El poder de la intención

Decía el Doctor Wayne W. Dyer (Psicólogo estadounidense, especialista en psicología positiva): “La palabra intención normalmente cuando la usamos, tiene la connotación de que nadie se interpondrá en nuestro camino. Tengo la intención de que algo ocurra, haré que salga bien contra viento y marea. Da igual la oposición que encuentre, tengo la intención de hacerlo. Es como cuando un pitbull se aferra una rueda. ¿Lo han visto alguna vez? No la suelta por nada.  Adoptaré la actitud del pitbull para conseguir lo que quiero. Eso es la intención”. Extraído de su charla “El poder de la intención”.

Pues bien, siguiendo en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes, efectivamente vamos a hablar en este post sobre la intención y todo el poder que tiene sobre nuestras vidas y nuestros objetivos.

Frase de la semana:

Foto con frase

Te voy a hacer una pregunta, ¿Qué diferencia crees que puede haber entre los propósitos que NO has logrado hasta hoy por más sencillos que parecieran y los propósitos que lograste a la primera, aún pareciendo casi imposibles de lograr? La respuesta más común que recibo a esta pregunta suele ser que en los propósitos aparentemente más sencillos, pero que siempre andan rondando el inicio del año y que nunca conseguimos cuando el año acaba, nuestra intención no está clara. No tenemos una motivación lo suficientemente fuerte. Es decir, llevamos años intentando dejar de fumar, perder peso, hacer ejercicio físico, aprender inglés, etc, tanto tiempo, que llegamos a convencernos de que es algo realmente difícil y abandonamos porque “Total, no son tan necesarios en mi vida ahora mismo. Tengo cosas más importantes que hacer”. Sin embargo, en el extremo opuesto nos encontramos con que en los propósitos realmente difíciles, esos que en un momento dado de nuestras vidas nos pone entre la espada y la pared, esos propósitos que si no llevamos a cabo nos pondrá en una situación que no deseamos, que nos angustia o nos aterroriza, entimos que si no nos comprometemos con todas nuestras fuerzas en lograrlos sufriremos de algún modo y sabemos que gran parte de la responsabilidad puede ser nuestra, si no lo intentamos al menos. ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con una situación tan delicada? En muchos casos nos encontramos con que somos capaces de sacar una fuerza y una claridad que pocas veces hemos visto en nosotros mismos y que nos llevará a esforzarnos lo que sea necesario, para llegar al lugar en el que queremos estar… o a alejarnos del lugar en el que no queremos estar. Es decir, lo interpretamos como una situación de peligro.

Pongamos un ejemplo.

Imagina que llevas 20 años fumando y los últimos cinco años queriendo dejarlo. Siempre te lo propones cuando comienza el nuevo año, pero es tan difícil… ¿Verdad? Se siente tan bien fumando que siempre piensas “Ya lo dejaré” o “debería dejar de fumar”. Imagina ahora que un día vas al médico porque te sientes mal. Tienes ciertos síntomas que van a peor y que hacen que cada vez te canses más, te falte el aire, ya no puedas subir las escaleras hasta tu casa y tengas que coger el ascensor. Cada vez estás más debilitad@ y vas a que el médico te haga una evaluación. Imagina ahora que tras esa evaluación el doctor te indica que además de esos síntomas tienes la tensión alta y necesitas medicación. Finalmente te dice que todos los síntomas que tienes incluyendo lo de la tensión son debido al hecho de fumar. Te indica que si dejas de fumar todo eso que te pasa simplemente desaparecería. Esa noticia no te agrada nada, pero resulta que estás acomodad@ en esa situación. Has creado de todo eso tu zona de confort que no es que te guste, pero ha ido creándose de manera paulatina y te cuesta salir de ahí. Pero también te dice el médico que si no dejas de fumar vas a estar peor en poco tiempo y muy probablemente te vayas a llevar un susto. Si es que se queda solo en un susto. Porque según el doctor tienes muchas probabilidades de sufrir alguna enfermedad coronaria y eso es grave. Te está diciendo que podrías morir. ¿Qué harías ahora? El médico dice que vas de camino a ese destino. Es entonces cuando de repente tu mente cambia el chip, sientes que está en tu mano invertir ese destino o quedarte donde estás, que no te dejará estable sino que te pondrá en una situación peor. Ya te digo yo que si realmente tienes ganas de seguir viviendo, harás todo lo posible y sacarás la fuerza más desconocida de tu interior para dejar de fumar y si me estiras mucho, cambiarás tus hábitos alimenticios y quizás hasta comenzarás a caminar. ¿Me equivoco?

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Sin embargo, para otros propósitos que se sienten menos vitales, esa intención será más débil. Pero la buena noticia es que cuando somos conscientes de cómo funciona la intención, podemos alimentarla y trabajarla a nuestro favor con el fin de lograr todo aquello que nos propongamos. Tenemos el poder de enfocar nuestra energía en aquello que nos ayude a crecer, a evolucionar y a construirnos. ¿Cómo? Actuando como el pitbull que se aferra a la rueda con todas sus consecuencias.

¿A que quieres ser como el pitbull?

Vale, la teoría parece fácil pero ¿Cómo la llevamos a la práctica? ¿Cómo podemos alimentar la intención hasta llevarla al límite en el que nos impulse a enfocarnos con todas nuestras fuerzas en algo que en principio no tiene por qué ser vital? Por ejemplo, si quiero aprender inglés no por necesidad, sino por puro placer ¿Cómo puedo poner toda mi intención en ello?

Llegar a tener la actitud del pitbull puede llevarnos cierto tiempo de trabajo, entrenamiento y hábitos que no hemos tenido hasta ahora, ya que esa actitud la hemos sacado solamente en momentos en las que hemos sentido la imperiosa necesidad. Pero podemos dar un primer paso de una manera ciertamente sencilla, que depende sólo de crear un nuevo hábito hasta acostumbrarnos y llegar a cambiar nuestro pensamiento.

A continuación vamos a usar una primera y sencilla herramienta para comenzar a realizar cambios desde lo más básico hacia arriba con efecto dominó.

TIP:

Esta herramienta es el cambio de nuestro lenguaje, ¿Cómo hablamos cuando lo hacemos con otras personas? O incluso, ¿Cómo nos hablamos a nosotros mismos? ¿Qué vocabulario utilizamos? ¿Usamos muchas negaciones y coletillas de dudas? A partir de ahora vamos a escucharnos y a evaluarnos cuando hablamos. De esta manera podemos tomar conciencia y podemos modificar una de las primeras cosas que influyen en nuestra intención.

Pongamos otro ejemplo para entenderlo mejor:

Imaginemos que ahora que han pasado las fiestas de navidad, queremos cambiar nuestros hábitos alimenticios porque deseamos bajar de peso. No es algo realmente vital y sabemos que dependiendo de la cantidad que debamos perder, de ello no tiene por qué depender nuestra vida o salud a no ser que nos lo diga un médico. Pero queremos sentirnos mejor. Así que tenemos que poner toda nuestra intención tal y como si de ello dependiera nuestra vida.

Bien, pues a continuación vamos a conocer cómo evaluar nuestra forma de hablar sobre el tema o de hablarnos a nosotros mismos…

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Si en lugar de decir “Tengo que ponerme a dieta”, lo cambiamos por “Elijo comer más saludable”, no solo estamos usando un vocabulario más amable y menos estricto con nosotros mismos, sino que además resultará más sencillo para nuestro cerebro adaptarse a la nueva intención y enviar la orden al resto del cuerpo para que actúe acorde a nuestro deseo. Entonces lograremos reducir la tensión y la ansiedad porque ya no lo veremos como una obligación. Si en lugar de decirnos “Debería hacer deporte”, nos decimos “Voy a salir a correr un rato”, la fuerza de la intención es mucho más potente y además, igualmente dejamos de verlo como una obligación, para comenzar a verlo como una elección.

Al mismo tiempo, no solo en momentos clave de nuestro propósito como acabamos de ver, si no de manera general, podemos decirnos a nosotros mismos o bien en voz alta frases como “Lo voy a conseguir”, “Esto es fácil”, “He logrado cosas más difíciles”, “Cuando acabe el año pareceré otra persona”, Etc.

En el momento en el que comenzamos cambiando el lenguaje, creamos un efecto dominó que hace que se vayan haciendo cambios a mayores niveles, como por ejemplo nuestra forma de pensar y por lo tanto nuestra forma de sentir. Pasado el tiempo podremos comprobar que hemos pasado de hablar diferente a pensar y sentir diferente y nuestra intención se verá fortalecida y estando fortalecidos, podremos llegar a sentir que lo lograremos cueste lo que cueste. Tal y como hace el pitbull con la rueda. Si nos fijamos en la actitud del pitbull podríamos adivinar que el pensamiento que hay en su cabeza en el momento comentado al principio es el de…

“ESTO NO ACABARÁ HASTA QUE YO GANE”.

¿Y tú? ¿Quieres ganar?

Eva María Arrabal Martín

El éxito atrae al éxito y podemos comenzar a crearlo.

Como siempre, a raíz de la frase de la semana publicada el pasado lunes de parte del psicólogo Ian Robertson, hoy vamos a hablar efectivamente del éxito. De cómo funciona en el cerebro y de cómo podemos hacer para crearlo desde cero, con el fin de atraer más éxito.

Éxito llama al éxito

El éxito se puede considerar una adicción. De hecho el cerebro se comporta como tal cuando percibe una situación de éxito, desde ese momento actúa de manera que te empuja y te motiva a buscar y vivir de nuevo esa sensación. Esto hace que estés predispuesto a crear situaciones de logros para tener de nuevo esa la sensación. Como también dice Ian Robertson: “Incluso ante minúsculas dosis de poder, nuestro comportamiento cambia”. Es decir, nuestro comportamiento y nuestros hábitos cambian cuando vivimos el éxito aunque sea en pequeños niveles.

Pero muchas personas pueden pensar que a ciertos perfiles concretos de personas les puede resultar fácil hablar de construir el éxito, cuando desde fuera se les ve exitosas (aparentemente como si ya fuese en sus propias circunstancias). Esto les hace sentir alejados de ellas y pueden verlo como una situación inalcanzable. Bien es cierto que esa sensación de ser una persona exitosa se alimenta más si la persona en sí comenzó teniendo algún tipo de logro siendo joven. De igual modo, una persona que no ha experimentado esa sensación siendo joven va sintiéndose más alejada de ella a medida que va envejeciendo.

Pero, ¿Es posible crear el éxito desde cero sin haberlo sentido antes? Efectivamente es posible. Una persona puede comenzar a crear situaciones de éxito con el fin de ir alimentando esa sensación e ir creciendo en ello. El éxito puede desarrollarse. No es fácil y a medida que los objetivos de éxito crezcan evidentemente serán necesarias una serie de habilidades que se han de ir trabajando y entrenando, pero es posible crear un hábito para convertirnos en personas exitosas. De hecho, todos conocemos a algunas personas que suelen tener comentarios del tipo “La mala suerte me persigue”, “No tengo fortuna”, “Nunca me ha tocado nada, así que no voy a probar suerte”, “Es que yo no tengo estrella, nací estrellado/a” o incluso en el lado opuesto “Soy una persona afortunada”, “Suelo conseguir lo que me propongo”, “Es que tengo estrella”. Esto se debe a las primeras experiencias que nos marcaron en el terreno de la suerte y que nos hicieron crear “creencias limitantes” en unos casos, o motivadoras en otros casos, que se desarrollaron en todo el proceso hasta hacernos adultos y que efectivamente, nos hicieron predispuestos a crear una cosa u otra (La buena o la mala suerte). También influye por supuesto lo que escuchamos de nuestros padres y entorno durante nuestra infancia y nuestra adolescencia, pero esto no debe de hacernos creer en el caso de que la educación que hayamos recibido haya sido limitante en ese sentido, resulte imposible de arreglar. Ahora que somos adultos, somos nosotros los únicos y máximos responsables de nuestra propia suerte a partir de este momento.

Pero, ¿Cómo son las personas exitosas para tener más éxito aún? Vamos a ver a continuación algunas características de una persona exitosa:

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  1. Se sienten ganadoras: Hacen sentir a su cerebro que eso que se proponen es posible y que ya está en proceso de lograrlo. Que ya lo tienen. Es decir, confían en ellos mismos y en sus posibilidades para alcanzarlo.
  2. Celebran sus éxitos: Se recrean en sus logros, los disfrutan. No esperan a que sean otros los que se lo celebren desde fuera. Ese sentimiento alargado en el tiempo alimenta el sentimiento de ser ganador y esto le fortalece y empodera para lograr más. Además de darse importancia y valor por lo que ha hecho.
  3. Evitan ver los fracasos como derrotas: Son personas que enfocan toda su energía en lo que desean lograr, así pues no se rinden fácilmente y persisten porque buscan sentir de nuevo el éxito. Así que deciden ver los fracasos como aprendizajes.
  4. Ven los problemas como retos: La palabra problema ya de por sí puede resultar limitante si la vemos como tal, nos frena. Sin embargo, las personas que traducen esa palabra en su cerebro como “reto”, se hacen grandes ante los problemas y se sienten capaces de salir por encima de ellos. Así que deciden enfocarse en la solución, en lugar de en el problema.
  5. Tienen una gran inteligencia emocional: En el caso de no tenerla por naturaleza, la trabajan para desarrollarla. Habilidades como la aceptación y la asertividad son muy importante para estas personas, ya que en momentos de fracaso han de estar fortalecidos para reponerse y resurgir como el Ave Fénix.
  6. Buscan superarse en los éxitos: Si ya han logrado algo, la siguiente meta ha de estar más lejos que la anterior, porque las metas ya alcanzadas ya no se sienten de nuevo con la misma intensidad que la primera vez que se alcanzó. Quieren más.
  7. Evitan las distracciones que puedan frenarle: Ponen el foco en sus objetivos y eso necesita de toda la energía como para distraerse en cosas que pueden ser banales.
  8. Son optimistas: El carácter optimista es indispensable para tener éxito. Una persona pesimista se frenará y se rendirá más fácilmente.
  9. Se rodea de personas con una forma similar de ver la vida: Necesitan de personas con la misma motivación cerca, ya que personas de comportamiento opuesto les frenará.
  10. Tienen una gran capacidad de Automotivación: Buscan razones para continuar y no abandonar.
  11. Buscan, admiran y modelan a las personas que tienen lo que ellos desean: Ya sea éxito económico, el trabajo que desean, la empresa que sueñan crear, la actitud que quieren trabajar, la vida que quieren. En definitiva, se fijan en esas personas, en cómo trabajan y avanzan e imitan todo aquello que perciben de ellos con el fin de ser como ellos.

Sigue leyendo porque a continuación vamos a ver un tip que nos ayudará a crear el éxito desde cero, aunque antes no hayamos tenido esa sensación.

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Y finalmente vamos a acabar este post con una herramienta muy sencilla, que nos ayudará a comenzar a crear nuestra propia buena suerte y convertirnos con el tiempo en una persona exitosa.

TIP:

Celebra los logros. Por pequeños que sean, celébralos y siéntelos (Has aprobado un examen, has conseguido un nuevo trabajo, te has atrevido a hablar por fin con esa persona que te gusta, has perdido unos kilos que te sobraban, acabas de cumplir tu primera semana comiendo saludable o haciendo media hora de deporte a diario…). Dile a tu cerebro que lo que acabas de conseguir es grandioso y permítete sentirte ganador por ese logro, recréate y disfrútalo. De este modo estarás dando el primer paso para crear esa “adicción” aunque sea a pequeña escala, pero así te resultará más sencillo conseguirlo y dar ese primer paso hacia. Habiendo dado este paso resultará más fácil buscar la manera de seguir sintiendo esa sensación y podrás poco a poco enfocarte en logros cada vez más grandes. Puedes ayudarte en el sentimiento de ganador el compartirlo con personas que sepas que se alegrarán por ti, quizás publicarlo en redes si lo consideras oportuno (esto último ya es algo de elección más personal, si va a crear más o menos comodidad). Si comienzas a darte importancia a ti mismo/a por haber logrado algo, estarás también provocando que otras personas te den importancia. Primero has de comenzar por ti y el valor que tú le des a tu éxito personal. Si por el contrario, mantienes tus logros en la más absoluta discreción estás ayudando a que pase más desapercibido, incluso para ti mismo/a ya que no lo notarás con la intensidad que realmente mereces. Este acto no significa que dejes de ser humilde, puedes ser humilde y al mismo tiempo alegrarte por tus propios logros, ¿Por qué no? Además, seguro que tienes a tu alrededor a más de una persona que también se alegrará por ti y celebrará ese sentimiento contigo. Puedes darte un regalo por haber logrado eso. Valórate por ello.

Cuando hayas alcanzado un primer logro y lo hayas celebrado, ¡Comienza a preparar tu siguiente éxito y ve a por él!

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Eva María Arrabal Martín

¿Se debe poner fecha límite a los propósitos?

Foto con frase de la semana

Como siempre, en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes que dice “Una meta es un sueño con fecha de caducidad” de boca del maestro Napoleón Hill, vamos a hablar sobre la relevancia de poner o no fecha límite a la hora de lograr nuestros objetivos personales. Precisamente el propio maestro Hill defendía fervientemente el poner un tiempo limitado para motivarnos y llevar a cabo nuestros sueños; y de él han aprendido muchísimos líderes y personalidades exitosas conocidas a nivel mundial. Pero yo te pregunto a ti, ¿Te sientes cómodo/a poniendo fechas límites?

Sabemos bien que en el terreno laboral es un requisito indispensable poner fecha, puesto que evidentemente además de ser un trabajo en equipo, los resultados han de verse siempre en un momento concreto para poder avanzar en la calidad de la organización. Pero, ¿Funciona igual de eficaz cuando lo llevamos al nivel personal? Yo personalmente siempre, siempre recomiendo a mis clientes en consulta que acordemos una fecha límite para que se pueda alcanzar un objetivo final y otras fechas límites más cercanas para llevar a cabo los pequeños objetivos que se trabajan en cada sesión y que nos llevarán al objetivo final, porque de lo contrario medir y avanzar en cada sesión sería complicado. La razón más importante para hacer esto es que evidentemente si queremos ir avanzando y que sea posible trabajar un paso más en la sesión siguiente, el paso anterior ha debido de darse antes, es de lógica. Sin embargo, alguna vez me he encontrado con personas que me indican que cuando se ponen fechas límites para trabajar sus metas, sienten exceso de presión y esto les acaba perjudicando. Son personas que no se sienten nada cómodas trabajando bajo presión y que más que impulsarles a realizar un trabajo mejor, les frena a la hora de ver resultados positivos ya sea en sus profesiones o a nivel personal. En estos casos me decanto por trabajar los niveles de estrés, con el fin de encontrar la manera más propicia de que esa persona pueda alcanzar su objetivo de una manera cómoda y motivadora para ella. En este mismo artículo, un poco más adelante hablaremos de este perfil de personas y sobre cómo pueden trabajar el estrés a su favor. Por otra parte, existen incluso personas que precisamente se les da especialmente bien trabajar bajo presión, porque esta les provoca un estado de “eustrés” que les posiciona en un lugar de inspiración y creatividad, que a su vez alimenta la motivación y todo esto le impulsa a seguir trabajando con ilusión, deseando que llegue la fecha estimada y ver el resultado final.

Pero primero de nada, vamos a conocer los conceptos de hipo estréss, distress y eustress para entender todo esto un poco mejor:

  • Distrés:

Nos referimos como distrés al estrés destructivo y dañino. Es uno de los negativos junto con el segundo que conoceremos. Este tipo de estrés es el más conocido y el considerado como el normal o incluso “el único” de manera errónea. Por ello de manera equivocada muchas personas intentan eliminar el estrés, desconociendo que se puede trabajar a su favor y reconstruirla de una manera constructiva como veremos en el tercer tipo. Este estrés es el que genera ansiedad, taquicardias, bloqueo mental y malestar en general.

Denominamos distrés al estrés negativo, al destructivo, al que nos frena en nuestros objetivos. Esto se debe a una actitud inadecuada o mal gestionada frente a las circunstancias que nos produce estrés. En este caso, estamos hablando de un estrés excesivo que acaba convirtiéndose en un obstáculo para nuestras decisiones y nuestros actos.

  • Hipo estrés:

Hipo estrés se refiere a los niveles por debajo del mínimo de estrés necesario para la acción y de manera persistente. Por ejemplo, cuando una persona pasa por un momento de su vida alargado en el tiempo, en el que siente que no tiene razones para generar acción, no tiene objetivos, metas, propósitos de ningún tipo y por lo tanto cae en una espiral de aburrimiento, desazón y desmotivación que si no se trabaja a tiempo acaba generando depresión, vacío interior y malestar en general por falta de ilusión. Es bastante común en jóvenes de edad adolescente.

  • Eustrés:

Finalmente, nos referimos al eustrés como el tipo de estrés positivo. Aunque parezca asombroso para muchas personas, hay un tipo de estrés que es bueno y constructivo. Tal y como hemos visto en los dos puntos anteriores, el distrés y el hipo estrés son los dos extremos opuestos del estrés y por lo tanto, los dos son negativos y destructivos. Mientras que el eustrés se encuentra en un nivel intermedio, de manera equilibrada, que nos impulsa a la acción pero no nos resulta excesivo como para caer en el colapso mental. Es más, este perfil de estrés nos mantiene en un estado mental óptimo de creatividad, inspiración y motivación como para que los resultados sean más positivos. De ahí que sea necesario trabajar para construir este tipo de estrés.

¿Para qué es recomendable conocer estos tres perfiles de estrés? Bien, pues considero que es necesario porque de este modo podemos trabajar el estrés a nuestro favor, con el fin de poder trabajar nuestros objetivos de manera óptima. Es decir, si por ejemplo una persona indica que no se siente cómoda trabajando bajo presión porque sufre de estrés, entenderemos que esa persona padece en realidad de distrés. De esta manera podemos trabajar a su favor para reconstruirlo en la medida de lo posible en eustrés y así poder darle herramientas desconocidas para ella hasta ahora y que pueda avanzar. Lo mismo ocurre con la persona que puede padecer de hipo estrés.

Así pues, vamos a ver algunos puntos que nos pueden ayudar a poner fechas límites y que nos resulte constructivo y nos lleve a la acción con motivación:

  1. Poner fechas que nos resulten realistas.

Tal y como ya comentamos en el post “La fuerza de la motivación en la timidez”, es importante poner fecha de caducidad para motivarnos, pero también es importante que esta sea realista para nosotros. De lo contrario entraremos en una espiral de estrés destructivo que nos bloqueará y nos obstaculizará a la hora de conseguir los objetivos propuestos. Cuando sentimos que la fecha límite es realista, estamos relajados de una manera equilibrada junto con un nivel óptimo de estrés (eustrés) como para poder pasar a la acción.

  1. Ver las metas como retos, para reducir los miedos o el distrés.

Cuando cambiamos nuestra perspectiva y pasamos de ver las metas con vértigo, a verlas como retos, nos estamos empoderando y nos sentimos más capaces de llevarlas a cabo. ¡Comienza a retarte, notarás el cambio!

  1. Evitar la procrastinación desde el primer día.

Debemos de ser responsables desde el primer día en el que nos ponemos los objetivos, para ponernos en acción y realizar los actos necesarios cada día, que nos acerquen al objetivo final.  Si nos tomamos nuestros propósitos en serio cumpliremos las fechas acordadas. Si sabes que hoy puedes hacer algo, hazlo ahora y no esperes a mañana, será bueno para tus niveles de estrés.

  1. Trabajar nuestra propia visión y sensación de “heroicidad” cuando lo logremos.

Si nos visualizamos logrando nuestros objetivos y en ese ejercicio desarrollamos el sentimiento de heroicidad, también nos estamos empoderando y motivando. Cuando te imaginas y te sientes a ti mismo/a como un héroe o heroína por lo que has logrado, la fuerza que te impulsa a actuar cada día crece y los miedos también disminuyen.

  1. Relativizar si en algún momento vemos, sentimos o pensamos que no llegamos a la fecha.

Este paso es muy importante. Si en algún momento sentimos angustia al pensar que la fecha se va acercando y no llegamos, ¡No pasa nada! Piensa que somos humanos, podemos habernos equivocado al calcular posibles tiempos. Siempre está la opción, como digo yo, de “recalcular la ruta” y continuar. No hacemos esto para relajarnos en absoluto y perder de vista el objetivo porque sabemos que podemos cambiar fechas, sino para aceptar que quizás los tiempos no son correctos en nuestra realidad y circunstancias y hay que añadir algunos meses más y no pasa absolutamente nada. Seguro que si llegamos a sentir eso, ya tenemos parte del trabajo hecho hasta ese momento y eso es señal de que vamos bien. Solo que nos hemos equivocado en las fechas.

TIP:

Bien, por último vamos a acabar con un tip muy eficaz para crear objetivos con fechas límites. Es muy, muy similar al tablero de visualización o visión board. Yo diría que es prácticamente igual, con la única diferencia de que en  este caso las imágenes las colocaremos en cierto orden, siguiendo una línea cronológica. De este modo a simple vista podemos visualizar todo lo que queremos conseguir y cada objetivo o subobjetivo aparecerá con su fecha señalada. Vamos a ver cómo se hace:

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Vamos a buscar imágenes de los objetivos que queramos conseguir en un tiempo limitado y realista para nosotros. Ya sea un nuevo trabajo, unos ingresos concretos, un coche nuevo, un viaje, un capricho, etc. Podrán ser imágenes que reflejen directamente lo que deseamos, o bien pueden ser también imágenes que lo inspiren, que nos hagan pensar y sentir en ello. Es recomendable que no sean más de 4 o 5 objetivos, para evitar en muchos casos la posibilidad de que sea mucha información para procesar en poco tiempo y eso provoque que dispersemos nuestro foco. Podemos proponernos que a medida que vayamos avanzando en los objetivos cronológicos, siempre podemos añadir nuevos y continuar con la línea hacia el futuro.

Dibujaremos una línea en una cartulina o varias si fuera necesario por temas de espacio. En esa línea dividiremos el tiempo por fechas según objetivos y en cada una de las fechas señaladas, (recordamos que han de sentirlas realistas para cada objetivo) colocaremos la foto o imagen que inspira lo que queremos lograr. Por ejemplo: si deseamos viajar a Australia de aquí a un año y medio podemos poner la fecha exacta y encima o debajo de dicha fecha podemos poner una foto de un lugar de Australia, incluso podemos modificar la imagen añadiendo una foto recortada de nosotros sobre ella, para hacerlo más fácil de imaginar o bien de un avión sobrevolando el lugar, o algo que nos inspire a pensar en Australia.

Cuando la línea cronológica esté finalizada, la colocaremos a la vista en un lugar en el que podamos verla a diario y recordarnos aquello por lo que estamos trabajando.

Este ejercicio es muy poderoso en lo que respecta a poner fechas y cumplir objetivos.

Así que finalmente, te invito a que pruebes a ponerte fechas límites y recordarte que no te preocupes si sientes que te puede venir grande en algún momento. Siempre puedes “recalcular la ruta” según tu realidad y lograr tu meta aunque sea un poquito más tarde. Como dice la frase “Más vale tarde que nunca” y con este modo de trabajar estamos evitando ese “nunca”.

Photo by Samuel Zeller on Unsplash recortada

Eva María Arrabal Martín

La fuerza de la motivación en la timidez

En la línea de mi frase de la semana publicada este pasado lunes, vamos a hablar de motivación y comienzo con una pregunta: ¿Crees que podrías esforzarte cada día en poner un ladrillo encima del otro, si no sabes qué es lo que vas a ver como resultado o no te ilusiona verlo? ¿A que no? Si desconoces lo que estás construyendo o la ilusión por ver el resultado no es mayor que el esfuerzo, te aseguro que dejarás de pegar ladrillos al tercer día.

Photo by Tegan Mierle on Unsplash

La palabra motivación deriva del latín motivus o motus y significa “causa del movimiento”. ¿Qué es lo que causa tu movimiento o acción cada día? Pues esa, amigos míos es vuestra motivación.

La motivación es tan importante como la disciplina y el trabajo diario, sobre todo para evitar la pesadez de la rutina cuando esta no tiene un “para qué” lo suficientemente grande. El “para qué” es la fuerza motora para levantarnos todos los días y trabajar el “cómo”. Es más, si el “para qué” tiene la fuerza suficiente, podremos atravesar el “cómo” más difícil que podamos imaginar.

¿Recuerdas esa historia que usan los expertos para explicar la fuerza sobre humana que a veces experimentamos? Esa que habla de que una madre es capaz de levantar con sus propias manos un coche, si ve que este está aplastando a su hijo. Muchos hemos experimentado alguna situación en la que nos hemos sorprendido a nosotros mismos, sacando fuerzas ya sean físicas o mentales para realizar algún acto impresionante. Ese acto finalmente nos hace ver que hay una fuerza dentro de nosotros que desconocemos y todo porque teníamos en ese momento una causa del movimiento lo suficientemente fuerte, haciendo que llevemos a cabo absolutamente todo lo que haya en nuestra mano. A veces pensamos que no tenemos fuerzas o coraje para hacer algo, pero cuando descubrimos que ponemos en juego algo grande o que nuestros sueños son tan fuertes, podemos sacar fuerzas y ganas de un lugar que desconocemos dentro de nosotros.

La motivación es un elemento clave para trabajar cualquier propósito en nuestras vidas, pero vamos a centrarnos en el trabajo de la timidez, puesto que esta es una de las razones por la que millones de personas dejan sus sueños abandonados en una esquina. El miedo a ser evaluados, a exponerse, a no ser suficiente, miedo a que otros nos señalen y den su opinión quizás no tan positiva, etc. Pero, ¿Cómo puede hacer una persona para tener una motivación lo suficientemente grande, como para levantarse cada día y trabajar en sus miedos frente a otras personas o situaciones de exposición? Lo primero es buscar un “para qué”. ¿Para qué quieres superar a tu timidez? Quizás ese “para qué” ya estará dentro de nosotros, pero lo tenemos de lado bien porque su intensidad no es lo suficientemente fuerte, o bien porque lo hemos olvidado.

Podemos trabajar esta parte de la motivación de muchas maneras, una de ellas es comenzando a hacernos la pregunta “¿Cómo quiero verme en esta misma fecha dentro de un año con respecto a mi timidez?” Esta pregunta que parece tan sencilla pero que muy pocas personas se hacen, tienen el poder de hacernos parar a pensar qué es lo que queremos realmente, dónde y cómo queremos vernos. Para poder hacer este primer ejercicio podemos ayudarnos con un bolígrafo y un papel, escribimos qué queremos conseguir, cómo queremos vernos o cómo queremos que sea nuestra vida y describirla con detalle. Con este ejercicio estaremos creando una fuerza propulsora que nos empujará a trabajarnos para lograrlo y si en ese proceso se encuentra trabajar la timidez y encontrar la fuerza para exponernos, nos sentiremos más capaces de llegar a la meta. Para poder hacer este ejercicio lo más completo y fructífero posible podemos hacerlo siguiendo los siguientes pasos:

  1. Describe por escrito con todo lujo detalle cómo deseas ser o que sea tu vida: Mientras más detalles mejor, para que no se queden en el olvido. Cuanta más claridad y más concreción menos dudas surgirán en el futuro y más detalles recordarás en el tiempo sobre qué es lo que quieres exactamente.
  2. Pon fecha de caducidad: Como hemos hablado en un punto anterior, la pregunta es “¿Cómo deseamos que sea nuestra vida o ser nosotros en esta misma fecha dentro de un año?” Así pues si ponemos una fecha de vencimiento, nuestra mente calculará cuándo ha de ponerse manos a la obra y esa “pequeña presión” hará que trabajemos en ello en el momento preciso. Evitaremos la pereza y la ilusión por ver el resultado será mayor. No es lo mismo pensar por ejemplo en nuestro sueño cumplido en un año, que pensar verlo cumplido “algún día”. Porque tal y como dice la frase elegida para esta semana: “La frase `algún día´ es una enfermedad que llevará tus sueños a la tumba contigo” (Tim Ferriss). Si pensamos en él dentro de un año, seguramente mañana ya nos levantemos con la motivación necesaria para crear el camino.
  3. Procura que sea realista para ti: Tengamos en cuenta que el concepto “realista” es muy subjetivo. Mientras que para una persona puede resultar realista aumentar sus ingresos en 500 euros al mes de aquí a un año, para otra persona puede resultar realista aumentar esos mismos ingresos en 2000 euros al mes. Que sea realista no ha de empujarnos a hacer nuestros sueños más pequeños, sino en aumentar nuestra propia credibilidad en nuestras posibilidades. ¿Es realista para ti que en un año te puedas acercar a una persona que te atraiga y romper el hielo, aunque ahora sientas que se te va la vida en ello? Si es que sí, ¡adelante, trabajémoslo!
  4. Colócalo en un lugar en el que puedas verlo a diario: Puedes ponerlo a la vista, por ejemplo en una pared o bien puedes guardarlo en un lugar que te resulte fácil cogerlo, para leerlo siempre que necesites reforzar la motivación.

El suceso que suele ocurrir a muchas personas que se reconocen como tímidas, es pararse a pensar más en los miedos que en qué es lo que quieren conseguir o cómo les gustaría vivir y alimentando más esos miedos, resulta que se debilita el sueño y se deja a un lado para olvidarlo pensando que nunca podría ser. Cuando elegimos alimentar ese sueño y le damos la suficiente fuerza, este puede superar con creces a los miedos y podemos posicionarnos en el lugar que realmente merecemos, el lugar de los héroes.

Por eso yo te digo aquí y ahora: No recuerdes por qué abandonaste tus sueños, recuerda tu propio “para qué” y recordarás por qué empezaste.

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Eva María Arrabal Martín

PROMOCIÓN “4º ANIVERSARIO”

La semana pasada anuncié en las redes que el próximo 14 de julio cumpliré 4 años dedicándome a esta profesión tan bonita que es el acompañar a personas en el logro de objetivos, propósitos y sueños. Así que tengo preparado celebrarlo de una manera muy especial y quiero compartirlo con todos vosotros. ¿De qué manera? Continúa leyendo…

Cumpleaños

Pues los próximos días 13 y 14 de julio durante sólo esas 48 horas las sesiones estarán disponibles a un “PRECIO ANIVERSARIO”.

Las características de esta promoción son:

  • PRECIO ORIGINAL DE UNA SESIÓN PARA COACHING PERSONAL O TERAPIA: 70 euros + IVA.
  • “PRECIO ANIVERSARIO” DISPONIBLE SOLAMENTE POR 48 HORAS LOS DÍAS 13 Y 14 DE JULIO: 37 euros, precio cerrado con IVA incluído.
  • Se podrán reservar hasta 5 sesiones por persona durante esas 48 horas.
  • Las sesiones serán de 1 hora de duración y por Skype para cualquier lugar del mundo, excepto para los residentes en Málaga capital (España) que podrá ser presencial.

Para poder aprovechar esta promoción, sólo tendrás que seguir los siguientes pasos en las redes sociales en donde haya sido publicado y en las que puedes seguirme a través de los enlaces que puedes ver en esta web:

  1. Dale a “Me gusta” a este post.
  2. Compártelo en tu perfil.
  3. Envía un mail a evamariaarrabal@gmail.com con el asunto “PROMOCIÓN 4º ANIVERSARIO”, indicándome tu interés en esta promoción. Ahí te facilitaré los pasos para que durante los días 13 y 14 de julio puedas reservar tu sesión personal a “PRECIO ANIVERSARIO”. Tras la confirmación de la reserva se te asignará una fecha para tu sesión.

¡Y RECUERDA! La promoción será solamente válida durante las 48 horas de los días 13 y 14 de julio.

¡CELEBREMOS ESTE 4º ANIVERSARIO JUNTOS! ¿QUIERES?

¿QUIÉN SOY?

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Eva María es Coach Personal, Ejecutivo y Empresarial por el IEC (Instituto Europeo de Coaching),certificada por ASESCO (Asociación Española de Coaching) con Nº CAC10714 y experta en Coaching Cuántico por el IEC. Se especializó en el trabajo de la autoestima y el acompañamiento de las personas tímidas en su camino a convertirse en personas sociables y extrovertidas. También es Asesora para la aplicación de la “Ley de la atracción”en la vida personal y en el trabajo. Además, Eva María es Terapeuta formada como Licensed Practitioner NLP (Programación Neurolingüística), certificada a nivel internacional por el Dr. Richard Bandlery Graduada en Método Silva certificada a nivel internacional por Jose Silva. En el año 2016 fue galardonada con la Medalla de Oro de los Reyes Católicos del Foro Europa 2001, en reconocimiento a su prestigio profesional y ese mismo año fue entrevistada como una de las mejores Coaches de España por el Diario ABC.

7 personalidades que son o han sido tímidos

La timidez es un tema que siempre ha sido visto y tratado como una característica negativa tanto por el que la vive, como por el que la ve desde fuera. Se tiende a pensar que ser una persona de carácter introvertido es un obstáculo que frena a la hora de conseguir objetivos en la vida. Solemos pensar que las personas que son extrovertidas y que por lo tanto socializan más pueden llegar más alto, ascender en la empresa, ganar más dinero, tener más amigos, estar más expuestos y por ello ser más considerados por los demás, y por lo tanto pensamos  que las personas introvertidas pasan desapercibidas, en muchos casos sin pena ni gloria. Sin embargo, aunque aparentemente sea un pensamiento lógico para según qué propósito, en los últimos años se ha podido demostrar que la timidez, es una característica muy positiva para algunos aspectos, entre ellos por ejemplo el liderazgo, que puede llevar implícito el talento o el sobresalir en algo por encima del resto de las personas. ¿A qué se debe esto? Tiene una explicación muy sencilla e igualmente lógica. Una persona tímida suele pasar más tiempo en soledad que el resto de personas. Durante ese tiempo en soledad, muchas de ellas buscan realizar algo que les llene que les haga sentir bien, en definitiva, que les haga “fluir”. De este modo y pasados los años, estas personas tímidas que han pasado más tiempo en soledad realizando esa tarea que les hace sentir bien, se convierten en personas con un talento sobresaliente en eso a lo que han estado dedicándose tanto tiempo.

Como ejemplo de lo que estamos hablando, a continuación voy a exponerte tan sólo algunos casos de grandes personalidades de la historia que han sido o son tímidos, para demostrarte que precisamente ser una persona introvertida puede llevarte tan lejos como te propongas:

  1. Steven Spielberg.

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El que hoy se considera el “Rey Midas de Hollywood”, uno de los fundadores pioneros de la era del Nuevo Hollywood y también uno de los directores más reconocidos y populares de la industria cinematográfica mundial, Steven Spielberg pasaba gran parte de su infancia viendo películas en solitario entre las muchas de las actividades que realizaba. Durante su adolescencia se comentaba que era tan, tan tímido que cuando notaba que alguien le miraba fijamente, su nariz comenzaba a sangrar. De hecho, él mismo confesó más de una vez que no se sentía cómodo consigo mismo ni se consideraba parte de la mayoría. Procuraba estar siempre sólo para no tener que relacionarse con otras personas. Durante esa época sus momentos de soledad y su temprana genialidad le permitió realizar sus primeros cortos en 8 mm, ganando poco más tarde un reconocimiento en los Boy Scouts con tan sólo 14 años.

Mucho realizadores colegas suyos como George Lucas o Martin Scorsese remarcaron la soledad del hombre que fue un paso más allá en el mundo del cine.

  1. Stephen King.

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Uno de los más reconocidos escritores de la época actual afirmó en una entrevista que lo que más le gustaba de su trabajo era el tiempo que pasaba en soledad escribiendo, porque podía pasar horas y horas haciéndolo y sin embargo, lo que más detestaba de su trabajo era cuando ya publicado su libro debía de “dar la cara” y relacionarse con la gente para comercializarlo. Es decir, la presentación, las entrevistas y las firmas de ejemplares, y es que al parecer lo de socializar lo lleva fatal.

  1. Agatha Christie

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Agatha Christie fue la escritora que vendió más novelas en la historia de la literatura y en la que más idiomas se ha traducido. Sin embargo, por  extraño que parezca, la escritora más fructífera era enormemente tímida. Tanto que era una mujer esquiva y con serios problemas para comunicarse en el día a día con el resto de las personas, evitando tanto las entrevistas como los actos públicos y que en sus 85 años de vida solamente pronunció un discurso

  1. Mark Zuckerberg.

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Durante su época de estudiante en Harvard , este joven genio procuraba no relacionarse con nadie y era descrito por sus conocidos como: “Una persona tímida e introvertida, no demasiado cálida con el resto”, llegando a ser en algunas ocasiones realmente hostil y desagradable con el resto de personas. Sin embargo y a pesar de ser enormemente introvertido, creó la red social más conocida en el mundo entero, Facebook.  Haciendo de forma paradójica que los ordenadores hablasen por nosotros sin tener que estar necesariamente cara a cara.

Este chico sobresalía en clases, obtuvo premios en ciencias y estudios clásicos, podía leer y escribir francés, hebreo, latín y griego antiguo. Era capitán del equipo de esgrima y además sabía programar de manera excelente. Nada más y nada menos que un genio.

Actualmente es el personaje más joven que aparece en la lista de multimillonarios de la revista Forbes,  (y es clasificado como la quinta persona más rica del mundo). Además Fue nombrado como Persona del Año en 2010 por la revista Time y uno de los empresarios más conocidos y carismáticos oradores requerido para dar charlas multitudinarias.

  1. Johnny Deep

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Este genial actor ha declarado más de una vez públicamente que siempre ha sido y sigue siendo enormemente tímido. Hasta tal punto, que llegó a hacer declaraciones tan duras en su momento como que la única manera que tenía para relacionarse con otras personalidades como Kate Moss o los hermanos Liam y Noel Gallagher (componentes del grupo Oasis) y, de este modo perder su timidez, era la bebida: “Yo no era el tipo de persona que se esperaba de mí. Sentí que sólo era yo cuando estaba sólo. Así que lo única manera que tenía para relacionarme era la bebida”.

En otra ocasión dijo, a pesar de las buenas críticas cinematográficas que ha recibido y sus reconocimientos públicos, que todavía no se siente seguro a la hora de actuar y que, en más de una ocasión, ha dudado de sus dotes interpretativos. “Últimamente estoy siendo muy crítico conmigo mismo. Cada vez que me veo en la pantalla creo que lo hago peor así que no creo que se la persona más objetiva para decidir si lo hago bien o no”.

  1. Bill Gates.

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El gran empresario y fundador de Microsoft, siendo consciente de sus grandes logros aún siendo tímido y de la cantidad de gente que siente que no estará nunca a la altura debido a la misma timidez, dijo una vez con la intención de ayudar a la gente introvertida una frase enormemente memorable y  digno de agradecer como esta: “Si quieres hacer algo grande en tu vida, debes recordar que la timidez está solo en la mente. Si piensas con timidez, tus actos serán similares. Pero si piensas con seguridad, actuarás de la misma forma. Por ello nunca dejes que la timidez conquiste tu mente”.

  1. Marilyn Monroe.

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En muchas de las entrevistas de Marilyn Monroe vemos a una mujer aparentemente tímida y con voz muy suave. Incluso hemos sabido siempre que fue una mujer trementamente insegura hasta el punto de sentirse “dependiente” en ciertas circunstancias en las que estaba rodeada de gente, como por ejemplo, necesitaba pasar los descansos de sus rodajes acompañada de la mujer de su terapeuta con la que compartía una gran amistad y cogida de su mano. Se ha conocido que contenía ciertos traumas de viejas pasiones y tormentos, especialmente de la vivencia una infancia dura en la que apenas se relacionaba con niños de su edad.

Una vez Marlon Brando afirmó que reconoció a la actriz en una fiesta repleta de gente, en la que mientras todo el mundo bailaba, Monroe tocaba el piano en una esquina intentando pasar desapercibida, inmersa en su soledad.

Si has creído alguna vez que el hecho de ser una persona tímida te supone un gran obstáculo para lograr objetivos, piensa que lo más correcto sería creer que precisamente ser introvertido te da otras riquezas que precisamente pueden impulsarte a lograr objetivos. Para empezar, tienes tu tiempo en soledad para enriquecer tus talentos mientras el resto de personas pasan más tiempo socializando. El tema de la seguridad en uno mismo y la “actitud” para alcanzar el éxito, es algo que puedes ir trabajando y gestionando con el tiempo. Suena bien ¿No crees?

Eva María Arrabal Martín

¿POR QUÉ RODEARNOS DE PERSONAS POSITIVAS?

¿Por qué rodearme de personas positivas? ¿Qué pueden aportarme las personas positivas que no me aportan las negativas? Podemos ver claramente no solo a nuestro alrededor, si no alrededor de otras personas que conocemos, que cuando nos rodeamos en su mayoría de personas positivas somos más propensos a llevar a cabo propósitos y objetivos que nos enriquecen. Rodearnos de personas que piensen que lo que nosotros deseamos alcanzar es realista, o bien que compartan nuestros mismos propósitos, nuestra filosofía de vida o simplemente nos apoyan en lo que hacemos porque piensan que podemos conseguirlo, nos impulsa siempre a llevar un estilo de vida más retante, con más posibilidades, con otras formas de verla más ambiciosas y que nos acerquen más a la felicidad.

Con este post no pretendo decir que debamos de deshacernos de todas las personas negativas que nos rodean, sería un pensamiento ciertamente radical ya que no podremos evitar que entre las personas más cercanas y queridas de nuestro entorno existan éste perfil, incluso dentro de nuestra propia familia. Sin embargo, sí es bueno saber que podemos elegir si más de la mitad de todas las personas que nos rodean pueden ser de un perfil que puedan resultarnos más impulsoras, con una visión de la vida basada en posibilidades y por lo tanto enriquecedoras para nuestro propio destino.

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Es muy habitual ver a personas en la consulta quejándose, porque sienten que son frenados en el camino hacia su éxito personal por parte de personas muy concretas que les rodean. He oído en mi consulta expresiones reales como: “Es que mi madre siempre me dijo que  procurara no ser el mejor, para no llamar demasiado la atención”, “Mi pareja siempre me quita las ganas de hacer cosas cuando le cuento mis propósitos”, “Mi familia piensa que no soy capaz de lograr lo que deseo y que tengo muchos pajaritos en la cabeza”, “Cuando logro cosas mis amigos me desmerecen y parece como si tirasen de mí”, etc. Es triste pensar en ello, pero todos tenemos a nuestro alrededor a personas que van a intentar tirar de nosotros para que no avancemos. Algunas de esas personas pueden hacerlo por “sobreprotección”, como pueden ser el caso de algunos familiares cercanos, con el fin de evitar que fracasemos y nos hagamos daño. Sin embargo, hay otras de esas personas que pueden estar haciéndolo por miedo a que podamos lograr más cosas y sobresalir por encima de ellos. Simple y llanamente por celos.

En cualquier caso, está en nuestras manos elegir a las personas de nuestro círculo más cercano, puede que no al 100%, pero sí podemos decidir quiénes son más de la mitad de ellas. Sobretodo en lo que respecta a amistades y parejas. Si sentimos que demasiadas personas de nuestro círculo influyen de manera negativa en nuestras decisiones cambiando el rumbo hacia nuestro destino deseado, quizás es hora de cambiar de aires.

Para ello, primero tendríamos que preguntarnos: ¿Qué filosofía de vida tengo? Y después: De todas las personas que me rodean, ¿Más de la mitad comparten esa misma filosofía o al menos se acercan? ¿Cuáles son las respuestas que te vienen a estas preguntas?

Eva María Arrabal Martín

Eres lo que admiras

¿A quién admiras? Piensa y fíjate mentalmente por un momento en esa persona, ¿Qué admiras de ella? ¿Y si te digo que esa persona y lo que admiras de ella es un espejo de ti mismo/a?

Todas las personas de nuestro alrededor, para bien o para mal, son un espejo de nosotros mismos. Tanto las personas en las que nos fijamos de forma positiva, como las personas con características que detestamos. En el caso de las características que vemos de forma negativa, son características que no vemos o no queremos ver en nosotros y que debemos trabajar. Pero en este post no nos vamos a enfocar en eso, nos vamos a enfocar en las características que admiramos en otras personas.

Atendamos a todas aquellas características que nos llaman la atención de una persona. Cada persona tiene infinidad de características y detalles que forman su persona, sin embargo cada uno de nosotros nos fijamos en unas cuantas de todas esas características, mientras quizás la persona que tenemos a nuestro lado no se enfocan tanto en esas mismas características, si no que se enfocan en otras. Esto se debe  a que aquellos detalles que vemos en la otra persona, son precisamente detalles que tenemos dentro de nosotros mismos. Los vemos en los demás porque normalmente no somos capaces de verlas en nosotros y esto precisamente nos debe de valer para ser conscientes de qué es lo que tenemos dentro de nosotros que podemos aprovechar o trabajar.

Imaginemos que admiras a cierta personalidad famosa o histórica como por ejemplo podría ser Gandhi. Quizás lo admiras por la capacidad que tuvo de mantener la calma en mitad de circunstancias realmente difíciles, por su serenidad, su empatía o el coraje que tuvo para rebelarse de la manera en que lo hizo, de forma pacífica. O que admiras a tu abuelo, por su fuerza, su entrega, su amor por la familia, o cualquier otra característica. Lo admiras especialmente a él por encima del resto de personas y te gustaría ser como él. Pues bien, todas y cada una de esas características las aprecias porque ya están dentro de ti, pero probablemente aún  no lo sepas. Párate a pensar en quién admiras y por qué, haz una lista de todas y cada una de esas cosas que admiras y después, párate a pensar si hubo un momento de tu vida pasada en el que hiciste uso, quizás sin haberlo premeditado, de alguna de esas características y ahora mirando hacia el pasado te sorprendes. Cuando lo haces, ¿Qué escena ves en tu cabeza?

Photo by Lindy Baker on Unsplash

Una mujer que vino recientemente a mi consulta me indicó que vivía rodeada de personas a las que admiraba especialmente, porque las consideraba altamente inteligentes y cultas. Sin embargo, curiosamente ella se percibía a sí misma como una persona de características contrarias y eso le producía cierto malestar. Pensaba que no encajaba con esas personas o que no estaba a la altura. Yo le dije: “Si crees que todas esas personas que te rodean y que pasan tantas horas al día contigo son mucho más inteligentes que tú, ¿Por qué crees que ellas buscan a gente como tú para rodearse?” Eso le llevo a pensar en los siguientes días que si esas personas se rodeaban de gente como ella, es porque muy probablemente veían en ella exactamente lo mismo que ella veía en los demás. Y es que por la “Ley de la atracción” atraemos a nuestros semejantes. Ahí descubrió que ella era semejante a la gente que la rodeaba.

¿Y tú a quién admiras y por qué?

Eva María Arrabal Martín

Las 7 claves definitivas que te ayudarán a alcanzar tus propósitos de año nuevo

Ya ha comenzado el nuevo año y seguro que tienes pensado algún propósito para los próximos 12 meses. Sin embargo, sabes que cada año haces lo mismo y pocas veces has logrado cumplirlo antes de las siguientes navidades. Quizás hayas intentado dejar de fumar, aprender inglés, ir al gimnasio o perder peso. Pero cuando llegas al mes de diciembre miras los resultados y te preguntas qué es lo que falla o por qué no puedes alcanzar tus objetivos. No eres el/la único/a, es una frustración muy común. No es tan fácil proponerse una meta y lograrlo. Aunque nos digan que la motivación lo es todo, para alcanzar lo que queremos se necesita algo más.

A continuación voy a darte 7 claves muy poderosas que pueden ayudarte a llevar a cabo esos propósitos que ya tienes en mente y que deseas, de una vez por todas, cumplir antes de que llegue el  1 de diciembre de este año.

  1. Busca propósitos que sean “realistas” según tu criterio.

Puede parecer obvio pero más veces de las que nos creemos nos proponemos metas que consideramos “realistas” porque otros lo han conseguido o porque sabemos que de manera objetiva “es posible” hacerlo. Sin embargo, en algunos casos de manera inconsciente pensamos que aún siendo realista para otros puede que no lo sea para nosotros mismos. Yo te pregunto: “¿Qué piensas tú de manera subjetiva? ¿Crees realmente que tú puedes dejar de fumar? ¿Lo consideras realista para ti?”. No quiero decir con ello que tú no puedas, al contrario, intento animarte a buscar la manera de conseguir que te convenzas de que es realista para ti aunque puedas sentir alguna debilidad al respecto. Quizás te estés proponiendo dejar de fumar cuando en el fondo piensas que es una tarea harta difícil y eso te va a frenar mucho más de lo que piensas. Si fuera así, te puedo asegurar casi con total certeza que este año tampoco dejarás de fumar.

Si consideras que tus propósitos no son del todo realistas para ti, busca la manera de que lo sientas. A continuación verás en otro punto cómo trabajar esto.

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  1. Plasma tus propósitos por escrito y ponlos donde los veas a diario.

Esto es muy, muy importante. Coge una hoja de papel en blanco, siéntate y haz una lista de los propósitos que deseas alcanzar. Que cada uno de ellos esté plasmado en una frase clara, concreta y concisa. Que al leerlo no queden dudas en el aire.

Te recomiendo que pongas un límite en el número de propósitos. Vuelve a preguntarte aquí ¿Qué número de propósitos es realista para mí conseguir en los siguientes 12 meses?  Es recomendable revisar la dificultad de cada uno y el tiempo que se necesite en cada caso para añadir o quitar propósitos. No te voy a decir que te pongas 10 como máximo porque puede que para ti sean realistas conseguir 15 o 9. Depende de lo que tú sientas.

Cuando la lista esté acabada, ponla en un lugar en el que puedas verla a diario y la recuerdes siempre.

A medida que vayas cumpliendo cada uno de los propósitos táchalos. Eso hará que a simple vista se aprecien menos tareas por realizar y puedas sentir que el resto del trabajo se vea más fácil y ligero, alimentando tu motivación.

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  1. Busca algo que te motive con mucha fuerza a conseguir cada propósito (O una motivación para todos juntos).

¿Qué es eso que vas a conseguir y/o sentir cuando hayas alcanzado ese propósito tan importante para ti? Descríbelo detalladamente también, como un subapartado al acabar cada frase de cada propósito. Por ejemplo: Cuando deje de fumar me sentiré….. y ahorraré…… y podré hacer……

Eso que imagines será tu motivación más fuerte. Aquello por lo que querrás correr hacia la meta con todas tus fuerzas.

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  1. Visualízate tal y como si ya los hubieras conseguido.

Este paso es muy importante y pocas personas lo hacen. Es un ejercicio que para mí es muy bonito, creativo y divertido.

Coge cada uno de los propósitos (puedes hacer uno cada día, cada semana o establecer un orden según vayas consiguiéndolos para no saturarte) y visualízate ya con él conseguido. Cierra los ojos e imagina que viajas al futuro, te ves siendo, haciendo y sintiendo en todo tu ser como será tu vida y cómo serás tú cuando lo hayas conseguido. Tráete esa sensación al presente. Evita pensar: “Cuando lo consiga….” Y cámbialo por: “Ahora que lo he conseguido puedo ser/hacer/sentir…..”.

Ten en cuenta que el cerebro no diferencia lo que es real de lo que es ficticio, por ello sufrimos tanto cuando tenemos una pesadilla o incluso simplemente cuando recordamos alguna situación que nos hizo mucho daño en el pasado. Cuando te visualizas con tu propósito alcanzado y disfrutando de ello tu cerebro piensa que está ocurriendo ahora y de verdad. Eso hace que se alimente la sensación de realismo. Mientas más lo hagas e introduzcas detalles más reales (Como el olor del lugar en el que te ves, la temperatura, los colores, las cosas que hay a tu alrededor, tu pelo, tu ropa, etc) tu cerebro más lo reconocerá como algo posible de hacer porque según él ya lo has conseguido. Es con este ejercicio, como te decía antes, que ganarás en la sensación de que tú puedes hacerlo.

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  1. Crea un plan B para el caso en el que encuentres obstáculos inesperados.

Que te encuentres con algún obstáculo en el camino no significa que ya no puedas conseguir tu propósito o que tengas que rendirte. Muchísima gente abandona porque no contaban con posibles obstáculos y cuando se los encuentran sienten que pierden el control y no ven otras vías para continuar. Eso puede alimentar la sensación de que lo que se propusieron en su día no es tan realista como pensaban. Para evitar esto, puedes imaginar qué o quién puede aparecer de repente en tu camino que dificulte tu carrera hacia la meta. Pregúntate: “¿Qué es lo peor que me puede pasar por el camino?” Y decide que harás en esa situación para seguir avanzando. Hablamos por supuesto de situaciones que se encuentren dentro de tu “círculo de control”, es decir, aquello que puedes dominar y cambiar. No tenemos en cuenta todo aquello que podemos considerar fuera de nuestro círculo de control porque son causas de fuerza mayor. En esos casos se puede trabajar la aceptación y ver otras vías para continuar y/o “esperar”.

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  1. Evitar verlo como un sacrificio.

Un fallo que cometemos muchas veces es proponernos metas que en un principio sentimos que necesitarán de un camino tortuoso y de sacrificio y que estamos “obligados” a sufrir para llegar a nuestra meta = premio. ¡CRASO ERROR!

No es lo mismo ponerte a dieta estricta y hacer deporte durante meses para perder esos kilos que sientes que te sobran y sabiendo que con casi toda seguridad recaerás cuando acabes, con todo el esfuerzo y ansiedad que ello conlleva (Sobre todo en el caso de que no te guste el deporte). A diferencia de cambiar tus hábitos alimenticios y de vida con el fin de sentirte mejor y más saludable y que cuando llegues a tu peso ideal, decidas continuar porque lo has hecho para sentirte bien y quieres continuar así.

Siempre se puede elegir una visión diferente de tu objetivo para evitar que el camino sea duro.

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  1. Eliminar negatividad de tu vocabulario.

Puede parecer una tontería pero no sirve de nada actuar de manera positiva si al mismo tiempo en tu interior no paras de repetirte frases tóxicas del tipo: “Ufff, en qué cosas me meto”, “Esto es muy difícil”, “Está resultando ser muy duro”, “No sé si lo conseguiré”, “¿Cuánto me falta para llegar a mi peso?”. Imagina que cambias esas frases por: “Voy bien”, “Es posible”, “Voy a conseguirlo cueste lo que cueste”, “Ya he conseguido cosas más difíciles antes”. O si simplemente acostumbras a tu mente a cortar los pensamientos negativos cuando seas consciente de que te vienen y enfocas tu atención en cosas positivas.

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Estos 7 pasos son fundamentales para preparar una auténtica lista de propósitos que sea “Realista” para ti, con la que tú te sientas realmente cómodo/a y que puedas disfrutar más del camino hacia la meta, evitando, como tantas otras veces, esos procesos tortuosos y esa sensación de hacer sacrificios para conseguir lo que queremos.

Como decía el Dr. Wayne W. Dyer: “La felicidad no es el destino, la felicidad es el camino”. Disfruta del camino.

¿Tienes algún otro truco en particular que te haya funcionado en algún propósito ya conseguido? ¡Cuéntanoslo!

Eva María Arrabal Martín