Diferencias entre timidez e introversión

Como siempre, en la línea de la frase de la semana publicada este pasado lunes: “¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos” – Carlos Dossi, vamos a hablar de la timidez y la introversión. Dos características que viven en busca de cierta soledad. En esta frase se nos muestra la parte positiva de la soledad si esta es elegida y bien gestionada.

Frase Carlo Dossi

Tanto un tiempo en soledad como el silencio pueden ser herramientas muy constructivas y potentes para ayudarnos a crecer en todos los sentidos. Todo el mundo, absolutamente todo el mundo necesitamos de un tiempo en soledad ya sea para relajarnos, para meditar, para hablar con nosotros mismos, para recapacitar sobre todo lo que vivimos, sentimos, hablamos con otros… en definitiva, la soledad es necesaria para estar con nosotros mismos, ya que también podemos ser una grata compañía. Sin embargo la soledad tiene una connotación bastante negativa en nuestra sociedad, haciendo de ese concepto algo de lo que supuestamente debemos de huir y precisamente ese acto de huir nos hace un tremendo daño desapegándonos de nosotros mismos y de nuestro propio ser, haciéndonos creer que solo podemos estar bien si estamos acompañados. Esta idea ha causado y está causando demasiada infelicidad en la sociedad. El desprecio a la soledad, el huir de nosotros mismos cuando somos nosotros mismos las mejores personas que pueden enriquecer nuestro interior. Al fin y al cabo el simple acto de meditar, que es tan necesario para todo el mundo en cualquier circunstancia, ya es un acto de introversión deliberada.

Pero al margen de cómo se trabaje cada aspecto y de lo positivo que nos pueda aportar, cosa que ya hemos comenzado a ver en el post “La timidez me ha dado cosas positivas” y que continuaremos viendo en futuros posts, en este caso vamos a enfocarnos en concreto en las características que diferencian a una persona tímida, de una persona introvertida.

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Si te pregunto a ti que estás leyendo esto, ¿Disfrutas estando solo/a o es algo que no eliges? Aunque creas tener una respuesta clara, es muy común la confusión entre ser tímido/a o introvertido/a. Incluso en las propias personas que tienen una de estas dos características, ¡O las dos como es mi caso! foto_0000000820160308132224

Aunque las dos características son tremendamente similares, incluso pueden parecer iguales a las personas que lo observan desde fuera, hay una gran diferencia entre las dos tipos de personas. Mientras que en unos casos se elige la soledad para descansar, estar tranquilo y recargar energías, en el otros casos la soledad no es tan elegida sino que se acaba escogiendo como escape a ciertos miedos y temores.

A continuación, vamos a conocer las características propias de cada concepto:

TIMIDEZ:

  • El tiempo que estas personas están en soledad no suele ser elegida, sino que es un estado al que sienten que “huyen” para evitar ser evaluados y al no sentirse a la altura de las expectativas de las personas que les rodean.
  • Sienten malestar cuando han de relacionarse, este malestar suele ser de ansiedad ya que están en un estado de alerta, al sentirse continuamente evaluados u observados.
  • Desean relacionarse, socializar y conocer a gente nueva. Pero la timidez en muchas ocasiones se lo impide.
  • Si una persona tímida está callada durante una reunión, lo más seguro es que esté pensando en si se está poniendo colorada, en si la están observando, si la están evaluando o qué estarán pensando de ella.
  • Suelen evitar situaciones que en realidad les gustaría experimentar, llevados por miedos y temores a no estar a la altura. Como por ejemplo entrevistas de trabajo, hablar con la persona que le gusta, conocer gente nueva, etc.
  • Sienten arrepentimiento precisamente por evitar situaciones, ya que sienten frustración por haberse perdido esa experiencia.
  • Sienten ciertas carencias a la hora de sociabilizar, a causa de la evitación y la inseguridad que esta genera a largo plazo. Sienten por ello falta de ciertas habilidades sociales. Pero estas pueden trabajarse.
  • Tienen temor a ser juzgados.
  • Todo esto suele generar falta de autoestima.
  • Actitud pasiva hacia personas que son más decididas o extrovertidas que ellas, porque sienten más seguridad cuando permiten que alguien más decidido o extrovertido les pueda guiar, acompañar, motivar a ir a eventos, fiestas, etc.

La buena noticia para las personas tímidas es que aunque la soledad no es tan elegida, se puede trabajar desde la conciencia de todo lo positivo que nos puede aportar la timidez, para aceptar, abrazar y fluir, para desarrollarnos y crecer. ¡Porque la timidez también tiene sus cosas buenas aunque no lo parezca!

INTROVERSIÓN:

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En primer lugar, vamos a conocer la primera característica de una persona introvertida, con respecto a una extrovertida enfocando esto como rasgo de la personalidad para comprenderla un poco mejor: Las personas extrovertidas son personas sociables y abiertas que necesitan sociabilizar con frecuencia. Suelen tener bastantes amistades y recargan su energía del contacto con otra gente. Sin embargo, las personas introvertidas disfrutan de sus momentos en soledad elegida. Tienen un grupo reducido de amistades y con los que sienten más confianza y cercanía a las que contarles sus cosas. Estas personas recargan o recuperan su energía estando solos consigo mismos.

Sabiendo esto, vamos a conocer las características principales de una persona introvertida.

  • La introversión es un rasgo de la personalidad, a diferencia de la timidez.
  • El tiempo que estas personas están en soledad sí suele ser elegida normalmente. Son personas que se sienten a gusto cuando están solas.
  • No tienen por qué sentir malestar al relacionarse con otras personas, simplemente se relacionan cuando así lo desean, que puede ser menos que las personas extrovertidas.
  • Sin embargo, sí pueden tener en alguna reunión o evento pensamientos de que estarían mejor en un grupo pequeño, con personas de más confianza o solos.
  • Desean relacionarse, socializar y conocer a gente nueva solo si ellos lo eligen, no por imposición social. Es decir, pueden querer socializar en ciertos momentos o no, pero porque salga de ellos mismos.
  • Si una persona introvertida está callada durante una reunión, lo más seguro es que esté observando y escuchando atentamente a los demás. Recabando información y pensando en ello de una manera más profunda que el resto de personas. Nada más complicado que eso. Una persona introvertida hablará cuando realmente sienta que tiene algo que aportar a la conversación.
  • En algunos casos, no en todos, pueden sentir ciertas carencias a la hora de sociabilizar. Concretamente en las situaciones en los que se tiene menos práctica en esas situaciones. Este hecho se puede dar en los casos de personas muy introvertidas. Sienten por ello igualmente falta de ciertas habilidades sociales. Pero estas igualmente pueden trabajarse.
  • No temen ser juzgados, simplemente son como son.
  • Todo esto de por sí no tiene por qué generar falta de autoestima, ya que esa característica forma parte de la personalidad. Pero hay situaciones de no aceptación, insatisfacción o incomprensión en el entorno que puede generarla.

En resumen, la diferencia principal entre una persona tímida y una introvertida es que la tímida tiene un problema de ansiedad en mayor o menor medida, detrás de su comportamiento, que puede trabajarse. Mientras que la introvertida simplemente es así y no tiene por qué tener absolutamente ningún problema con ello.

Aún viendo estas primeras diferencias, siempre será necesario tener en cuenta que cada persona es, no un mundo, sino todo un universo entero y complejo y que por ello, nos encontremos con personas (o verlo en nosotros mismos) en cada una de estas circunstancias que de manera personalizada, tiene también ciertos conflictos o enfoques de su propia situación, que puede hacer que confunda su situación.

A continuación vamos a ver un ejemplo para comprenderlo mejor:

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Podemos encontrarnos, o ser, el caso de una persona introvertida que nunca se ha sentido tímida, simplemente prefiere estar solo más tiempo que el resto de personas. Sin embargo, como hemos comentado anteriormente referente a la visión del concepto de la soledad impuesta por la sociedad, esta persona se siente infeliz porque aún sintiéndose bien en los momentos que pasa en soledad, siente que debe o que necesita tener a gente a su alrededor en ciertos momentos. Este caso puede generar un conflicto emocional causado por una contradicción. “Me siento bien sólo o sóla. Pero a veces necesito estar con más gente y resulta que la gente no me comprende. Piensan que soy tímido o que tengo un problema. Precisamente porque soy una persona que disfruta de su tiempo en soledad y la elijo”. Todo esto genera en muchos casos estados de ansiedad que provocan malestar e infelicidad. Esta persona con su caso personalizado es consciente de que no es tímida,  simplemente desea elegir los momentos en los que hacerlo. Pero no es feliz porque siente que no es como otras personas y sienten que le fuerzan a ser como no es para poder encajar. La buena noticia es que se puede trabajar para encontrar el equilibrio propio y natural de forma personalizada en la que esa persona se encuentre en paz. De ahí la necesidad de conocer las diferencias entre una característica y otra.

¿En qué parte sientes que estás tú? Yo me siento un poco en las dos. ¡Leo tus respuestas en las redes!

Eva María Arrabal Martín

El poder del sentido del humor en la timidez

Como siempre, en la línea de la frase de esta semana ya publicada: “Si no tienes sentido del humor, estás a merced de los demás” (William Rotsler), vamos a hablar sobre el poder del sentido del humor para trabajar la timidez. Al final del post te llevarás un tip para que puedas llevarlo a la práctica en situaciones embarazosas.

Foto con frase de la semana

El sentido del humor es una de las herramientas más poderosas cuando tenemos conflictos. Si tienes sentido del humor todo puede parecer más ligero, más fácil de llevar. Por lo tanto ayuda al desbloqueo mental y te facilita el poder ver con más claridad, para dar con una posible solución. Cuando puedes reírte de ti mismo/a o de tus problemas, significa que estás acercándote a la solución, a la liberación, a la paz. El sentido del humor es parte de la aceptación. No te va a solucionar el problema en sí, pero te ayudará a verlo desde otra perspectiva más liviana, te hará ver que quizás no es tan grave lo que estás viviendo o que puedes seguir con tu vida a pesar de lo vivido.

Cuando reímos liberamos endorfinas. Estas son responsables de nuestra felicidad y de la sensación de bienestar, además de funcionar como si de analgésicos se trataran, pero en este caso de forma natural. Por esta razón la risa nos ayuda a aliviar los dolores cuando nos encontramos enfermos o incluso acelera el proceso de curación de ciertas enfermedades. Además, también se ha demostrado que disminuye las posibilidades de sufrir un infarto, ayuda en el trabajo de la depresión, la ansiedad y disminuye los casos de bajas laborales. Hasta ahí llega el poder de la risa.

“La gente con sentido del humor se ríe más y reír de forma habitual está asociado a cambios en el sistema muscular, cambios cardiovasculares, endocrinos, inmunológicos y neuronales. Tener buen sentido del humor favorece las relaciones sociales y proporciona un mayor apoyo social que funciona como inhibidor del estrés y estimulador de la salud” (Carbelo y Jáuregui, 2006).

Además de esto y por todo ello, el sentido del humor es un tubo de escape muy efectivo para el trabajo concreto de la timidez. ¿Por qué? Pues porque precisamente una de las características de la timidez es el gran sentido del ridículo que tiene la persona. Precisamente una de las cosas que más temen las personas cuando se sienten tímidas es el ser el foco de atención, es la exposición en ciertas circunstancias, es el temor a cometer un error y sentirse ridículas. Cuando el sentido del ridículo es muy fuerte, ya comenzamos a dejarnos llevar por los pensamientos de lo que sería si nos equivocamos hasta el punto de convertirse en pensamientos irracionales, en muchos casos catastrofistas ante una posibilidad que lo más probable solo exista en nuestra mente. Este temor hace que muchas personas dejen de hacer cosas por miedo a hacer el ridículo y se sientan limitadas.

¿SIRVE DE ALGO EL SENTIDO DEL RIDÍCULO?

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El sentido del ridículo es necesario evidentemente, es como los miedos. Si fuésemos sin miedos por la vida nos expondríamos a circunstancias realmente peligrosas porque no podríamos calibrar el peligro. Sabemos que el miedo bien gestionado para que no nos controle ni nos limite puede ayudarnos a ser prudentes mientras decidimos cómo y para qué ser valientes. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, es totalmente normal y legítimo que nos sonrojemos en alguna situación que quizás nos supere en un momento dado y no podamos controlar del todo, ¡Es señal de que somos humanos! Y esto nos sirve para ser prudentes también en ciertas situaciones en las que es necesario no ser demasiado impulsivo o que haya preparar bien con antelación, como por ejemplo puede ser una conferencia. Si no tuviésemos sentido del ridículo lo más probable es que no nos preparemos la conferencia con la suficiente seriedad porque total, da igual si me equivoco. Pero igual que no es bueno carecer del sentido del ridículo, tampoco es bueno tenerlo en exceso hasta limitarnos en nuestras decisiones, o en la necesidad de exponernos para lograr ciertos objetivos. Así que en este post vamos a ver cómo gestionar ese sentido del ridículo usando el sentido del humor, en este caso, enfocándonos a las personas que padecen del exceso de este y se sienten limitados.

¿Cómo podemos dominar el sentido del ridículo cuando éste es excesivo?

CLAVE 1

Podemos por ejemplo comenzar siendo conscientes de que todos, absolutamente todos hemos hecho el ridículo alguna vez, incluso las personas que se exponen de manera pública, que salen en televisión, presentan programas, son maestros, etc. Nadie se salva de ello y evidentemente nos quedan aún muchas situaciones que pasar que resultarán cómicas. Cuando pensamos en esto nos damos cuenta de que visto desde fuera, aún resultando cómico, podemos pensar que no es para tanto porque esas personas acaban improvisando, solucionando el problema o incluso utilizando el humor para reírse de ellos mismas. Cuando vemos que alguien hace el ridículo en un momento dado y utiliza el sentido del humor, de repente podemos ver que esa situación aparentemente ridícula pierde fuerza de manera inmediata. Vemos que esa persona ya no está siendo dominada por la situación. Entonces las personas que le rodean ya no se ríen tanto de la situación ni de la persona sino que ser ríen con la persona. Es ahí donde vemos el enorme poder del sentido del humor.

El ver estas situaciones en los demás y quitarles importancia, primeramente hace que dejemos de enfocarnos en nosotros mismos, por lo que estamos trabajando esa parte del ego que nos duele y nos domina. Estamos poniendo el foco en otras personas y minimizando la importancia que realmente tiene, porque uno de los errores es que cuando nos enfocamos en exceso en nosotros mismos aumentamos las partes negativas de lo que sentimos, haciendo cada situación más grave de lo que en realidad es. ¿No te ha pasado muchas veces que cuando alguien cercano a ti te cuenta algún problema que tiene, lo ves desde fuera y tienes la certeza de que no lo ves tan grave como esa persona lo siente? E incluso tienes la seguridad de saber que eso que le pasa tiene solución, pero esa persona no lo ve en ese instante porque está inmersa en el problema y con ello le está dando poder a su ego. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, lo sentimos más grave cuando lo vemos en nosotros mismos y estamos inmersos en él, que cuando lo vemos en otros.

CLAVE 2

La segunda clave será desarrollar el sentido del humor, para obtener la capacidad de reírnos de nosotros mismos. Hemos visto antes que cuando una persona comete un error y hace el ridículo y se ríe de sí misma, esta situación pierde poder sobre la persona y puede tomar el control más fácilmente. Pero, ¿Cómo puedo reírme de mí mismo/a cuando nunca antes lo he hecho y siento que el ridículo me supera?

A continuación vamos a conocer un sencillo tip, que nos ayudará a desarrollar un fuerte sentido del humor y minimizar ese sentido del ridículo que tanto puede llegar a hacer sufrir a una persona tímida:

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TIP:

Puedes comenzar recordando una serie de situaciones que te hayan ocurrido y que hayan resultado embarazosas y con ellas crear una lista para tenerlas en cuenta. Describe con detalle todo lo que te pasó y lo vergonzoso que resultó para ti. Primero puedes leerla en voz alta para escucharte y reírte de ello, de tu propia situación. En este primer paso te resultará más fácil reírte porque estarás en soledad, sin nadie que te escuche, solo te escuchas tú y así podrás dominar mejor ese sentido del ridículo. Al final estarás provocando el hecho de reírte de ti mismo/a y haciendo eso, estarás quitando importancia y por lo tanto fortaleza a lo que sentiste en ese momento.

En otra ocasión puedes llevar a cabo el segundo paso, que es sacar a la luz esa lista recordando alguna de esas situaciones cuando te encuentres con amigos o familiares en alguna situación distendida. Te puede ayudar también el hecho de exagerar la escena a modo de caricatura cómica. Así estarás provocando que todos se rían contigo y eso disminuirá más aún tu sentimiento de ridículo. Cuando eres tú misma la persona que cuenta eso, le estás quitando poder a un posible ataque de otra persona para ridiculizarte. Ahora el poder lo tienes tú, porque eres la primera persona que se está riendo de ello y ya nadie podrá posicionarse por encima para hacerte sentir mal.

Con un entrenamiento como este, comenzando poco a poco si nos resulta complicado, estamos indicando a nuestro cerebro cómo encontrar siempre el lado cómico de todo lo que nos pasa. A largo plazo nos resultará más sencillo verlo sin esfuerzo en cada cosa que nos pase y nos resultará más fácil reírnos. Al final como todo, es cuestión de entrenamiento.

Eva María Arrabal Martín

El éxito atrae al éxito y podemos comenzar a crearlo.

Como siempre, a raíz de la frase de la semana publicada el pasado lunes de parte del psicólogo Ian Robertson, hoy vamos a hablar efectivamente del éxito. De cómo funciona en el cerebro y de cómo podemos hacer para crearlo desde cero, con el fin de atraer más éxito.

Éxito llama al éxito

El éxito se puede considerar una adicción. De hecho el cerebro se comporta como tal cuando percibe una situación de éxito, desde ese momento actúa de manera que te empuja y te motiva a buscar y vivir de nuevo esa sensación. Esto hace que estés predispuesto a crear situaciones de logros para tener de nuevo esa la sensación. Como también dice Ian Robertson: “Incluso ante minúsculas dosis de poder, nuestro comportamiento cambia”. Es decir, nuestro comportamiento y nuestros hábitos cambian cuando vivimos el éxito aunque sea en pequeños niveles.

Pero muchas personas pueden pensar que a ciertos perfiles concretos de personas les puede resultar fácil hablar de construir el éxito, cuando desde fuera se les ve exitosas (aparentemente como si ya fuese en sus propias circunstancias). Esto les hace sentir alejados de ellas y pueden verlo como una situación inalcanzable. Bien es cierto que esa sensación de ser una persona exitosa se alimenta más si la persona en sí comenzó teniendo algún tipo de logro siendo joven. De igual modo, una persona que no ha experimentado esa sensación siendo joven va sintiéndose más alejada de ella a medida que va envejeciendo.

Pero, ¿Es posible crear el éxito desde cero sin haberlo sentido antes? Efectivamente es posible. Una persona puede comenzar a crear situaciones de éxito con el fin de ir alimentando esa sensación e ir creciendo en ello. El éxito puede desarrollarse. No es fácil y a medida que los objetivos de éxito crezcan evidentemente serán necesarias una serie de habilidades que se han de ir trabajando y entrenando, pero es posible crear un hábito para convertirnos en personas exitosas. De hecho, todos conocemos a algunas personas que suelen tener comentarios del tipo “La mala suerte me persigue”, “No tengo fortuna”, “Nunca me ha tocado nada, así que no voy a probar suerte”, “Es que yo no tengo estrella, nací estrellado/a” o incluso en el lado opuesto “Soy una persona afortunada”, “Suelo conseguir lo que me propongo”, “Es que tengo estrella”. Esto se debe a las primeras experiencias que nos marcaron en el terreno de la suerte y que nos hicieron crear “creencias limitantes” en unos casos, o motivadoras en otros casos, que se desarrollaron en todo el proceso hasta hacernos adultos y que efectivamente, nos hicieron predispuestos a crear una cosa u otra (La buena o la mala suerte). También influye por supuesto lo que escuchamos de nuestros padres y entorno durante nuestra infancia y nuestra adolescencia, pero esto no debe de hacernos creer en el caso de que la educación que hayamos recibido haya sido limitante en ese sentido, resulte imposible de arreglar. Ahora que somos adultos, somos nosotros los únicos y máximos responsables de nuestra propia suerte a partir de este momento.

Pero, ¿Cómo son las personas exitosas para tener más éxito aún? Vamos a ver a continuación algunas características de una persona exitosa:

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  1. Se sienten ganadoras: Hacen sentir a su cerebro que eso que se proponen es posible y que ya está en proceso de lograrlo. Que ya lo tienen. Es decir, confían en ellos mismos y en sus posibilidades para alcanzarlo.
  2. Celebran sus éxitos: Se recrean en sus logros, los disfrutan. No esperan a que sean otros los que se lo celebren desde fuera. Ese sentimiento alargado en el tiempo alimenta el sentimiento de ser ganador y esto le fortalece y empodera para lograr más. Además de darse importancia y valor por lo que ha hecho.
  3. Evitan ver los fracasos como derrotas: Son personas que enfocan toda su energía en lo que desean lograr, así pues no se rinden fácilmente y persisten porque buscan sentir de nuevo el éxito. Así que deciden ver los fracasos como aprendizajes.
  4. Ven los problemas como retos: La palabra problema ya de por sí puede resultar limitante si la vemos como tal, nos frena. Sin embargo, las personas que traducen esa palabra en su cerebro como “reto”, se hacen grandes ante los problemas y se sienten capaces de salir por encima de ellos. Así que deciden enfocarse en la solución, en lugar de en el problema.
  5. Tienen una gran inteligencia emocional: En el caso de no tenerla por naturaleza, la trabajan para desarrollarla. Habilidades como la aceptación y la asertividad son muy importante para estas personas, ya que en momentos de fracaso han de estar fortalecidos para reponerse y resurgir como el Ave Fénix.
  6. Buscan superarse en los éxitos: Si ya han logrado algo, la siguiente meta ha de estar más lejos que la anterior, porque las metas ya alcanzadas ya no se sienten de nuevo con la misma intensidad que la primera vez que se alcanzó. Quieren más.
  7. Evitan las distracciones que puedan frenarle: Ponen el foco en sus objetivos y eso necesita de toda la energía como para distraerse en cosas que pueden ser banales.
  8. Son optimistas: El carácter optimista es indispensable para tener éxito. Una persona pesimista se frenará y se rendirá más fácilmente.
  9. Se rodea de personas con una forma similar de ver la vida: Necesitan de personas con la misma motivación cerca, ya que personas de comportamiento opuesto les frenará.
  10. Tienen una gran capacidad de Automotivación: Buscan razones para continuar y no abandonar.
  11. Buscan, admiran y modelan a las personas que tienen lo que ellos desean: Ya sea éxito económico, el trabajo que desean, la empresa que sueñan crear, la actitud que quieren trabajar, la vida que quieren. En definitiva, se fijan en esas personas, en cómo trabajan y avanzan e imitan todo aquello que perciben de ellos con el fin de ser como ellos.

Sigue leyendo porque a continuación vamos a ver un tip que nos ayudará a crear el éxito desde cero, aunque antes no hayamos tenido esa sensación.

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Y finalmente vamos a acabar este post con una herramienta muy sencilla, que nos ayudará a comenzar a crear nuestra propia buena suerte y convertirnos con el tiempo en una persona exitosa.

TIP:

Celebra los logros. Por pequeños que sean, celébralos y siéntelos (Has aprobado un examen, has conseguido un nuevo trabajo, te has atrevido a hablar por fin con esa persona que te gusta, has perdido unos kilos que te sobraban, acabas de cumplir tu primera semana comiendo saludable o haciendo media hora de deporte a diario…). Dile a tu cerebro que lo que acabas de conseguir es grandioso y permítete sentirte ganador por ese logro, recréate y disfrútalo. De este modo estarás dando el primer paso para crear esa “adicción” aunque sea a pequeña escala, pero así te resultará más sencillo conseguirlo y dar ese primer paso hacia. Habiendo dado este paso resultará más fácil buscar la manera de seguir sintiendo esa sensación y podrás poco a poco enfocarte en logros cada vez más grandes. Puedes ayudarte en el sentimiento de ganador el compartirlo con personas que sepas que se alegrarán por ti, quizás publicarlo en redes si lo consideras oportuno (esto último ya es algo de elección más personal, si va a crear más o menos comodidad). Si comienzas a darte importancia a ti mismo/a por haber logrado algo, estarás también provocando que otras personas te den importancia. Primero has de comenzar por ti y el valor que tú le des a tu éxito personal. Si por el contrario, mantienes tus logros en la más absoluta discreción estás ayudando a que pase más desapercibido, incluso para ti mismo/a ya que no lo notarás con la intensidad que realmente mereces. Este acto no significa que dejes de ser humilde, puedes ser humilde y al mismo tiempo alegrarte por tus propios logros, ¿Por qué no? Además, seguro que tienes a tu alrededor a más de una persona que también se alegrará por ti y celebrará ese sentimiento contigo. Puedes darte un regalo por haber logrado eso. Valórate por ello.

Cuando hayas alcanzado un primer logro y lo hayas celebrado, ¡Comienza a preparar tu siguiente éxito y ve a por él!

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Eva María Arrabal Martín

PROMOCIÓN “4º ANIVERSARIO”

La semana pasada anuncié en las redes que el próximo 14 de julio cumpliré 4 años dedicándome a esta profesión tan bonita que es el acompañar a personas en el logro de objetivos, propósitos y sueños. Así que tengo preparado celebrarlo de una manera muy especial y quiero compartirlo con todos vosotros. ¿De qué manera? Continúa leyendo…

Cumpleaños

Pues los próximos días 13 y 14 de julio durante sólo esas 48 horas las sesiones estarán disponibles a un “PRECIO ANIVERSARIO”.

Las características de esta promoción son:

  • PRECIO ORIGINAL DE UNA SESIÓN PARA COACHING PERSONAL O TERAPIA: 70 euros + IVA.
  • “PRECIO ANIVERSARIO” DISPONIBLE SOLAMENTE POR 48 HORAS LOS DÍAS 13 Y 14 DE JULIO: 37 euros, precio cerrado con IVA incluído.
  • Se podrán reservar hasta 5 sesiones por persona durante esas 48 horas.
  • Las sesiones serán de 1 hora de duración y por Skype para cualquier lugar del mundo, excepto para los residentes en Málaga capital (España) que podrá ser presencial.

Para poder aprovechar esta promoción, sólo tendrás que seguir los siguientes pasos en las redes sociales en donde haya sido publicado y en las que puedes seguirme a través de los enlaces que puedes ver en esta web:

  1. Dale a “Me gusta” a este post.
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  3. Envía un mail a evamariaarrabal@gmail.com con el asunto “PROMOCIÓN 4º ANIVERSARIO”, indicándome tu interés en esta promoción. Ahí te facilitaré los pasos para que durante los días 13 y 14 de julio puedas reservar tu sesión personal a “PRECIO ANIVERSARIO”. Tras la confirmación de la reserva se te asignará una fecha para tu sesión.

¡Y RECUERDA! La promoción será solamente válida durante las 48 horas de los días 13 y 14 de julio.

¡CELEBREMOS ESTE 4º ANIVERSARIO JUNTOS! ¿QUIERES?

¿QUIÉN SOY?

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Eva María es Coach Personal, Ejecutivo y Empresarial por el IEC (Instituto Europeo de Coaching),certificada por ASESCO (Asociación Española de Coaching) con Nº CAC10714 y experta en Coaching Cuántico por el IEC. Se especializó en el trabajo de la autoestima y el acompañamiento de las personas tímidas en su camino a convertirse en personas sociables y extrovertidas. También es Asesora para la aplicación de la “Ley de la atracción”en la vida personal y en el trabajo. Además, Eva María es Terapeuta formada como Licensed Practitioner NLP (Programación Neurolingüística), certificada a nivel internacional por el Dr. Richard Bandlery Graduada en Método Silva certificada a nivel internacional por Jose Silva. En el año 2016 fue galardonada con la Medalla de Oro de los Reyes Católicos del Foro Europa 2001, en reconocimiento a su prestigio profesional y ese mismo año fue entrevistada como una de las mejores Coaches de España por el Diario ABC.