El poder del sentido del humor en la timidez

Como siempre, en la línea de la frase de esta semana ya publicada: “Si no tienes sentido del humor, estás a merced de los demás” (William Rotsler), vamos a hablar sobre el poder del sentido del humor para trabajar la timidez. Al final del post te llevarás un tip para que puedas llevarlo a la práctica en situaciones embarazosas.

Foto con frase de la semana

El sentido del humor es una de las herramientas más poderosas cuando tenemos conflictos. Si tienes sentido del humor todo puede parecer más ligero, más fácil de llevar. Por lo tanto ayuda al desbloqueo mental y te facilita el poder ver con más claridad, para dar con una posible solución. Cuando puedes reírte de ti mismo/a o de tus problemas, significa que estás acercándote a la solución, a la liberación, a la paz. El sentido del humor es parte de la aceptación. No te va a solucionar el problema en sí, pero te ayudará a verlo desde otra perspectiva más liviana, te hará ver que quizás no es tan grave lo que estás viviendo o que puedes seguir con tu vida a pesar de lo vivido.

Cuando reímos liberamos endorfinas. Estas son responsables de nuestra felicidad y de la sensación de bienestar, además de funcionar como si de analgésicos se trataran, pero en este caso de forma natural. Por esta razón la risa nos ayuda a aliviar los dolores cuando nos encontramos enfermos o incluso acelera el proceso de curación de ciertas enfermedades. Además, también se ha demostrado que disminuye las posibilidades de sufrir un infarto, ayuda en el trabajo de la depresión, la ansiedad y disminuye los casos de bajas laborales. Hasta ahí llega el poder de la risa.

“La gente con sentido del humor se ríe más y reír de forma habitual está asociado a cambios en el sistema muscular, cambios cardiovasculares, endocrinos, inmunológicos y neuronales. Tener buen sentido del humor favorece las relaciones sociales y proporciona un mayor apoyo social que funciona como inhibidor del estrés y estimulador de la salud” (Carbelo y Jáuregui, 2006).

Además de esto y por todo ello, el sentido del humor es un tubo de escape muy efectivo para el trabajo concreto de la timidez. ¿Por qué? Pues porque precisamente una de las características de la timidez es el gran sentido del ridículo que tiene la persona. Precisamente una de las cosas que más temen las personas cuando se sienten tímidas es el ser el foco de atención, es la exposición en ciertas circunstancias, es el temor a cometer un error y sentirse ridículas. Cuando el sentido del ridículo es muy fuerte, ya comenzamos a dejarnos llevar por los pensamientos de lo que sería si nos equivocamos hasta el punto de convertirse en pensamientos irracionales, en muchos casos catastrofistas ante una posibilidad que lo más probable solo exista en nuestra mente. Este temor hace que muchas personas dejen de hacer cosas por miedo a hacer el ridículo y se sientan limitadas.

¿SIRVE DE ALGO EL SENTIDO DEL RIDÍCULO?

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El sentido del ridículo es necesario evidentemente, es como los miedos. Si fuésemos sin miedos por la vida nos expondríamos a circunstancias realmente peligrosas porque no podríamos calibrar el peligro. Sabemos que el miedo bien gestionado para que no nos controle ni nos limite puede ayudarnos a ser prudentes mientras decidimos cómo y para qué ser valientes. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, es totalmente normal y legítimo que nos sonrojemos en alguna situación que quizás nos supere en un momento dado y no podamos controlar del todo, ¡Es señal de que somos humanos! Y esto nos sirve para ser prudentes también en ciertas situaciones en las que es necesario no ser demasiado impulsivo o que haya preparar bien con antelación, como por ejemplo puede ser una conferencia. Si no tuviésemos sentido del ridículo lo más probable es que no nos preparemos la conferencia con la suficiente seriedad porque total, da igual si me equivoco. Pero igual que no es bueno carecer del sentido del ridículo, tampoco es bueno tenerlo en exceso hasta limitarnos en nuestras decisiones, o en la necesidad de exponernos para lograr ciertos objetivos. Así que en este post vamos a ver cómo gestionar ese sentido del ridículo usando el sentido del humor, en este caso, enfocándonos a las personas que padecen del exceso de este y se sienten limitados.

¿Cómo podemos dominar el sentido del ridículo cuando éste es excesivo?

CLAVE 1

Podemos por ejemplo comenzar siendo conscientes de que todos, absolutamente todos hemos hecho el ridículo alguna vez, incluso las personas que se exponen de manera pública, que salen en televisión, presentan programas, son maestros, etc. Nadie se salva de ello y evidentemente nos quedan aún muchas situaciones que pasar que resultarán cómicas. Cuando pensamos en esto nos damos cuenta de que visto desde fuera, aún resultando cómico, podemos pensar que no es para tanto porque esas personas acaban improvisando, solucionando el problema o incluso utilizando el humor para reírse de ellos mismas. Cuando vemos que alguien hace el ridículo en un momento dado y utiliza el sentido del humor, de repente podemos ver que esa situación aparentemente ridícula pierde fuerza de manera inmediata. Vemos que esa persona ya no está siendo dominada por la situación. Entonces las personas que le rodean ya no se ríen tanto de la situación ni de la persona sino que ser ríen con la persona. Es ahí donde vemos el enorme poder del sentido del humor.

El ver estas situaciones en los demás y quitarles importancia, primeramente hace que dejemos de enfocarnos en nosotros mismos, por lo que estamos trabajando esa parte del ego que nos duele y nos domina. Estamos poniendo el foco en otras personas y minimizando la importancia que realmente tiene, porque uno de los errores es que cuando nos enfocamos en exceso en nosotros mismos aumentamos las partes negativas de lo que sentimos, haciendo cada situación más grave de lo que en realidad es. ¿No te ha pasado muchas veces que cuando alguien cercano a ti te cuenta algún problema que tiene, lo ves desde fuera y tienes la certeza de que no lo ves tan grave como esa persona lo siente? E incluso tienes la seguridad de saber que eso que le pasa tiene solución, pero esa persona no lo ve en ese instante porque está inmersa en el problema y con ello le está dando poder a su ego. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, lo sentimos más grave cuando lo vemos en nosotros mismos y estamos inmersos en él, que cuando lo vemos en otros.

CLAVE 2

La segunda clave será desarrollar el sentido del humor, para obtener la capacidad de reírnos de nosotros mismos. Hemos visto antes que cuando una persona comete un error y hace el ridículo y se ríe de sí misma, esta situación pierde poder sobre la persona y puede tomar el control más fácilmente. Pero, ¿Cómo puedo reírme de mí mismo/a cuando nunca antes lo he hecho y siento que el ridículo me supera?

A continuación vamos a conocer un sencillo tip, que nos ayudará a desarrollar un fuerte sentido del humor y minimizar ese sentido del ridículo que tanto puede llegar a hacer sufrir a una persona tímida:

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TIP:

Puedes comenzar recordando una serie de situaciones que te hayan ocurrido y que hayan resultado embarazosas y con ellas crear una lista para tenerlas en cuenta. Describe con detalle todo lo que te pasó y lo vergonzoso que resultó para ti. Primero puedes leerla en voz alta para escucharte y reírte de ello, de tu propia situación. En este primer paso te resultará más fácil reírte porque estarás en soledad, sin nadie que te escuche, solo te escuchas tú y así podrás dominar mejor ese sentido del ridículo. Al final estarás provocando el hecho de reírte de ti mismo/a y haciendo eso, estarás quitando importancia y por lo tanto fortaleza a lo que sentiste en ese momento.

En otra ocasión puedes llevar a cabo el segundo paso, que es sacar a la luz esa lista recordando alguna de esas situaciones cuando te encuentres con amigos o familiares en alguna situación distendida. Te puede ayudar también el hecho de exagerar la escena a modo de caricatura cómica. Así estarás provocando que todos se rían contigo y eso disminuirá más aún tu sentimiento de ridículo. Cuando eres tú misma la persona que cuenta eso, le estás quitando poder a un posible ataque de otra persona para ridiculizarte. Ahora el poder lo tienes tú, porque eres la primera persona que se está riendo de ello y ya nadie podrá posicionarse por encima para hacerte sentir mal.

Con un entrenamiento como este, comenzando poco a poco si nos resulta complicado, estamos indicando a nuestro cerebro cómo encontrar siempre el lado cómico de todo lo que nos pasa. A largo plazo nos resultará más sencillo verlo sin esfuerzo en cada cosa que nos pase y nos resultará más fácil reírnos. Al final como todo, es cuestión de entrenamiento.

Eva María Arrabal Martín

La timidez me ha dado cosas positivas

En la línea de la frase elegida para esta semana y publicada el pasado lunes: “En tiempos de crisis unos lloran y otros venden pañuelos” (Anónimo), vamos a ver en este post el tema de esta semana: #VerElLadoPositivo a las circunstancias que quizás habíamos visto siempre como negativas, o directamente como obstáculos a la hora de alcanzar nuestros sueños. En nuestro caso, la timidez.

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Para muchas personas tímidas, quizás demasiadas, el título de este post puede resultarles desconcertante. “¿Qué la timidez tiene cosas positivas? ¡Venga ya!” Me he encontrado a gente que me sigue y que me ha afirmado que les extraña que yo pueda hablar de cosas positivas, en algo que a mucha gente les hace sufrir tanto, les hace sentir solos o que incluso les frena en sus propósitos.

Yo también pensaba lo mismo en la peor época de mi vida, aquella época en la que pasaba tantas horas evitando socializar en casa, que pensaba que se me iba la vida simplemente dejándola pasar sin pena ni gloria. La verdad es que se pasa mal cuando deseas tener una vida más activa, con más amigos, ser más valiente y ser la persona que rompa el hielo cuando le interesa hablar con otros. Se pasa verdaderamente mal cuando se es consciente de que para dar el primer paso para cumplir un sueño, un propósito, un objetivo o una meta es necesario tener una red de contactos lo suficientemente amplia, personas que te acompañen en parte del camino o simplemente que tu sueño deba de ser expuesto. Como por ejemplo ser maestr@ y tener que hablar a diario delante de grupos grandes de personas, ser escritor/a y tener que presentar tu obra ante decenas o cientos de personas y hacer entrevistas, ser cantante y… ¿bueno, qué te voy a decir? La verdad es que se pasa mal y cuando nos quedamos estancados por los miedos, muchas veces sentimos que se nos va la vida por el camino y se nos va a hacer tarde para todo ¿Verdad?

Pero en esa misma época, después de mucho sentir que se me escapaba la vida con sus sueños, me di cuenta de que aunque parezca increíble, la timidez también tiene muchas cosas positivas. Algunas de ellas incluso pueden servir para fortalecer esos talentos que tanto deseamos desarrollar y que si fuésemos más extrovertidos, quizás se convertiría en un sacrificio.

Te voy a hacer una pregunta ¿Quién crees que puede ser más bueno por ejemplo tocando un instrumento como puede ser la guitarra? ¿La persona a la que le gusta tocar la guitarra y además socializa de manera habitual y activa? ¿O la persona a la que le gusta tocar la guitarra y pasa horas y horas en una habitación tocándola porque es donde se siente más cómodo?

No afirmo con esto que las personas extrovertidas sean obligatoriamente menos buenos en sus talentos. Pero sí que si son conscientes de la necesidad de dedicar tiempo a esos talentos, han de hacer un esfuerzo para quitar horas de ocio con otras personas, para dedicarlas a practicar ¡Y muchas lo hacen! Sin embargo muchas de ellas suelen verlo como un sacrificio, mientras que la persona que ya puede sentirse a gusto en esa soledad practicando, puede disfrutarlo y fluir con esos momentos de soledad que convierten en constructivos. Un perfecto ejemplo de esto son muchas personalidades conocidas, dos de ellas son Agatha Christie y Stephen King. Dos escritores mundialmente conocidos que llegaron a declarar públicamente que se sentían más cómodos en la soledad creando historias sin parar durante horas y horas, que hablando con otras personas. De hecho King declaró que la parte que más le gustaba de su trabajo era el tiempo que dedicaba a escribir estando encerrado en casa, mientras que la peor parte de su trabajo según él era la hora de presentar el libro y tener que socializar en entrevistas.

¿Podríamos estar viendo aquí ciertas características positivas dentro del carácter tímido? La respuesta es: rotundamente .

A continuación vamos a ver solo algunas de las características positivas que podemos encontrar en las personas tímidas y de las que podemos sacar mucho partido, para precisamente poder acercarnos más a nuestros sueños. Esto no nos hace mejores a las personas extrovertidas ni mucho menos, pero considero de gran necesidad tener conocimiento de ello ya que por lo general, las personas tímidas tendemos a ver sólo los obstáculos que tenemos por ser de este modo. Quiero que este post sirva para poder ver que los dos caracteres, tanto el tímido como el extrovertido, facilitan diferentes características positivas y por lo tanto, nos permite lograr nuestros propósitos. De diferente manera, por diferentes caminos o con diferentes herramientas, pero una persona tímida puede ser igualmente exitosa en la vida si sabe cómo trabajar la timidez a su favor.

¡VAMOS AL TAJO!

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CARACTERÍSTICAS POSITIVAS DE LAS PERSONAS TÍMIDAS:

  1. Les resulta más fácil enfocarse en lo que están haciendo.

Lo que denominamos como estado de flow. Cuando nos encontramos en soledad, podemos pasar horas y horas haciendo aquello que nos gusta, porque en ese momento no existe otra cosa nada más que lo que estamos haciendo. Esto nos entrena mentalmente para poder enfocarnos mejor cuando queramos.

  1. Escuchan más y hablan menos.

Se les da muy bien escuchar activamente, por lo que incluso muchas personas que se consideran tímidas, sienten a veces con orgullo, que son el foco de otras personas que necesitan ser escuchadas para contar sus problemas. He conocido a muchas personas tímidas que dicen “Mis amigos vienen a mí a contarme sus problemas y pedirme consejos, porque saben que les escucho”.

  1. Se les suele considerar personas serias y comprometidas con sus ideas.

Desde fuera se nos suele ver como personas que tomamos las cosas con la suficiente seriedad, como para que nos tomen del mismo modo a nosotros. Muchos de mis clientes me afirman que lo notan más en el terreno de trabajo por parte de sus compañeros y jefes, lo que hace que a muchos de ellos, esta habilidad junto con otras habilidades se les tome en cuenta a la hora de puestos de liderazgo o responsabilidad.

  1. Tienden a ser personas más empáticas y sensibles.

Eso ayuda también a la hora de escuchar activamente a otras personas. Nos resulta más fácil ponernos en el lugar de otras personas cuando nos cuentan sus problemas. Puede ser porque solemos tener una vida interna bastante profunda y eso nos hace comprender mejor la vida interna o sentimientos ajenos.

  1. Muchos saben utilizar sus momentos de soledad de forma productiva y constructiva.

Eso va alineado con el primer punto, ya que las personas tímidas aprenden a disfrutar haciendo aquello que les hace fluir y finalmente, esto ayuda evidentemente a alimentar nuestros talentos. ¿En qué eres bueno? ¡Pues échale horas!

  1. Tal y como hemos adelantado ya en el punto 4, tienen más facilidad para entrar dentro de sí mismos y por ello tienen una vida interior más profunda.

Tienden a interiorizar más, mientras que las personas extrovertidas tienden a exteriorizar más.

  1. Piensan las cosas muchas veces antes de llevarlas a cabo.

Son menos impulsivos, por lo que suelen ser más valorados en zonas de trabajo, más aún si son líderes.

  1. Se les da bien la creatividad y el arte.

Si nos fijamos bien, entre los artistas que conocemos hay un porcentaje muy elevado de personas tímidas. Tanto en el mundo del cine, del teatro, de la música, de la pintura, de la literatura, tal y como hemos nombrado antes con dos ejemplos de la literatura universal.

Pero estas son tan solo unas cuantas características de entre muchísimas que tenemos las personas tímidas. Podríamos estar aquí hablando sobre muchas más y cómo influye cada una de ellas de forma positiva tanto en el terreno social, como el laboral. ¡Pero hablaremos más de ello en futuros posts!

¿Te sientes identificad@ con estas características o algunas de ellas?

Frase de la semana

Eva María Arrabal Martín

La fuerza de la motivación en la timidez

En la línea de mi frase de la semana publicada este pasado lunes, vamos a hablar de motivación y comienzo con una pregunta: ¿Crees que podrías esforzarte cada día en poner un ladrillo encima del otro, si no sabes qué es lo que vas a ver como resultado o no te ilusiona verlo? ¿A que no? Si desconoces lo que estás construyendo o la ilusión por ver el resultado no es mayor que el esfuerzo, te aseguro que dejarás de pegar ladrillos al tercer día.

Photo by Tegan Mierle on Unsplash

La palabra motivación deriva del latín motivus o motus y significa “causa del movimiento”. ¿Qué es lo que causa tu movimiento o acción cada día? Pues esa, amigos míos es vuestra motivación.

La motivación es tan importante como la disciplina y el trabajo diario, sobre todo para evitar la pesadez de la rutina cuando esta no tiene un “para qué” lo suficientemente grande. El “para qué” es la fuerza motora para levantarnos todos los días y trabajar el “cómo”. Es más, si el “para qué” tiene la fuerza suficiente, podremos atravesar el “cómo” más difícil que podamos imaginar.

¿Recuerdas esa historia que usan los expertos para explicar la fuerza sobre humana que a veces experimentamos? Esa que habla de que una madre es capaz de levantar con sus propias manos un coche, si ve que este está aplastando a su hijo. Muchos hemos experimentado alguna situación en la que nos hemos sorprendido a nosotros mismos, sacando fuerzas ya sean físicas o mentales para realizar algún acto impresionante. Ese acto finalmente nos hace ver que hay una fuerza dentro de nosotros que desconocemos y todo porque teníamos en ese momento una causa del movimiento lo suficientemente fuerte, haciendo que llevemos a cabo absolutamente todo lo que haya en nuestra mano. A veces pensamos que no tenemos fuerzas o coraje para hacer algo, pero cuando descubrimos que ponemos en juego algo grande o que nuestros sueños son tan fuertes, podemos sacar fuerzas y ganas de un lugar que desconocemos dentro de nosotros.

La motivación es un elemento clave para trabajar cualquier propósito en nuestras vidas, pero vamos a centrarnos en el trabajo de la timidez, puesto que esta es una de las razones por la que millones de personas dejan sus sueños abandonados en una esquina. El miedo a ser evaluados, a exponerse, a no ser suficiente, miedo a que otros nos señalen y den su opinión quizás no tan positiva, etc. Pero, ¿Cómo puede hacer una persona para tener una motivación lo suficientemente grande, como para levantarse cada día y trabajar en sus miedos frente a otras personas o situaciones de exposición? Lo primero es buscar un “para qué”. ¿Para qué quieres superar a tu timidez? Quizás ese “para qué” ya estará dentro de nosotros, pero lo tenemos de lado bien porque su intensidad no es lo suficientemente fuerte, o bien porque lo hemos olvidado.

Podemos trabajar esta parte de la motivación de muchas maneras, una de ellas es comenzando a hacernos la pregunta “¿Cómo quiero verme en esta misma fecha dentro de un año con respecto a mi timidez?” Esta pregunta que parece tan sencilla pero que muy pocas personas se hacen, tienen el poder de hacernos parar a pensar qué es lo que queremos realmente, dónde y cómo queremos vernos. Para poder hacer este primer ejercicio podemos ayudarnos con un bolígrafo y un papel, escribimos qué queremos conseguir, cómo queremos vernos o cómo queremos que sea nuestra vida y describirla con detalle. Con este ejercicio estaremos creando una fuerza propulsora que nos empujará a trabajarnos para lograrlo y si en ese proceso se encuentra trabajar la timidez y encontrar la fuerza para exponernos, nos sentiremos más capaces de llegar a la meta. Para poder hacer este ejercicio lo más completo y fructífero posible podemos hacerlo siguiendo los siguientes pasos:

  1. Describe por escrito con todo lujo detalle cómo deseas ser o que sea tu vida: Mientras más detalles mejor, para que no se queden en el olvido. Cuanta más claridad y más concreción menos dudas surgirán en el futuro y más detalles recordarás en el tiempo sobre qué es lo que quieres exactamente.
  2. Pon fecha de caducidad: Como hemos hablado en un punto anterior, la pregunta es “¿Cómo deseamos que sea nuestra vida o ser nosotros en esta misma fecha dentro de un año?” Así pues si ponemos una fecha de vencimiento, nuestra mente calculará cuándo ha de ponerse manos a la obra y esa “pequeña presión” hará que trabajemos en ello en el momento preciso. Evitaremos la pereza y la ilusión por ver el resultado será mayor. No es lo mismo pensar por ejemplo en nuestro sueño cumplido en un año, que pensar verlo cumplido “algún día”. Porque tal y como dice la frase elegida para esta semana: “La frase `algún día´ es una enfermedad que llevará tus sueños a la tumba contigo” (Tim Ferriss). Si pensamos en él dentro de un año, seguramente mañana ya nos levantemos con la motivación necesaria para crear el camino.
  3. Procura que sea realista para ti: Tengamos en cuenta que el concepto “realista” es muy subjetivo. Mientras que para una persona puede resultar realista aumentar sus ingresos en 500 euros al mes de aquí a un año, para otra persona puede resultar realista aumentar esos mismos ingresos en 2000 euros al mes. Que sea realista no ha de empujarnos a hacer nuestros sueños más pequeños, sino en aumentar nuestra propia credibilidad en nuestras posibilidades. ¿Es realista para ti que en un año te puedas acercar a una persona que te atraiga y romper el hielo, aunque ahora sientas que se te va la vida en ello? Si es que sí, ¡adelante, trabajémoslo!
  4. Colócalo en un lugar en el que puedas verlo a diario: Puedes ponerlo a la vista, por ejemplo en una pared o bien puedes guardarlo en un lugar que te resulte fácil cogerlo, para leerlo siempre que necesites reforzar la motivación.

El suceso que suele ocurrir a muchas personas que se reconocen como tímidas, es pararse a pensar más en los miedos que en qué es lo que quieren conseguir o cómo les gustaría vivir y alimentando más esos miedos, resulta que se debilita el sueño y se deja a un lado para olvidarlo pensando que nunca podría ser. Cuando elegimos alimentar ese sueño y le damos la suficiente fuerza, este puede superar con creces a los miedos y podemos posicionarnos en el lugar que realmente merecemos, el lugar de los héroes.

Por eso yo te digo aquí y ahora: No recuerdes por qué abandonaste tus sueños, recuerda tu propio “para qué” y recordarás por qué empezaste.

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Eva María Arrabal Martín