13 BENEFICIOS DE ESCRIBIR UN DIARIO PARA LAS PERSONAS TÍMIDAS E INTROVERTIDAS

Ya has visto en mis redes la frase de la semana que habría el tema del que voy a hablar hoy: “Toda escritura es un viaje de descubrimiento” de Nadine Gordimer, escritora y premio Nobel de literatura en el año 1991. ¿Y de qué vamos a hablar hoy en el post? Vamos a hablar de los beneficios que nos aporta a las personas introvertidas y tímidas, el ejercicio de escribir un diario.

Cuando un nuevo cliente llega a mi consulta para trabajar las habilidades como persona introvertida, o porque sienta timidez y noto que le cuesta expresarme lo que siente y piensa en su día a día, lo primero que le digo es: “Hoy vas a crear un diario. Vas a escribir todos los días en él al menos 5 minutos sobre cómo te sientes con las cosas que me quieres contar o de las que ya hemos hablado. Cuando vengas aquí de nuevo, no tendrás por qué enseñármelo por supuesto, pero lo que escribas en él te servirá para exteriorizar todo lo que sientes con las palabras adecuadas para ti y luego te será más fácil contármelo a mí”.

¿Por qué hago esto?

Foto: Nsey Benajah
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Recuerdo en una de mis primeras consultas la historia de un joven que quería trabajar la motivación para estudiar. El chaval era bastante introvertido y sentía dificultades para expresarme lo que sentía hasta el punto en el que cuando yo le preguntaba “¿Cómo te sientes hoy?”, ¿Cómo has estudiando la última semana?”, “¿Cómo te ha ido estudiando con la nueva técnica que hemos trabajado?”, “¿Cómo te has sentido cuando el profesor te dijo eso?” o “¿Qué te parece este nuevo plan para la semana que viene?”, todas sus respuestas eran “Bien” o “Guay”. No se sentía capaz de salir de ahí. Por más que le pedía que se tomara un tiempo para pensar en palabras más concretas que expresaran sentimientos concretos, en el momento de la consulta y siendo observado por mí, no podía encontrar las palabras adecuadas para explicarme con la máxima concreción cómo se sentía exactamente. Las palabras “Bien” y “Guay” pueden abarcar infinidad de emociones, sentimientos e ideas que entran dentro de ellas, pero no concreta ninguna en específico. Así que le propuse trabajar con un diario para que se tomara un tiempo al día para explicar en él todo lo que sentía, buscando las palabras más concretas que pudiera para ser realmente certero. Esta técnica nos ayudó a ir avanzando y crear un plan de acción más certero y fructífero para el cliente, porque cuando volvía a consulta, ya sabía como expresarme lo que había estado sintiendo la semana anterior.

Sabemos y comprendemos que las personas tímidas y las introvertidas, tenemos una dificultad añadida a la hora de expresar nuestras emociones. No nos resulta nada fácil reflejar con palabras lo que sentimos o pensamos, de manera que la persona o personas con las que interactuamos comprendan realmente bien lo que sentimos o pensamos. Incluso en muchas ocasiones sentimos que directamente no nos comprenden porque no sienten empatía. Esto en ocasiones se debe a esa carencia en algunas habilidades de comunicación para poder sacar de dentro lo que tenemos. No es que las personas extrovertidas no tengan empatía, sino que puede ser en muchas ocasiones que les falte información y contexto.

Esta es una de las múltiples razones por las que las personas que somos introvertidas o las tímidas, elegimos callar muchas veces. Para evitar tener que explicar algo que nos cuesta un mundo, ya sea simplemente por falta de ciertas habilidades como puede ser en el caso de muchas personas introvertidas, o por los miedos propios de la timidez.

Escribir un diario puede llegar a ser un ejercicio realmente terapéutico, no solo para las personas introvertidas y tímidas, para todo el mundo. Sin embargo, las personas introvertidas y tímidas ganamos más con ello. En estos casos puede llegar a ser especialmente complejo mostrar al resto de personas qué es lo que sentimos, cómo nos sentimos y por qué nos sentimos de ese modo.

Evidentemente además de escribir en un diario para sacar lo que tenemos dentro y para expresarnos, es necesario que en estos casos se trabaje la asertividad y la autoestima entre otras habilidades de comunicación.

Tener un diario nos ayuda a adentrarnos en un viaje de autoconocimiento que puede llegar a ser realmente apasionante. Escribir puede ser una forma de meditar, de parar un instante y mirar hacia adentro de forma consciente como no lo hacemos cuando vamos en piloto automático, escribir nos ayuda a conocernos mejor. Cuando escribimos podemos sorprendernos descubriendo emociones que no somos capaces de sacar con la boca, pero cuando paramos a escribir ocurre la magia y podemos deshacer el tapón que a veces nos ahoga.

LAS EMOCIONES:

Todas las emociones son positivas si las observamos desde la perspectiva que nos dice que todas, absolutamente todas son necesarias. Puedes sentirte mejor o peor con cada una de ellas, podríamos decir de una manera más acertada que las emociones pueden ser agradables o desagradables, pero siempre son positivas porque aún las desagradables están ahí para mostrarnos algo que necesitamos cambiar, mejorar o trabajar a nuestro favor. ¿Qué sería de nosotros si no sintiéramos miedo? Pues que viviríamos constantemente con el riesgo de sobrepasar la línea del peligro. Por lo tanto el miedo es bueno, otra cosa es trabajarlo cuando lo sentimos en exceso por ejemplo.

Bien, pues sabiendo esto también sabemos de la necesidad de poder observar, evaluar y expresar esas emociones, sean agradables o desagradables.

El acto de expresar nuestras emociones, ya sean a otras personas o a nosotros mismos por escrito, nos permite viajar hacia adentro, tomar un instante de conciencia para observar con atención lo que sentimos, cómo lo sentimos, en qué parte de nuestro cuerpo lo sentimos y por supuesto, por qué lo sentimos, es decir, qué es lo que ha disparado esa emoción. Cuando ya sabemos la respuesta a todo eso, estamos preparados para evaluar si esa emoción nos bloquea o no. En el caso de que esa emoción nos esté bloqueando y lo estemos viendo con este ejercicio, estamos dando un paso más allá del simple hecho de “sentir” y estamos evaluando nuestra situación con respecto a ello. Es ahí cuando podemos buscar una solución a eso que nos hace sentir de cierta manera, claro está, estamos hablando en el caso de que esa emoción sea desagradable o nos frene de algún modo. ¡Si es positiva, bastará con que nos recreemos en ella!

Todas las emociones expresadas nos han de ayudar  reconocer qué es lo que nos la provoca y si esa situación nos genera emociones desagradables, podemos evaluar qué es lo que hay en nuestra mano para poder cambiarlo.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE ESCRIBIR PARA LAS PERSONAS INTROVERTIDAS Y TÍMIDAS? Vamos a verlo a continuación.

Foto: Tengyart
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BENEFICIOS DE ESCRIBIR UN DIARIO:

  1. Sirve como guía para organizar tus pensamientos: escribir nos sirve como mapa en la vida. No solamente nos ayudar para apreciar desde una perspectiva externa cómo nos sentimos en cada momento, sino que además con el tiempo también nos ayuda a conectar los puntos entre el pasado, el presente y el futuro. Teniendo por escrito nuestras vivencias, podemos echar mano a ellas cuando lo necesitemos en la toma de decisiones presentes y futuras.
  2. Nos ayuda a encontrar las palabras correctas que no nos salen cuando deseamos decirlas: esto nos prepara y nos entrena para hacerlo cada vez mejor cuando queramos hablar con otras personas. Encontrar las palabras correctas que no nos salen en el momento en el que necesitamos que nos salgan, salen mejor cuando las escribimos porque no nos tomamos los mismos tiempos cuando hablamos que cuando escribimos. Por eso escribir también es un acto de meditación e introspección calmada.
  3. Ayuda al autoconocimiento: cuando escribes sobre ti y sus emociones, te estás conociendo, estás adentrándote en tu interior y estás viajando a lugares que cuando interactúas con otras personas no alcanzas. En la antigua Grecia, el Oráculo de Delfos decía “Conócete a ti mismo”, como lema de lo realmente esencial para hacer cualquier propósito en esta vida. Conócete a ti mismo antes que nada para poder crecer.
  4. Nos sirve como válvula de escape y desahogo: por supuesto que si nos sentimos mal y nos cuesta expresarnos, escribiendo logramos sacar de dentro esos nudos que nos ahogan. Nos desahogamos, vamos a dormir en un mejor estado emocional.
  5. Nos ayuda a ser conscientes de nosotros mismos: nos ayuda a reconocer nuestros propios patrones de comportamiento y eso nos hace reconocernos mejor, saber cómo actuamos y por qué actuamos de ese modo.
  6. Es un gran ejercicio de meditación introspectiva: como ya comentamos en otro punto anterior, escribir también es meditar, es adentrarnos en nosotros, es hacer introspección, es recordar quienes somos realmente.
  7. Nos ayuda a observarnos desde otra perspectiva diferente: cuando escribimos nuestros pensamientos, es como si observáramos los conflictos de otra persona, de un amigo nuestro y de esa manera podemos salirnos de nosotros mismos y auto observarnos. Esto es apasionante porque eso nos ayuda a desbloquearnos cuando tenemos conflictos o dificultades para tomar decisiones.
  8. Nos ayuda a observar nuestra propia evolución desde el pasado: como hemos dicho anteriormente en otro punto, nos ayuda a unir puntos y entender nuestra historia de evolución. Eso nos ayuda a encontrar coherencia en nuestros patrones y seguir en esa línea.
  9. Ayuda a la memoria de lo ya vivido: a veces pasa que cuando no sabemos qué decisión tomar en alguna situación complicada, recordar situaciones similares o inspiradoras del pasado nos ayuda a aclararnos sobre lo que tenemos que hacer ahora. Recordar es reforzar en cierto modo nuestros valores cuando dudamos.
  10. Entrena la creatividad: por supuesto escribir nos hace más creativos. Esto hace que más adelante seamos capaces de expresarnos más y mejor cuando hablamos e interactuamos con otras personas. Al fin y al cabo escribir un diario es un entrenamiento mental y emocional, para después hacerlo con más fluidez cuando nos comunicamos oralmente, porque aprendemos a ser más rápidos encontrando las palabras adecuadas con las que podemos sentirnos más identificados en cada momento.
  11. Mejora la salud emocional: al fin y al cabo cuando escribimos un diario estamos sacando de dentro lo que nos aflige.
  12. Nos ayuda a tomar mejores decisiones en ciertas circunstancias complejas: aquí podemos hacernos preguntas sobre esas circunstancias, lo cual nos ayudará a buscar la solución dentro de nosotros mismos. ¿Qué me está pasando? ¿Por qué me está pasando? ¿Para qué me está pasando? ¿Cómo puedo mejorarlo? Todo esto nos servirá para tener conversaciones con nosotros mismos como si fuéramos otra persona que nos está aconsejando y guiando por el camino correcto.
  13. Alimenta la motivación: por último escribir nos ayuda a motivarnos. Escribiendo nos sentimos mejor, plasmamos cómo nos sentimos, pero también cómo deseamos sentirnos. Nos desahogamos, deshacemos nudos y nos desbloqueamos. De esta manera nos sentimos más preparados y mejor para proponernos nuevos objetivos, para crecer y mejorar con respecto a lo que hemos escrito desde el pasado. Nos vemos a nosotros mismos y nos vemos capaces de conseguir más cosas. ¿Imaginas poder leer y recordar situaciones del pasado grandiosas que has logrado? Eso alimenta tu poder personal y te hará más grandioso para ponerte nuevas metas.

Así que ahora, vamos a ver tips prácticos para trabajar nuestra comunicación con nosotros mismos.

TIPS:

Diario personal con preguntas.

Foto: Marcos Paulo Prado
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Para llevar todo esto a la práctica, puedes tener un diario en papel como se ha hecho toda la vida, pero también puedes crear uno digital y más fácil de manipular de manera creativa. Para esta segunda versión puedes crear un blog de acceso privado para que solamente puedas acceder tú y nadie más pueda verlo. Puede tener un uso más creativo porque puedes ir añadiendo fotografías no solo tuyas propias, sino también imágenes de internet con las que te sientas identificada o identificado, o que te ayuden a plasmar tus pensamientos y emociones.

Es recomendable que en ese diario te hagas preguntas del tipo:

  • ¿Cómo me siento hoy? ¿Qué es lo que ha disparado las emociones que me hacen sentir de este modo?
  • ¿Estas emociones son agradables o desagradables? ¿Puedo hacer algo para mejorar este aspecto? ¿El qué? ¿Cuándo voy a empezar a hacerlo y de qué modo específico?
  • ¿Cómo me gustaría sentirme al final del día/semana/mes?
  • ¿Qué he aprendido de lo que he expresado en este diario en la última semana? ¿A qué conclusiones me lleva sobre mí mismo o mí misma?

No tienen por qué ser estas preguntas de manera literal, pero pueden inspirarte o incluso añadir más preguntas que te ayuden en el ejercicio de auto observación y auto evaluación emocional.

Cuando acabe el día puedes evaluar si has logrado llevar a cabo los aspectos escritos en tu diario. Pero recuerda siempre que el hecho de no lograrlos no es un fracaso. No tienes por qué hacerlo bien todos los días, hay días que simplemente no estamos bien y no pasa nada.

Este ejercicio hecho de manera habitual, te ayudará a sentirte capaz de proponerte cosas cada vez más constructivas y metas más interesantes, aparte de conocerte más a ti misma o a ti mismo.

Y tú, ¿Ya tienes tu diario personal?

Eva María Arrabal Martín

BIBLIOGRAFÍA:

https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/querido-beneficios-escribir-propias-vivencias_1_1964989.html

https://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130920/54389788499/los-beneficios-de-escribir-tu-diario.html

https://belenpicadopsicologia.com/diario-personal/

El poder de la palabra para crear la realidad

Hemos empezado esta semana con la frase del Dr. Mario Alonso Puig: “El lenguaje no solo describe la realidad, sino que además es capaz de crearla” y ¿Por qué hemos empezado con ella? Porque esta semana hablamos sobre el lenguaje y su peso en nuestro crecimiento personal.

¡Vamos a ello!

La semana pasada me adentré en la influencia de las etiquetas cuando nos definimos y lo hice enfocándome en las personas que sienten timidez. Esa publicación me ofreció la idea de hablar esta semana sobre el lenguaje y la importancia de las palabras a la hora de “crear”. Cuando creamos nuestras circunstancias y posibilidades, no tenemos en cuenta ni nos paramos a observar las palabras que utilizamos y éstas son tremendamente importantes en nuestra creación, son magia pura. Gran parte de lo que tenemos en nuestro entorno, en nuestras circunstancias y en nuestros resultados, están ahí a causa de las palabras que usamos al hablar, ¡Entre otras muchas cosas claro está! Pero todo empieza cuando hablamos.

¿Te has parado a observar en cómo hablan y se expresan las personas exitosas?

Para empezar, te darás cuenta de que no hablan igual una persona exitosa en cualquier ámbito, que una persona “rendida” a lo que es y a lo que cree que no puede cambiar porque “la cosa está muy mal”.

¿Te has parado a pensar alguna vez en cómo de importante ha sido tu lenguaje en lo que has logrado o perdido hasta el día de hoy? Quizás no lo hayas pensado nunca, quizás esta es la primera vez que lees sobre ese tema.

Aquí no vamos a hablar de éxito refiriéndonos al dinero, pero sí al éxito en general, es decir, al hecho de ganar en todo lo que de manera personal e individual nos propongamos. ¿Quieres tener éxito en tu formación porque estás estudiando? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje te interesa. ¿Quieres tener éxito en el terreno laboral? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje efectivamente te interesa. ¿Quieres tener éxito en las relaciones con los demás y en el amor? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje también te interesa. ¿Quieres tener éxito económico? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje por supuesto que te interesa. ¿Quieres tener éxito en cualquier aspecto de tu vida ya sea personal o laboral? Entonces, conocer sobre el uso del lenguaje evidentemente te interesa.

Incluso cuando nos proponemos el objetivo de perder peso tenemos que tener en cuenta el lenguaje que utilizamos mientras estamos trabajando en ello, ¿Cómo te has hablado hasta el día de hoy? ¿Cómo te sigues hablando? ¿Qué pasaría si cambias tu vocabulario y la forma de expresar lo que quieres y lo que haces?

No hablamos solamente del típico “No puedo”, enfocarnos solamente en esa frase tóxica nos limita hasta el infinito y más allá. Podríamos extender nuestra auto evaluación a frases bloqueantes como:

  • “Tengo que hacer deporte”.
  • “No soy lo suficientemente buena para ese puesto de trabajo que ofrecen”.
  • “Siempre he sido torpe”.
  • “En mi familia nadie ha hecho nada parecido, no tengo razones para pensar que puedo ser el primero en lograrlo”.
  • “Es que me cuesta trabajo enterarme de lo que leo cuando estudio y voy más lento”.
  • “Es que se me da mal pintar/bailar/cantar/escribir…” (pon aquí aquello con lo que te sientas más identificado o identificada).
  • “Es que hay una crisis tremenda y todos en mi entorno están como yo… fatal”.
  • “Es que por más que lo intento, no encuentro el tiempo”.
  • “Es que eso solo lo consiguen los que tienen un `padrino´, la gente humilde no podemos acceder a esos privilegios”.
  • “Etc”…

¿Cómo te hablas? Ya no solo eso, ¿Cómo hablas a los demás cuando hablas de ti o de cosas que tengan que ver contigo o con tus propósitos y tus sueños?

A continuación vamos a ver cómo nutrirnos con lenguaje de éxito…

Niño gritando frente a un micrófono.

Fuente: Unsplash

Los egipcios ya hablaban de ello, ¡Ya lo sabían! Y lo utilizaban a su favor. De hecho, lo dejaron por escrito para la posteridad y para fortuna de nosotros que podemos acceder a ello. Hoy día gracias a ellos, a muchos más que vinieron detrás a divulgarlo y a estudios en neurociencia sobre el poder del lenguaje en nuestra mente, sabemos que su influencia en nuestras vidas es ilimitado.

Los egipcios creían con fe que la palabra tenía un poder realmente mágico. Por ello, los antiguos sacerdotes de aquella apasionante civilización la usaban de manera estratégica y a su favor para no pedir, sino exigir a los dioses lo que querían recibir. Así, ¡Como suena! No suplicaban, sino que decían aquello que según ellos debía de ser por derecho propio, ya que su creencia se basaba en que cuando pides, si lo haces de la manera correcta, estás pidiendo algo que ya es tuyo por derecho, por lo tanto ha de ser expresado y ejecutado como tal. También lo hacían los faraones y así lograban que toda persona que le rodeara cumpliera lo que él decía. No era solo el poder que tenía como faraón, sino el poder de su palabra. El propio faraón en los “Textos de las pirámides” dejó por escrito “Yo soy la Gran Palabra” para dar vida a todo lo que pudiera desear.

Del mismo modo, esa misma magia hacía, según los egipcios, que una persona continuara viva después de su muerte mientras su nombre continuara siendo pronunciado por los que quedaban.

“Construí esta tumba en esta necrópolis, junto a los grandes espíritus que aquí están,

para que se pronuncie el nombre de mi padre y el de mi hermano mayor.

Un hombre es revivido cuando su nombres es pronunciado…”

-Inscripción en la tumba de Petorisis. Sumo sacerdote de Thot en Hermópolis.-

Texto extraído del libro “La magia de la palabra en Egipto”  

de Ildefonso Robledo Casanova.

Según los habitantes del antiguo Egipto, cuando el Creador quiso crear el mundo y todo el universo, utilizó el verbo, la magia de la palabra, porque según ellos y tal y como lo usaban en su día a día, la magia del verbo permitía materializar todo lo que deseaban.

Por otra parte y viniendo a nuestra época actual, podemos tener conocimientos de grandes expertos como el el Dr. Mario Alonso Puig, en el que nos hemos basado para la frase de esta semana, el cuál dice que cuando le llega un enfermo a su consulta con un diagnóstico de alguna enfermedad grave como puede ser un cáncer, una de las primeras cosas que le dice es “Desde este momento no tenemos un problema, tenemos un reto”. ¿Qué podemos percibir de una poderosa frase como esta? Lo que primeramente transmite con este mensaje al paciente es que no está solo, que el trabajo a partir de ese preciso momento es un trabajo en equipo y que además, si lo miramos desde la perspectiva de un reto, todo comienza a cambiar y las posibilidades de cura son mayores.

Las palabras al fin y al cabo crean emociones y las emociones para bien o para mal, generan una perspectiva de las situaciones y circunstancias y a su vez, esa perspectiva de las circunstancias nos hacen tomar decisiones y esas decisiones generan resultados. Por lo tanto, los resultados dependerán en gran parte de esas emociones que hayamos tenido al principio, justo cuando creamos esas palabras, porque según ella actuaremos de un modo u otro. Ya lo afirma Daniel Goleman, el mayor experto en el estudio de la inteligencia emocional, las emociones son las que nos hacen tomar las decisiones al final de todo. Entonces, se puede entender de una manera más clara la importancia de evaluar el cómo hablamos y cómo podría mejorar nuestra vida si cambiamos nuestras palabras.

Para comprobar esto último que hemos comentado, te voy a proponer que te tomes el atrevimiento de hacer algo para ver cómo reacciona la gente. Intenta hacer lo siguiente:

Elige una palabra tal como “alegría”, “coraje”, “esperanza”, “quiero”, “merezco”, “deseo”, “me gusta” o cualquier otra palabra o breve frase que se te ocurra y que consideres bonita o que pueda producir emociones positivas. Cuando ya tengas la palabra, envíala a los grupos y contactos de wassap con los que tengas confianza y aprecies, para ver sus reacciones. Deja que pase la mañana, tarde o día y queda a la espera de ver las diferentes reacciones de esas personas en sus respuestas. Evidentemente creará desconcierto en todas ellas, sin embargo, las respuestas podrían sorprenderte porque tendrán en común el reflejo de una emoción agradable. Haz este ejercicio de vez en cuando cambiando la palabra y disfruta del hecho de poder contagiar a otras personas con emociones agradables.

Expresiones como “Cuando logre…” o “Cuando esté en…” son como cuando un mago dice “Abracadabra” ¡Y no estoy exagerando para nada! Cuando usamos palabras, frases y expresiones similares, que nos hagan sentir que algo va a suceder de manera inminente, nuestro cerebro de manera automática siente que eso es real, que ya estamos en camino y que nos encontramos cerca. Por lo tanto, desde ese preciso momento nuestro cerebro comenzará a comportarse y a enviar mensajes al resto del cuerpo y a sí mismo, para que eso que hemos dicho se haga realidad. Los mensajes que comenzará a enviarse a sí mismo por ejemplo serán pensamientos similares y del mismo nivel que los pensamientos que nos llevó a generar esa frase anterior.

Por ejemplo:

Si deseamos obtener un puesto de trabajo superior al que hemos tenido hasta ahora podemos afirmar “Cuando logre ese puesto” o “Cuando esté en ese trabajo”. En ese momento, haremos que nuestro cerebro comience a buscar otros pensamientos que nos lleven a pensar siempre en lo mismo, pero no solo eso, además, estaremos induciendo al cerebro a que empiece a obsesionarse y todos sabemos lo que pasa cuando nos obsesionamos con algo, ¿Qué pasa? Que comenzamos a buscar respuestas a todas nuestras dudas, preguntas y demás y comenzamos de ese modo en buscar un camino, una solución a un problema, una opción de varias, etc… y todo ello nos llevará a actuar de forma imparable hacia aquello que queremos lograr. Ya sea de manera consciente o inconsciente, no estamos preguntando a nosotros mismos ¿Qué es lo que tengo que hacer para estar en ese lugar o en esa circunstancia? Y de repente toda la maquinaria de nuestro cerebro se pondrá en marcha, haciendo uso de la creatividad, la inspiración y la resolución de problemas.

Como afirmaba el maestro y Doctor en psicología Wayne W. Dyer cuando hablaba sobre el poder de la intención…

La palabra intención normalmente cuando la usamos, tiene la connotación de que nadie se interpondrá en nuestro camino. Tengo la intención de que algo ocurra, haré que salga bien contra viento y marea. Da igual la oposición que encuentre, tengo la intención de hacerlo. Es como cuando un pitbull se aferra una rueda. ¿Lo han visto alguna vez? No la suelta por nada.  Adoptaré la actitud del pitbull para conseguir lo que quiero. Eso es la intención”.

Entonces, ¿Cómo puedo cambiar mi lenguaje para comenzar a crear resultados nuevos en mi vida? ¡Vamos a verlo a continuación con un tip práctico!

Persona entrenando subiendo escaleras.

Fuente: Unsplash

TIP:

Y como es habitual, aquí te dejo un tip práctico para que puedas comenzar a hacer uso de un nuevo lenguaje y puedas tomar el nuevo hábito que te ayudará a crear una nueva realidad.

Diario personal

Te animo a que comiences un diario personal. No te llevará mucho tiempo y será muy breve.

En ese diario y para que te resulte sencillo al menos para comenzar el hábito (más adelante puedes invertir más tiempo en él si así lo deseas), puedes dividir cada hoja en dos partes. Cada una de las hojas representará una jornada.

A partir de ese momento, cada mañana podrás invertir 5 minutos a escribir de manera breve qué esperas del día que tienes por delante. En ese breve espacio podrás escribir cómo quieres que sea tu día, de manera que te resulte realista haberlo logrado al final del día. Han de ser cosas que puedas dominar tú, cosas que estén en tu mano, cosas sencillas.

Aquí viene lo interesante de este ejercicio. Para escribir ese diario será necesario que utilices palabras  nuevas que normalmente no utilices, palabras que te generen bienestar emocional, motivación, que te impulsen. De esta manera estarás comenzando a crear un nuevo lenguaje más potente, un nuevo lenguaje que generará resultados diferentes a los que habías tenido hasta hoy.

A parte de eso, cuando escribas lo que quieres que ocurra, será necesario que utilices expresiones tales como:

  • “Cuando acabe el día habré logrado…”
  • “Cuando vaya a dormir seré más…”
  • “Me comprometo a hacer…”
  • “Me comprometo a cambiar… por…”

Es decir, no solo escribir en positivo evitando todas las negaciones que se te vengan a la mente, sino también afirmando de manera rotunda. Para ello se deberá de evitar los “Intentaré…”, “Procuraré…” o “Espero que…”. Estas expresiones son palabras “trampa” que te bloquearán, tenlo por seguro. La clave está en tomar el comportamiento de los antiguos egipcios: no pidas, exige lo que es tuyo por derecho y ¡Haz que al final del día haya ocurrido!

Ahora viene la segunda parte del diario.

Esa segunda fase la haremos al final del día y consistirá en hacer un breve resumen de cómo nos ha ido el día. Escribiremos lo que hemos logrado y cómo nos sentimos al respecto. No nos vamos a enfocar demasiado en si algo no ha salido bien o no se ha logrado, se puede expresar de paso indicando que lo haremos al día siguiente, evitaremos pararnos en emociones negativas que puedan generar la creencia de que si no se ha logrado, ha sido un fracaso.

Vamos a realizar este ejercicio a diario y cuando hayamos logrado sobrepasar la barrera de los primeros 21 días, ya habremos creado un nuevo hábito e incluso comenzaremos a notar que cuando hablamos, hablamos diferente y los resultados por lo tanto, comenzarán a ser diferentes.

Habrás logrado tomar el control y actuar para que las cosas ocurran, pero además, comenzarás a ver que comienzan a pasar cosas sin  que tengas seguro cómo están pasando, no es magia, es que estás empezando a exigir lo que es tuyo por derecho y por lo tanto como dijo Marcel Proust: “Aunque nada cambie, si yo cambio todo cambia”.

Notarás un cambio radical cuando pase el tiempo y con ello, tu vida comenzará a cambiar. ¡Te lo aseguro!

No importa cuál haya sido tu historia hasta ahora, lo que importa es dónde quieres estar y qué es lo que vas a hacer para estar ahí. Pero antes de nada, el primer paso es cambiar tu lenguaje para comenzar a crear lo que verdaderamente quieres.

¿Qué palabras y afirmaciones vas a comenzar a utilizar a partir de ahora?

Eva María Arrabal Martín

BIBLIOGRAFÍA:

Castellanos, L., Yoldi, D., Hidalgo, J. L. (2016). “La ciencia del lenguaje positivo”. Editorial Paidós contextos.

Robledo Casanova, I., (2006). “La magia de la palabra en Egipto”, Bibliteca virtual universal, Asociación Andaluza de egiptología.