El poder del sentido del humor en la timidez

Como siempre, en la línea de la frase de esta semana ya publicada: “Si no tienes sentido del humor, estás a merced de los demás” (William Rotsler), vamos a hablar sobre el poder del sentido del humor para trabajar la timidez. Al final del post te llevarás un tip para que puedas llevarlo a la práctica en situaciones embarazosas.

Foto con frase de la semana

El sentido del humor es una de las herramientas más poderosas cuando tenemos conflictos. Si tienes sentido del humor todo puede parecer más ligero, más fácil de llevar. Por lo tanto ayuda al desbloqueo mental y te facilita el poder ver con más claridad, para dar con una posible solución. Cuando puedes reírte de ti mismo/a o de tus problemas, significa que estás acercándote a la solución, a la liberación, a la paz. El sentido del humor es parte de la aceptación. No te va a solucionar el problema en sí, pero te ayudará a verlo desde otra perspectiva más liviana, te hará ver que quizás no es tan grave lo que estás viviendo o que puedes seguir con tu vida a pesar de lo vivido.

Cuando reímos liberamos endorfinas. Estas son responsables de nuestra felicidad y de la sensación de bienestar, además de funcionar como si de analgésicos se trataran, pero en este caso de forma natural. Por esta razón la risa nos ayuda a aliviar los dolores cuando nos encontramos enfermos o incluso acelera el proceso de curación de ciertas enfermedades. Además, también se ha demostrado que disminuye las posibilidades de sufrir un infarto, ayuda en el trabajo de la depresión, la ansiedad y disminuye los casos de bajas laborales. Hasta ahí llega el poder de la risa.

“La gente con sentido del humor se ríe más y reír de forma habitual está asociado a cambios en el sistema muscular, cambios cardiovasculares, endocrinos, inmunológicos y neuronales. Tener buen sentido del humor favorece las relaciones sociales y proporciona un mayor apoyo social que funciona como inhibidor del estrés y estimulador de la salud” (Carbelo y Jáuregui, 2006).

Además de esto y por todo ello, el sentido del humor es un tubo de escape muy efectivo para el trabajo concreto de la timidez. ¿Por qué? Pues porque precisamente una de las características de la timidez es el gran sentido del ridículo que tiene la persona. Precisamente una de las cosas que más temen las personas cuando se sienten tímidas es el ser el foco de atención, es la exposición en ciertas circunstancias, es el temor a cometer un error y sentirse ridículas. Cuando el sentido del ridículo es muy fuerte, ya comenzamos a dejarnos llevar por los pensamientos de lo que sería si nos equivocamos hasta el punto de convertirse en pensamientos irracionales, en muchos casos catastrofistas ante una posibilidad que lo más probable solo exista en nuestra mente. Este temor hace que muchas personas dejen de hacer cosas por miedo a hacer el ridículo y se sientan limitadas.

¿SIRVE DE ALGO EL SENTIDO DEL RIDÍCULO?

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El sentido del ridículo es necesario evidentemente, es como los miedos. Si fuésemos sin miedos por la vida nos expondríamos a circunstancias realmente peligrosas porque no podríamos calibrar el peligro. Sabemos que el miedo bien gestionado para que no nos controle ni nos limite puede ayudarnos a ser prudentes mientras decidimos cómo y para qué ser valientes. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, es totalmente normal y legítimo que nos sonrojemos en alguna situación que quizás nos supere en un momento dado y no podamos controlar del todo, ¡Es señal de que somos humanos! Y esto nos sirve para ser prudentes también en ciertas situaciones en las que es necesario no ser demasiado impulsivo o que haya preparar bien con antelación, como por ejemplo puede ser una conferencia. Si no tuviésemos sentido del ridículo lo más probable es que no nos preparemos la conferencia con la suficiente seriedad porque total, da igual si me equivoco. Pero igual que no es bueno carecer del sentido del ridículo, tampoco es bueno tenerlo en exceso hasta limitarnos en nuestras decisiones, o en la necesidad de exponernos para lograr ciertos objetivos. Así que en este post vamos a ver cómo gestionar ese sentido del ridículo usando el sentido del humor, en este caso, enfocándonos a las personas que padecen del exceso de este y se sienten limitados.

¿Cómo podemos dominar el sentido del ridículo cuando éste es excesivo?

CLAVE 1

Podemos por ejemplo comenzar siendo conscientes de que todos, absolutamente todos hemos hecho el ridículo alguna vez, incluso las personas que se exponen de manera pública, que salen en televisión, presentan programas, son maestros, etc. Nadie se salva de ello y evidentemente nos quedan aún muchas situaciones que pasar que resultarán cómicas. Cuando pensamos en esto nos damos cuenta de que visto desde fuera, aún resultando cómico, podemos pensar que no es para tanto porque esas personas acaban improvisando, solucionando el problema o incluso utilizando el humor para reírse de ellos mismas. Cuando vemos que alguien hace el ridículo en un momento dado y utiliza el sentido del humor, de repente podemos ver que esa situación aparentemente ridícula pierde fuerza de manera inmediata. Vemos que esa persona ya no está siendo dominada por la situación. Entonces las personas que le rodean ya no se ríen tanto de la situación ni de la persona sino que ser ríen con la persona. Es ahí donde vemos el enorme poder del sentido del humor.

El ver estas situaciones en los demás y quitarles importancia, primeramente hace que dejemos de enfocarnos en nosotros mismos, por lo que estamos trabajando esa parte del ego que nos duele y nos domina. Estamos poniendo el foco en otras personas y minimizando la importancia que realmente tiene, porque uno de los errores es que cuando nos enfocamos en exceso en nosotros mismos aumentamos las partes negativas de lo que sentimos, haciendo cada situación más grave de lo que en realidad es. ¿No te ha pasado muchas veces que cuando alguien cercano a ti te cuenta algún problema que tiene, lo ves desde fuera y tienes la certeza de que no lo ves tan grave como esa persona lo siente? E incluso tienes la seguridad de saber que eso que le pasa tiene solución, pero esa persona no lo ve en ese instante porque está inmersa en el problema y con ello le está dando poder a su ego. Pues con el sentido del ridículo ocurre lo mismo, lo sentimos más grave cuando lo vemos en nosotros mismos y estamos inmersos en él, que cuando lo vemos en otros.

CLAVE 2

La segunda clave será desarrollar el sentido del humor, para obtener la capacidad de reírnos de nosotros mismos. Hemos visto antes que cuando una persona comete un error y hace el ridículo y se ríe de sí misma, esta situación pierde poder sobre la persona y puede tomar el control más fácilmente. Pero, ¿Cómo puedo reírme de mí mismo/a cuando nunca antes lo he hecho y siento que el ridículo me supera?

A continuación vamos a conocer un sencillo tip, que nos ayudará a desarrollar un fuerte sentido del humor y minimizar ese sentido del ridículo que tanto puede llegar a hacer sufrir a una persona tímida:

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TIP:

Puedes comenzar recordando una serie de situaciones que te hayan ocurrido y que hayan resultado embarazosas y con ellas crear una lista para tenerlas en cuenta. Describe con detalle todo lo que te pasó y lo vergonzoso que resultó para ti. Primero puedes leerla en voz alta para escucharte y reírte de ello, de tu propia situación. En este primer paso te resultará más fácil reírte porque estarás en soledad, sin nadie que te escuche, solo te escuchas tú y así podrás dominar mejor ese sentido del ridículo. Al final estarás provocando el hecho de reírte de ti mismo/a y haciendo eso, estarás quitando importancia y por lo tanto fortaleza a lo que sentiste en ese momento.

En otra ocasión puedes llevar a cabo el segundo paso, que es sacar a la luz esa lista recordando alguna de esas situaciones cuando te encuentres con amigos o familiares en alguna situación distendida. Te puede ayudar también el hecho de exagerar la escena a modo de caricatura cómica. Así estarás provocando que todos se rían contigo y eso disminuirá más aún tu sentimiento de ridículo. Cuando eres tú misma la persona que cuenta eso, le estás quitando poder a un posible ataque de otra persona para ridiculizarte. Ahora el poder lo tienes tú, porque eres la primera persona que se está riendo de ello y ya nadie podrá posicionarse por encima para hacerte sentir mal.

Con un entrenamiento como este, comenzando poco a poco si nos resulta complicado, estamos indicando a nuestro cerebro cómo encontrar siempre el lado cómico de todo lo que nos pasa. A largo plazo nos resultará más sencillo verlo sin esfuerzo en cada cosa que nos pase y nos resultará más fácil reírnos. Al final como todo, es cuestión de entrenamiento.

Eva María Arrabal Martín

El éxito atrae al éxito y podemos comenzar a crearlo.

Como siempre, a raíz de la frase de la semana publicada el pasado lunes de parte del psicólogo Ian Robertson, hoy vamos a hablar efectivamente del éxito. De cómo funciona en el cerebro y de cómo podemos hacer para crearlo desde cero, con el fin de atraer más éxito.

Éxito llama al éxito

El éxito se puede considerar una adicción. De hecho el cerebro se comporta como tal cuando percibe una situación de éxito, desde ese momento actúa de manera que te empuja y te motiva a buscar y vivir de nuevo esa sensación. Esto hace que estés predispuesto a crear situaciones de logros para tener de nuevo esa la sensación. Como también dice Ian Robertson: “Incluso ante minúsculas dosis de poder, nuestro comportamiento cambia”. Es decir, nuestro comportamiento y nuestros hábitos cambian cuando vivimos el éxito aunque sea en pequeños niveles.

Pero muchas personas pueden pensar que a ciertos perfiles concretos de personas les puede resultar fácil hablar de construir el éxito, cuando desde fuera se les ve exitosas (aparentemente como si ya fuese en sus propias circunstancias). Esto les hace sentir alejados de ellas y pueden verlo como una situación inalcanzable. Bien es cierto que esa sensación de ser una persona exitosa se alimenta más si la persona en sí comenzó teniendo algún tipo de logro siendo joven. De igual modo, una persona que no ha experimentado esa sensación siendo joven va sintiéndose más alejada de ella a medida que va envejeciendo.

Pero, ¿Es posible crear el éxito desde cero sin haberlo sentido antes? Efectivamente es posible. Una persona puede comenzar a crear situaciones de éxito con el fin de ir alimentando esa sensación e ir creciendo en ello. El éxito puede desarrollarse. No es fácil y a medida que los objetivos de éxito crezcan evidentemente serán necesarias una serie de habilidades que se han de ir trabajando y entrenando, pero es posible crear un hábito para convertirnos en personas exitosas. De hecho, todos conocemos a algunas personas que suelen tener comentarios del tipo “La mala suerte me persigue”, “No tengo fortuna”, “Nunca me ha tocado nada, así que no voy a probar suerte”, “Es que yo no tengo estrella, nací estrellado/a” o incluso en el lado opuesto “Soy una persona afortunada”, “Suelo conseguir lo que me propongo”, “Es que tengo estrella”. Esto se debe a las primeras experiencias que nos marcaron en el terreno de la suerte y que nos hicieron crear “creencias limitantes” en unos casos, o motivadoras en otros casos, que se desarrollaron en todo el proceso hasta hacernos adultos y que efectivamente, nos hicieron predispuestos a crear una cosa u otra (La buena o la mala suerte). También influye por supuesto lo que escuchamos de nuestros padres y entorno durante nuestra infancia y nuestra adolescencia, pero esto no debe de hacernos creer en el caso de que la educación que hayamos recibido haya sido limitante en ese sentido, resulte imposible de arreglar. Ahora que somos adultos, somos nosotros los únicos y máximos responsables de nuestra propia suerte a partir de este momento.

Pero, ¿Cómo son las personas exitosas para tener más éxito aún? Vamos a ver a continuación algunas características de una persona exitosa:

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  1. Se sienten ganadoras: Hacen sentir a su cerebro que eso que se proponen es posible y que ya está en proceso de lograrlo. Que ya lo tienen. Es decir, confían en ellos mismos y en sus posibilidades para alcanzarlo.
  2. Celebran sus éxitos: Se recrean en sus logros, los disfrutan. No esperan a que sean otros los que se lo celebren desde fuera. Ese sentimiento alargado en el tiempo alimenta el sentimiento de ser ganador y esto le fortalece y empodera para lograr más. Además de darse importancia y valor por lo que ha hecho.
  3. Evitan ver los fracasos como derrotas: Son personas que enfocan toda su energía en lo que desean lograr, así pues no se rinden fácilmente y persisten porque buscan sentir de nuevo el éxito. Así que deciden ver los fracasos como aprendizajes.
  4. Ven los problemas como retos: La palabra problema ya de por sí puede resultar limitante si la vemos como tal, nos frena. Sin embargo, las personas que traducen esa palabra en su cerebro como “reto”, se hacen grandes ante los problemas y se sienten capaces de salir por encima de ellos. Así que deciden enfocarse en la solución, en lugar de en el problema.
  5. Tienen una gran inteligencia emocional: En el caso de no tenerla por naturaleza, la trabajan para desarrollarla. Habilidades como la aceptación y la asertividad son muy importante para estas personas, ya que en momentos de fracaso han de estar fortalecidos para reponerse y resurgir como el Ave Fénix.
  6. Buscan superarse en los éxitos: Si ya han logrado algo, la siguiente meta ha de estar más lejos que la anterior, porque las metas ya alcanzadas ya no se sienten de nuevo con la misma intensidad que la primera vez que se alcanzó. Quieren más.
  7. Evitan las distracciones que puedan frenarle: Ponen el foco en sus objetivos y eso necesita de toda la energía como para distraerse en cosas que pueden ser banales.
  8. Son optimistas: El carácter optimista es indispensable para tener éxito. Una persona pesimista se frenará y se rendirá más fácilmente.
  9. Se rodea de personas con una forma similar de ver la vida: Necesitan de personas con la misma motivación cerca, ya que personas de comportamiento opuesto les frenará.
  10. Tienen una gran capacidad de Automotivación: Buscan razones para continuar y no abandonar.
  11. Buscan, admiran y modelan a las personas que tienen lo que ellos desean: Ya sea éxito económico, el trabajo que desean, la empresa que sueñan crear, la actitud que quieren trabajar, la vida que quieren. En definitiva, se fijan en esas personas, en cómo trabajan y avanzan e imitan todo aquello que perciben de ellos con el fin de ser como ellos.

Sigue leyendo porque a continuación vamos a ver un tip que nos ayudará a crear el éxito desde cero, aunque antes no hayamos tenido esa sensación.

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Y finalmente vamos a acabar este post con una herramienta muy sencilla, que nos ayudará a comenzar a crear nuestra propia buena suerte y convertirnos con el tiempo en una persona exitosa.

TIP:

Celebra los logros. Por pequeños que sean, celébralos y siéntelos (Has aprobado un examen, has conseguido un nuevo trabajo, te has atrevido a hablar por fin con esa persona que te gusta, has perdido unos kilos que te sobraban, acabas de cumplir tu primera semana comiendo saludable o haciendo media hora de deporte a diario…). Dile a tu cerebro que lo que acabas de conseguir es grandioso y permítete sentirte ganador por ese logro, recréate y disfrútalo. De este modo estarás dando el primer paso para crear esa “adicción” aunque sea a pequeña escala, pero así te resultará más sencillo conseguirlo y dar ese primer paso hacia. Habiendo dado este paso resultará más fácil buscar la manera de seguir sintiendo esa sensación y podrás poco a poco enfocarte en logros cada vez más grandes. Puedes ayudarte en el sentimiento de ganador el compartirlo con personas que sepas que se alegrarán por ti, quizás publicarlo en redes si lo consideras oportuno (esto último ya es algo de elección más personal, si va a crear más o menos comodidad). Si comienzas a darte importancia a ti mismo/a por haber logrado algo, estarás también provocando que otras personas te den importancia. Primero has de comenzar por ti y el valor que tú le des a tu éxito personal. Si por el contrario, mantienes tus logros en la más absoluta discreción estás ayudando a que pase más desapercibido, incluso para ti mismo/a ya que no lo notarás con la intensidad que realmente mereces. Este acto no significa que dejes de ser humilde, puedes ser humilde y al mismo tiempo alegrarte por tus propios logros, ¿Por qué no? Además, seguro que tienes a tu alrededor a más de una persona que también se alegrará por ti y celebrará ese sentimiento contigo. Puedes darte un regalo por haber logrado eso. Valórate por ello.

Cuando hayas alcanzado un primer logro y lo hayas celebrado, ¡Comienza a preparar tu siguiente éxito y ve a por él!

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Eva María Arrabal Martín

La timidez me ha dado cosas positivas

En la línea de la frase elegida para esta semana y publicada el pasado lunes: “En tiempos de crisis unos lloran y otros venden pañuelos” (Anónimo), vamos a ver en este post el tema de esta semana: #VerElLadoPositivo a las circunstancias que quizás habíamos visto siempre como negativas, o directamente como obstáculos a la hora de alcanzar nuestros sueños. En nuestro caso, la timidez.

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Para muchas personas tímidas, quizás demasiadas, el título de este post puede resultarles desconcertante. “¿Qué la timidez tiene cosas positivas? ¡Venga ya!” Me he encontrado a gente que me sigue y que me ha afirmado que les extraña que yo pueda hablar de cosas positivas, en algo que a mucha gente les hace sufrir tanto, les hace sentir solos o que incluso les frena en sus propósitos.

Yo también pensaba lo mismo en la peor época de mi vida, aquella época en la que pasaba tantas horas evitando socializar en casa, que pensaba que se me iba la vida simplemente dejándola pasar sin pena ni gloria. La verdad es que se pasa mal cuando deseas tener una vida más activa, con más amigos, ser más valiente y ser la persona que rompa el hielo cuando le interesa hablar con otros. Se pasa verdaderamente mal cuando se es consciente de que para dar el primer paso para cumplir un sueño, un propósito, un objetivo o una meta es necesario tener una red de contactos lo suficientemente amplia, personas que te acompañen en parte del camino o simplemente que tu sueño deba de ser expuesto. Como por ejemplo ser maestr@ y tener que hablar a diario delante de grupos grandes de personas, ser escritor/a y tener que presentar tu obra ante decenas o cientos de personas y hacer entrevistas, ser cantante y… ¿bueno, qué te voy a decir? La verdad es que se pasa mal y cuando nos quedamos estancados por los miedos, muchas veces sentimos que se nos va la vida por el camino y se nos va a hacer tarde para todo ¿Verdad?

Pero en esa misma época, después de mucho sentir que se me escapaba la vida con sus sueños, me di cuenta de que aunque parezca increíble, la timidez también tiene muchas cosas positivas. Algunas de ellas incluso pueden servir para fortalecer esos talentos que tanto deseamos desarrollar y que si fuésemos más extrovertidos, quizás se convertiría en un sacrificio.

Te voy a hacer una pregunta ¿Quién crees que puede ser más bueno por ejemplo tocando un instrumento como puede ser la guitarra? ¿La persona a la que le gusta tocar la guitarra y además socializa de manera habitual y activa? ¿O la persona a la que le gusta tocar la guitarra y pasa horas y horas en una habitación tocándola porque es donde se siente más cómodo?

No afirmo con esto que las personas extrovertidas sean obligatoriamente menos buenos en sus talentos. Pero sí que si son conscientes de la necesidad de dedicar tiempo a esos talentos, han de hacer un esfuerzo para quitar horas de ocio con otras personas, para dedicarlas a practicar ¡Y muchas lo hacen! Sin embargo muchas de ellas suelen verlo como un sacrificio, mientras que la persona que ya puede sentirse a gusto en esa soledad practicando, puede disfrutarlo y fluir con esos momentos de soledad que convierten en constructivos. Un perfecto ejemplo de esto son muchas personalidades conocidas, dos de ellas son Agatha Christie y Stephen King. Dos escritores mundialmente conocidos que llegaron a declarar públicamente que se sentían más cómodos en la soledad creando historias sin parar durante horas y horas, que hablando con otras personas. De hecho King declaró que la parte que más le gustaba de su trabajo era el tiempo que dedicaba a escribir estando encerrado en casa, mientras que la peor parte de su trabajo según él era la hora de presentar el libro y tener que socializar en entrevistas.

¿Podríamos estar viendo aquí ciertas características positivas dentro del carácter tímido? La respuesta es: rotundamente .

A continuación vamos a ver solo algunas de las características positivas que podemos encontrar en las personas tímidas y de las que podemos sacar mucho partido, para precisamente poder acercarnos más a nuestros sueños. Esto no nos hace mejores a las personas extrovertidas ni mucho menos, pero considero de gran necesidad tener conocimiento de ello ya que por lo general, las personas tímidas tendemos a ver sólo los obstáculos que tenemos por ser de este modo. Quiero que este post sirva para poder ver que los dos caracteres, tanto el tímido como el extrovertido, facilitan diferentes características positivas y por lo tanto, nos permite lograr nuestros propósitos. De diferente manera, por diferentes caminos o con diferentes herramientas, pero una persona tímida puede ser igualmente exitosa en la vida si sabe cómo trabajar la timidez a su favor.

¡VAMOS AL TAJO!

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CARACTERÍSTICAS POSITIVAS DE LAS PERSONAS TÍMIDAS:

  1. Les resulta más fácil enfocarse en lo que están haciendo.

Lo que denominamos como estado de flow. Cuando nos encontramos en soledad, podemos pasar horas y horas haciendo aquello que nos gusta, porque en ese momento no existe otra cosa nada más que lo que estamos haciendo. Esto nos entrena mentalmente para poder enfocarnos mejor cuando queramos.

  1. Escuchan más y hablan menos.

Se les da muy bien escuchar activamente, por lo que incluso muchas personas que se consideran tímidas, sienten a veces con orgullo, que son el foco de otras personas que necesitan ser escuchadas para contar sus problemas. He conocido a muchas personas tímidas que dicen “Mis amigos vienen a mí a contarme sus problemas y pedirme consejos, porque saben que les escucho”.

  1. Se les suele considerar personas serias y comprometidas con sus ideas.

Desde fuera se nos suele ver como personas que tomamos las cosas con la suficiente seriedad, como para que nos tomen del mismo modo a nosotros. Muchos de mis clientes me afirman que lo notan más en el terreno de trabajo por parte de sus compañeros y jefes, lo que hace que a muchos de ellos, esta habilidad junto con otras habilidades se les tome en cuenta a la hora de puestos de liderazgo o responsabilidad.

  1. Tienden a ser personas más empáticas y sensibles.

Eso ayuda también a la hora de escuchar activamente a otras personas. Nos resulta más fácil ponernos en el lugar de otras personas cuando nos cuentan sus problemas. Puede ser porque solemos tener una vida interna bastante profunda y eso nos hace comprender mejor la vida interna o sentimientos ajenos.

  1. Muchos saben utilizar sus momentos de soledad de forma productiva y constructiva.

Eso va alineado con el primer punto, ya que las personas tímidas aprenden a disfrutar haciendo aquello que les hace fluir y finalmente, esto ayuda evidentemente a alimentar nuestros talentos. ¿En qué eres bueno? ¡Pues échale horas!

  1. Tal y como hemos adelantado ya en el punto 4, tienen más facilidad para entrar dentro de sí mismos y por ello tienen una vida interior más profunda.

Tienden a interiorizar más, mientras que las personas extrovertidas tienden a exteriorizar más.

  1. Piensan las cosas muchas veces antes de llevarlas a cabo.

Son menos impulsivos, por lo que suelen ser más valorados en zonas de trabajo, más aún si son líderes.

  1. Se les da bien la creatividad y el arte.

Si nos fijamos bien, entre los artistas que conocemos hay un porcentaje muy elevado de personas tímidas. Tanto en el mundo del cine, del teatro, de la música, de la pintura, de la literatura, tal y como hemos nombrado antes con dos ejemplos de la literatura universal.

Pero estas son tan solo unas cuantas características de entre muchísimas que tenemos las personas tímidas. Podríamos estar aquí hablando sobre muchas más y cómo influye cada una de ellas de forma positiva tanto en el terreno social, como el laboral. ¡Pero hablaremos más de ello en futuros posts!

¿Te sientes identificad@ con estas características o algunas de ellas?

Frase de la semana

Eva María Arrabal Martín

La fuerza de la motivación en la timidez

En la línea de mi frase de la semana publicada este pasado lunes, vamos a hablar de motivación y comienzo con una pregunta: ¿Crees que podrías esforzarte cada día en poner un ladrillo encima del otro, si no sabes qué es lo que vas a ver como resultado o no te ilusiona verlo? ¿A que no? Si desconoces lo que estás construyendo o la ilusión por ver el resultado no es mayor que el esfuerzo, te aseguro que dejarás de pegar ladrillos al tercer día.

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La palabra motivación deriva del latín motivus o motus y significa “causa del movimiento”. ¿Qué es lo que causa tu movimiento o acción cada día? Pues esa, amigos míos es vuestra motivación.

La motivación es tan importante como la disciplina y el trabajo diario, sobre todo para evitar la pesadez de la rutina cuando esta no tiene un “para qué” lo suficientemente grande. El “para qué” es la fuerza motora para levantarnos todos los días y trabajar el “cómo”. Es más, si el “para qué” tiene la fuerza suficiente, podremos atravesar el “cómo” más difícil que podamos imaginar.

¿Recuerdas esa historia que usan los expertos para explicar la fuerza sobre humana que a veces experimentamos? Esa que habla de que una madre es capaz de levantar con sus propias manos un coche, si ve que este está aplastando a su hijo. Muchos hemos experimentado alguna situación en la que nos hemos sorprendido a nosotros mismos, sacando fuerzas ya sean físicas o mentales para realizar algún acto impresionante. Ese acto finalmente nos hace ver que hay una fuerza dentro de nosotros que desconocemos y todo porque teníamos en ese momento una causa del movimiento lo suficientemente fuerte, haciendo que llevemos a cabo absolutamente todo lo que haya en nuestra mano. A veces pensamos que no tenemos fuerzas o coraje para hacer algo, pero cuando descubrimos que ponemos en juego algo grande o que nuestros sueños son tan fuertes, podemos sacar fuerzas y ganas de un lugar que desconocemos dentro de nosotros.

La motivación es un elemento clave para trabajar cualquier propósito en nuestras vidas, pero vamos a centrarnos en el trabajo de la timidez, puesto que esta es una de las razones por la que millones de personas dejan sus sueños abandonados en una esquina. El miedo a ser evaluados, a exponerse, a no ser suficiente, miedo a que otros nos señalen y den su opinión quizás no tan positiva, etc. Pero, ¿Cómo puede hacer una persona para tener una motivación lo suficientemente grande, como para levantarse cada día y trabajar en sus miedos frente a otras personas o situaciones de exposición? Lo primero es buscar un “para qué”. ¿Para qué quieres superar a tu timidez? Quizás ese “para qué” ya estará dentro de nosotros, pero lo tenemos de lado bien porque su intensidad no es lo suficientemente fuerte, o bien porque lo hemos olvidado.

Podemos trabajar esta parte de la motivación de muchas maneras, una de ellas es comenzando a hacernos la pregunta “¿Cómo quiero verme en esta misma fecha dentro de un año con respecto a mi timidez?” Esta pregunta que parece tan sencilla pero que muy pocas personas se hacen, tienen el poder de hacernos parar a pensar qué es lo que queremos realmente, dónde y cómo queremos vernos. Para poder hacer este primer ejercicio podemos ayudarnos con un bolígrafo y un papel, escribimos qué queremos conseguir, cómo queremos vernos o cómo queremos que sea nuestra vida y describirla con detalle. Con este ejercicio estaremos creando una fuerza propulsora que nos empujará a trabajarnos para lograrlo y si en ese proceso se encuentra trabajar la timidez y encontrar la fuerza para exponernos, nos sentiremos más capaces de llegar a la meta. Para poder hacer este ejercicio lo más completo y fructífero posible podemos hacerlo siguiendo los siguientes pasos:

  1. Describe por escrito con todo lujo detalle cómo deseas ser o que sea tu vida: Mientras más detalles mejor, para que no se queden en el olvido. Cuanta más claridad y más concreción menos dudas surgirán en el futuro y más detalles recordarás en el tiempo sobre qué es lo que quieres exactamente.
  2. Pon fecha de caducidad: Como hemos hablado en un punto anterior, la pregunta es “¿Cómo deseamos que sea nuestra vida o ser nosotros en esta misma fecha dentro de un año?” Así pues si ponemos una fecha de vencimiento, nuestra mente calculará cuándo ha de ponerse manos a la obra y esa “pequeña presión” hará que trabajemos en ello en el momento preciso. Evitaremos la pereza y la ilusión por ver el resultado será mayor. No es lo mismo pensar por ejemplo en nuestro sueño cumplido en un año, que pensar verlo cumplido “algún día”. Porque tal y como dice la frase elegida para esta semana: “La frase `algún día´ es una enfermedad que llevará tus sueños a la tumba contigo” (Tim Ferriss). Si pensamos en él dentro de un año, seguramente mañana ya nos levantemos con la motivación necesaria para crear el camino.
  3. Procura que sea realista para ti: Tengamos en cuenta que el concepto “realista” es muy subjetivo. Mientras que para una persona puede resultar realista aumentar sus ingresos en 500 euros al mes de aquí a un año, para otra persona puede resultar realista aumentar esos mismos ingresos en 2000 euros al mes. Que sea realista no ha de empujarnos a hacer nuestros sueños más pequeños, sino en aumentar nuestra propia credibilidad en nuestras posibilidades. ¿Es realista para ti que en un año te puedas acercar a una persona que te atraiga y romper el hielo, aunque ahora sientas que se te va la vida en ello? Si es que sí, ¡adelante, trabajémoslo!
  4. Colócalo en un lugar en el que puedas verlo a diario: Puedes ponerlo a la vista, por ejemplo en una pared o bien puedes guardarlo en un lugar que te resulte fácil cogerlo, para leerlo siempre que necesites reforzar la motivación.

El suceso que suele ocurrir a muchas personas que se reconocen como tímidas, es pararse a pensar más en los miedos que en qué es lo que quieren conseguir o cómo les gustaría vivir y alimentando más esos miedos, resulta que se debilita el sueño y se deja a un lado para olvidarlo pensando que nunca podría ser. Cuando elegimos alimentar ese sueño y le damos la suficiente fuerza, este puede superar con creces a los miedos y podemos posicionarnos en el lugar que realmente merecemos, el lugar de los héroes.

Por eso yo te digo aquí y ahora: No recuerdes por qué abandonaste tus sueños, recuerda tu propio “para qué” y recordarás por qué empezaste.

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Eva María Arrabal Martín

7 personalidades que son o han sido tímidos

La timidez es un tema que siempre ha sido visto y tratado como una característica negativa tanto por el que la vive, como por el que la ve desde fuera. Se tiende a pensar que ser una persona de carácter introvertido es un obstáculo que frena a la hora de conseguir objetivos en la vida. Solemos pensar que las personas que son extrovertidas y que por lo tanto socializan más pueden llegar más alto, ascender en la empresa, ganar más dinero, tener más amigos, estar más expuestos y por ello ser más considerados por los demás, y por lo tanto pensamos  que las personas introvertidas pasan desapercibidas, en muchos casos sin pena ni gloria. Sin embargo, aunque aparentemente sea un pensamiento lógico para según qué propósito, en los últimos años se ha podido demostrar que la timidez, es una característica muy positiva para algunos aspectos, entre ellos por ejemplo el liderazgo, que puede llevar implícito el talento o el sobresalir en algo por encima del resto de las personas. ¿A qué se debe esto? Tiene una explicación muy sencilla e igualmente lógica. Una persona tímida suele pasar más tiempo en soledad que el resto de personas. Durante ese tiempo en soledad, muchas de ellas buscan realizar algo que les llene que les haga sentir bien, en definitiva, que les haga “fluir”. De este modo y pasados los años, estas personas tímidas que han pasado más tiempo en soledad realizando esa tarea que les hace sentir bien, se convierten en personas con un talento sobresaliente en eso a lo que han estado dedicándose tanto tiempo.

Como ejemplo de lo que estamos hablando, a continuación voy a exponerte tan sólo algunos casos de grandes personalidades de la historia que han sido o son tímidos, para demostrarte que precisamente ser una persona introvertida puede llevarte tan lejos como te propongas:

  1. Steven Spielberg.

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El que hoy se considera el “Rey Midas de Hollywood”, uno de los fundadores pioneros de la era del Nuevo Hollywood y también uno de los directores más reconocidos y populares de la industria cinematográfica mundial, Steven Spielberg pasaba gran parte de su infancia viendo películas en solitario entre las muchas de las actividades que realizaba. Durante su adolescencia se comentaba que era tan, tan tímido que cuando notaba que alguien le miraba fijamente, su nariz comenzaba a sangrar. De hecho, él mismo confesó más de una vez que no se sentía cómodo consigo mismo ni se consideraba parte de la mayoría. Procuraba estar siempre sólo para no tener que relacionarse con otras personas. Durante esa época sus momentos de soledad y su temprana genialidad le permitió realizar sus primeros cortos en 8 mm, ganando poco más tarde un reconocimiento en los Boy Scouts con tan sólo 14 años.

Mucho realizadores colegas suyos como George Lucas o Martin Scorsese remarcaron la soledad del hombre que fue un paso más allá en el mundo del cine.

  1. Stephen King.

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Uno de los más reconocidos escritores de la época actual afirmó en una entrevista que lo que más le gustaba de su trabajo era el tiempo que pasaba en soledad escribiendo, porque podía pasar horas y horas haciéndolo y sin embargo, lo que más detestaba de su trabajo era cuando ya publicado su libro debía de “dar la cara” y relacionarse con la gente para comercializarlo. Es decir, la presentación, las entrevistas y las firmas de ejemplares, y es que al parecer lo de socializar lo lleva fatal.

  1. Agatha Christie

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Agatha Christie fue la escritora que vendió más novelas en la historia de la literatura y en la que más idiomas se ha traducido. Sin embargo, por  extraño que parezca, la escritora más fructífera era enormemente tímida. Tanto que era una mujer esquiva y con serios problemas para comunicarse en el día a día con el resto de las personas, evitando tanto las entrevistas como los actos públicos y que en sus 85 años de vida solamente pronunció un discurso

  1. Mark Zuckerberg.

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Durante su época de estudiante en Harvard , este joven genio procuraba no relacionarse con nadie y era descrito por sus conocidos como: “Una persona tímida e introvertida, no demasiado cálida con el resto”, llegando a ser en algunas ocasiones realmente hostil y desagradable con el resto de personas. Sin embargo y a pesar de ser enormemente introvertido, creó la red social más conocida en el mundo entero, Facebook.  Haciendo de forma paradójica que los ordenadores hablasen por nosotros sin tener que estar necesariamente cara a cara.

Este chico sobresalía en clases, obtuvo premios en ciencias y estudios clásicos, podía leer y escribir francés, hebreo, latín y griego antiguo. Era capitán del equipo de esgrima y además sabía programar de manera excelente. Nada más y nada menos que un genio.

Actualmente es el personaje más joven que aparece en la lista de multimillonarios de la revista Forbes,  (y es clasificado como la quinta persona más rica del mundo). Además Fue nombrado como Persona del Año en 2010 por la revista Time y uno de los empresarios más conocidos y carismáticos oradores requerido para dar charlas multitudinarias.

  1. Johnny Deep

Jhonny Depp

Este genial actor ha declarado más de una vez públicamente que siempre ha sido y sigue siendo enormemente tímido. Hasta tal punto, que llegó a hacer declaraciones tan duras en su momento como que la única manera que tenía para relacionarse con otras personalidades como Kate Moss o los hermanos Liam y Noel Gallagher (componentes del grupo Oasis) y, de este modo perder su timidez, era la bebida: “Yo no era el tipo de persona que se esperaba de mí. Sentí que sólo era yo cuando estaba sólo. Así que lo única manera que tenía para relacionarme era la bebida”.

En otra ocasión dijo, a pesar de las buenas críticas cinematográficas que ha recibido y sus reconocimientos públicos, que todavía no se siente seguro a la hora de actuar y que, en más de una ocasión, ha dudado de sus dotes interpretativos. “Últimamente estoy siendo muy crítico conmigo mismo. Cada vez que me veo en la pantalla creo que lo hago peor así que no creo que se la persona más objetiva para decidir si lo hago bien o no”.

  1. Bill Gates.

Bill_ Gates

El gran empresario y fundador de Microsoft, siendo consciente de sus grandes logros aún siendo tímido y de la cantidad de gente que siente que no estará nunca a la altura debido a la misma timidez, dijo una vez con la intención de ayudar a la gente introvertida una frase enormemente memorable y  digno de agradecer como esta: “Si quieres hacer algo grande en tu vida, debes recordar que la timidez está solo en la mente. Si piensas con timidez, tus actos serán similares. Pero si piensas con seguridad, actuarás de la misma forma. Por ello nunca dejes que la timidez conquiste tu mente”.

  1. Marilyn Monroe.

Portrait Of Marilyn Monroe

En muchas de las entrevistas de Marilyn Monroe vemos a una mujer aparentemente tímida y con voz muy suave. Incluso hemos sabido siempre que fue una mujer trementamente insegura hasta el punto de sentirse “dependiente” en ciertas circunstancias en las que estaba rodeada de gente, como por ejemplo, necesitaba pasar los descansos de sus rodajes acompañada de la mujer de su terapeuta con la que compartía una gran amistad y cogida de su mano. Se ha conocido que contenía ciertos traumas de viejas pasiones y tormentos, especialmente de la vivencia una infancia dura en la que apenas se relacionaba con niños de su edad.

Una vez Marlon Brando afirmó que reconoció a la actriz en una fiesta repleta de gente, en la que mientras todo el mundo bailaba, Monroe tocaba el piano en una esquina intentando pasar desapercibida, inmersa en su soledad.

Si has creído alguna vez que el hecho de ser una persona tímida te supone un gran obstáculo para lograr objetivos, piensa que lo más correcto sería creer que precisamente ser introvertido te da otras riquezas que precisamente pueden impulsarte a lograr objetivos. Para empezar, tienes tu tiempo en soledad para enriquecer tus talentos mientras el resto de personas pasan más tiempo socializando. El tema de la seguridad en uno mismo y la “actitud” para alcanzar el éxito, es algo que puedes ir trabajando y gestionando con el tiempo. Suena bien ¿No crees?

Eva María Arrabal Martín

¿EN QUÉ MOMENTO DEJASTE DE DISFRUTAR PARA ENFOCARTE EN “NO CAGARLA”?

Con perdón por el lenguaje, ésta es una pregunta que me inspiró un cliente que vino a mi consulta, cuyo conflicto era que se sentía estancado y bloqueado en su trabajo. Sentía desde hace algunos años decepción con respecto a la vida debido al trabajo, el estrés, la insatisfacción que éste le causaba y las consecuencias que estaba teniendo en su vida personal y su salud. Un trabajo para el que él se había preparado en la universidad durante muchos años, de manera elegida. Un sueño al principio que acabó torciéndose al sentir que la vida laboral no tenía nada que ver con lo que él había imaginado de adolescente. Todo esto le producía infelicidad. Un día me comentó que cuando realizaba las meditaciones que trabajábamos se sentía especialmente bien porque le trasladaban a su niñez, a la época en la que jugaba al baloncesto, era capitán del equipo y era feliz y sin preocupaciones. Profundizando sobre esa época, me confesó que en el primer partido de su equipo siendo niños perdieron 93 a 4. Ese resultado fue causa de burlas por parte alguna que otra persona de su alrededor durante un largo tiempo. Sin embargo, a él y su equipo no les importaba haber perdido. Por lo que no fue una circunstancia traumática. Al contrario, al pasar el tiempo perfeccionaron sus técnicas y fueron desarrollando sus talentos en ese deporte, hasta convertirse en campeones en muchos de los partidos que vinieron después. Fue en ese momento en que le pregunté:

  • ¿Y qué hacía que no os importara haber perdido?

Respondió:

  • Que disfrutábamos con lo que hacíamos y solo queríamos divertirnos.

Seguí preguntando:

  • ¿Y qué hacía que evolucionárais de esa manera tan espectacular?

Él me respondió:

  • Lo mismo, que simplemente disfrutábamos. No pensábamos en nada.

Yo continué:

  • ¿Qué sientes o piensas en la actualidad cuando estás trabajando en lo que soñabas ser de adolescente?

Respuesta:

  • Pienso continuamente en “No cagarla” cuando tengo que exponer mis resultados frente a los compañeros y los superiores.

Nueva pregunta:

  • Entonces, ¿En qué momento exacto dejaste de disfrutar, para pasar a enfocarte en “No cagarla”? ¿Y qué fue lo que desencadenó ese momento?

Esas preguntas le hicieron mirar hacia atrás, llegar hasta su época de estudiante universitario y reflexionar en la circunstancia concreta y el momento que desencadenó el cambió de camino y de pensamiento, revelándose así la razón y con ello la solución concreta para su circunstancia personal.

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Seguidamente analizamos la fuerza negativa de la frase “No quiero cagarla”, la negación con la que comienza. Si te pido que no pienses por ejemplo en un perro de color verde, ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza? Efectivamente, un perro de color verde. En el instante en el que ordenamos a nuestro cerebro una frase con una negación seguida de lo que no queremos, la negación es anulada por éste y procederá de manera automática a enfocarse en la siguiente palabra, que es precisamente lo que no queremos, “cagarla”, enviando la orden al resto del cuerpo, para actuar de manera que provoque aquello que no queremos. Si permitimos frases como esta de manera habitual, estaremos creando el hábito de “cagarla” una y otra vez. Y es que ya lo decía el genio Albert Einstein: “Si haces más de lo mismo, no esperes resultados diferentes”.

¿Qué tal si comenzamos a afirmar a nuestro cerebro frases en positivo indicando lo que sí queremos que ocurra? Por ejemplo en el caso de este cliente, el resultado de su revelación fue la elección de empezar a decirse: “Voy a comenzar a disfrutar”, “Puedo disfrutar de mi trabajo”, “Los fallos cometidos son positivos  porque como con aquél partido que perdí, puedo aprender, evolucionar y convertirme en alguien excelente”. ¿Qué pasará con este cliente después de unos días, semanas, meses? ¿Probamos todos?

Eva María Arrabal Martín

¡He sido nombrada Miembro Honorífico de la Cámara Internacional de Conferencistas!

Este pasado 9 de Junio he tenido el maravilloso placer de ser nombrada “Miembro Honorífico Vitalicio de la Cámara Internacional de Conferencistas”, de la mano de su Vicepresidente Ejecutivo Don Amadeo de La Rosa Vidal desde Perú y su Presidente Wulfrano Peláez Baena desde México, en reconocimiento a mi labor como Coach.

Esta comunidad lider internacional de formadores profesionales, tiene la misión de contribuir activamente en 36 países, con el trabajo de los conferencistas, consultores, facilitadores, coaches, mentores y profesionales de la formación profesional.

Agradezco enormemente su reconocimiento y confianza en mi proyecto. Trabajar en lo que más me apasiona ya es ver un gran sueño cumplido, pero que además sea reconocido a nivel internacional ¡ES ALGO GRANDIOSO! Por eso hoy me apropio de una de mis frases favoritas que tantas motivaciones me ha otorgado: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida” (Confucio)

¡Sigamos adelante, sigamos soñando! Pues no solo de pan vive el hombre, también vive de aquello que le empuja a levantarse por las mañanas.

Cámara Internacional de Conferencistas

LEYENDA DEL RECONOCIMIENTO: Eva María Arrabal Martín es Miembro Acreditado de nuestra comunidad de conferencistas y formadores profesionals, con el código CIC – 438. Eva María Arrabal Martín es Coach Personal, Ejecutivo y Empresarial por el IEC (Instituto Europeo de Coaching), certificada por ASESCO (Asociación Española de Coaching) con Nº CAC10714 y experta en Coaching Cuántico por el IEC. Se especializó en el trabajo de la autoestima y el acompañamiento de las personas tímidas en su camino a convertirse en personas sociables y extrovertidas. Eva María es Asesora para la aplicación de la “Ley de la atracción”en la vida personal y en el trabajo. Terapeuta formada como Licensed Practitioner NLP (Programación Neurolingüística), certificada a nivel internacional por el Dr. Richard Bandler y Graduada en Método Silva certificada a nivel internacional por Jose Silva. En el año 2016 fue galardonada con la Medalla de Oro de los Reyes Católicos del Foro Europa 2001, en reconocimiento a su prestigio profesional y ese mismo año fue entrevistada como una de las mejores Coaches de España por el Diario ABC.

Eva María Arrabal Martín