13 BENEFICIOS DE ESCRIBIR UN DIARIO PARA LAS PERSONAS TÍMIDAS E INTROVERTIDAS

Ya has visto en mis redes la frase de la semana que habría el tema del que voy a hablar hoy: “Toda escritura es un viaje de descubrimiento” de Nadine Gordimer, escritora y premio Nobel de literatura en el año 1991. ¿Y de qué vamos a hablar hoy en el post? Vamos a hablar de los beneficios que nos aporta a las personas introvertidas y tímidas, el ejercicio de escribir un diario.

Cuando un nuevo cliente llega a mi consulta para trabajar las habilidades como persona introvertida, o porque sienta timidez y noto que le cuesta expresarme lo que siente y piensa en su día a día, lo primero que le digo es: “Hoy vas a crear un diario. Vas a escribir todos los días en él al menos 5 minutos sobre cómo te sientes con las cosas que me quieres contar o de las que ya hemos hablado. Cuando vengas aquí de nuevo, no tendrás por qué enseñármelo por supuesto, pero lo que escribas en él te servirá para exteriorizar todo lo que sientes con las palabras adecuadas para ti y luego te será más fácil contármelo a mí”.

¿Por qué hago esto?

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Recuerdo en una de mis primeras consultas la historia de un joven que quería trabajar la motivación para estudiar. El chaval era bastante introvertido y sentía dificultades para expresarme lo que sentía hasta el punto en el que cuando yo le preguntaba “¿Cómo te sientes hoy?”, ¿Cómo has estudiando la última semana?”, “¿Cómo te ha ido estudiando con la nueva técnica que hemos trabajado?”, “¿Cómo te has sentido cuando el profesor te dijo eso?” o “¿Qué te parece este nuevo plan para la semana que viene?”, todas sus respuestas eran “Bien” o “Guay”. No se sentía capaz de salir de ahí. Por más que le pedía que se tomara un tiempo para pensar en palabras más concretas que expresaran sentimientos concretos, en el momento de la consulta y siendo observado por mí, no podía encontrar las palabras adecuadas para explicarme con la máxima concreción cómo se sentía exactamente. Las palabras “Bien” y “Guay” pueden abarcar infinidad de emociones, sentimientos e ideas que entran dentro de ellas, pero no concreta ninguna en específico. Así que le propuse trabajar con un diario para que se tomara un tiempo al día para explicar en él todo lo que sentía, buscando las palabras más concretas que pudiera para ser realmente certero. Esta técnica nos ayudó a ir avanzando y crear un plan de acción más certero y fructífero para el cliente, porque cuando volvía a consulta, ya sabía como expresarme lo que había estado sintiendo la semana anterior.

Sabemos y comprendemos que las personas tímidas y las introvertidas, tenemos una dificultad añadida a la hora de expresar nuestras emociones. No nos resulta nada fácil reflejar con palabras lo que sentimos o pensamos, de manera que la persona o personas con las que interactuamos comprendan realmente bien lo que sentimos o pensamos. Incluso en muchas ocasiones sentimos que directamente no nos comprenden porque no sienten empatía. Esto en ocasiones se debe a esa carencia en algunas habilidades de comunicación para poder sacar de dentro lo que tenemos. No es que las personas extrovertidas no tengan empatía, sino que puede ser en muchas ocasiones que les falte información y contexto.

Esta es una de las múltiples razones por las que las personas que somos introvertidas o las tímidas, elegimos callar muchas veces. Para evitar tener que explicar algo que nos cuesta un mundo, ya sea simplemente por falta de ciertas habilidades como puede ser en el caso de muchas personas introvertidas, o por los miedos propios de la timidez.

Escribir un diario puede llegar a ser un ejercicio realmente terapéutico, no solo para las personas introvertidas y tímidas, para todo el mundo. Sin embargo, las personas introvertidas y tímidas ganamos más con ello. En estos casos puede llegar a ser especialmente complejo mostrar al resto de personas qué es lo que sentimos, cómo nos sentimos y por qué nos sentimos de ese modo.

Evidentemente además de escribir en un diario para sacar lo que tenemos dentro y para expresarnos, es necesario que en estos casos se trabaje la asertividad y la autoestima entre otras habilidades de comunicación.

Tener un diario nos ayuda a adentrarnos en un viaje de autoconocimiento que puede llegar a ser realmente apasionante. Escribir puede ser una forma de meditar, de parar un instante y mirar hacia adentro de forma consciente como no lo hacemos cuando vamos en piloto automático, escribir nos ayuda a conocernos mejor. Cuando escribimos podemos sorprendernos descubriendo emociones que no somos capaces de sacar con la boca, pero cuando paramos a escribir ocurre la magia y podemos deshacer el tapón que a veces nos ahoga.

LAS EMOCIONES:

Todas las emociones son positivas si las observamos desde la perspectiva que nos dice que todas, absolutamente todas son necesarias. Puedes sentirte mejor o peor con cada una de ellas, podríamos decir de una manera más acertada que las emociones pueden ser agradables o desagradables, pero siempre son positivas porque aún las desagradables están ahí para mostrarnos algo que necesitamos cambiar, mejorar o trabajar a nuestro favor. ¿Qué sería de nosotros si no sintiéramos miedo? Pues que viviríamos constantemente con el riesgo de sobrepasar la línea del peligro. Por lo tanto el miedo es bueno, otra cosa es trabajarlo cuando lo sentimos en exceso por ejemplo.

Bien, pues sabiendo esto también sabemos de la necesidad de poder observar, evaluar y expresar esas emociones, sean agradables o desagradables.

El acto de expresar nuestras emociones, ya sean a otras personas o a nosotros mismos por escrito, nos permite viajar hacia adentro, tomar un instante de conciencia para observar con atención lo que sentimos, cómo lo sentimos, en qué parte de nuestro cuerpo lo sentimos y por supuesto, por qué lo sentimos, es decir, qué es lo que ha disparado esa emoción. Cuando ya sabemos la respuesta a todo eso, estamos preparados para evaluar si esa emoción nos bloquea o no. En el caso de que esa emoción nos esté bloqueando y lo estemos viendo con este ejercicio, estamos dando un paso más allá del simple hecho de “sentir” y estamos evaluando nuestra situación con respecto a ello. Es ahí cuando podemos buscar una solución a eso que nos hace sentir de cierta manera, claro está, estamos hablando en el caso de que esa emoción sea desagradable o nos frene de algún modo. ¡Si es positiva, bastará con que nos recreemos en ella!

Todas las emociones expresadas nos han de ayudar  reconocer qué es lo que nos la provoca y si esa situación nos genera emociones desagradables, podemos evaluar qué es lo que hay en nuestra mano para poder cambiarlo.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE ESCRIBIR PARA LAS PERSONAS INTROVERTIDAS Y TÍMIDAS? Vamos a verlo a continuación.

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BENEFICIOS DE ESCRIBIR UN DIARIO:

  1. Sirve como guía para organizar tus pensamientos: escribir nos sirve como mapa en la vida. No solamente nos ayudar para apreciar desde una perspectiva externa cómo nos sentimos en cada momento, sino que además con el tiempo también nos ayuda a conectar los puntos entre el pasado, el presente y el futuro. Teniendo por escrito nuestras vivencias, podemos echar mano a ellas cuando lo necesitemos en la toma de decisiones presentes y futuras.
  2. Nos ayuda a encontrar las palabras correctas que no nos salen cuando deseamos decirlas: esto nos prepara y nos entrena para hacerlo cada vez mejor cuando queramos hablar con otras personas. Encontrar las palabras correctas que no nos salen en el momento en el que necesitamos que nos salgan, salen mejor cuando las escribimos porque no nos tomamos los mismos tiempos cuando hablamos que cuando escribimos. Por eso escribir también es un acto de meditación e introspección calmada.
  3. Ayuda al autoconocimiento: cuando escribes sobre ti y sus emociones, te estás conociendo, estás adentrándote en tu interior y estás viajando a lugares que cuando interactúas con otras personas no alcanzas. En la antigua Grecia, el Oráculo de Delfos decía “Conócete a ti mismo”, como lema de lo realmente esencial para hacer cualquier propósito en esta vida. Conócete a ti mismo antes que nada para poder crecer.
  4. Nos sirve como válvula de escape y desahogo: por supuesto que si nos sentimos mal y nos cuesta expresarnos, escribiendo logramos sacar de dentro esos nudos que nos ahogan. Nos desahogamos, vamos a dormir en un mejor estado emocional.
  5. Nos ayuda a ser conscientes de nosotros mismos: nos ayuda a reconocer nuestros propios patrones de comportamiento y eso nos hace reconocernos mejor, saber cómo actuamos y por qué actuamos de ese modo.
  6. Es un gran ejercicio de meditación introspectiva: como ya comentamos en otro punto anterior, escribir también es meditar, es adentrarnos en nosotros, es hacer introspección, es recordar quienes somos realmente.
  7. Nos ayuda a observarnos desde otra perspectiva diferente: cuando escribimos nuestros pensamientos, es como si observáramos los conflictos de otra persona, de un amigo nuestro y de esa manera podemos salirnos de nosotros mismos y auto observarnos. Esto es apasionante porque eso nos ayuda a desbloquearnos cuando tenemos conflictos o dificultades para tomar decisiones.
  8. Nos ayuda a observar nuestra propia evolución desde el pasado: como hemos dicho anteriormente en otro punto, nos ayuda a unir puntos y entender nuestra historia de evolución. Eso nos ayuda a encontrar coherencia en nuestros patrones y seguir en esa línea.
  9. Ayuda a la memoria de lo ya vivido: a veces pasa que cuando no sabemos qué decisión tomar en alguna situación complicada, recordar situaciones similares o inspiradoras del pasado nos ayuda a aclararnos sobre lo que tenemos que hacer ahora. Recordar es reforzar en cierto modo nuestros valores cuando dudamos.
  10. Entrena la creatividad: por supuesto escribir nos hace más creativos. Esto hace que más adelante seamos capaces de expresarnos más y mejor cuando hablamos e interactuamos con otras personas. Al fin y al cabo escribir un diario es un entrenamiento mental y emocional, para después hacerlo con más fluidez cuando nos comunicamos oralmente, porque aprendemos a ser más rápidos encontrando las palabras adecuadas con las que podemos sentirnos más identificados en cada momento.
  11. Mejora la salud emocional: al fin y al cabo cuando escribimos un diario estamos sacando de dentro lo que nos aflige.
  12. Nos ayuda a tomar mejores decisiones en ciertas circunstancias complejas: aquí podemos hacernos preguntas sobre esas circunstancias, lo cual nos ayudará a buscar la solución dentro de nosotros mismos. ¿Qué me está pasando? ¿Por qué me está pasando? ¿Para qué me está pasando? ¿Cómo puedo mejorarlo? Todo esto nos servirá para tener conversaciones con nosotros mismos como si fuéramos otra persona que nos está aconsejando y guiando por el camino correcto.
  13. Alimenta la motivación: por último escribir nos ayuda a motivarnos. Escribiendo nos sentimos mejor, plasmamos cómo nos sentimos, pero también cómo deseamos sentirnos. Nos desahogamos, deshacemos nudos y nos desbloqueamos. De esta manera nos sentimos más preparados y mejor para proponernos nuevos objetivos, para crecer y mejorar con respecto a lo que hemos escrito desde el pasado. Nos vemos a nosotros mismos y nos vemos capaces de conseguir más cosas. ¿Imaginas poder leer y recordar situaciones del pasado grandiosas que has logrado? Eso alimenta tu poder personal y te hará más grandioso para ponerte nuevas metas.

Así que ahora, vamos a ver tips prácticos para trabajar nuestra comunicación con nosotros mismos.

TIPS:

Diario personal con preguntas.

Foto: Marcos Paulo Prado
Fuente: Unsplash.com

Para llevar todo esto a la práctica, puedes tener un diario en papel como se ha hecho toda la vida, pero también puedes crear uno digital y más fácil de manipular de manera creativa. Para esta segunda versión puedes crear un blog de acceso privado para que solamente puedas acceder tú y nadie más pueda verlo. Puede tener un uso más creativo porque puedes ir añadiendo fotografías no solo tuyas propias, sino también imágenes de internet con las que te sientas identificada o identificado, o que te ayuden a plasmar tus pensamientos y emociones.

Es recomendable que en ese diario te hagas preguntas del tipo:

  • ¿Cómo me siento hoy? ¿Qué es lo que ha disparado las emociones que me hacen sentir de este modo?
  • ¿Estas emociones son agradables o desagradables? ¿Puedo hacer algo para mejorar este aspecto? ¿El qué? ¿Cuándo voy a empezar a hacerlo y de qué modo específico?
  • ¿Cómo me gustaría sentirme al final del día/semana/mes?
  • ¿Qué he aprendido de lo que he expresado en este diario en la última semana? ¿A qué conclusiones me lleva sobre mí mismo o mí misma?

No tienen por qué ser estas preguntas de manera literal, pero pueden inspirarte o incluso añadir más preguntas que te ayuden en el ejercicio de auto observación y auto evaluación emocional.

Cuando acabe el día puedes evaluar si has logrado llevar a cabo los aspectos escritos en tu diario. Pero recuerda siempre que el hecho de no lograrlos no es un fracaso. No tienes por qué hacerlo bien todos los días, hay días que simplemente no estamos bien y no pasa nada.

Este ejercicio hecho de manera habitual, te ayudará a sentirte capaz de proponerte cosas cada vez más constructivas y metas más interesantes, aparte de conocerte más a ti misma o a ti mismo.

Y tú, ¿Ya tienes tu diario personal?

Eva María Arrabal Martín

BIBLIOGRAFÍA:

https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/querido-beneficios-escribir-propias-vivencias_1_1964989.html

https://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130920/54389788499/los-beneficios-de-escribir-tu-diario.html

https://belenpicadopsicologia.com/diario-personal/

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¿Por qué nos agotamos los introvertidos cuando socializamos?

Como siempre, antes de comenzar con el post, recordemos la frase de la semana que nos ha llevado a la temática #ElAgotamientoDelIntrovertido de la que hablamos hoy.

Dice Stephen King, como buen introvertido que es, que lo que más le gusta de su trabajo es pasar horas y horas a solas en el despacho de su hogar escribiendo y que lo que menos le gusta, es cuando toca publicar el libro, tener que socializar y ser entrevistado continuamente para que la gente lo compre. No es que no le guste la gente necesariamente, solo él sabe sobre ese detalle en concreto, pero una cosa que todos los que somos introvertidos sabemos es que socializar nos agota.

En este post vamos a conocer el por qué ocurre esto que a las personas extrovertidas les resulta cuanto menos, curioso.

Ya sabemos que el rasgo introvertido, consiste en una clara tendencia de vivir el mundo interior de uno mismo, hasta el punto de sentirnos cómodos ahí y que podamos dedicarle horas e incluso días enteros. Somos personas que nos gusta como se dice “hablar con nosotros mismos”, meditar sobre nuestras cosas pensar, eso sí, pensar mucho, a veces incluso demasiado. Otra característica muy común en muchos de los introvertidos es que sobre pensamos las cosas. Esto de cogerle el gusto a estar solo nos lleva a sentirnos más cómodos cuando hay pocas personas y de confianza, en donde podemos sentirnos ser nosotros mismos con más naturalidad. Por supuesto que también socializamos, pero cuando así lo elegimos, no nos sentimos cómodos cuando se nos presiona como si fuese algo necesario estar socializando continuamente.

Los introvertidos socializamos a nuestro ritmo y este mundo en muchas ocasiones, demuestra estar hecho para ritmos rápidos.

Existe una diferencia bastante pronunciada entre una persona con un rasgo extravertido muy intenso, frente a una persona con un rasgo introvertido más intenso a la hora de socializar. La primera siente que puede recargar pilas cuando socializa en su tiempo de ocio o después del trabajo, mientras que la segunda siente que recarga pilas cuando está sola en casa leyendo, viendo una película, pintando, meditando o haciendo cosas que le hagan sentirse cómoda, quizás en compañía, pero de pocas personas y de confianza.

En realidad todos en mayor o menor medida tenemos en ciertos momentos niveles de introversión, así que todo el mundo en un momento dado puede agotarse de tanto socializar. Ya de hecho Carl Jung (Fundador de la psicología analítica), afirmó que no existe el introvertido o extrovertido meramente “puro”, sino que todos y cada uno de nosotros nos encontramos en un punto diferente, dentro de una escala común para todos. Mientras unos son más introvertidos, otros son más extrovertidos. Pero todos nos veremos en algún momento de nuestras vidas comportándonos como habitualmente no parecemos ser, porque encontraremos comodidad en alguna circunstancia más propia del rasgo opuesto.

Pero vamos a ver a continuación por qué nos agotamos más rápido los introvertidos cuando socializamos…

Grupo de personas en una fiesta

Fuente: Unsplash.com

Según la ciencia, para el cerebro de una persona introvertida el acto de hablar con mucha gente en poco tiempo se traduce en un gasto de energía a un nivel más elevado que para el cerebro de una persona extrovertida. Esto se debe a que el cerebro del introvertido tiende a priorizar otras actividades que para él son más enriquecedoras, como por ejemplo la habilidad de la creatividad, el ejercicio de introspección, la reflexión y por supuesto, un análisis exhaustivo y previo al acto de socializar.

Como ejemplo anecdótico de la introspección y creatividad, podemos ver una historia del genio Salvador Dalí, del que se le conoce unos niveles elevados de introversión. La anécdota ocurrió una noche en la que había quedado junto con su mujer para pasar una sesión de cine con unos amigos. En el último momento Dalí dijo que se encontraba indispuesto y no asistieron. Oficialmente quedó en la historia como una realidad que se encontraba enfermo, sin embargo, esa noche que no fueron al cine, el genio pintó uno de sus cuadros más famosos, de más nivel y más reconocidos a nivel mundial, “Los relojes”. Aunque oficialmente se encontraba enfermo, muy probablemente se tratara de una simple excusa para no asistir, porque esa noche no le apetecía estar con más gente. Además, ya tendría en su mente la inspiración y la idea del famoso cuadro de los relojes en su genial mente y no le apetecía dejarlo para el día siguiente, simplemente quería disfrutar de esa inspiración introspectiva.

Bien, pues si nos paramos en el último de los puntos comentados anteriormente, lo del análisis previo al acto de socializar es realmente fascinante, y se refiere al momento justo en el que llegamos al lugar en el que vamos a socializar y antes de comenzar con ello. Es en ese momento que los introvertidos primero miramos a nuestro alrededor, evaluamos la situación, el lugar, la gente que hay, los tipos de posibilidades que hay para todo lo que queremos hacer, quienes son los que hay, si los conocemos o no, en qué circunstancia se encuentran para acercarnos y entablar una conversación, etc… así contado es algo que puede sonar caótico y muy complejo pero nada más lejos de la realidad. Es un acto que realizamos primeramente para ordenar nuestra mente y las acciones que vamos a hacer a continuación. Esto que hacemos los introvertidos justo antes de empezar a socializar es nada más y nada menos que una previa evaluación de toda la situación, para justo después tomar decisiones que nos harán pasar a la acción.

Una persona  más extrovertida no siente la necesidad de hacer nada de eso, es más, ni siquiera se para a pensar en ello. Simplemente entra, mira y actúa. Es más sencillo. Sin embargo los introvertidos nos caracterizamos por evaluarlo todo antes de tomar cualquier decisión y actuar, porque por pequeña que sea la decisión, podría tener ciertas consecuencias y a los introvertidos nos gusta estar preparados para todo lo bueno y lo malo que pueda pasar. De hecho, sabemos que las personas introvertidas pensamos mucho cualquier cosa antes de llevarla a cabo, todas las posibilidades, posibles soluciones, consecuencias, maneras de hacerlo, etc y solo cuando lo tenemos realmente claro, es cuando actuamos.

Los introvertidos no nos caracterizamos por ser precisamente impulsivos.

Entonces, si tuviéramos que realizar una lista de actos concretos que nos agotan en el momento de socializar, serían los siguientes (Hay que tener en cuenta también que hay diferentes niveles de introversión y por ello mientras algunas personas solo cumplen dos o tres características, otras con mayor nivel puede cumplirlas todas o incluso más de las que aparecen aquí):

  • Cuando estamos manteniendo una conversación con otras personas, pensamos bastante en qué vamos a decir y cómo lo vamos a decir.
  • Nos enfocamos mucho no solo en qué es lo que las otras personas están diciendo, sino también en cómo lo están diciendo.
  • Muchos introvertidos también sobre pensamos y sobre evaluamos toda la información que estamos recibiendo.
  • Procuramos hacer un esfuerzo por amoldarnos al ritmo de las otras personas, en el caso de que ese ritmo sea más rápido que el nuestro.
  • Las personas introvertidas solemos ser muy observadoras, por lo que no nos limitamos a hablar y escuchar, también observamos todo los detalles que rodean a todos los interlocutores y que también nos da información sobre la conversación o situación específica.
  • Cuando hablamos en grupos grandes, exponemos en una reunión o hablamos en público nos sentimos extremadamente expuestos  y esta tensión también agota, a veces en extremo.
  • Las personas introvertidas tendemos a tener intereses en temas muy específicos, algunas veces nos dejamos llevar por la fascinación en esos temas hasta niveles obsesivos. Esto hace que se complique la socialización en muchos casos al no ser fácil ser parte del intereses de la mayoría. De aquí la importancia del conocimiento y el uso de las habilidades sociales, para poder compartir conversaciones del interés de los demás, esto es algo que por supuesto se puede hacer e incluso disfrutar.
  • En el caso concreto de las personas que debido a un mayor nivel de introversión tienen carencias en las habilidades sociales, se les suma el esfuerzo a la hora de llevar a la práctica los conocimientos que tienen sobre esas habilidades. Esto conlleva una intensa auto evaluación durante las conversaciones para estudiar bien lo que se va a decir y cómo se va a decir. También sobre el comportamiento que tienen mientras lo hacen. Se fijan más en las reacciones de la otra persona y así pueden testear si lo están haciendo bien o no ¡Y esto realmente agota muchísimo!

A parte de todo lo comentado hasta ahora, existen también estudios que demuestran que los dos perfiles responden de manera diferente a las recompensas a la hora de socializar.

Estas recompensas son variables como por ejemplo conseguir contactos nuevos, acercarse a una persona que le agrada, lograr posibilidades de ascenso o disfrutar de una cena.

Según los resultados de esos estudios, las personas extrovertidas poseen un sistema de recompensa de dopamina mucho más activa que las personas de perfil introvertido, por lo que la sensación de recompensa después de haber logrado algo de eso, es diferente. La persona introvertida sentirá esos niveles de dopamina en otras circunstancias que requieran de menos personas, o de más tiempo en soledad como actividades creativas por ejemplo.

El hecho de que esos niveles de dopamina que es lo que regula la motivación sea más bajo en las personas introvertidas, hace que elementos como el ruido, la actividad del grupo en general o las luces puedan llegar a ser realmente molestos y agotadores para este tipo de personas. Esta es otra de las razones por la que las personas introvertidas pueden sentirse en un momento dado lo suficientemente incómodas, como para decidir marcharse a casa a descansar.

Por causa de todo lo que hemos visto hasta ahora, es que tú, introvertido e introvertida, cuando sales a socializar, has de volver a casa antes e incluso sientes que no puedes socializar muchos días seguidos. Te conoces bien y sabes que necesitas un espacio de descanso entre una reunión y otra. ¿Verdad?

Taza de café con frase “Ocupado introvirtiendo”

Fuente: Unsplash.com

Así que cuando vuelvas de estar socializando en una fiesta, no te extrañes si al llegar a casa necesitas descansar para reponerte, no coger llamadas, no responder wassaps, ni volver a quedar hasta que te hayas “recompuesto” mentalmente. Te sentirás en plena “resaca de introvertido”. Tú sigues siendo una persona normal y la sociedad puede esperar.

No tienes nada que cambiar, solo tienes que encontrar tu manera de actuar con respecto a tus emociones y estados, nada más.

Eva María Arrabal Martín