El poder de la intención

Decía el Doctor Wayne W. Dyer (Psicólogo estadounidense, especialista en psicología positiva): “La palabra intención normalmente cuando la usamos, tiene la connotación de que nadie se interpondrá en nuestro camino. Tengo la intención de que algo ocurra, haré que salga bien contra viento y marea. Da igual la oposición que encuentre, tengo la intención de hacerlo. Es como cuando un pitbull se aferra una rueda. ¿Lo han visto alguna vez? No la suelta por nada.  Adoptaré la actitud del pitbull para conseguir lo que quiero. Eso es la intención”. Extraído de su charla “El poder de la intención”.

Pues bien, siguiendo en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes, efectivamente vamos a hablar en este post sobre la intención y todo el poder que tiene sobre nuestras vidas y nuestros objetivos.

Frase de la semana:

Foto con frase

Te voy a hacer una pregunta, ¿Qué diferencia crees que puede haber entre los propósitos que NO has logrado hasta hoy por más sencillos que parecieran y los propósitos que lograste a la primera, aún pareciendo casi imposibles de lograr? La respuesta más común que recibo a esta pregunta suele ser que en los propósitos aparentemente más sencillos, pero que siempre andan rondando el inicio del año y que nunca conseguimos cuando el año acaba, nuestra intención no está clara. No tenemos una motivación lo suficientemente fuerte. Es decir, llevamos años intentando dejar de fumar, perder peso, hacer ejercicio físico, aprender inglés, etc, tanto tiempo, que llegamos a convencernos de que es algo realmente difícil y abandonamos porque “Total, no son tan necesarios en mi vida ahora mismo. Tengo cosas más importantes que hacer”. Sin embargo, en el extremo opuesto nos encontramos con que en los propósitos realmente difíciles, esos que en un momento dado de nuestras vidas nos pone entre la espada y la pared, esos propósitos que si no llevamos a cabo nos pondrá en una situación que no deseamos, que nos angustia o nos aterroriza, entimos que si no nos comprometemos con todas nuestras fuerzas en lograrlos sufriremos de algún modo y sabemos que gran parte de la responsabilidad puede ser nuestra, si no lo intentamos al menos. ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con una situación tan delicada? En muchos casos nos encontramos con que somos capaces de sacar una fuerza y una claridad que pocas veces hemos visto en nosotros mismos y que nos llevará a esforzarnos lo que sea necesario, para llegar al lugar en el que queremos estar… o a alejarnos del lugar en el que no queremos estar. Es decir, lo interpretamos como una situación de peligro.

Pongamos un ejemplo.

Imagina que llevas 20 años fumando y los últimos cinco años queriendo dejarlo. Siempre te lo propones cuando comienza el nuevo año, pero es tan difícil… ¿Verdad? Se siente tan bien fumando que siempre piensas “Ya lo dejaré” o “debería dejar de fumar”. Imagina ahora que un día vas al médico porque te sientes mal. Tienes ciertos síntomas que van a peor y que hacen que cada vez te canses más, te falte el aire, ya no puedas subir las escaleras hasta tu casa y tengas que coger el ascensor. Cada vez estás más debilitad@ y vas a que el médico te haga una evaluación. Imagina ahora que tras esa evaluación el doctor te indica que además de esos síntomas tienes la tensión alta y necesitas medicación. Finalmente te dice que todos los síntomas que tienes incluyendo lo de la tensión son debido al hecho de fumar. Te indica que si dejas de fumar todo eso que te pasa simplemente desaparecería. Esa noticia no te agrada nada, pero resulta que estás acomodad@ en esa situación. Has creado de todo eso tu zona de confort que no es que te guste, pero ha ido creándose de manera paulatina y te cuesta salir de ahí. Pero también te dice el médico que si no dejas de fumar vas a estar peor en poco tiempo y muy probablemente te vayas a llevar un susto. Si es que se queda solo en un susto. Porque según el doctor tienes muchas probabilidades de sufrir alguna enfermedad coronaria y eso es grave. Te está diciendo que podrías morir. ¿Qué harías ahora? El médico dice que vas de camino a ese destino. Es entonces cuando de repente tu mente cambia el chip, sientes que está en tu mano invertir ese destino o quedarte donde estás, que no te dejará estable sino que te pondrá en una situación peor. Ya te digo yo que si realmente tienes ganas de seguir viviendo, harás todo lo posible y sacarás la fuerza más desconocida de tu interior para dejar de fumar y si me estiras mucho, cambiarás tus hábitos alimenticios y quizás hasta comenzarás a caminar. ¿Me equivoco?

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Sin embargo, para otros propósitos que se sienten menos vitales, esa intención será más débil. Pero la buena noticia es que cuando somos conscientes de cómo funciona la intención, podemos alimentarla y trabajarla a nuestro favor con el fin de lograr todo aquello que nos propongamos. Tenemos el poder de enfocar nuestra energía en aquello que nos ayude a crecer, a evolucionar y a construirnos. ¿Cómo? Actuando como el pitbull que se aferra a la rueda con todas sus consecuencias.

¿A que quieres ser como el pitbull?

Vale, la teoría parece fácil pero ¿Cómo la llevamos a la práctica? ¿Cómo podemos alimentar la intención hasta llevarla al límite en el que nos impulse a enfocarnos con todas nuestras fuerzas en algo que en principio no tiene por qué ser vital? Por ejemplo, si quiero aprender inglés no por necesidad, sino por puro placer ¿Cómo puedo poner toda mi intención en ello?

Llegar a tener la actitud del pitbull puede llevarnos cierto tiempo de trabajo, entrenamiento y hábitos que no hemos tenido hasta ahora, ya que esa actitud la hemos sacado solamente en momentos en las que hemos sentido la imperiosa necesidad. Pero podemos dar un primer paso de una manera ciertamente sencilla, que depende sólo de crear un nuevo hábito hasta acostumbrarnos y llegar a cambiar nuestro pensamiento.

A continuación vamos a usar una primera y sencilla herramienta para comenzar a realizar cambios desde lo más básico hacia arriba con efecto dominó.

TIP:

Esta herramienta es el cambio de nuestro lenguaje, ¿Cómo hablamos cuando lo hacemos con otras personas? O incluso, ¿Cómo nos hablamos a nosotros mismos? ¿Qué vocabulario utilizamos? ¿Usamos muchas negaciones y coletillas de dudas? A partir de ahora vamos a escucharnos y a evaluarnos cuando hablamos. De esta manera podemos tomar conciencia y podemos modificar una de las primeras cosas que influyen en nuestra intención.

Pongamos otro ejemplo para entenderlo mejor:

Imaginemos que ahora que han pasado las fiestas de navidad, queremos cambiar nuestros hábitos alimenticios porque deseamos bajar de peso. No es algo realmente vital y sabemos que dependiendo de la cantidad que debamos perder, de ello no tiene por qué depender nuestra vida o salud a no ser que nos lo diga un médico. Pero queremos sentirnos mejor. Así que tenemos que poner toda nuestra intención tal y como si de ello dependiera nuestra vida.

Bien, pues a continuación vamos a conocer cómo evaluar nuestra forma de hablar sobre el tema o de hablarnos a nosotros mismos…

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Si en lugar de decir “Tengo que ponerme a dieta”, lo cambiamos por “Elijo comer más saludable”, no solo estamos usando un vocabulario más amable y menos estricto con nosotros mismos, sino que además resultará más sencillo para nuestro cerebro adaptarse a la nueva intención y enviar la orden al resto del cuerpo para que actúe acorde a nuestro deseo. Entonces lograremos reducir la tensión y la ansiedad porque ya no lo veremos como una obligación. Si en lugar de decirnos “Debería hacer deporte”, nos decimos “Voy a salir a correr un rato”, la fuerza de la intención es mucho más potente y además, igualmente dejamos de verlo como una obligación, para comenzar a verlo como una elección.

Al mismo tiempo, no solo en momentos clave de nuestro propósito como acabamos de ver, si no de manera general, podemos decirnos a nosotros mismos o bien en voz alta frases como “Lo voy a conseguir”, “Esto es fácil”, “He logrado cosas más difíciles”, “Cuando acabe el año pareceré otra persona”, Etc.

En el momento en el que comenzamos cambiando el lenguaje, creamos un efecto dominó que hace que se vayan haciendo cambios a mayores niveles, como por ejemplo nuestra forma de pensar y por lo tanto nuestra forma de sentir. Pasado el tiempo podremos comprobar que hemos pasado de hablar diferente a pensar y sentir diferente y nuestra intención se verá fortalecida y estando fortalecidos, podremos llegar a sentir que lo lograremos cueste lo que cueste. Tal y como hace el pitbull con la rueda. Si nos fijamos en la actitud del pitbull podríamos adivinar que el pensamiento que hay en su cabeza en el momento comentado al principio es el de…

“ESTO NO ACABARÁ HASTA QUE YO GANE”.

¿Y tú? ¿Quieres ganar?

Eva María Arrabal Martín

¿Se debe poner fecha límite a los propósitos?

Foto con frase de la semana

Como siempre, en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes que dice “Una meta es un sueño con fecha de caducidad” de boca del maestro Napoleón Hill, vamos a hablar sobre la relevancia de poner o no fecha límite a la hora de lograr nuestros objetivos personales. Precisamente el propio maestro Hill defendía fervientemente el poner un tiempo limitado para motivarnos y llevar a cabo nuestros sueños; y de él han aprendido muchísimos líderes y personalidades exitosas conocidas a nivel mundial. Pero yo te pregunto a ti, ¿Te sientes cómodo/a poniendo fechas límites?

Sabemos bien que en el terreno laboral es un requisito indispensable poner fecha, puesto que evidentemente además de ser un trabajo en equipo, los resultados han de verse siempre en un momento concreto para poder avanzar en la calidad de la organización. Pero, ¿Funciona igual de eficaz cuando lo llevamos al nivel personal? Yo personalmente siempre, siempre recomiendo a mis clientes en consulta que acordemos una fecha límite para que se pueda alcanzar un objetivo final y otras fechas límites más cercanas para llevar a cabo los pequeños objetivos que se trabajan en cada sesión y que nos llevarán al objetivo final, porque de lo contrario medir y avanzar en cada sesión sería complicado. La razón más importante para hacer esto es que evidentemente si queremos ir avanzando y que sea posible trabajar un paso más en la sesión siguiente, el paso anterior ha debido de darse antes, es de lógica. Sin embargo, alguna vez me he encontrado con personas que me indican que cuando se ponen fechas límites para trabajar sus metas, sienten exceso de presión y esto les acaba perjudicando. Son personas que no se sienten nada cómodas trabajando bajo presión y que más que impulsarles a realizar un trabajo mejor, les frena a la hora de ver resultados positivos ya sea en sus profesiones o a nivel personal. En estos casos me decanto por trabajar los niveles de estrés, con el fin de encontrar la manera más propicia de que esa persona pueda alcanzar su objetivo de una manera cómoda y motivadora para ella. En este mismo artículo, un poco más adelante hablaremos de este perfil de personas y sobre cómo pueden trabajar el estrés a su favor. Por otra parte, existen incluso personas que precisamente se les da especialmente bien trabajar bajo presión, porque esta les provoca un estado de “eustrés” que les posiciona en un lugar de inspiración y creatividad, que a su vez alimenta la motivación y todo esto le impulsa a seguir trabajando con ilusión, deseando que llegue la fecha estimada y ver el resultado final.

Pero primero de nada, vamos a conocer los conceptos de hipo estréss, distress y eustress para entender todo esto un poco mejor:

  • Distrés:

Nos referimos como distrés al estrés destructivo y dañino. Es uno de los negativos junto con el segundo que conoceremos. Este tipo de estrés es el más conocido y el considerado como el normal o incluso “el único” de manera errónea. Por ello de manera equivocada muchas personas intentan eliminar el estrés, desconociendo que se puede trabajar a su favor y reconstruirla de una manera constructiva como veremos en el tercer tipo. Este estrés es el que genera ansiedad, taquicardias, bloqueo mental y malestar en general.

Denominamos distrés al estrés negativo, al destructivo, al que nos frena en nuestros objetivos. Esto se debe a una actitud inadecuada o mal gestionada frente a las circunstancias que nos produce estrés. En este caso, estamos hablando de un estrés excesivo que acaba convirtiéndose en un obstáculo para nuestras decisiones y nuestros actos.

  • Hipo estrés:

Hipo estrés se refiere a los niveles por debajo del mínimo de estrés necesario para la acción y de manera persistente. Por ejemplo, cuando una persona pasa por un momento de su vida alargado en el tiempo, en el que siente que no tiene razones para generar acción, no tiene objetivos, metas, propósitos de ningún tipo y por lo tanto cae en una espiral de aburrimiento, desazón y desmotivación que si no se trabaja a tiempo acaba generando depresión, vacío interior y malestar en general por falta de ilusión. Es bastante común en jóvenes de edad adolescente.

  • Eustrés:

Finalmente, nos referimos al eustrés como el tipo de estrés positivo. Aunque parezca asombroso para muchas personas, hay un tipo de estrés que es bueno y constructivo. Tal y como hemos visto en los dos puntos anteriores, el distrés y el hipo estrés son los dos extremos opuestos del estrés y por lo tanto, los dos son negativos y destructivos. Mientras que el eustrés se encuentra en un nivel intermedio, de manera equilibrada, que nos impulsa a la acción pero no nos resulta excesivo como para caer en el colapso mental. Es más, este perfil de estrés nos mantiene en un estado mental óptimo de creatividad, inspiración y motivación como para que los resultados sean más positivos. De ahí que sea necesario trabajar para construir este tipo de estrés.

¿Para qué es recomendable conocer estos tres perfiles de estrés? Bien, pues considero que es necesario porque de este modo podemos trabajar el estrés a nuestro favor, con el fin de poder trabajar nuestros objetivos de manera óptima. Es decir, si por ejemplo una persona indica que no se siente cómoda trabajando bajo presión porque sufre de estrés, entenderemos que esa persona padece en realidad de distrés. De esta manera podemos trabajar a su favor para reconstruirlo en la medida de lo posible en eustrés y así poder darle herramientas desconocidas para ella hasta ahora y que pueda avanzar. Lo mismo ocurre con la persona que puede padecer de hipo estrés.

Así pues, vamos a ver algunos puntos que nos pueden ayudar a poner fechas límites y que nos resulte constructivo y nos lleve a la acción con motivación:

  1. Poner fechas que nos resulten realistas.

Tal y como ya comentamos en el post “La fuerza de la motivación en la timidez”, es importante poner fecha de caducidad para motivarnos, pero también es importante que esta sea realista para nosotros. De lo contrario entraremos en una espiral de estrés destructivo que nos bloqueará y nos obstaculizará a la hora de conseguir los objetivos propuestos. Cuando sentimos que la fecha límite es realista, estamos relajados de una manera equilibrada junto con un nivel óptimo de estrés (eustrés) como para poder pasar a la acción.

  1. Ver las metas como retos, para reducir los miedos o el distrés.

Cuando cambiamos nuestra perspectiva y pasamos de ver las metas con vértigo, a verlas como retos, nos estamos empoderando y nos sentimos más capaces de llevarlas a cabo. ¡Comienza a retarte, notarás el cambio!

  1. Evitar la procrastinación desde el primer día.

Debemos de ser responsables desde el primer día en el que nos ponemos los objetivos, para ponernos en acción y realizar los actos necesarios cada día, que nos acerquen al objetivo final.  Si nos tomamos nuestros propósitos en serio cumpliremos las fechas acordadas. Si sabes que hoy puedes hacer algo, hazlo ahora y no esperes a mañana, será bueno para tus niveles de estrés.

  1. Trabajar nuestra propia visión y sensación de “heroicidad” cuando lo logremos.

Si nos visualizamos logrando nuestros objetivos y en ese ejercicio desarrollamos el sentimiento de heroicidad, también nos estamos empoderando y motivando. Cuando te imaginas y te sientes a ti mismo/a como un héroe o heroína por lo que has logrado, la fuerza que te impulsa a actuar cada día crece y los miedos también disminuyen.

  1. Relativizar si en algún momento vemos, sentimos o pensamos que no llegamos a la fecha.

Este paso es muy importante. Si en algún momento sentimos angustia al pensar que la fecha se va acercando y no llegamos, ¡No pasa nada! Piensa que somos humanos, podemos habernos equivocado al calcular posibles tiempos. Siempre está la opción, como digo yo, de “recalcular la ruta” y continuar. No hacemos esto para relajarnos en absoluto y perder de vista el objetivo porque sabemos que podemos cambiar fechas, sino para aceptar que quizás los tiempos no son correctos en nuestra realidad y circunstancias y hay que añadir algunos meses más y no pasa absolutamente nada. Seguro que si llegamos a sentir eso, ya tenemos parte del trabajo hecho hasta ese momento y eso es señal de que vamos bien. Solo que nos hemos equivocado en las fechas.

TIP:

Bien, por último vamos a acabar con un tip muy eficaz para crear objetivos con fechas límites. Es muy, muy similar al tablero de visualización o visión board. Yo diría que es prácticamente igual, con la única diferencia de que en  este caso las imágenes las colocaremos en cierto orden, siguiendo una línea cronológica. De este modo a simple vista podemos visualizar todo lo que queremos conseguir y cada objetivo o subobjetivo aparecerá con su fecha señalada. Vamos a ver cómo se hace:

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Vamos a buscar imágenes de los objetivos que queramos conseguir en un tiempo limitado y realista para nosotros. Ya sea un nuevo trabajo, unos ingresos concretos, un coche nuevo, un viaje, un capricho, etc. Podrán ser imágenes que reflejen directamente lo que deseamos, o bien pueden ser también imágenes que lo inspiren, que nos hagan pensar y sentir en ello. Es recomendable que no sean más de 4 o 5 objetivos, para evitar en muchos casos la posibilidad de que sea mucha información para procesar en poco tiempo y eso provoque que dispersemos nuestro foco. Podemos proponernos que a medida que vayamos avanzando en los objetivos cronológicos, siempre podemos añadir nuevos y continuar con la línea hacia el futuro.

Dibujaremos una línea en una cartulina o varias si fuera necesario por temas de espacio. En esa línea dividiremos el tiempo por fechas según objetivos y en cada una de las fechas señaladas, (recordamos que han de sentirlas realistas para cada objetivo) colocaremos la foto o imagen que inspira lo que queremos lograr. Por ejemplo: si deseamos viajar a Australia de aquí a un año y medio podemos poner la fecha exacta y encima o debajo de dicha fecha podemos poner una foto de un lugar de Australia, incluso podemos modificar la imagen añadiendo una foto recortada de nosotros sobre ella, para hacerlo más fácil de imaginar o bien de un avión sobrevolando el lugar, o algo que nos inspire a pensar en Australia.

Cuando la línea cronológica esté finalizada, la colocaremos a la vista en un lugar en el que podamos verla a diario y recordarnos aquello por lo que estamos trabajando.

Este ejercicio es muy poderoso en lo que respecta a poner fechas y cumplir objetivos.

Así que finalmente, te invito a que pruebes a ponerte fechas límites y recordarte que no te preocupes si sientes que te puede venir grande en algún momento. Siempre puedes “recalcular la ruta” según tu realidad y lograr tu meta aunque sea un poquito más tarde. Como dice la frase “Más vale tarde que nunca” y con este modo de trabajar estamos evitando ese “nunca”.

Photo by Samuel Zeller on Unsplash recortada

Eva María Arrabal Martín

PROMOCIÓN “4º ANIVERSARIO”

La semana pasada anuncié en las redes que el próximo 14 de julio cumpliré 4 años dedicándome a esta profesión tan bonita que es el acompañar a personas en el logro de objetivos, propósitos y sueños. Así que tengo preparado celebrarlo de una manera muy especial y quiero compartirlo con todos vosotros. ¿De qué manera? Continúa leyendo…

Cumpleaños

Pues los próximos días 13 y 14 de julio durante sólo esas 48 horas las sesiones estarán disponibles a un “PRECIO ANIVERSARIO”.

Las características de esta promoción son:

  • PRECIO ORIGINAL DE UNA SESIÓN PARA COACHING PERSONAL O TERAPIA: 70 euros + IVA.
  • “PRECIO ANIVERSARIO” DISPONIBLE SOLAMENTE POR 48 HORAS LOS DÍAS 13 Y 14 DE JULIO: 37 euros, precio cerrado con IVA incluído.
  • Se podrán reservar hasta 5 sesiones por persona durante esas 48 horas.
  • Las sesiones serán de 1 hora de duración y por Skype para cualquier lugar del mundo, excepto para los residentes en Málaga capital (España) que podrá ser presencial.

Para poder aprovechar esta promoción, sólo tendrás que seguir los siguientes pasos en las redes sociales en donde haya sido publicado y en las que puedes seguirme a través de los enlaces que puedes ver en esta web:

  1. Dale a “Me gusta” a este post.
  2. Compártelo en tu perfil.
  3. Envía un mail a evamariaarrabal@gmail.com con el asunto “PROMOCIÓN 4º ANIVERSARIO”, indicándome tu interés en esta promoción. Ahí te facilitaré los pasos para que durante los días 13 y 14 de julio puedas reservar tu sesión personal a “PRECIO ANIVERSARIO”. Tras la confirmación de la reserva se te asignará una fecha para tu sesión.

¡Y RECUERDA! La promoción será solamente válida durante las 48 horas de los días 13 y 14 de julio.

¡CELEBREMOS ESTE 4º ANIVERSARIO JUNTOS! ¿QUIERES?

¿QUIÉN SOY?

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Eva María es Coach Personal, Ejecutivo y Empresarial por el IEC (Instituto Europeo de Coaching),certificada por ASESCO (Asociación Española de Coaching) con Nº CAC10714 y experta en Coaching Cuántico por el IEC. Se especializó en el trabajo de la autoestima y el acompañamiento de las personas tímidas en su camino a convertirse en personas sociables y extrovertidas. También es Asesora para la aplicación de la “Ley de la atracción”en la vida personal y en el trabajo. Además, Eva María es Terapeuta formada como Licensed Practitioner NLP (Programación Neurolingüística), certificada a nivel internacional por el Dr. Richard Bandlery Graduada en Método Silva certificada a nivel internacional por Jose Silva. En el año 2016 fue galardonada con la Medalla de Oro de los Reyes Católicos del Foro Europa 2001, en reconocimiento a su prestigio profesional y ese mismo año fue entrevistada como una de las mejores Coaches de España por el Diario ABC.

¿EN QUÉ MOMENTO DEJASTE DE DISFRUTAR PARA ENFOCARTE EN “NO CAGARLA”?

Con perdón por el lenguaje, ésta es una pregunta que me inspiró un cliente que vino a mi consulta, cuyo conflicto era que se sentía estancado y bloqueado en su trabajo. Sentía desde hace algunos años decepción con respecto a la vida debido al trabajo, el estrés, la insatisfacción que éste le causaba y las consecuencias que estaba teniendo en su vida personal y su salud. Un trabajo para el que él se había preparado en la universidad durante muchos años, de manera elegida. Un sueño al principio que acabó torciéndose al sentir que la vida laboral no tenía nada que ver con lo que él había imaginado de adolescente. Todo esto le producía infelicidad. Un día me comentó que cuando realizaba las meditaciones que trabajábamos se sentía especialmente bien porque le trasladaban a su niñez, a la época en la que jugaba al baloncesto, era capitán del equipo y era feliz y sin preocupaciones. Profundizando sobre esa época, me confesó que en el primer partido de su equipo siendo niños perdieron 93 a 4. Ese resultado fue causa de burlas por parte alguna que otra persona de su alrededor durante un largo tiempo. Sin embargo, a él y su equipo no les importaba haber perdido. Por lo que no fue una circunstancia traumática. Al contrario, al pasar el tiempo perfeccionaron sus técnicas y fueron desarrollando sus talentos en ese deporte, hasta convertirse en campeones en muchos de los partidos que vinieron después. Fue en ese momento en que le pregunté:

  • ¿Y qué hacía que no os importara haber perdido?

Respondió:

  • Que disfrutábamos con lo que hacíamos y solo queríamos divertirnos.

Seguí preguntando:

  • ¿Y qué hacía que evolucionárais de esa manera tan espectacular?

Él me respondió:

  • Lo mismo, que simplemente disfrutábamos. No pensábamos en nada.

Yo continué:

  • ¿Qué sientes o piensas en la actualidad cuando estás trabajando en lo que soñabas ser de adolescente?

Respuesta:

  • Pienso continuamente en “No cagarla” cuando tengo que exponer mis resultados frente a los compañeros y los superiores.

Nueva pregunta:

  • Entonces, ¿En qué momento exacto dejaste de disfrutar, para pasar a enfocarte en “No cagarla”? ¿Y qué fue lo que desencadenó ese momento?

Esas preguntas le hicieron mirar hacia atrás, llegar hasta su época de estudiante universitario y reflexionar en la circunstancia concreta y el momento que desencadenó el cambió de camino y de pensamiento, revelándose así la razón y con ello la solución concreta para su circunstancia personal.

Photo by Headway on Unsplash

Seguidamente analizamos la fuerza negativa de la frase “No quiero cagarla”, la negación con la que comienza. Si te pido que no pienses por ejemplo en un perro de color verde, ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza? Efectivamente, un perro de color verde. En el instante en el que ordenamos a nuestro cerebro una frase con una negación seguida de lo que no queremos, la negación es anulada por éste y procederá de manera automática a enfocarse en la siguiente palabra, que es precisamente lo que no queremos, “cagarla”, enviando la orden al resto del cuerpo, para actuar de manera que provoque aquello que no queremos. Si permitimos frases como esta de manera habitual, estaremos creando el hábito de “cagarla” una y otra vez. Y es que ya lo decía el genio Albert Einstein: “Si haces más de lo mismo, no esperes resultados diferentes”.

¿Qué tal si comenzamos a afirmar a nuestro cerebro frases en positivo indicando lo que sí queremos que ocurra? Por ejemplo en el caso de este cliente, el resultado de su revelación fue la elección de empezar a decirse: “Voy a comenzar a disfrutar”, “Puedo disfrutar de mi trabajo”, “Los fallos cometidos son positivos  porque como con aquél partido que perdí, puedo aprender, evolucionar y convertirme en alguien excelente”. ¿Qué pasará con este cliente después de unos días, semanas, meses? ¿Probamos todos?

Eva María Arrabal Martín

¿POR QUÉ RODEARNOS DE PERSONAS POSITIVAS?

¿Por qué rodearme de personas positivas? ¿Qué pueden aportarme las personas positivas que no me aportan las negativas? Podemos ver claramente no solo a nuestro alrededor, si no alrededor de otras personas que conocemos, que cuando nos rodeamos en su mayoría de personas positivas somos más propensos a llevar a cabo propósitos y objetivos que nos enriquecen. Rodearnos de personas que piensen que lo que nosotros deseamos alcanzar es realista, o bien que compartan nuestros mismos propósitos, nuestra filosofía de vida o simplemente nos apoyan en lo que hacemos porque piensan que podemos conseguirlo, nos impulsa siempre a llevar un estilo de vida más retante, con más posibilidades, con otras formas de verla más ambiciosas y que nos acerquen más a la felicidad.

Con este post no pretendo decir que debamos de deshacernos de todas las personas negativas que nos rodean, sería un pensamiento ciertamente radical ya que no podremos evitar que entre las personas más cercanas y queridas de nuestro entorno existan éste perfil, incluso dentro de nuestra propia familia. Sin embargo, sí es bueno saber que podemos elegir si más de la mitad de todas las personas que nos rodean pueden ser de un perfil que puedan resultarnos más impulsoras, con una visión de la vida basada en posibilidades y por lo tanto enriquecedoras para nuestro propio destino.

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Es muy habitual ver a personas en la consulta quejándose, porque sienten que son frenados en el camino hacia su éxito personal por parte de personas muy concretas que les rodean. He oído en mi consulta expresiones reales como: “Es que mi madre siempre me dijo que  procurara no ser el mejor, para no llamar demasiado la atención”, “Mi pareja siempre me quita las ganas de hacer cosas cuando le cuento mis propósitos”, “Mi familia piensa que no soy capaz de lograr lo que deseo y que tengo muchos pajaritos en la cabeza”, “Cuando logro cosas mis amigos me desmerecen y parece como si tirasen de mí”, etc. Es triste pensar en ello, pero todos tenemos a nuestro alrededor a personas que van a intentar tirar de nosotros para que no avancemos. Algunas de esas personas pueden hacerlo por “sobreprotección”, como pueden ser el caso de algunos familiares cercanos, con el fin de evitar que fracasemos y nos hagamos daño. Sin embargo, hay otras de esas personas que pueden estar haciéndolo por miedo a que podamos lograr más cosas y sobresalir por encima de ellos. Simple y llanamente por celos.

En cualquier caso, está en nuestras manos elegir a las personas de nuestro círculo más cercano, puede que no al 100%, pero sí podemos decidir quiénes son más de la mitad de ellas. Sobretodo en lo que respecta a amistades y parejas. Si sentimos que demasiadas personas de nuestro círculo influyen de manera negativa en nuestras decisiones cambiando el rumbo hacia nuestro destino deseado, quizás es hora de cambiar de aires.

Para ello, primero tendríamos que preguntarnos: ¿Qué filosofía de vida tengo? Y después: De todas las personas que me rodean, ¿Más de la mitad comparten esa misma filosofía o al menos se acercan? ¿Cuáles son las respuestas que te vienen a estas preguntas?

Eva María Arrabal Martín

¿Es posible superar la timidez?

Ésta es una pregunta que me hace mucha gente. “Pero, ¿Se puede superar realmente la timidez? Porque yo llevo toda la vida siendo tímido/da y no he logrado superarla”. Hay gente que cree que la timidez no es posible superarla, o bien que no es posible en su caso. Para responder a esta pregunta, yo siempre hago otra que puede resultar ciertamente esclarecedora. Siempre que realizan esa pregunta, pregunto yo: ¿Qué es para ti superar la timidez? ¿A dónde quiero llegar con esta pregunta? Muy sencillo. Para mí superar la timidez es tener el control sobre nuestra vida en mayor o menor medida, pero siempre habiendo desarrollado el control hasta avanzar y ganar en nuestra calidad de vida. Es decir, para mí hay dos perfiles de personas sque han superado la timidez y son las siguientes:

  1. Están las personas que la han superado al 100%, que las hay por supuesto y que son muchas. Las que  pueden afirmar que fueron tímidas, personas controladas en el pasado en gran parte por la introversión y que eran frenadas para poder disfrutar de una vida plena, pero que ahora son personas que dicen no tener ni un solo atisbo de esa timidez pasada.
  2. Luego están las personas que aún siendo tímidas en la actualidad, reconocen haber tomado el control pasando de algo que les frenaba a tener una vida plena. Personas que aún siendo introvertidas hoy y dependiendo de las condiciones de cada circunstancia, consideran que han avanzado y superado obstáculos que en el pasado les mantenían bloqueadas/os, logrando obtener propósitiso impensables en el pasado y siendo más felices ahora.

Photo by Rodolfo Sanches Carvalho on Unsplash

Tengamos en cuenta que aquí tiene mucho que ver el nivel de autoexigencia. Es decir ¿Qué nos estamos exigiendo a nosotros mismos? ¿Estamos quizás persiguiendo demasiado la perfección hasta llegar a sentir que está fuera de nuestro alcance? Si hoy somos personas más desarrolladas psicológicamente que ayer, pero seguimos sintiendo la timidez, ¿Debemos considerar que somos unos fracasados? ¿O bien eso podría mosntrarnos que si hoy nos sentimos mejor que ayer, quizás mañána podremos sentirnos mejor que hoy? ¿O si eso nos ayuda también a ver que quizás la vida que tenemos hoy es lo sificiente o sobradamente buena, como para no tener que exigirnos más y simplemente comenzar a fluir? ¿Tenemos una vida más plena que hace por ejemplo 10 años en cuestión de relaciones sociales? Si la respuesta a esta última pregunta es que sí, entondes a mi entender podemos permitirnos considerarnos un perfil de persona que ha superado la timidez. Sólo falta que dejemos de autoexigirnos en exceso y comencemos a fluir para ser más felices.

Y para ti, ¿Qué es superar la timidez? ¡Cuéntalo en un comentario!

Eva María Arrabal Martín

¡He sido nombrada Miembro Honorífico de la Cámara Internacional de Conferencistas!

Este pasado 9 de Junio he tenido el maravilloso placer de ser nombrada “Miembro Honorífico Vitalicio de la Cámara Internacional de Conferencistas”, de la mano de su Vicepresidente Ejecutivo Don Amadeo de La Rosa Vidal desde Perú y su Presidente Wulfrano Peláez Baena desde México, en reconocimiento a mi labor como Coach.

Esta comunidad lider internacional de formadores profesionales, tiene la misión de contribuir activamente en 36 países, con el trabajo de los conferencistas, consultores, facilitadores, coaches, mentores y profesionales de la formación profesional.

Agradezco enormemente su reconocimiento y confianza en mi proyecto. Trabajar en lo que más me apasiona ya es ver un gran sueño cumplido, pero que además sea reconocido a nivel internacional ¡ES ALGO GRANDIOSO! Por eso hoy me apropio de una de mis frases favoritas que tantas motivaciones me ha otorgado: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida” (Confucio)

¡Sigamos adelante, sigamos soñando! Pues no solo de pan vive el hombre, también vive de aquello que le empuja a levantarse por las mañanas.

Cámara Internacional de Conferencistas

LEYENDA DEL RECONOCIMIENTO: Eva María Arrabal Martín es Miembro Acreditado de nuestra comunidad de conferencistas y formadores profesionals, con el código CIC – 438. Eva María Arrabal Martín es Coach Personal, Ejecutivo y Empresarial por el IEC (Instituto Europeo de Coaching), certificada por ASESCO (Asociación Española de Coaching) con Nº CAC10714 y experta en Coaching Cuántico por el IEC. Se especializó en el trabajo de la autoestima y el acompañamiento de las personas tímidas en su camino a convertirse en personas sociables y extrovertidas. Eva María es Asesora para la aplicación de la “Ley de la atracción”en la vida personal y en el trabajo. Terapeuta formada como Licensed Practitioner NLP (Programación Neurolingüística), certificada a nivel internacional por el Dr. Richard Bandler y Graduada en Método Silva certificada a nivel internacional por Jose Silva. En el año 2016 fue galardonada con la Medalla de Oro de los Reyes Católicos del Foro Europa 2001, en reconocimiento a su prestigio profesional y ese mismo año fue entrevistada como una de las mejores Coaches de España por el Diario ABC.

Eva María Arrabal Martín