionando el problema o incluso utilizando el humor para reírse de ellos mismas. Cuando vemos que alguien hace el ridículo en un momento dado y utiliza el sentido del humor, de repente podemos ver que esa situación aparentemente ridícula pierde fuerza de manera inmediata. Vemos que esa persona ya no está siendo dominada por la situación. Entonces las personas que le rodean ya no se ríen tanto de la situación ni de la persona sino que ser ríen con la persona. Es ahí donde vemos el enorme poder del sentido del humor.

El ver estas situaciones en los demás y quitarles importancia, primeramente hace que dejemos de enfocarnos en nosotros mismos, por lo que estamos trabajando esa parte del ego que nos duele y nos domina. Estamos poniendo el foco en otras personas y minimizando la importancia que realmente tiene, porque uno de los errores es que cuando nos enfocamos en exceso en nosotros mismos aumentamos las partes negativas de lo que sentimos, haciendo cada situación más grave de lo que en realidad es. ¿No te ha pasado muchas veces que cuando alguien cercano a ti te cuenta algún problema que tiene, lo ves desde fuera y tienes la certeza de que no lo ves tan grave como esa persona lo siente? E incluso tienes la seguridad de saber que eso que le pasa tiene solución, pero esa persona no lo ve en ese instante porque está inmersa en el problema y con ello le está dando poder a su ego. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, lo sentimos más grave cuando lo vemos en nosotros mismos y estamos inmersos en él, que cuando lo vemos en otros.

CLAVE 2

La segunda clave será desarrollar el sentido del humor, para obtener la capacidad de reírnos de nosotros mismos. Hemos visto antes que cuando una persona comete un error y hace el ridículo y se ríe de sí misma, esta situación pierde poder sobre la persona y puede tomar el control más fácilmente. Pero, ¿Cómo puedo reírme de mí mismo/a cuando nunca antes lo he hecho y siento que el ridículo me supera?

A continuación vamos a conocer un sencillo tip, que nos ayudará a desarrollar un fuerte sentido del humor y minimizar ese sentido del ridículo que tanto puede llegar a hacer sufrir a una persona tímida:

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TIP:

Puedes comenzar recordando una serie de situaciones que te hayan ocurrido y que hayan resultado embarazosas y con ellas crear una lista para tenerlas en cuenta. Describe con detalle todo lo que te pasó y lo vergonzoso que resultó para ti. Primero puedes leerla en voz alta para escucharte y reírte de ello, de tu propia situación. En este primer paso te resultará más fácil reírte porque estarás en soledad, sin nadie que te escuche, solo te escuchas tú y así podrás dominar mejor ese sentido del ridículo. Al final estarás provocando el hecho de reírte de ti mismo/a y haciendo eso, estarás quitando importancia y por lo tanto fortaleza a lo que sentiste en ese momento.

En otra ocasión puedes llevar a cabo el segundo paso, que es sacar a la luz esa lista recordando alguna de esas situaciones cuando te encuentres con amigos o familiares en alguna situación distendida. Te puede ayudar también el hecho de exagerar la escena a modo de caricatura cómica. Así estarás provocando que todos se rían contigo y eso disminuirá más aún tu sentimiento de ridículo. Cuando eres tú misma la persona que cuenta eso, le estás quitando poder a un posible ataque de otra persona para ridiculizarte. Ahora el poder lo tienes tú, porque eres la primera persona que se está riendo de ello y ya nadie podrá posicionarse por encima para hacerte sentir mal.

Con un entrenamiento como este, comenzando poco a poco si nos resulta complicado, estamos indicando a nuestro cerebro cómo encontrar siempre el lado cómico de todo lo que nos pasa. A largo plazo nos resultará más sencillo verlo sin esfuerzo en cada cosa que nos pase y nos resultará más fácil reírnos. Al final como todo, es cuestión de entrenamiento.

Eva María Arrabal Martín