TIPS PARA LLEVAR LA CUARENTENA I: 5 cosas que veo, oigo y siento,

En la línea de la frase de la semana que vemos a continuación y que fue publicada el pasado lunes, vamos a hablar sobre cómo llevar la cuarentena lo mejor posible siendo conscientes de nuestros propios pensamientos. Esos pensamientos que quizás nos están haciendo sentir angustia y que  necesitamos gestionar adecuadamente para mantener la calma.

Frase de la semana

Tiempos delicados nos ha tocado vivir, no se puede negar. Estamos viviendo una extraña época en donde a nivel global estamos experimentando el miedo. Miedo a algo desconocido hasta ahora y que nos amenaza, miedo a la incertidumbre. Es un miedo normal ya que somos humanos y sentimos que debemos de estar alerta, para poder tomar las decisiones correctas que nos permitan estar sanos y salvos. Este miedo es normal y es totalmente necesario. ¿Qué sería de nosotros sin el miedo? Pues que iríamos por la vida sin tomar precauciones, sin tener los cuidados necesarios para estar bien. Si se pudiera eliminar el miedo correríamos todos los peligros con los que nos encontráramos por el camino sin preocuparnos y ya sabemos cómo acabaríamos antes de llegar a la vejez.

Sin embargo y aunque el miedo es natural y necesario, debemos de tener en cuenta que el exceso o la mala gestión de éste puede llevarnos a un estado totalmente opuesto de sobreprotección y de ansiedad que no nos permitiría vivir adecuadamente. El miedo es indispensable, pero es un error permitir que éste tome el control de nuestros pensamientos y nuestras vidas.

Muchas personas me comentan que están experimentando en estos días un miedo en exceso que les lleva a experimentar estados de angustia e incluso pánico. Este estado aunque muy común, nos lleva a un estado de bloqueo que no nos permite pensar adecuadamente y por lo tanto, no nos permite tomar las decisiones adecuadas en ciertos momentos. Todos hemos pasado alguna vez por una sensación así.

Pero, ¿Cómo podemos encontrar un equilibrio que nos permita vivir relativamente tranquilos al mismo tiempo que gestionamos el estado mental de alerta que nos permita pensar y nos ponga a salvo? Todo esto sin llegar a la ansiedad de pensar qué será de nosotros en el futuro, si seremos contagiados o no, si pasará todo esto pronto y si volveremos a la normalidad.

¿Cómo podemos evitar dejarnos llevar en exceso por esa incertidumbre que ahora todos sentimos?

¡Vamos a conocer la clave!

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La clave está en situarnos mentalmente en el momento presente. Se dice que la depresión está causada por pensar en exceso en un pasado que no volverá; y que la ansiedad está causada por pensar en exceso en un futuro que aún no ha llegado. Sin embargo, el presente es lo único que verdaderamente tenemos ahora y lo único sobre lo que verdaderamente tenemos control. ¿Podemos controlar el pasado? La respuesta es que no. ¿Y podemos anteponernos al futuro y controlarlo desde ya? La respuesta también es no. Efectivamente sí podemos influir en el futuro trabajando en el presente, pero siempre trabajando en el presente, en el aquí y el ahora puesto que es lo único que tenemos en nuestras manos.

Solamente estando realmente en el momento presente, podremos tener el control sobre nosotros, nuestros pensamientos, nuestro estado de ánimo y nuestras decisiones.

Así que vamos a ver a continuación una herramienta muy fácil de llevar a cabo en cualquier momento del día, incluso si por ejemplo nos encontramos preparándonos el desayuno o poniendo orden en la casa, para entrenar a nuestra mente en la observación del momento presente. Esta herramienta nos ayudará a gestionar y aliviarnos en los momentos en los que sintamos pánico de repente, esos momentos en los que sin quererlo nos dejamos llevar por pensamientos de miedo e incertidumbre.

Por ejemplo:

Imaginemos que nos encontramos recogiendo la ropa lavada y de repente, notamos que nuestros pensamientos sobre la situación y sobre lo que será de nosotros y los nuestros, nos hacen sentir ahogo y pánico. Entonces es cuando podemos hacer este ejercicio:

TIP PARA ESTAR PRESENTE

Esta herramienta consiste en tomar conciencia sobre qué es lo que tenemos a nuestro alrededor y lo que estamos haciendo nosotros en este momento absolutamente presente. Tengamos en cuenta que no es posible tener dos pensamientos al mismo tiempo y que cada pensamiento genera un sentimiento, así llegamos a la conclusión de que no es posible tener dos sentimientos al mismo tiempo. Finalmente si tomamos el control en un momento dado, podemos decidir qué estamos pensando y por lo tanto, qué estamos sintiendo. Con este ejercicio vamos a comenzar a controlar el pensamiento en un momento concreto.

Este ejercicio se puede resumir en los siguientes pasos a seguir:

  • 5 cosas que veo oigo y siento.
  • 4 cosas que veo, oigo y siento.
  • 3 cosas que veo oigo y siento.
  • 2 cosas que veo oigo y siento.
  • 1 cosas que veo oigo y siento.

¡Vamos a comenzar a fijarnos qué hay a nuestro alrededor en este momento concreto siguiendo los siguientes pasos!

  • 5 cosas que veo

Por ejemplo:

Un cuadro, la mesa, una silla, la tv, un enchufe y un vaso de agua.

  • 5 cosas que oigo

Por ejemplo:

Un niño en la casa de al lado, el sonido de la tv, la voz de la persona que está conmigo, mi sonido al respirar y los pájaros.

  • 5 cosas que siento

Por ejemplo:

El suelo bajo mis pies, el sofá en mis muslos, mis piernas bajo la palma de mis manos o  las teclas del ordenador en mis dedos si estoy trabajando, mi lengua en el cielo de la boca y la cintura de mis pantalones en mi cuerpo.

  • 4 cosas que veo

Volvemos a hacer el mismo ejercicio pero esta vez con 4 cosas que veo, oigo y siento. Si nos sentimos limitados en este momento porque nos encontramos en un lugar en el que no hay muchas cosas, es válido repetir lo mismo de antes. La clave está en ser conscientes de que estamos solamente aquí y ahora, no estamos en el pasado ni en el futuro, estamos en el momento y en el lugar presente. Ahora mismo no hay otra preocupación que yo mism@ y todo lo que me rodea en este instante

  • 4 cosas que oigo
  • 4 cosas que siento
  • 3 cosas que veo
  • 3 cosas que oigo
  • 3 cosas que siento
  • 2 cosas que veo
  • 2 cosas que oigo
  • 2 cosas que siento
  • 1 cosas que veo
  • 1 cosas que oigo
  • 1 cosas que siento

Haciendo este ejercicio lo que haremos es entrenar a nuestro cerebro a enfocarnos exclusivamente en lo que tenemos en nuestro entorno del presente.

¿Qué vamos a notar con el tiempo si convertimos este ejercicio como hábito?

Vamos a verlo a continuación:

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A corto plazo comenzaremos a notar que nos relajamos, ya que al no poder tener dos pensamientos al mismo tiempo en la mente, no podremos tener dos sentimientos y ya hemos comenzado a sacar fuera de nuestra mente la angustia y parte de la preocupación. A largo plazo (hablamos de unos días solamente), notaremos que nuestra mente estará entrenada para hacerlo más fácil y notaremos que los niveles de malestar están reduciendo. Pasado algo más de tiempo notaremos que ya seremos capaces de estar en el momento presente sin esfuerzo y necesitaremos hacer este ejercicio con menos asiduidad. Nos resultará más fácil ser conscientes de lo que estamos haciendo, sintiendo, viendo, oliendo, etc y es ahí cuando ya habremos tomado el control. Incluso llegaremos a notar que somos capaces de darnos cuenta de situaciones, cosas o detalles en los que no solíamos fijarnos y que incluso nos sorprenderá. Podríamos encontrarnos con situaciones curiosas y graciosas como por ejemplo decirnos a nosotros mismos “¿Esto estaba aquí? ¿Desde cuándo? ¿Quién lo ha puesto aquí?” Cuando estaba ahí desde hace tiempo o incluso pudimos ponerlo nosotros mismos tiempo atrás y olvidarlo. ¿Esto a qué se debe? Esto se debe a que por norma general, nos dejamos llevar de manera caótica por nuestros pensamientos de forma inconsciente, como si de un rio salvaje se tratara y sin tener ningún poder sobre él. Esto nos hace redescubrir detalles en los que no nos parábamos a observar antes. Si llegamos a ese estado es muy buena señal, significa que vamos por buen camino, que el ejercicio está bien hecho y que está dando resultados. Significa que estamos  comenzando a estar en el momento presente.

Tengamos también en cuenta que en unas circunstancias excepcionales como estas, es normal, natural y totalmente humano estar preocupados ya que estamos viviendo una situación diferente a la habitual, además de que estamos en alerta no solo de manera subjetiva. Sin embargo, con herramientas como estas podremos gestionar y mantener cierto orden en lo que pensamos y por lo tanto en lo que sentimos.

Yo lo resumiría con la siguiente pregunta ¿Preocuparte solucionará el problema actual? Si la respuesta es que no, entonces lo mejor es comenzar a auto cuidarnos para estar lo más tranquilos posible y así poder ayudar a los que nos rodean a sentirse también mejor. Al fin y al cabo, todos somos uno y si nos cuidamos nosotros, estamos cuidando de los que están con nosotros en casa, sobre todo si estamos pasando esta cuarentena con niños.

¡Cuéntame cómo lo estás llevando tú!

Eva María Arrabal Martín

 

Diferencias entre timidez e introversión

Como siempre, en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes: “¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos” – Carlos Dossi, vamos a hablar de la timidez y la introversión. Dos características que viven en busca de cierta soledad. En esta frase se nos muestra la parte positiva de la soledad si esta es elegida y bien gestionada.

Frase Carlo Dossi

Tanto un tiempo en soledad como el silencio pueden ser herramientas muy constructivas y potentes para ayudarnos a crecer en todos los sentidos. Todo el mundo, absolutamente todo el mundo necesitamos de un tiempo en soledad ya sea para relajarnos, para meditar, para hablar con nosotros mismos, para recapacitar sobre todo lo que vivimos, sentimos, hablamos con otros… en definitiva, la soledad es necesaria para estar con nosotros mismos, ya que también podemos ser una grata compañía. Sin embargo la soledad tiene una connotación bastante negativa en nuestra sociedad, haciendo de ese concepto algo de lo que supuestamente debemos de huir y precisamente ese acto de huir nos hace un tremendo daño desapegándonos de nosotros mismos y de nuestro propio ser, haciéndonos creer que solo podemos estar bien si estamos acompañados. Esta idea ha causado y está causando demasiada infelicidad en la sociedad. El desprecio a la soledad, el huir de nosotros mismos cuando somos nosotros mismos las mejores personas que pueden enriquecer nuestro interior. Al fin y al cabo el simple acto de meditar, que es tan necesario para todo el mundo en cualquier circunstancia, ya es un acto de introversión deliberada.

Pero al margen de cómo se trabaje cada aspecto y de lo positivo que nos pueda aportar, cosa que ya hemos comenzado a ver en el post “La timidez me ha dado cosas positivas” y que continuaremos viendo en futuros posts, en este caso vamos a enfocarnos en concreto en las características que diferencian a una persona tímida, de una persona introvertida.

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Si te pregunto a ti que estás leyendo esto, ¿Disfrutas estando solo/a o es algo que no eliges? Aunque creas tener una respuesta clara, es muy común la confusión entre ser tímido/a o introvertido/a. Incluso en las propias personas que tienen una de estas dos características, ¡O las dos como es mi caso! foto_0000000820160308132224

Aunque las dos características son tremendamente similares, incluso pueden parecer iguales a las personas que lo observan desde fuera, hay una gran diferencia entre las dos tipos de personas. Mientras que en unos casos se elige la soledad para descansar, estar tranquilo y recargar energías, en el otros casos la soledad no es tan elegida sino que se acaba escogiendo como escape a ciertos miedos y temores.

A continuación, vamos a conocer las características propias de cada concepto:

TIMIDEZ:

  • El tiempo que estas personas están en soledad no suele ser elegida, sino que es un estado al que sienten que “huyen” para evitar ser evaluados y al no sentirse a la altura de las expectativas de las personas que les rodean.
  • Sienten malestar cuando han de relacionarse, este malestar suele ser de ansiedad ya que están en un estado de alerta, al sentirse continuamente evaluados u observados.
  • Desean relacionarse, socializar y conocer a gente nueva. Pero la timidez en muchas ocasiones se lo impide.
  • Si una persona tímida está callada durante una reunión, lo más seguro es que esté pensando en si se está poniendo colorada, en si la están observando, si la están evaluando o qué estarán pensando de ella.
  • Suelen evitar situaciones que en realidad les gustaría experimentar, llevados por miedos y temores a no estar a la altura. Como por ejemplo entrevistas de trabajo, hablar con la persona que le gusta, conocer gente nueva, etc.
  • Sienten arrepentimiento precisamente por evitar situaciones, ya que sienten frustración por haberse perdido esa experiencia.
  • Sienten ciertas carencias a la hora de sociabilizar, a causa de la evitación y la inseguridad que esta genera a largo plazo. Sienten por ello falta de ciertas habilidades sociales. Pero estas pueden trabajarse.
  • Tienen temor a ser juzgados.
  • Todo esto suele generar falta de autoestima.
  • Actitud pasiva hacia personas que son más decididas o extrovertidas que ellas, porque sienten más seguridad cuando permiten que alguien más decidido o extrovertido les pueda guiar, acompañar, motivar a ir a eventos, fiestas, etc.

La buena noticia para las personas tímidas es que aunque la soledad no es tan elegida, se puede trabajar desde la conciencia de todo lo positivo que nos puede aportar la timidez, para aceptar, abrazar y fluir, para desarrollarnos y crecer. ¡Porque la timidez también tiene sus cosas buenas aunque no lo parezca!

INTROVERSIÓN:

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En primer lugar, vamos a conocer la primera característica de una persona introvertida, con respecto a una extrovertida enfocando esto como rasgo de la personalidad para comprenderla un poco mejor: Las personas extrovertidas son personas sociables y abiertas que necesitan sociabilizar con frecuencia. Suelen tener bastantes amistades y recargan su energía del contacto con otra gente. Sin embargo, las personas introvertidas disfrutan de sus momentos en soledad elegida. Tienen un grupo reducido de amistades y con los que sienten más confianza y cercanía a las que contarles sus cosas. Estas personas recargan o recuperan su energía estando solos consigo mismos.

Sabiendo esto, vamos a conocer las características principales de una persona introvertida.

  • La introversión es un rasgo de la personalidad, a diferencia de la timidez.
  • El tiempo que estas personas están en soledad sí suele ser elegida normalmente. Son personas que se sienten a gusto cuando están solas.
  • No tienen por qué sentir malestar al relacionarse con otras personas, simplemente se relacionan cuando así lo desean, que puede ser menos que las personas extrovertidas.
  • Sin embargo, sí pueden tener en alguna reunión o evento pensamientos de que estarían mejor en un grupo pequeño, con personas de más confianza o solos.
  • Desean relacionarse, socializar y conocer a gente nueva solo si ellos lo eligen, no por imposición social. Es decir, pueden querer socializar en ciertos momentos o no, pero porque salga de ellos mismos.
  • Si una persona introvertida está callada durante una reunión, lo más seguro es que esté observando y escuchando atentamente a los demás. Recabando información y pensando en ello de una manera más profunda que el resto de personas. Nada más complicado que eso. Una persona introvertida hablará cuando realmente sienta que tiene algo que aportar a la conversación.
  • En algunos casos, no en todos, pueden sentir ciertas carencias a la hora de sociabilizar. Concretamente en las situaciones en los que se tiene menos práctica en esas situaciones. Este hecho se puede dar en los casos de personas muy introvertidas. Sienten por ello igualmente falta de ciertas habilidades sociales. Pero estas igualmente pueden trabajarse.
  • No temen ser juzgados, simplemente son como son.
  • Todo esto de por sí no tiene por qué generar falta de autoestima, ya que esa característica forma parte de la personalidad. Pero hay situaciones de no aceptación, insatisfacción o incomprensión en el entorno que puede generarla.

En resumen, la diferencia principal entre una persona tímida y una introvertida es que la tímida tiene un problema de ansiedad en mayor o menor medida, detrás de su comportamiento, que puede trabajarse. Mientras que la introvertida simplemente es así y no tiene por qué tener absolutamente ningún problema con ello.

Aún viendo estas primeras diferencias, siempre será necesario tener en cuenta que cada persona es, no un mundo, sino todo un universo entero y complejo y que por ello, nos encontremos con personas (o verlo en nosotros mismos) en cada una de estas circunstancias que de manera personalizada, tiene también ciertos conflictos o enfoques de su propia situación, que puede hacer que confunda su situación.

A continuación vamos a ver un ejemplo para comprenderlo mejor:

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Podemos encontrarnos, o ser, el caso de una persona introvertida que nunca se ha sentido tímida, simplemente prefiere estar solo más tiempo que el resto de personas. Sin embargo, como hemos comentado anteriormente referente a la visión del concepto de la soledad impuesta por la sociedad, esta persona se siente infeliz porque aún sintiéndose bien en los momentos que pasa en soledad, siente que debe o que necesita tener a gente a su alrededor en ciertos momentos. Este caso puede generar un conflicto emocional causado por una contradicción. “Me siento bien sólo o sóla. Pero a veces necesito estar con más gente y resulta que la gente no me comprende. Piensan que soy tímido o que tengo un problema. Precisamente porque soy una persona que disfruta de su tiempo en soledad y la elijo”. Todo esto genera en muchos casos estados de ansiedad que provocan malestar e infelicidad. Esta persona con su caso personalizado es consciente de que no es tímida,  simplemente desea elegir los momentos en los que hacerlo. Pero no es feliz porque siente que no es como otras personas y sienten que le fuerzan a ser como no es para poder encajar. La buena noticia es que se puede trabajar para encontrar el equilibrio propio y natural de forma personalizada en la que esa persona se encuentre en paz. De ahí la necesidad de conocer las diferencias entre una característica y otra.

¿En qué parte sientes que estás tú? Yo me siento un poco en las dos. ¡Leo tus respuestas en las redes!

Eva María Arrabal Martín

El poder de la intención

Decía el Doctor Wayne W. Dyer (Psicólogo estadounidense, especialista en psicología positiva): “La palabra intención normalmente cuando la usamos, tiene la connotación de que nadie se interpondrá en nuestro camino. Tengo la intención de que algo ocurra, haré que salga bien contra viento y marea. Da igual la oposición que encuentre, tengo la intención de hacerlo. Es como cuando un pitbull se aferra una rueda. ¿Lo han visto alguna vez? No la suelta por nada.  Adoptaré la actitud del pitbull para conseguir lo que quiero. Eso es la intención”. Extraído de su charla “El poder de la intención”.

Pues bien, siguiendo en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes, efectivamente vamos a hablar en este post sobre la intención y todo el poder que tiene sobre nuestras vidas y nuestros objetivos.

Frase de la semana:

Foto con frase

Te voy a hacer una pregunta, ¿Qué diferencia crees que puede haber entre los propósitos que NO has logrado hasta hoy por más sencillos que parecieran y los propósitos que lograste a la primera, aún pareciendo casi imposibles de lograr? La respuesta más común que recibo a esta pregunta suele ser que en los propósitos aparentemente más sencillos, pero que siempre andan rondando el inicio del año y que nunca conseguimos cuando el año acaba, nuestra intención no está clara. No tenemos una motivación lo suficientemente fuerte. Es decir, llevamos años intentando dejar de fumar, perder peso, hacer ejercicio físico, aprender inglés, etc, tanto tiempo, que llegamos a convencernos de que es algo realmente difícil y abandonamos porque “Total, no son tan necesarios en mi vida ahora mismo. Tengo cosas más importantes que hacer”. Sin embargo, en el extremo opuesto nos encontramos con que en los propósitos realmente difíciles, esos que en un momento dado de nuestras vidas nos pone entre la espada y la pared, esos propósitos que si no llevamos a cabo nos pondrá en una situación que no deseamos, que nos angustia o nos aterroriza, entimos que si no nos comprometemos con todas nuestras fuerzas en lograrlos sufriremos de algún modo y sabemos que gran parte de la responsabilidad puede ser nuestra, si no lo intentamos al menos. ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con una situación tan delicada? En muchos casos nos encontramos con que somos capaces de sacar una fuerza y una claridad que pocas veces hemos visto en nosotros mismos y que nos llevará a esforzarnos lo que sea necesario, para llegar al lugar en el que queremos estar… o a alejarnos del lugar en el que no queremos estar. Es decir, lo interpretamos como una situación de peligro.

Pongamos un ejemplo.

Imagina que llevas 20 años fumando y los últimos cinco años queriendo dejarlo. Siempre te lo propones cuando comienza el nuevo año, pero es tan difícil… ¿Verdad? Se siente tan bien fumando que siempre piensas “Ya lo dejaré” o “debería dejar de fumar”. Imagina ahora que un día vas al médico porque te sientes mal. Tienes ciertos síntomas que van a peor y que hacen que cada vez te canses más, te falte el aire, ya no puedas subir las escaleras hasta tu casa y tengas que coger el ascensor. Cada vez estás más debilitad@ y vas a que el médico te haga una evaluación. Imagina ahora que tras esa evaluación el doctor te indica que además de esos síntomas tienes la tensión alta y necesitas medicación. Finalmente te dice que todos los síntomas que tienes incluyendo lo de la tensión son debido al hecho de fumar. Te indica que si dejas de fumar todo eso que te pasa simplemente desaparecería. Esa noticia no te agrada nada, pero resulta que estás acomodad@ en esa situación. Has creado de todo eso tu zona de confort que no es que te guste, pero ha ido creándose de manera paulatina y te cuesta salir de ahí. Pero también te dice el médico que si no dejas de fumar vas a estar peor en poco tiempo y muy probablemente te vayas a llevar un susto. Si es que se queda solo en un susto. Porque según el doctor tienes muchas probabilidades de sufrir alguna enfermedad coronaria y eso es grave. Te está diciendo que podrías morir. ¿Qué harías ahora? El médico dice que vas de camino a ese destino. Es entonces cuando de repente tu mente cambia el chip, sientes que está en tu mano invertir ese destino o quedarte donde estás, que no te dejará estable sino que te pondrá en una situación peor. Ya te digo yo que si realmente tienes ganas de seguir viviendo, harás todo lo posible y sacarás la fuerza más desconocida de tu interior para dejar de fumar y si me estiras mucho, cambiarás tus hábitos alimenticios y quizás hasta comenzarás a caminar. ¿Me equivoco?

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Sin embargo, para otros propósitos que se sienten menos vitales, esa intención será más débil. Pero la buena noticia es que cuando somos conscientes de cómo funciona la intención, podemos alimentarla y trabajarla a nuestro favor con el fin de lograr todo aquello que nos propongamos. Tenemos el poder de enfocar nuestra energía en aquello que nos ayude a crecer, a evolucionar y a construirnos. ¿Cómo? Actuando como el pitbull que se aferra a la rueda con todas sus consecuencias.

¿A que quieres ser como el pitbull?

Vale, la teoría parece fácil pero ¿Cómo la llevamos a la práctica? ¿Cómo podemos alimentar la intención hasta llevarla al límite en el que nos impulse a enfocarnos con todas nuestras fuerzas en algo que en principio no tiene por qué ser vital? Por ejemplo, si quiero aprender inglés no por necesidad, sino por puro placer ¿Cómo puedo poner toda mi intención en ello?

Llegar a tener la actitud del pitbull puede llevarnos cierto tiempo de trabajo, entrenamiento y hábitos que no hemos tenido hasta ahora, ya que esa actitud la hemos sacado solamente en momentos en las que hemos sentido la imperiosa necesidad. Pero podemos dar un primer paso de una manera ciertamente sencilla, que depende sólo de crear un nuevo hábito hasta acostumbrarnos y llegar a cambiar nuestro pensamiento.

A continuación vamos a usar una primera y sencilla herramienta para comenzar a realizar cambios desde lo más básico hacia arriba con efecto dominó.

TIP:

Esta herramienta es el cambio de nuestro lenguaje, ¿Cómo hablamos cuando lo hacemos con otras personas? O incluso, ¿Cómo nos hablamos a nosotros mismos? ¿Qué vocabulario utilizamos? ¿Usamos muchas negaciones y coletillas de dudas? A partir de ahora vamos a escucharnos y a evaluarnos cuando hablamos. De esta manera podemos tomar conciencia y podemos modificar una de las primeras cosas que influyen en nuestra intención.

Pongamos otro ejemplo para entenderlo mejor:

Imaginemos que ahora que han pasado las fiestas de navidad, queremos cambiar nuestros hábitos alimenticios porque deseamos bajar de peso. No es algo realmente vital y sabemos que dependiendo de la cantidad que debamos perder, de ello no tiene por qué depender nuestra vida o salud a no ser que nos lo diga un médico. Pero queremos sentirnos mejor. Así que tenemos que poner toda nuestra intención tal y como si de ello dependiera nuestra vida.

Bien, pues a continuación vamos a conocer cómo evaluar nuestra forma de hablar sobre el tema o de hablarnos a nosotros mismos…

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Si en lugar de decir “Tengo que ponerme a dieta”, lo cambiamos por “Elijo comer más saludable”, no solo estamos usando un vocabulario más amable y menos estricto con nosotros mismos, sino que además resultará más sencillo para nuestro cerebro adaptarse a la nueva intención y enviar la orden al resto del cuerpo para que actúe acorde a nuestro deseo. Entonces lograremos reducir la tensión y la ansiedad porque ya no lo veremos como una obligación. Si en lugar de decirnos “Debería hacer deporte”, nos decimos “Voy a salir a correr un rato”, la fuerza de la intención es mucho más potente y además, igualmente dejamos de verlo como una obligación, para comenzar a verlo como una elección.

Al mismo tiempo, no solo en momentos clave de nuestro propósito como acabamos de ver, si no de manera general, podemos decirnos a nosotros mismos o bien en voz alta frases como “Lo voy a conseguir”, “Esto es fácil”, “He logrado cosas más difíciles”, “Cuando acabe el año pareceré otra persona”, Etc.

En el momento en el que comenzamos cambiando el lenguaje, creamos un efecto dominó que hace que se vayan haciendo cambios a mayores niveles, como por ejemplo nuestra forma de pensar y por lo tanto nuestra forma de sentir. Pasado el tiempo podremos comprobar que hemos pasado de hablar diferente a pensar y sentir diferente y nuestra intención se verá fortalecida y estando fortalecidos, podremos llegar a sentir que lo lograremos cueste lo que cueste. Tal y como hace el pitbull con la rueda. Si nos fijamos en la actitud del pitbull podríamos adivinar que el pensamiento que hay en su cabeza en el momento comentado al principio es el de…

“ESTO NO ACABARÁ HASTA QUE YO GANE”.

¿Y tú? ¿Quieres ganar?

Eva María Arrabal Martín

El poder del sentido del humor en la timidez

Como siempre, en la línea de la frase de esta semana ya publicada: “Si no tienes sentido del humor, estás a merced de los demás” (William Rotsler), vamos a hablar sobre el poder del sentido del humor para trabajar la timidez. Al final del post te llevarás un tip para que puedas llevarlo a la práctica en situaciones embarazosas.

Foto con frase de la semana

El sentido del humor es una de las herramientas más poderosas cuando tenemos conflictos. Si tienes sentido del humor todo puede parecer más ligero, más fácil de llevar. Por lo tanto ayuda al desbloqueo mental y te facilita el poder ver con más claridad, para dar con una posible solución. Cuando puedes reírte de ti mismo/a o de tus problemas, significa que estás acercándote a la solución, a la liberación, a la paz. El sentido del humor es parte de la aceptación. No te va a solucionar el problema en sí, pero te ayudará a verlo desde otra perspectiva más liviana, te hará ver que quizás no es tan grave lo que estás viviendo o que puedes seguir con tu vida a pesar de lo vivido.

Cuando reímos liberamos endorfinas. Estas son responsables de nuestra felicidad y de la sensación de bienestar, además de funcionar como si de analgésicos se trataran, pero en este caso de forma natural. Por esta razón la risa nos ayuda a aliviar los dolores cuando nos encontramos enfermos o incluso acelera el proceso de curación de ciertas enfermedades. Además, también se ha demostrado que disminuye las posibilidades de sufrir un infarto, ayuda en el trabajo de la depresión, la ansiedad y disminuye los casos de bajas laborales. Hasta ahí llega el poder de la risa.

“La gente con sentido del humor se ríe más y reír de forma habitual está asociado a cambios en el sistema muscular, cambios cardiovasculares, endocrinos, inmunológicos y neuronales. Tener buen sentido del humor favorece las relaciones sociales y proporciona un mayor apoyo social que funciona como inhibidor del estrés y estimulador de la salud” (Carbelo y Jáuregui, 2006).

Además de esto y por todo ello, el sentido del humor es un tubo de escape muy efectivo para el trabajo concreto de la timidez. ¿Por qué? Pues porque precisamente una de las características de la timidez es el gran sentido del ridículo que tiene la persona. Precisamente una de las cosas que más temen las personas cuando se sienten tímidas es el ser el foco de atención, es la exposición en ciertas circunstancias, es el temor a cometer un error y sentirse ridículas. Cuando el sentido del ridículo es muy fuerte, ya comenzamos a dejarnos llevar por los pensamientos de lo que sería si nos equivocamos hasta el punto de convertirse en pensamientos irracionales, en muchos casos catastrofistas ante una posibilidad que lo más probable solo exista en nuestra mente. Este temor hace que muchas personas dejen de hacer cosas por miedo a hacer el ridículo y se sientan limitadas.

¿SIRVE DE ALGO EL SENTIDO DEL RIDÍCULO?

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El sentido del ridículo es necesario evidentemente, es como los miedos. Si fuésemos sin miedos por la vida nos expondríamos a circunstancias realmente peligrosas porque no podríamos calibrar el peligro. Sabemos que el miedo bien gestionado para que no nos controle ni nos limite puede ayudarnos a ser prudentes mientras decidimos cómo y para qué ser valientes. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, es totalmente normal y legítimo que nos sonrojemos en alguna situación que quizás nos supere en un momento dado y no podamos controlar del todo, ¡Es señal de que somos humanos! Y esto nos sirve para ser prudentes también en ciertas situaciones en las que es necesario no ser demasiado impulsivo o que haya preparar bien con antelación, como por ejemplo puede ser una conferencia. Si no tuviésemos sentido del ridículo lo más probable es que no nos preparemos la conferencia con la suficiente seriedad porque total, da igual si me equivoco. Pero igual que no es bueno carecer del sentido del ridículo, tampoco es bueno tenerlo en exceso hasta limitarnos en nuestras decisiones, o en la necesidad de exponernos para lograr ciertos objetivos. Así que en este post vamos a ver cómo gestionar ese sentido del ridículo usando el sentido del humor, en este caso, enfocándonos a las personas que padecen del exceso de este y se sienten limitados.

¿Cómo podemos dominar el sentido del ridículo cuando éste es excesivo?

CLAVE 1

Podemos por ejemplo comenzar siendo conscientes de que todos, absolutamente todos hemos hecho el ridículo alguna vez, incluso las personas que se exponen de manera pública, que salen en televisión, presentan programas, son maestros, etc. Nadie se salva de ello y evidentemente nos quedan aún muchas situaciones que pasar que resultarán cómicas. Cuando pensamos en esto nos damos cuenta de que visto desde fuera, aún resultando cómico, podemos pensar que no es para tanto porque esas personas acaban improvisando, solucionando el problema o incluso utilizando el humor para reírse de ellos mismas. Cuando vemos que alguien hace el ridículo en un momento dado y utiliza el sentido del humor, de repente podemos ver que esa situación aparentemente ridícula pierde fuerza de manera inmediata. Vemos que esa persona ya no está siendo dominada por la situación. Entonces las personas que le rodean ya no se ríen tanto de la situación ni de la persona sino que ser ríen con la persona. Es ahí donde vemos el enorme poder del sentido del humor.

El ver estas situaciones en los demás y quitarles importancia, primeramente hace que dejemos de enfocarnos en nosotros mismos, por lo que estamos trabajando esa parte del ego que nos duele y nos domina. Estamos poniendo el foco en otras personas y minimizando la importancia que realmente tiene, porque uno de los errores es que cuando nos enfocamos en exceso en nosotros mismos aumentamos las partes negativas de lo que sentimos, haciendo cada situación más grave de lo que en realidad es. ¿No te ha pasado muchas veces que cuando alguien cercano a ti te cuenta algún problema que tiene, lo ves desde fuera y tienes la certeza de que no lo ves tan grave como esa persona lo siente? E incluso tienes la seguridad de saber que eso que le pasa tiene solución, pero esa persona no lo ve en ese instante porque está inmersa en el problema y con ello le está dando poder a su ego. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, lo sentimos más grave cuando lo vemos en nosotros mismos y estamos inmersos en él, que cuando lo vemos en otros.

CLAVE 2

La segunda clave será desarrollar el sentido del humor, para obtener la capacidad de reírnos de nosotros mismos. Hemos visto antes que cuando una persona comete un error y hace el ridículo y se ríe de sí misma, esta situación pierde poder sobre la persona y puede tomar el control más fácilmente. Pero, ¿Cómo puedo reírme de mí mismo/a cuando nunca antes lo he hecho y siento que el ridículo me supera?

A continuación vamos a conocer un sencillo tip, que nos ayudará a desarrollar un fuerte sentido del humor y minimizar ese sentido del ridículo que tanto puede llegar a hacer sufrir a una persona tímida:

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TIP:

Puedes comenzar recordando una serie de situaciones que te hayan ocurrido y que hayan resultado embarazosas y con ellas crear una lista para tenerlas en cuenta. Describe con detalle todo lo que te pasó y lo vergonzoso que resultó para ti. Primero puedes leerla en voz alta para escucharte y reírte de ello, de tu propia situación. En este primer paso te resultará más fácil reírte porque estarás en soledad, sin nadie que te escuche, solo te escuchas tú y así podrás dominar mejor ese sentido del ridículo. Al final estarás provocando el hecho de reírte de ti mismo/a y haciendo eso, estarás quitando importancia y por lo tanto fortaleza a lo que sentiste en ese momento.

En otra ocasión puedes llevar a cabo el segundo paso, que es sacar a la luz esa lista recordando alguna de esas situaciones cuando te encuentres con amigos o familiares en alguna situación distendida. Te puede ayudar también el hecho de exagerar la escena a modo de caricatura cómica. Así estarás provocando que todos se rían contigo y eso disminuirá más aún tu sentimiento de ridículo. Cuando eres tú misma la persona que cuenta eso, le estás quitando poder a un posible ataque de otra persona para ridiculizarte. Ahora el poder lo tienes tú, porque eres la primera persona que se está riendo de ello y ya nadie podrá posicionarse por encima para hacerte sentir mal.

Con un entrenamiento como este, comenzando poco a poco si nos resulta complicado, estamos indicando a nuestro cerebro cómo encontrar siempre el lado cómico de todo lo que nos pasa. A largo plazo nos resultará más sencillo verlo sin esfuerzo en cada cosa que nos pase y nos resultará más fácil reírnos. Al final como todo, es cuestión de entrenamiento.

Eva María Arrabal Martín

El éxito atrae al éxito y podemos comenzar a crearlo.

Como siempre, a raíz de la frase de la semana publicada el pasado lunes de parte del psicólogo Ian Robertson, hoy vamos a hablar efectivamente del éxito. De cómo funciona en el cerebro y de cómo podemos hacer para crearlo desde cero, con el fin de atraer más éxito.

Éxito llama al éxito

El éxito se puede considerar una adicción. De hecho el cerebro se comporta como tal cuando percibe una situación de éxito, desde ese momento actúa de manera que te empuja y te motiva a buscar y vivir de nuevo esa sensación. Esto hace que estés predispuesto a crear situaciones de logros para tener de nuevo esa la sensación. Como también dice Ian Robertson: “Incluso ante minúsculas dosis de poder, nuestro comportamiento cambia”. Es decir, nuestro comportamiento y nuestros hábitos cambian cuando vivimos el éxito aunque sea en pequeños niveles.

Pero muchas personas pueden pensar que a ciertos perfiles concretos de personas les puede resultar fácil hablar de construir el éxito, cuando desde fuera se les ve exitosas (aparentemente como si ya fuese en sus propias circunstancias). Esto les hace sentir alejados de ellas y pueden verlo como una situación inalcanzable. Bien es cierto que esa sensación de ser una persona exitosa se alimenta más si la persona en sí comenzó teniendo algún tipo de logro siendo joven. De igual modo, una persona que no ha experimentado esa sensación siendo joven va sintiéndose más alejada de ella a medida que va envejeciendo.

Pero, ¿Es posible crear el éxito desde cero sin haberlo sentido antes? Efectivamente es posible. Una persona puede comenzar a crear situaciones de éxito con el fin de ir alimentando esa sensación e ir creciendo en ello. El éxito puede desarrollarse. No es fácil y a medida que los objetivos de éxito crezcan evidentemente serán necesarias una serie de habilidades que se han de ir trabajando y entrenando, pero es posible crear un hábito para convertirnos en personas exitosas. De hecho, todos conocemos a algunas personas que suelen tener comentarios del tipo “La mala suerte me persigue”, “No tengo fortuna”, “Nunca me ha tocado nada, así que no voy a probar suerte”, “Es que yo no tengo estrella, nací estrellado/a” o incluso en el lado opuesto “Soy una persona afortunada”, “Suelo conseguir lo que me propongo”, “Es que tengo estrella”. Esto se debe a las primeras experiencias que nos marcaron en el terreno de la suerte y que nos hicieron crear “creencias limitantes” en unos casos, o motivadoras en otros casos, que se desarrollaron en todo el proceso hasta hacernos adultos y que efectivamente, nos hicieron predispuestos a crear una cosa u otra (La buena o la mala suerte). También influye por supuesto lo que escuchamos de nuestros padres y entorno durante nuestra infancia y nuestra adolescencia, pero esto no debe de hacernos creer en el caso de que la educación que hayamos recibido haya sido limitante en ese sentido, resulte imposible de arreglar. Ahora que somos adultos, somos nosotros los únicos y máximos responsables de nuestra propia suerte a partir de este momento.

Pero, ¿Cómo son las personas exitosas para tener más éxito aún? Vamos a ver a continuación algunas características de una persona exitosa:

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  1. Se sienten ganadoras: Hacen sentir a su cerebro que eso que se proponen es posible y que ya está en proceso de lograrlo. Que ya lo tienen. Es decir, confían en ellos mismos y en sus posibilidades para alcanzarlo.
  2. Celebran sus éxitos: Se recrean en sus logros, los disfrutan. No esperan a que sean otros los que se lo celebren desde fuera. Ese sentimiento alargado en el tiempo alimenta el sentimiento de ser ganador y esto le fortalece y empodera para lograr más. Además de darse importancia y valor por lo que ha hecho.
  3. Evitan ver los fracasos como derrotas: Son personas que enfocan toda su energía en lo que desean lograr, así pues no se rinden fácilmente y persisten porque buscan sentir de nuevo el éxito. Así que deciden ver los fracasos como aprendizajes.
  4. Ven los problemas como retos: La palabra problema ya de por sí puede resultar limitante si la vemos como tal, nos frena. Sin embargo, las personas que traducen esa palabra en su cerebro como “reto”, se hacen grandes ante los problemas y se sienten capaces de salir por encima de ellos. Así que deciden enfocarse en la solución, en lugar de en el problema.
  5. Tienen una gran inteligencia emocional: En el caso de no tenerla por naturaleza, la trabajan para desarrollarla. Habilidades como la aceptación y la asertividad son muy importante para estas personas, ya que en momentos de fracaso han de estar fortalecidos para reponerse y resurgir como el Ave Fénix.
  6. Buscan superarse en los éxitos: Si ya han logrado algo, la siguiente meta ha de estar más lejos que la anterior, porque las metas ya alcanzadas ya no se sienten de nuevo con la misma intensidad que la primera vez que se alcanzó. Quieren más.
  7. Evitan las distracciones que puedan frenarle: Ponen el foco en sus objetivos y eso necesita de toda la energía como para distraerse en cosas que pueden ser banales.
  8. Son optimistas: El carácter optimista es indispensable para tener éxito. Una persona pesimista se frenará y se rendirá más fácilmente.
  9. Se rodea de personas con una forma similar de ver la vida: Necesitan de personas con la misma motivación cerca, ya que personas de comportamiento opuesto les frenará.
  10. Tienen una gran capacidad de Automotivación: Buscan razones para continuar y no abandonar.
  11. Buscan, admiran y modelan a las personas que tienen lo que ellos desean: Ya sea éxito económico, el trabajo que desean, la empresa que sueñan crear, la actitud que quieren trabajar, la vida que quieren. En definitiva, se fijan en esas personas, en cómo trabajan y avanzan e imitan todo aquello que perciben de ellos con el fin de ser como ellos.

Sigue leyendo porque a continuación vamos a ver un tip que nos ayudará a crear el éxito desde cero, aunque antes no hayamos tenido esa sensación.

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Y finalmente vamos a acabar este post con una herramienta muy sencilla, que nos ayudará a comenzar a crear nuestra propia buena suerte y convertirnos con el tiempo en una persona exitosa.

TIP:

Celebra los logros. Por pequeños que sean, celébralos y siéntelos (Has aprobado un examen, has conseguido un nuevo trabajo, te has atrevido a hablar por fin con esa persona que te gusta, has perdido unos kilos que te sobraban, acabas de cumplir tu primera semana comiendo saludable o haciendo media hora de deporte a diario…). Dile a tu cerebro que lo que acabas de conseguir es grandioso y permítete sentirte ganador por ese logro, recréate y disfrútalo. De este modo estarás dando el primer paso para crear esa “adicción” aunque sea a pequeña escala, pero así te resultará más sencillo conseguirlo y dar ese primer paso hacia. Habiendo dado este paso resultará más fácil buscar la manera de seguir sintiendo esa sensación y podrás poco a poco enfocarte en logros cada vez más grandes. Puedes ayudarte en el sentimiento de ganador el compartirlo con personas que sepas que se alegrarán por ti, quizás publicarlo en redes si lo consideras oportuno (esto último ya es algo de elección más personal, si va a crear más o menos comodidad). Si comienzas a darte importancia a ti mismo/a por haber logrado algo, estarás también provocando que otras personas te den importancia. Primero has de comenzar por ti y el valor que tú le des a tu éxito personal. Si por el contrario, mantienes tus logros en la más absoluta discreción estás ayudando a que pase más desapercibido, incluso para ti mismo/a ya que no lo notarás con la intensidad que realmente mereces. Este acto no significa que dejes de ser humilde, puedes ser humilde y al mismo tiempo alegrarte por tus propios logros, ¿Por qué no? Además, seguro que tienes a tu alrededor a más de una persona que también se alegrará por ti y celebrará ese sentimiento contigo. Puedes darte un regalo por haber logrado eso. Valórate por ello.

Cuando hayas alcanzado un primer logro y lo hayas celebrado, ¡Comienza a preparar tu siguiente éxito y ve a por él!

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Eva María Arrabal Martín

¿Se debe poner fecha límite a los propósitos?

Foto con frase de la semana

Como siempre, en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes que dice “Una meta es un sueño con fecha de caducidad” de boca del maestro Napoleón Hill, vamos a hablar sobre la relevancia de poner o no fecha límite a la hora de lograr nuestros objetivos personales. Precisamente el propio maestro Hill defendía fervientemente el poner un tiempo limitado para motivarnos y llevar a cabo nuestros sueños; y de él han aprendido muchísimos líderes y personalidades exitosas conocidas a nivel mundial. Pero yo te pregunto a ti, ¿Te sientes cómodo/a poniendo fechas límites?

Sabemos bien que en el terreno laboral es un requisito indispensable poner fecha, puesto que evidentemente además de ser un trabajo en equipo, los resultados han de verse siempre en un momento concreto para poder avanzar en la calidad de la organización. Pero, ¿Funciona igual de eficaz cuando lo llevamos al nivel personal? Yo personalmente siempre, siempre recomiendo a mis clientes en consulta que acordemos una fecha límite para que se pueda alcanzar un objetivo final y otras fechas límites más cercanas para llevar a cabo los pequeños objetivos que se trabajan en cada sesión y que nos llevarán al objetivo final, porque de lo contrario medir y avanzar en cada sesión sería complicado. La razón más importante para hacer esto es que evidentemente si queremos ir avanzando y que sea posible trabajar un paso más en la sesión siguiente, el paso anterior ha debido de darse antes, es de lógica. Sin embargo, alguna vez me he encontrado con personas que me indican que cuando se ponen fechas límites para trabajar sus metas, sienten exceso de presión y esto les acaba perjudicando. Son personas que no se sienten nada cómodas trabajando bajo presión y que más que impulsarles a realizar un trabajo mejor, les frena a la hora de ver resultados positivos ya sea en sus profesiones o a nivel personal. En estos casos me decanto por trabajar los niveles de estrés, con el fin de encontrar la manera más propicia de que esa persona pueda alcanzar su objetivo de una manera cómoda y motivadora para ella. En este mismo artículo, un poco más adelante hablaremos de este perfil de personas y sobre cómo pueden trabajar el estrés a su favor. Por otra parte, existen incluso personas que precisamente se les da especialmente bien trabajar bajo presión, porque esta les provoca un estado de “eustrés” que les posiciona en un lugar de inspiración y creatividad, que a su vez alimenta la motivación y todo esto le impulsa a seguir trabajando con ilusión, deseando que llegue la fecha estimada y ver el resultado final.

Pero primero de nada, vamos a conocer los conceptos de hipo estréss, distress y eustress para entender todo esto un poco mejor:

  • Distrés:

Nos referimos como distrés al estrés destructivo y dañino. Es uno de los negativos junto con el segundo que conoceremos. Este tipo de estrés es el más conocido y el considerado como el normal o incluso “el único” de manera errónea. Por ello de manera equivocada muchas personas intentan eliminar el estrés, desconociendo que se puede trabajar a su favor y reconstruirla de una manera constructiva como veremos en el tercer tipo. Este estrés es el que genera ansiedad, taquicardias, bloqueo mental y malestar en general.

Denominamos distrés al estrés negativo, al destructivo, al que nos frena en nuestros objetivos. Esto se debe a una actitud inadecuada o mal gestionada frente a las circunstancias que nos produce estrés. En este caso, estamos hablando de un estrés excesivo que acaba convirtiéndose en un obstáculo para nuestras decisiones y nuestros actos.

  • Hipo estrés:

Hipo estrés se refiere a los niveles por debajo del mínimo de estrés necesario para la acción y de manera persistente. Por ejemplo, cuando una persona pasa por un momento de su vida alargado en el tiempo, en el que siente que no tiene razones para generar acción, no tiene objetivos, metas, propósitos de ningún tipo y por lo tanto cae en una espiral de aburrimiento, desazón y desmotivación que si no se trabaja a tiempo acaba generando depresión, vacío interior y malestar en general por falta de ilusión. Es bastante común en jóvenes de edad adolescente.

  • Eustrés:

Finalmente, nos referimos al eustrés como el tipo de estrés positivo. Aunque parezca asombroso para muchas personas, hay un tipo de estrés que es bueno y constructivo. Tal y como hemos visto en los dos puntos anteriores, el distrés y el hipo estrés son los dos extremos opuestos del estrés y por lo tanto, los dos son negativos y destructivos. Mientras que el eustrés se encuentra en un nivel intermedio, de manera equilibrada, que nos impulsa a la acción pero no nos resulta excesivo como para caer en el colapso mental. Es más, este perfil de estrés nos mantiene en un estado mental óptimo de creatividad, inspiración y motivación como para que los resultados sean más positivos. De ahí que sea necesario trabajar para construir este tipo de estrés.

¿Para qué es recomendable conocer estos tres perfiles de estrés? Bien, pues considero que es necesario porque de este modo podemos trabajar el estrés a nuestro favor, con el fin de poder trabajar nuestros objetivos de manera óptima. Es decir, si por ejemplo una persona indica que no se siente cómoda trabajando bajo presión porque sufre de estrés, entenderemos que esa persona padece en realidad de distrés. De esta manera podemos trabajar a su favor para reconstruirlo en la medida de lo posible en eustrés y así poder darle herramientas desconocidas para ella hasta ahora y que pueda avanzar. Lo mismo ocurre con la persona que puede padecer de hipo estrés.

Así pues, vamos a ver algunos puntos que nos pueden ayudar a poner fechas límites y que nos resulte constructivo y nos lleve a la acción con motivación:

  1. Poner fechas que nos resulten realistas.

Tal y como ya comentamos en el post “La fuerza de la motivación en la timidez”, es importante poner fecha de caducidad para motivarnos, pero también es importante que esta sea realista para nosotros. De lo contrario entraremos en una espiral de estrés destructivo que nos bloqueará y nos obstaculizará a la hora de conseguir los objetivos propuestos. Cuando sentimos que la fecha límite es realista, estamos relajados de una manera equilibrada junto con un nivel óptimo de estrés (eustrés) como para poder pasar a la acción.

  1. Ver las metas como retos, para reducir los miedos o el distrés.

Cuando cambiamos nuestra perspectiva y pasamos de ver las metas con vértigo, a verlas como retos, nos estamos empoderando y nos sentimos más capaces de llevarlas a cabo. ¡Comienza a retarte, notarás el cambio!

  1. Evitar la procrastinación desde el primer día.

Debemos de ser responsables desde el primer día en el que nos ponemos los objetivos, para ponernos en acción y realizar los actos necesarios cada día, que nos acerquen al objetivo final.  Si nos tomamos nuestros propósitos en serio cumpliremos las fechas acordadas. Si sabes que hoy puedes hacer algo, hazlo ahora y no esperes a mañana, será bueno para tus niveles de estrés.

  1. Trabajar nuestra propia visión y sensación de “heroicidad” cuando lo logremos.

Si nos visualizamos logrando nuestros objetivos y en ese ejercicio desarrollamos el sentimiento de heroicidad, también nos estamos empoderando y motivando. Cuando te imaginas y te sientes a ti mismo/a como un héroe o heroína por lo que has logrado, la fuerza que te impulsa a actuar cada día crece y los miedos también disminuyen.

  1. Relativizar si en algún momento vemos, sentimos o pensamos que no llegamos a la fecha.

Este paso es muy importante. Si en algún momento sentimos angustia al pensar que la fecha se va acercando y no llegamos, ¡No pasa nada! Piensa que somos humanos, podemos habernos equivocado al calcular posibles tiempos. Siempre está la opción, como digo yo, de “recalcular la ruta” y continuar. No hacemos esto para relajarnos en absoluto y perder de vista el objetivo porque sabemos que podemos cambiar fechas, sino para aceptar que quizás los tiempos no son correctos en nuestra realidad y circunstancias y hay que añadir algunos meses más y no pasa absolutamente nada. Seguro que si llegamos a sentir eso, ya tenemos parte del trabajo hecho hasta ese momento y eso es señal de que vamos bien. Solo que nos hemos equivocado en las fechas.

TIP:

Bien, por último vamos a acabar con un tip muy eficaz para crear objetivos con fechas límites. Es muy, muy similar al tablero de visualización o visión board. Yo diría que es prácticamente igual, con la única diferencia de que en  este caso las imágenes las colocaremos en cierto orden, siguiendo una línea cronológica. De este modo a simple vista podemos visualizar todo lo que queremos conseguir y cada objetivo o subobjetivo aparecerá con su fecha señalada. Vamos a ver cómo se hace:

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Vamos a buscar imágenes de los objetivos que queramos conseguir en un tiempo limitado y realista para nosotros. Ya sea un nuevo trabajo, unos ingresos concretos, un coche nuevo, un viaje, un capricho, etc. Podrán ser imágenes que reflejen directamente lo que deseamos, o bien pueden ser también imágenes que lo inspiren, que nos hagan pensar y sentir en ello. Es recomendable que no sean más de 4 o 5 objetivos, para evitar en muchos casos la posibilidad de que sea mucha información para procesar en poco tiempo y eso provoque que dispersemos nuestro foco. Podemos proponernos que a medida que vayamos avanzando en los objetivos cronológicos, siempre podemos añadir nuevos y continuar con la línea hacia el futuro.

Dibujaremos una línea en una cartulina o varias si fuera necesario por temas de espacio. En esa línea dividiremos el tiempo por fechas según objetivos y en cada una de las fechas señaladas, (recordamos que han de sentirlas realistas para cada objetivo) colocaremos la foto o imagen que inspira lo que queremos lograr. Por ejemplo: si deseamos viajar a Australia de aquí a un año y medio podemos poner la fecha exacta y encima o debajo de dicha fecha podemos poner una foto de un lugar de Australia, incluso podemos modificar la imagen añadiendo una foto recortada de nosotros sobre ella, para hacerlo más fácil de imaginar o bien de un avión sobrevolando el lugar, o algo que nos inspire a pensar en Australia.

Cuando la línea cronológica esté finalizada, la colocaremos a la vista en un lugar en el que podamos verla a diario y recordarnos aquello por lo que estamos trabajando.

Este ejercicio es muy poderoso en lo que respecta a poner fechas y cumplir objetivos.

Así que finalmente, te invito a que pruebes a ponerte fechas límites y recordarte que no te preocupes si sientes que te puede venir grande en algún momento. Siempre puedes “recalcular la ruta” según tu realidad y lograr tu meta aunque sea un poquito más tarde. Como dice la frase “Más vale tarde que nunca” y con este modo de trabajar estamos evitando ese “nunca”.

Photo by Samuel Zeller on Unsplash recortada

Eva María Arrabal Martín

La timidez me ha dado cosas positivas

En la línea de la frase elegida para esta semana y publicada el pasado lunes: “En tiempos de crisis unos lloran y otros venden pañuelos” (Anónimo), vamos a ver en este post el tema de esta semana: #VerElLadoPositivo a las circunstancias que quizás habíamos visto siempre como negativas, o directamente como obstáculos a la hora de alcanzar nuestros sueños. En nuestro caso, la timidez.

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Para muchas personas tímidas, quizás demasiadas, el título de este post puede resultarles desconcertante. “¿Qué la timidez tiene cosas positivas? ¡Venga ya!” Me he encontrado a gente que me sigue y que me ha afirmado que les extraña que yo pueda hablar de cosas positivas, en algo que a mucha gente les hace sufrir tanto, les hace sentir solos o que incluso les frena en sus propósitos.

Yo también pensaba lo mismo en la peor época de mi vida, aquella época en la que pasaba tantas horas evitando socializar en casa, que pensaba que se me iba la vida simplemente dejándola pasar sin pena ni gloria. La verdad es que se pasa mal cuando deseas tener una vida más activa, con más amigos, ser más valiente y ser la persona que rompa el hielo cuando le interesa hablar con otros. Se pasa verdaderamente mal cuando se es consciente de que para dar el primer paso para cumplir un sueño, un propósito, un objetivo o una meta es necesario tener una red de contactos lo suficientemente amplia, personas que te acompañen en parte del camino o simplemente que tu sueño deba de ser expuesto. Como por ejemplo ser maestr@ y tener que hablar a diario delante de grupos grandes de personas, ser escritor/a y tener que presentar tu obra ante decenas o cientos de personas y hacer entrevistas, ser cantante y… ¿bueno, qué te voy a decir? La verdad es que se pasa mal y cuando nos quedamos estancados por los miedos, muchas veces sentimos que se nos va la vida por el camino y se nos va a hacer tarde para todo ¿Verdad?

Pero en esa misma época, después de mucho sentir que se me escapaba la vida con sus sueños, me di cuenta de que aunque parezca increíble, la timidez también tiene muchas cosas positivas. Algunas de ellas incluso pueden servir para fortalecer esos talentos que tanto deseamos desarrollar y que si fuésemos más extrovertidos, quizás se convertiría en un sacrificio.

Te voy a hacer una pregunta ¿Quién crees que puede ser más bueno por ejemplo tocando un instrumento como puede ser la guitarra? ¿La persona a la que le gusta tocar la guitarra y además socializa de manera habitual y activa? ¿O la persona a la que le gusta tocar la guitarra y pasa horas y horas en una habitación tocándola porque es donde se siente más cómodo?

No afirmo con esto que las personas extrovertidas sean obligatoriamente menos buenos en sus talentos. Pero sí que si son conscientes de la necesidad de dedicar tiempo a esos talentos, han de hacer un esfuerzo para quitar horas de ocio con otras personas, para dedicarlas a practicar ¡Y muchas lo hacen! Sin embargo muchas de ellas suelen verlo como un sacrificio, mientras que la persona que ya puede sentirse a gusto en esa soledad practicando, puede disfrutarlo y fluir con esos momentos de soledad que convierten en constructivos. Un perfecto ejemplo de esto son muchas personalidades conocidas, dos de ellas son Agatha Christie y Stephen King. Dos escritores mundialmente conocidos que llegaron a declarar públicamente que se sentían más cómodos en la soledad creando historias sin parar durante horas y horas, que hablando con otras personas. De hecho King declaró que la parte que más le gustaba de su trabajo era el tiempo que dedicaba a escribir estando encerrado en casa, mientras que la peor parte de su trabajo según él era la hora de presentar el libro y tener que socializar en entrevistas.

¿Podríamos estar viendo aquí ciertas características positivas dentro del carácter tímido? La respuesta es: rotundamente .

A continuación vamos a ver solo algunas de las características positivas que podemos encontrar en las personas tímidas y de las que podemos sacar mucho partido, para precisamente poder acercarnos más a nuestros sueños. Esto no nos hace mejores a las personas extrovertidas ni mucho menos, pero considero de gran necesidad tener conocimiento de ello ya que por lo general, las personas tímidas tendemos a ver sólo los obstáculos que tenemos por ser de este modo. Quiero que este post sirva para poder ver que los dos caracteres, tanto el tímido como el extrovertido, facilitan diferentes características positivas y por lo tanto, nos permite lograr nuestros propósitos. De diferente manera, por diferentes caminos o con diferentes herramientas, pero una persona tímida puede ser igualmente exitosa en la vida si sabe cómo trabajar la timidez a su favor.

¡VAMOS AL TAJO!

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CARACTERÍSTICAS POSITIVAS DE LAS PERSONAS TÍMIDAS:

  1. Les resulta más fácil enfocarse en lo que están haciendo.

Lo que denominamos como estado de flow. Cuando nos encontramos en soledad, podemos pasar horas y horas haciendo aquello que nos gusta, porque en ese momento no existe otra cosa nada más que lo que estamos haciendo. Esto nos entrena mentalmente para poder enfocarnos mejor cuando queramos.

  1. Escuchan más y hablan menos.

Se les da muy bien escuchar activamente, por lo que incluso muchas personas que se consideran tímidas, sienten a veces con orgullo, que son el foco de otras personas que necesitan ser escuchadas para contar sus problemas. He conocido a muchas personas tímidas que dicen “Mis amigos vienen a mí a contarme sus problemas y pedirme consejos, porque saben que les escucho”.

  1. Se les suele considerar personas serias y comprometidas con sus ideas.

Desde fuera se nos suele ver como personas que tomamos las cosas con la suficiente seriedad, como para que nos tomen del mismo modo a nosotros. Muchos de mis clientes me afirman que lo notan más en el terreno de trabajo por parte de sus compañeros y jefes, lo que hace que a muchos de ellos, esta habilidad junto con otras habilidades se les tome en cuenta a la hora de puestos de liderazgo o responsabilidad.

  1. Tienden a ser personas más empáticas y sensibles.

Eso ayuda también a la hora de escuchar activamente a otras personas. Nos resulta más fácil ponernos en el lugar de otras personas cuando nos cuentan sus problemas. Puede ser porque solemos tener una vida interna bastante profunda y eso nos hace comprender mejor la vida interna o sentimientos ajenos.

  1. Muchos saben utilizar sus momentos de soledad de forma productiva y constructiva.

Eso va alineado con el primer punto, ya que las personas tímidas aprenden a disfrutar haciendo aquello que les hace fluir y finalmente, esto ayuda evidentemente a alimentar nuestros talentos. ¿En qué eres bueno? ¡Pues échale horas!

  1. Tal y como hemos adelantado ya en el punto 4, tienen más facilidad para entrar dentro de sí mismos y por ello tienen una vida interior más profunda.

Tienden a interiorizar más, mientras que las personas extrovertidas tienden a exteriorizar más.

  1. Piensan las cosas muchas veces antes de llevarlas a cabo.

Son menos impulsivos, por lo que suelen ser más valorados en zonas de trabajo, más aún si son líderes.

  1. Se les da bien la creatividad y el arte.

Si nos fijamos bien, entre los artistas que conocemos hay un porcentaje muy elevado de personas tímidas. Tanto en el mundo del cine, del teatro, de la música, de la pintura, de la literatura, tal y como hemos nombrado antes con dos ejemplos de la literatura universal.

Pero estas son tan solo unas cuantas características de entre muchísimas que tenemos las personas tímidas. Podríamos estar aquí hablando sobre muchas más y cómo influye cada una de ellas de forma positiva tanto en el terreno social, como el laboral. ¡Pero hablaremos más de ello en futuros posts!

¿Te sientes identificad@ con estas características o algunas de ellas?

Frase de la semana

Eva María Arrabal Martín

La fuerza de la motivación en la timidez

En la línea de mi frase de la semana publicada este pasado lunes, vamos a hablar de motivación y comienzo con una pregunta: ¿Crees que podrías esforzarte cada día en poner un ladrillo encima del otro, si no sabes qué es lo que vas a ver como resultado o no te ilusiona verlo? ¿A que no? Si desconoces lo que estás construyendo o la ilusión por ver el resultado no es mayor que el esfuerzo, te aseguro que dejarás de pegar ladrillos al tercer día.

Photo by Tegan Mierle on Unsplash

La palabra motivación deriva del latín motivus o motus y significa “causa del movimiento”. ¿Qué es lo que causa tu movimiento o acción cada día? Pues esa, amigos míos es vuestra motivación.

La motivación es tan importante como la disciplina y el trabajo diario, sobre todo para evitar la pesadez de la rutina cuando esta no tiene un “para qué” lo suficientemente grande. El “para qué” es la fuerza motora para levantarnos todos los días y trabajar el “cómo”. Es más, si el “para qué” tiene la fuerza suficiente, podremos atravesar el “cómo” más difícil que podamos imaginar.

¿Recuerdas esa historia que usan los expertos para explicar la fuerza sobre humana que a veces experimentamos? Esa que habla de que una madre es capaz de levantar con sus propias manos un coche, si ve que este está aplastando a su hijo. Muchos hemos experimentado alguna situación en la que nos hemos sorprendido a nosotros mismos, sacando fuerzas ya sean físicas o mentales para realizar algún acto impresionante. Ese acto finalmente nos hace ver que hay una fuerza dentro de nosotros que desconocemos y todo porque teníamos en ese momento una causa del movimiento lo suficientemente fuerte, haciendo que llevemos a cabo absolutamente todo lo que haya en nuestra mano. A veces pensamos que no tenemos fuerzas o coraje para hacer algo, pero cuando descubrimos que ponemos en juego algo grande o que nuestros sueños son tan fuertes, podemos sacar fuerzas y ganas de un lugar que desconocemos dentro de nosotros.

La motivación es un elemento clave para trabajar cualquier propósito en nuestras vidas, pero vamos a centrarnos en el trabajo de la timidez, puesto que esta es una de las razones por la que millones de personas dejan sus sueños abandonados en una esquina. El miedo a ser evaluados, a exponerse, a no ser suficiente, miedo a que otros nos señalen y den su opinión quizás no tan positiva, etc. Pero, ¿Cómo puede hacer una persona para tener una motivación lo suficientemente grande, como para levantarse cada día y trabajar en sus miedos frente a otras personas o situaciones de exposición? Lo primero es buscar un “para qué”. ¿Para qué quieres superar a tu timidez? Quizás ese “para qué” ya estará dentro de nosotros, pero lo tenemos de lado bien porque su intensidad no es lo suficientemente fuerte, o bien porque lo hemos olvidado.

Podemos trabajar esta parte de la motivación de muchas maneras, una de ellas es comenzando a hacernos la pregunta “¿Cómo quiero verme en esta misma fecha dentro de un año con respecto a mi timidez?” Esta pregunta que parece tan sencilla pero que muy pocas personas se hacen, tienen el poder de hacernos parar a pensar qué es lo que queremos realmente, dónde y cómo queremos vernos. Para poder hacer este primer ejercicio podemos ayudarnos con un bolígrafo y un papel, escribimos qué queremos conseguir, cómo queremos vernos o cómo queremos que sea nuestra vida y describirla con detalle. Con este ejercicio estaremos creando una fuerza propulsora que nos empujará a trabajarnos para lograrlo y si en ese proceso se encuentra trabajar la timidez y encontrar la fuerza para exponernos, nos sentiremos más capaces de llegar a la meta. Para poder hacer este ejercicio lo más completo y fructífero posible podemos hacerlo siguiendo los siguientes pasos:

  1. Describe por escrito con todo lujo detalle cómo deseas ser o que sea tu vida: Mientras más detalles mejor, para que no se queden en el olvido. Cuanta más claridad y más concreción menos dudas surgirán en el futuro y más detalles recordarás en el tiempo sobre qué es lo que quieres exactamente.
  2. Pon fecha de caducidad: Como hemos hablado en un punto anterior, la pregunta es “¿Cómo deseamos que sea nuestra vida o ser nosotros en esta misma fecha dentro de un año?” Así pues si ponemos una fecha de vencimiento, nuestra mente calculará cuándo ha de ponerse manos a la obra y esa “pequeña presión” hará que trabajemos en ello en el momento preciso. Evitaremos la pereza y la ilusión por ver el resultado será mayor. No es lo mismo pensar por ejemplo en nuestro sueño cumplido en un año, que pensar verlo cumplido “algún día”. Porque tal y como dice la frase elegida para esta semana: “La frase `algún día´ es una enfermedad que llevará tus sueños a la tumba contigo” (Tim Ferriss). Si pensamos en él dentro de un año, seguramente mañana ya nos levantemos con la motivación necesaria para crear el camino.
  3. Procura que sea realista para ti: Tengamos en cuenta que el concepto “realista” es muy subjetivo. Mientras que para una persona puede resultar realista aumentar sus ingresos en 500 euros al mes de aquí a un año, para otra persona puede resultar realista aumentar esos mismos ingresos en 2000 euros al mes. Que sea realista no ha de empujarnos a hacer nuestros sueños más pequeños, sino en aumentar nuestra propia credibilidad en nuestras posibilidades. ¿Es realista para ti que en un año te puedas acercar a una persona que te atraiga y romper el hielo, aunque ahora sientas que se te va la vida en ello? Si es que sí, ¡adelante, trabajémoslo!
  4. Colócalo en un lugar en el que puedas verlo a diario: Puedes ponerlo a la vista, por ejemplo en una pared o bien puedes guardarlo en un lugar que te resulte fácil cogerlo, para leerlo siempre que necesites reforzar la motivación.

El suceso que suele ocurrir a muchas personas que se reconocen como tímidas, es pararse a pensar más en los miedos que en qué es lo que quieren conseguir o cómo les gustaría vivir y alimentando más esos miedos, resulta que se debilita el sueño y se deja a un lado para olvidarlo pensando que nunca podría ser. Cuando elegimos alimentar ese sueño y le damos la suficiente fuerza, este puede superar con creces a los miedos y podemos posicionarnos en el lugar que realmente merecemos, el lugar de los héroes.

Por eso yo te digo aquí y ahora: No recuerdes por qué abandonaste tus sueños, recuerda tu propio “para qué” y recordarás por qué empezaste.

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Eva María Arrabal Martín

PROMOCIÓN “4º ANIVERSARIO”

La semana pasada anuncié en las redes que el próximo 14 de julio cumpliré 4 años dedicándome a esta profesión tan bonita que es el acompañar a personas en el logro de objetivos, propósitos y sueños. Así que tengo preparado celebrarlo de una manera muy especial y quiero compartirlo con todos vosotros. ¿De qué manera? Continúa leyendo…

Cumpleaños

Pues los próximos días 13 y 14 de julio durante sólo esas 48 horas las sesiones estarán disponibles a un “PRECIO ANIVERSARIO”.

Las características de esta promoción son:

  • PRECIO ORIGINAL DE UNA SESIÓN PARA COACHING PERSONAL O TERAPIA: 70 euros + IVA.
  • “PRECIO ANIVERSARIO” DISPONIBLE SOLAMENTE POR 48 HORAS LOS DÍAS 13 Y 14 DE JULIO: 37 euros, precio cerrado con IVA incluído.
  • Se podrán reservar hasta 5 sesiones por persona durante esas 48 horas.
  • Las sesiones serán de 1 hora de duración y por Skype para cualquier lugar del mundo, excepto para los residentes en Málaga capital (España) que podrá ser presencial.

Para poder aprovechar esta promoción, sólo tendrás que seguir los siguientes pasos en las redes sociales en donde haya sido publicado y en las que puedes seguirme a través de los enlaces que puedes ver en esta web:

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¿QUIÉN SOY?

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Eva María es Coach Personal, Ejecutivo y Empresarial por el IEC (Instituto Europeo de Coaching),certificada por ASESCO (Asociación Española de Coaching) con Nº CAC10714 y experta en Coaching Cuántico por el IEC. Se especializó en el trabajo de la autoestima y el acompañamiento de las personas tímidas en su camino a convertirse en personas sociables y extrovertidas. También es Asesora para la aplicación de la “Ley de la atracción”en la vida personal y en el trabajo. Además, Eva María es Terapeuta formada como Licensed Practitioner NLP (Programación Neurolingüística), certificada a nivel internacional por el Dr. Richard Bandlery Graduada en Método Silva certificada a nivel internacional por Jose Silva. En el año 2016 fue galardonada con la Medalla de Oro de los Reyes Católicos del Foro Europa 2001, en reconocimiento a su prestigio profesional y ese mismo año fue entrevistada como una de las mejores Coaches de España por el Diario ABC.

7 personalidades que son o han sido tímidos

La timidez es un tema que siempre ha sido visto y tratado como una característica negativa tanto por el que la vive, como por el que la ve desde fuera. Se tiende a pensar que ser una persona de carácter introvertido es un obstáculo que frena a la hora de conseguir objetivos en la vida. Solemos pensar que las personas que son extrovertidas y que por lo tanto socializan más pueden llegar más alto, ascender en la empresa, ganar más dinero, tener más amigos, estar más expuestos y por ello ser más considerados por los demás, y por lo tanto pensamos  que las personas introvertidas pasan desapercibidas, en muchos casos sin pena ni gloria. Sin embargo, aunque aparentemente sea un pensamiento lógico para según qué propósito, en los últimos años se ha podido demostrar que la timidez, es una característica muy positiva para algunos aspectos, entre ellos por ejemplo el liderazgo, que puede llevar implícito el talento o el sobresalir en algo por encima del resto de las personas. ¿A qué se debe esto? Tiene una explicación muy sencilla e igualmente lógica. Una persona tímida suele pasar más tiempo en soledad que el resto de personas. Durante ese tiempo en soledad, muchas de ellas buscan realizar algo que les llene que les haga sentir bien, en definitiva, que les haga “fluir”. De este modo y pasados los años, estas personas tímidas que han pasado más tiempo en soledad realizando esa tarea que les hace sentir bien, se convierten en personas con un talento sobresaliente en eso a lo que han estado dedicándose tanto tiempo.

Como ejemplo de lo que estamos hablando, a continuación voy a exponerte tan sólo algunos casos de grandes personalidades de la historia que han sido o son tímidos, para demostrarte que precisamente ser una persona introvertida puede llevarte tan lejos como te propongas:

  1. Steven Spielberg.

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El que hoy se considera el “Rey Midas de Hollywood”, uno de los fundadores pioneros de la era del Nuevo Hollywood y también uno de los directores más reconocidos y populares de la industria cinematográfica mundial, Steven Spielberg pasaba gran parte de su infancia viendo películas en solitario entre las muchas de las actividades que realizaba. Durante su adolescencia se comentaba que era tan, tan tímido que cuando notaba que alguien le miraba fijamente, su nariz comenzaba a sangrar. De hecho, él mismo confesó más de una vez que no se sentía cómodo consigo mismo ni se consideraba parte de la mayoría. Procuraba estar siempre sólo para no tener que relacionarse con otras personas. Durante esa época sus momentos de soledad y su temprana genialidad le permitió realizar sus primeros cortos en 8 mm, ganando poco más tarde un reconocimiento en los Boy Scouts con tan sólo 14 años.

Mucho realizadores colegas suyos como George Lucas o Martin Scorsese remarcaron la soledad del hombre que fue un paso más allá en el mundo del cine.

  1. Stephen King.

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Uno de los más reconocidos escritores de la época actual afirmó en una entrevista que lo que más le gustaba de su trabajo era el tiempo que pasaba en soledad escribiendo, porque podía pasar horas y horas haciéndolo y sin embargo, lo que más detestaba de su trabajo era cuando ya publicado su libro debía de “dar la cara” y relacionarse con la gente para comercializarlo. Es decir, la presentación, las entrevistas y las firmas de ejemplares, y es que al parecer lo de socializar lo lleva fatal.

  1. Agatha Christie

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Agatha Christie fue la escritora que vendió más novelas en la historia de la literatura y en la que más idiomas se ha traducido. Sin embargo, por  extraño que parezca, la escritora más fructífera era enormemente tímida. Tanto que era una mujer esquiva y con serios problemas para comunicarse en el día a día con el resto de las personas, evitando tanto las entrevistas como los actos públicos y que en sus 85 años de vida solamente pronunció un discurso

  1. Mark Zuckerberg.

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Durante su época de estudiante en Harvard , este joven genio procuraba no relacionarse con nadie y era descrito por sus conocidos como: “Una persona tímida e introvertida, no demasiado cálida con el resto”, llegando a ser en algunas ocasiones realmente hostil y desagradable con el resto de personas. Sin embargo y a pesar de ser enormemente introvertido, creó la red social más conocida en el mundo entero, Facebook.  Haciendo de forma paradójica que los ordenadores hablasen por nosotros sin tener que estar necesariamente cara a cara.

Este chico sobresalía en clases, obtuvo premios en ciencias y estudios clásicos, podía leer y escribir francés, hebreo, latín y griego antiguo. Era capitán del equipo de esgrima y además sabía programar de manera excelente. Nada más y nada menos que un genio.

Actualmente es el personaje más joven que aparece en la lista de multimillonarios de la revista Forbes,  (y es clasificado como la quinta persona más rica del mundo). Además Fue nombrado como Persona del Año en 2010 por la revista Time y uno de los empresarios más conocidos y carismáticos oradores requerido para dar charlas multitudinarias.

  1. Johnny Deep

Jhonny Depp

Este genial actor ha declarado más de una vez públicamente que siempre ha sido y sigue siendo enormemente tímido. Hasta tal punto, que llegó a hacer declaraciones tan duras en su momento como que la única manera que tenía para relacionarse con otras personalidades como Kate Moss o los hermanos Liam y Noel Gallagher (componentes del grupo Oasis) y, de este modo perder su timidez, era la bebida: “Yo no era el tipo de persona que se esperaba de mí. Sentí que sólo era yo cuando estaba sólo. Así que lo única manera que tenía para relacionarme era la bebida”.

En otra ocasión dijo, a pesar de las buenas críticas cinematográficas que ha recibido y sus reconocimientos públicos, que todavía no se siente seguro a la hora de actuar y que, en más de una ocasión, ha dudado de sus dotes interpretativos. “Últimamente estoy siendo muy crítico conmigo mismo. Cada vez que me veo en la pantalla creo que lo hago peor así que no creo que se la persona más objetiva para decidir si lo hago bien o no”.

  1. Bill Gates.

Bill_ Gates

El gran empresario y fundador de Microsoft, siendo consciente de sus grandes logros aún siendo tímido y de la cantidad de gente que siente que no estará nunca a la altura debido a la misma timidez, dijo una vez con la intención de ayudar a la gente introvertida una frase enormemente memorable y  digno de agradecer como esta: “Si quieres hacer algo grande en tu vida, debes recordar que la timidez está solo en la mente. Si piensas con timidez, tus actos serán similares. Pero si piensas con seguridad, actuarás de la misma forma. Por ello nunca dejes que la timidez conquiste tu mente”.

  1. Marilyn Monroe.

Portrait Of Marilyn Monroe

En muchas de las entrevistas de Marilyn Monroe vemos a una mujer aparentemente tímida y con voz muy suave. Incluso hemos sabido siempre que fue una mujer trementamente insegura hasta el punto de sentirse “dependiente” en ciertas circunstancias en las que estaba rodeada de gente, como por ejemplo, necesitaba pasar los descansos de sus rodajes acompañada de la mujer de su terapeuta con la que compartía una gran amistad y cogida de su mano. Se ha conocido que contenía ciertos traumas de viejas pasiones y tormentos, especialmente de la vivencia una infancia dura en la que apenas se relacionaba con niños de su edad.

Una vez Marlon Brando afirmó que reconoció a la actriz en una fiesta repleta de gente, en la que mientras todo el mundo bailaba, Monroe tocaba el piano en una esquina intentando pasar desapercibida, inmersa en su soledad.

Si has creído alguna vez que el hecho de ser una persona tímida te supone un gran obstáculo para lograr objetivos, piensa que lo más correcto sería creer que precisamente ser introvertido te da otras riquezas que precisamente pueden impulsarte a lograr objetivos. Para empezar, tienes tu tiempo en soledad para enriquecer tus talentos mientras el resto de personas pasan más tiempo socializando. El tema de la seguridad en uno mismo y la “actitud” para alcanzar el éxito, es algo que puedes ir trabajando y gestionando con el tiempo. Suena bien ¿No crees?

Eva María Arrabal Martín