LOS SECRETOS E LAS VENTAS: cómo trabajar el estrés a tu favor para vender más

¿Te has parado a pensar en cómo afecta el estrés de un comercial al número de ventas? De eso vamos a hablar en el post de esta semana.

Comenzamos recordando la “Frase de la semana” publicada este pasado lunes y que ya nos hace un pequeño spoiler sobre el tema: “A veces, lo más productivo que puedes hacer es relajarte” de Mark Black.

¿Te has parado a preguntarte por qué cuando quieres hacer una cosa tan bien que tus niveles de estrés se elevan, es cuando precisamente te salen las cosas peor? ¿O simplemente te sientes una persona menos productiva, creativa o resolutiva cuando te estresas demasiado? El exceso de estrés por hacer algo realmente bien es lo que te está frenando. Sabes que eso que estás haciendo puedes hacerlo aún mejor, pero por alguna razón que no entiendes no te sale bien, te bloqueas, no se te ocurren ideas,  no te sientes capaz de resolver conflictos, etc. Es el nivel elevado de estrés lo que te está frenando a la hora de pensar o incluso a la hora de tomar las decisiones correctas. Es como cuando estás pasando una verdadera mala racha que te tiene emocionalmente agotado y te das cuenta de que cometes muchos errores, o tienes muchos accidentes. Está demostrado que mientras más estrés tenemos y más descontrolado, más accidentes sufrimos porque no estamos plenamente conscientes del momento presente, ni recibimos toda la información que necesitamos en cada momento de manera realmente óptima, porque nuestro cerebro está en “modo supervivencia” y deja atrás información y detalles que realmente son importantes para que el resultado sea el ideal.

Para empezar y para comprender esto, lo primero que debemos de conocer es que el estrés en sí no es malo ni bueno, simplemente “es” y como tal, todo dependerá no de su ausencia o existencia, sino del punto en el que se encuentra en la escala de niveles. Vamos a verlo a continuación para comprenderlo un poco mejor.

Existen 3 tipos de estrés:

  1. El distrés:

Se refiere al exceso de estrés. Este es el estrés del que todo el mundo habla verdaderamente cuando hablamos de estrés y es un error, puesto que es solo un tipo de estrés dentro de los cuales son dos tóxicos y uno es saludable y necesario.

Cuando hablamos de distrés hablamos de una situación emocional en la que nos sentimos bloqueados, no somos capaces de reaccionar ante cualquier situación, no estamos capacitados para tomar decisiones correctas y además, nos encontramos más propensos tanto a cometer fallos, como a enfermar y a que nos debilita las defensas. Además de todo esto, el exceso de estrés nos hace menos productivos y creativos. Si esta situación se mantiene en el tiempo, puede desembocar en desmotivación, pérdida de interés y de ilusión, además de padecer ansiedad y depresión.

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Hombre con possits pegados

Fuente: Unsplash.com

Entonces si lo enfocamos al mundo de las ventas, ¿Te imaginas intentando producir ventas en un estado de distrés? No sería posible ya que esos mismos niveles de estrés nos bloquean a la hora de ser productivos, resolutivos y creativos, por lo que no encontraríamos la manera adecuada de convencer a la persona que tenemos delante. Un vendedor con distrés lo único que podrá conseguir es repeler a los clientes potenciales, en su ansia de poder vender un producto más sea como sea.

  • El hipoestrés:

Cuando hablamos de hipoestrés, estamos hablando de la ausencia total de niveles de estrés. Podría parecer algo positivo y deseable y de manera equivocada es lo que la mayoría de las personas esperan obtener. Sin embargo, al igual que el distrés este estado es tóxico para nuestro estado mental, emocional y nuestra salud, el hipoestrés es igualmente negativo, sobre todo si se mantiene en el tiempo.

El hipoestrés consiste en la pérdida de interés y motivación por todo. Una persona que padece de hipoestrés no tiene el más mínimo interés de llevar a cabo nada, por lo que simplemente no hará nada. Mientras deseamos no tener ningún nivel de estrés para supuestamente no sufrir (pensamiento erróneo), las personas con hipoestrés no tienen la fuerza necesaria para tomar acción en nada, simplemente no sienten nada por aquello que quizás en algún momento de su vida les movía por dentro. Entonces, una situación de hipoestrés nos frena y nos aleja de cualquier propósito que podamos desear.

¿Consideras que un vendedor que se encuentra en este estado, se encontrará en las condiciones idóneas para vender? Claramente la respuesta es NO.

Este estado mantenido en el tiempo también puede desembocar en desilusión por la vida y por lo tanto, depresión.

  • El eustrés:

Aquí está la clave verdadera para poder tomar acción en aquello que realmente deseamos conseguir.

El eustrés es justamente el punto medio y equilibrado entre el distrés y el hipoestrés. Cuando hablamos de eustrés, estamos hablando del punto justo en el que tenemos el nivel de estrés ideal que nos permitirá tomar acción, buscar soluciones a los conflictos, resolver problemas, echar mano de nuestra creatividad y tener la motivación suficiente para llevar a cabo cualquier propósito que tengamos.

¿A que cuando haces algo que te gusta y te impulsa sientes como un fuego por dentro que te empuja a seguir? Pues eso es el eustrés.

Así pues, un vendedor que tiene este nivel ideal de estrés, se sentirá capacitado y a la altura para encontrar la manera de crear más ventas. Una persona que se encuentra en este punto, puede resolver posibles conflictos con el cliente potencial e incluso podrá con su creatividad mejorar su oratoria, su carisma y su influencia. Una persona creativa es capaz de trabajar mejor su propia imagen para llegar a más gente.

Cuando un cliente potencial se encuentra con un vendedor en ese punto ideal de estrés, percibirá una energía que le hará ver al vendedor como alguien competente, resolutivo, creativo y que cree en lo que está vendiendo. A parte de eso, se mostrará como alguien que disfruta de lo que está haciendo.

¿Cómo puedo notar que estoy en el nivel de eustrés? Pues cuando fluyes, si sientes que fluyes con lo que haces como fluye el surfista que se convierte en la ola y se deja llevar por ella para precisamente no caer, ese es el sitio, ahí es.

Entonces, entendemos que el eustrés se encuentra justo en el punto medio y que este punto medio es óptimo para ser productivos, creativos y motivados en el punto justo, entonces lo entendemos todo.

Un comercial venderá más y mejor si se encuentra en el punto justo del eustrés, que si se descontrola emocionalmente debido al exceso de estrés, o por lo contrario, si no siente absolutamente ninguna motivación o ilusión por lograr una venta más.

Es la paradoja a la hora de vender, venderás más cuando te relajes y no dependas tanto de esa siguiente venta que tienes que hacer. Es como cuando persigues algo que nunca alcanzas, todo se debe a esa ansiedad por vender. Sin embargo cuando dejas de perseguir, es cuando esa venta ocurre más fácilmente.

Entonces, ¿Trabajar el estrés a nuestro favor realmente influye de manera positiva en la calidad de las ventas? La respuesta es ¡Por supuesto! El mejor comunicador ganará más puntos a su favor para vender lo que tiene, y esa comunicación se verá siempre influenciada y enriquecida si nos entrenamos en el estrés adecuado a la hora de vender.

¿Cómo podemos comenzar a sentir ese estado ideal de estrés?

  • Comportándonos como si ya hubiésemos vendido 50 de ese mismo producto en las últimas 24 horas: es decir, sin la ansiedad de necesitar vender a esas personas en concreto. Cuando un vendedor se muestra tranquilo y seguro de sí mismo, está enviando el mensaje de que si no vende en ese mismo momento ¡No pasa absolutamente nada! Además de estar enviando también el mensaje de que cree en lo que vende y lo que vende es bueno, por lo tanto está tranquilo porque sabe que a ese cliente o al siguiente, venderá.
  • Siendo conscientes de que nos hacen falta muchos “No” para recibir un “Sí”: así que tenemos que estar dispuestos al rechazo. La persona que es consciente y toma los riesgos de exponerse a muchos “NO”, son las que más “SÍ” acaban obteniendo al terminar el año. Es cuestión de crear las probabilidades.

Vamos a ver un ejemplo que seguro te parecerá muy curioso, pero es perfectamente comparable a lo que estamos hablando, ya que funciona del mismo modo. Seguro que habrás oído alguna vez a más de una persona decir que cuando tienen pareja “ligan” más ¿A que sí? ¿Sabes a que se debe ese curioso fenómeno? Se debe a que esa persona antes de tener pareja, seguramente quería conocer a alguien y ese deseo que pudo ser en su caso algo ansioso, hacía que de manera inconsciente las demás personas pensaran que no era tan “válido” o “válida” para ellas y hacía que las personas con las que podía tener posibilidades, sintieran cierto rechazo. No agrada a ver a las personas ansiosas cuando se te acercan para conocerte, quizás es hasta algo muy sutil y poco perceptible, pero realmente se percibe y repele. Sin embargo, en cuanto es persona tiene pareja y está feliz con su ella, de repente se relaja y se encuentra a gusto. Es entonces cuando ese deseo de conocer a alguien desaparece y es entonces cuando el resto de personas la perciben desde otra perspectiva y puede verse hasta más atractiva. En realidad era físicamente igual de atractiva antes, sin embargo ese estrés por querer conocer a alguien repelía al resto de personas y ahora ya no.

Pues así funciona el estrés. Mientras más relajado o relajada te encuentres, más posibilidades de conseguir resultados en las ventas tendrás.

Entonces, ¿Cómo podemos trabajar el estrés en la práctica? Vamos a conocer a continuación algunos tips prácticos y sencillos a continuación para poder trabajarlo nosotros mismos.

Mano con bombilla encendida.

Fuente: Unsplash.com

Tips prácticos:

  • Meditar: la meditación debería de ser tratada en todos los ámbitos como la alimentación o como el beber agua para estar hidratado. Crear este nuevo hábito nos ayuda a gestionar nuestra mente y nuestro estado emocional. Está demostrado que las personas que meditan habitualmente gestionan mejor el estrés y la ansiedad. Cuando tenemos este hábito, es más sencillo situarnos en el nivel del eustrés. ¿Piensas ahora que meditar es algo inútil o vanal?
  • Hacer ejercicio físico al menos 3 veces por semana: el ejercicio físico nos permite descargar el exceso de estrés y nos permite mantenernos en el nivel ideal. Tengamos en cuenta que si tenemos una vida sedentaria, el estrés puede acumularse y a largo plazo notaremos problemas por ello, entre ellos por ejemplo el riesgo de padecer ansiedad.
  • Priorizar: crear una lista de todo lo que tenemos que hacer, ideas, inspiraciones y ordenarlas por orden de urgencia nos permitirá sentirnos mejor y menos estresados, ya que llevaremos a cabo antes aquello que realmente sea necesario.
  • Organización productiva del tiempo: junto con el punto de priorizar, llevar por ejemplo una agenda con la lista anteriormente mencionada e ir tachando aquello que vamos haciendo, nos hará sentir mejor y más productivos al final del día. De esta manera podemos observar de un simple vistazo al final de la jornada que efectivamente hemos hecho más de lo que pensaríamos si no tuviéramos esa lista agendada. ¿Te suena eso de “Tengo la sensación de que no he hecho nada en todo el día”? Pues de esta manera evitaremos esa sensación.
  • Poner objetivos que nos motiven realmente: es necesario procurar que aquello que hacemos realmente nos lleve a un objetivo claro y concreto y que ese objetivo nos motive. Tenemos que saber a dónde realmente nos lleva el camino que estamos escogiendo. ¿Te suena esa sensación de levantarte todos los días para trabajar, pero al mismo tiempo no saber a dónde vas? Pues cuando nos marcamos una meta concreta y llevamos un camino coherente con ello, es cuando realmente notamos esa motivación que nos ayuda a mantenernos en ese nivel de eustrés ideal.
  • Visualizarnos con ese objetivo cumplido en el presente: por supuesto no puede faltar la visualización. Imaginarnos en esa meta ya cumplida, en ese objetivo realmente deseado es la gasolina que nos impulsará a tomar acción cada día.
  • Comportarnos como si ya hubiésemos obtenido los resultados deseados: esto nos ayudará a evitar esa ansiedad que nos bloquea. Cuando nos sentimos bien porque sentimos que ya tenemos eso que hemos deseado (sentir el deseo como algo ya pasado), entonces es cuando nos encontramos en ese estado comentado anteriormente en el que no tenemos la necesidad imperiosa de vender ahora con el cliente actual, sino que sabemos que todo va bien y va a ir igual de bien porque venderemos ya que creemos en nuestro producto.
  • Entrenar una mentalidad positiva: esto también necesario, nos permitirá ser conscientes de que 5 “No” seguidos no significa que nos vaya mal, sino que estamos más cerca del siguiente “Sí” que está por llegar. ¿A que no lo habías pensado así?

Todos estos puntos de manera equilibrada y coordinadas entre sí, nos ayudará a mantenernos alejados tanto del hipoestrés como del distrés, manteniéndonos en un punto medio que aunque pueda moverse de vez en cuando a cierto punto opuesto, los márgenes se mantendrán siempre de una manera coherente y saludable.

¿Cómo sientes que funcionas tú con tus niveles de estrés? ¡Te leo!

Eva María Arrabal Martín

Las 9 habilidades claves para alcanzar el éxito.

La #FraseDeLaSemana publicada en las redes sociales “Al menos un 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional” de boca del maestro Daniel Goleman, ya lo anunciaba. Esta semana hablaremos sobre las habilidades más importantes para alcanzar el éxito hoy y en un futuro próximo.

Sin embargo, vamos a aclarar que cuando nos referimos a éxito no estamos hablando de dinero, o al menos no solamente de él, hablamos también de sentirnos realizados, de lograr nuestros objetivos y de sentirnos plenos y coherentes con nuestros valores al final de nuestras vidas. Éxito puede ser cambiar de trabajo, encontrar pareja, dejar el hábito de fumar, encontrar la tranquilidad, encontrar la paz en uno mismo, formar una familia, ganar más dinero, comprar la casa de nuestros sueños, finalizar una carrera universitaria, trabajar en lo que verdaderamente nos gusta, sentirnos valorados en el trabajo, etc. Para trabajar nuestro propio éxito debemos preguntarnos de manera individual ¿Qué es para mí el éxito? Y trabajar con el foco puesto en nuestra propia respuesta. ¿Cuál es tu respuesta?

Habilidades hay muchas y todas son válidas para alcanzar el éxito, pero en este post vamos a enfocarnos en las más importantes, las que podrían catalogarse como básicas. Sin estas habilidades está claro que nunca veremos resultados. ¿Quieres avanzar y llegar a la meta? Pues presta atención a la siguiente lista:

  1. Motivación y disciplina.

Es necesario saber que la motivación y la disciplina han de ir de la mano, porque trabajar la motivación está muy bien, ¡Es genial! Y es una habilidad indispensable para levantarnos a diario y seguir trabajando en aquello que deseamos pero, ¿Te has parado a pensar qué es de nosotros en esos días en los que la motivación no es posible? Tengamos en cuenta que no podemos estar motivados todos los días de la semana y a todas horas. Somos humanos, tenemos días y “días” y no sólo eso, sino que como humanos también debemos permitirnos “descansar” del hecho de sentirnos obligados en cierta manera a estar motivados. Como el día y la noche, como el yin y el yang, como la luz y la oscuridad, como la alegría y la tristeza, estamos hablando de los dos polos opuestos y como polos opuestos que son, no podremos mantenernos eternamente en una de las partes, para entenderlo mejor imaginemos que hablamos de un péndulo. Sí podemos trabajar para encontrar un equilibrio en ese péndulo y además, podemos trabajarnos para encontrar cada día las razones por las que levantarnos y seguir trabajando haciendo que ese péndulo se mueva hacia el lado de la motivación. Sin embargo, debemos ser conscientes de que si trabajamos para ir más hacia ese lado por las leyes naturales habrán otros días en el que por mucho que hagamos por estar super motivados, nuestra mente va a tirar más hacia el otro lado del péndulo ¡Y no tiene absolutamente nada de malo ni tenemos por qué estar luchando continuamente contra ello! Es imposible mantener el péndulo siempre de un lado

Entonces ¿Qué podemos hacer en esos días en los que sentimos que la motivación no hace acto de presencia y tiene pinta de no aparecer? En esos casos es necesario ser consciente de la importancia y el tesoro que es la disciplina. El trabajar esos días en los que sientes que no tienes razones para trabajar, será lo que finalmente te lleve hacia el éxito. Las personas realmente exitosas son las que hacen el esfuerzo esos días en los que no hay motivación.

La motivación es lo que te levantará del sofá y la disciplina es lo que te hará traspasar la línea de la meta.

Si te interesa saber más sobre la habilidad de la motivación, te recomiendo que leas mi libro “Motivación 1: el super poder de auto motivarte” que está a la venta en el siguiente enlace: https://bookboon.com/es/motivacion-1-ebook a parte de aprender más sobre ello, adquirirás herramientas prácticas para el uso del día a día y el logro de objetivos.

2. Autoestima y auto concepto.

La autoestima es tan importante y a la vez tan poco valorada y trabajada, que podemos ver todos los días en cada momento a muchísimas personas padeciendo carencias por falta de ella en algún aspecto de su vida. La autoestima es tan grande que lo abarca todo a nuestro alrededor, todo, absolutamente todo lo que nos rodea está salpicado de manera positiva… o negativa, por nuestra autoestima y el concepto que tenemos de nosotros mismos.

Si yo te pregunto:

  • ¿Qué crees tú que mereces realmente en tu vida?

Y después de esa pregunta te hago la siguiente:

  • ¿Qué tienes realmente en tu vida?
  • ¿Es coherente con lo que piensas que realmente mereces?

Párate a pensar un momento en las respuestas de cada una de esas preguntas. Todas nuestras circunstancias no es totalmente fruto del azar, más de lo que creemos es parte de las decisiones que tomamos o lo que hemos permitido hasta llegar a donde estamos hoy. ¿Crees realmente que el trabajo que tienes es lo que mereces? Más bien es lo que a otra persona le conviene ofrecerte en este momento, que puede ser un trabajo mejor o peor, pero es lo que esa persona “dice” con el acto de darte ese empleo que tú mereces.

Una persona con una buena autoestima bien trabajada, sabe que si merece algo mejor puede lograrlo. Eso de “La cosa está muy mal y es lo que hay” es un escudo para tapar carencias del subconsciente o en muchos casos no tan del subconsciente.

El auto concepto es la imagen que tenemos de nosotros mismos, no solo a nivel físico sino la idea que tenemos de nosotros, lo que pensamos que somos y esto está muy ligado con la autoestima. La imagen que tenemos de nosotros mismos rige el valor que luego nos damos y la estima que sentimos hacia nosotros.

Las personas con una autoestima elevada y un buen auto concepto tienen más facilidad para proponerse objetivos grandes y más a largo plazo, porque saben que pueden lograrlo, porque sienten que lo merecen y porque saben que tienen las capacidades necesarias para trabajar en él. Mientras  tanto, las personas con una autoestima baja se ponen objetivos muy a corto plazo, menos exigentes y más pequeños porque no se sienten tan seguros o merecedores de tener o alcanzar más.

¿Cuál de los dos grupos te hace sentir más identificado o identificada?

3. Resiliencia.

Esta habilidad es la capacidad de sobreponernos a las crisis, traumas y situaciones difíciles de nuestra vida convirtiéndonos en personas más fortalecidas que antes. Una buena comparación para este punto es la habilidad del junco de doblarse, pero no partirse.

Una persona resiliente se sobrepone a los obstáculos y toma el aprendizaje de ellos para seguir avanzando. Las personas exitosas han tenido que ser resilientes, puesto que todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos topado con situaciones complicadas antes de llegar a la meta. Ese pensamiento de “Es que esa persona lo ha tenido muy fácil” es otro escudo para tapar la sensación de imposibilidad por nuestra parte, para lograr nuestro objetivo. No es que esa persona lo haya tenido fácil, es que esa persona no lleva sus crisis y traumas escritas en la mente y se nos presenta como algo aparentemente fácil para ella o él.

Para conocer más sobre la resiliencia podemos conocer magníficas y fascinantes historias reales como las de Hellen Keller y Anne Sullivan, Nick Vujicic, Malala Yousafzai, Viktor Frankl, Pablo Pineda, Albert Espinosa o Stephen Hawking. Historias realmente inspiradoras y que te harán ver que si ellos pudieron hacer eso, ¡Tú también puedes!

Una persona resiliente sin duda alguna tiene una gran capacidad para evitar que los obstáculos y las crisis le hagan rendirse o debilitarse, porque ya sabe lo que es pasarlo mal y eso le acercará al éxito.

4. Asertividad: escucha activa.

Nos referimos a asertividad a la habilidad de hacer uso de la comunicación de manera respetuosa y sana cuando se torna difícil con otras personas. Vendría a resumirse en la capacidad de comunicarnos con otras personas respetando sus opiniones y visiones, al mismo tiempo que también hacemos respetar las nuestras. Puede parecer un punto complicado y de hecho lo es para las personas que no han sabido ser asertivas antes. La primera vez que escuchas hablar de la asertividad normalmente resulta muy difícil poder aprender a medir las palabras de manera que podamos comunicar lo que realmente deseamos sin censura, pero al mismo tiempo haciendo uso del respeto bidireccional.

Por ejemplo, una frase asertiva para cuando debatimos sobre un tema en el que no estamos de acuerdo podría ser:

  • “Entiendo perfectamente lo que quieres decir, pero yo lo veo desde otra perspectiva”.

Respetas la opinión del otro, pero también expones la tuya de manera natural.

Podríamos hablar largo y tendido sobre esta habilidad en un solo post, para ver cómo afrontar conversaciones complicadas con personas poco respetuosas. ¡Tomaré nota para una publicación futura!

Dentro de la asertividad, es necesario tener en cuenta el punto denominado como la escucha activa. Las personas que muestran una gran capacidad de escucha con calma y hacen ver a la otra persona su interés en ella, tienen mayor facilidad para enriquecer sus redes de contacto, de persuadir, de enriquecer su comunicación y por lo tanto, de aumentar las posibilidades de éxito en general porque aumentarán las posibilidades de recibir apoyo por parte de las personas que les rodean porque nos ayudan a ser personas más persuasivas.

5. Inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es un punto al que por fortuna, se le está dando importancia en la actualidad y por fortuna también, cada vez más con miras hacia un futuro enriquecedor de las personas y las empresas.

Hablamos de inteligencia emocional como la capacidad de una persona de autoevaluarse interiormente en cada situación, ya sea positiva o negativa. Es la habilidad de ser consciente de las propias emociones, aceptarlas y evaluarlas para bien fluir con ellas, o trabajarlas a su favor. También es la persona que tiene la capacidad de reconocer las emociones ajenas y por ejemplo, ser capaz de ponerse en el lugar del otro para comprenderr por lo que está pasando. Esta capacidad le permite poder no solo ser más resolutivo y empático, sino también de aceptarse tal y como es al mismo tiempo que le permite poder trabajarse de manera constructiva hacia una mejora de la fortaleza emocional. Una persona que se conoce a sí misma, puede saber en qué punto de su propio desarrollo emocional se encuentra y puede también saber qué más puede desarrollar o construir. Por ejemplo, una persona con una elevada inteligencia emocional puede aceptar que tras la pérdida de un trabajo o su pareja, deberá de pasar un tiempo de duelo, deberá permitirse encontrarse mal, llorar, sentir que pierde la ilusión o parte de ella y aún así es consciente de que ese estado es pasajero y que cuando se haya permitido una licencia coherente, podrá fortalecerse para recuperarse y volver a trabajar en nuevos objetivos.

Podemos decir que la inteligencia emocional es un “paquete” de otras habilidades, de las cuales algunas ya hemos visto en puntos anteriores y otras vamos a ver. Por ejemplo, una persona con una elevada inteligencia emocional tiene fortalecidas habilidades como la motivación, la autoestima, un buen auto concepto, resiliencia, asertividad, empatía, capacidad de aceptación, una adecuada gestión del estrés entre otras.

6. Gestión del estrés.

La gestión del estrés al igual que la inteligencia emocional en general, es una habilidad que por fortuna también se está trabajando cada vez más. Las empresas están poniendo su foco de atención en los niveles de estrés o el tipo de éste que tienen sus trabajadores, con el fin de que éstos estén más cómodos en su lugar de trabajo y más felices.

Una persona que gestiona adecuadamente sus niveles de estrés será más feliz y también más productiva.

Pero claro, no solo tenemos que fijarnos en el estrés de los empleados de una empresa, una buena gestión del estrés es indispensable para cualquier persona que quiera mejorar su foco de atención y por lo tanto el resultado de su esfuerzo para lograr cualquier objetivo que se proponga.

Las personas exitosas saben bien cómo manejarse frente a situaciones estresantes. ¡Incluso trabajan el estrés a su favor convirtiéndose en personas más productivas gracias a él!

7. Adaptación al cambio.

Si no te adaptas mueres, quizás no literalmente pero sí en muchos aspectos como por ejemplo el laboral o el empresarial. En estos tiempos que corren por ejemplo, podemos ver que las empresas que se han adaptado a la situación de crisis mundial causada por una pandemia, esas empresas que han podido adaptarse al mundo digital, son las que han sobrevivido y las que aún tienen la posibilidad de continuar hacia un futuro diferente.

Pues bien, esto es aplicable a todos los niveles, también a nivel personal y a nuestros propios objetivos individuales. ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con un obstáculo que vemos que no nos impide al 100% continuar, pero nos muestra que debemos cambiar algo en nosotros o nuestras acciones para poder continuar? Hay quien utiliza esta situación como excusa para abandonar porque se convence de que el esfuerzo no le merecerá la pena.

Vamos a ver un ejemplo para entenderlo mejor:

Imaginemos que hemos cambiado nuestros hábitos de vida y de alimentación para perder peso y nos ha ido bien los primeros meses, sin embargo llega un momento en el que por causas laborales y de horarios no podemos continuar practicando deporte a la hora en la que lo hacíamos antes. Horario que nos venía genial, pero ahora tenemos que hacer un cambio brusco porque nuestro jefe nos ha dicho que en lugar de salir a las 5 de la tarde, a partir de ahora tenemos turno partido y saldremos a las 9 de la noche. Tenemos varias opciones, aceptar que no podemos hacer deporte, cosa que no es del todo cierto, o crear el hábito de salir a correr a partir de la hora de salida aunque nos resulte mucho más sacrificado porque claro, será de noche.

Cuando una persona es capaz de adaptarse a los nuevos acontecimientos, sus posibilidades de tener éxito en su propósito es mucho mayor que la persona que dice no poder hacer algo porque su trabajo, horario, pareja, familia o cualquier otra situación no se lo permite. Hay muchas personas que trabajan y para poder obtener ese título formativo que tanto ansían, dedican horas de la noche o comienzan a las 6 de la mañana a estudiar modificando sus hábitos por el bien de ese objetivo.

Una antigua cliente que vino a mi consulta tenía la necesidad de hacer deporte urgentemente porque a causa de su sobre peso, estaba teniendo problemas de salud y el médico ya se lo había hecho saber para evitar problemas mayores que ya estaban dando señales graves. El problema que tenía es que trabajaba en una panadería de turno partido y salía a las 10 de la noche. Uno de sus nuevos hábitos a parte de comer saludable (a tener en cuenta también que trabajaba en un lugar en donde se vendían muchos pasteles y tuvo que sortear los impulsos), era también apuntarse a un gimnasio al que podía ir a las 11 de la noche porque aún estaban abiertos una hora más. Era admirada por compañeros suyos de trabajo al verla salir de su puesto a esa hora de la noche, con su mochila de gimnasio con actitud de la guerrera que sabe que va a ganar la batalla.

El camaleón tiene más probabilidades de sobrevivir al ataque de un depredador porque se adapta al color del lugar en donde se encuentra.

Y tú, ¿Te adaptas o mueres?

8. Resolución de problemas.

No podemos negar que las personas resolutivas son más exitosas, simplemente porque cuando se ven con un obstáculo en mitad de su camino hacia la meta, buscan y rebuscan hasta encontrar la manera de rodear o saltar ese obstáculo y continuar. Las personas no resolutivas simplemente se quedan bloqueadas en ese punto del camino, o sencillamente abandonan.

Las personas resolutivas saben que el que busca, encuentra y lo aplican también a las soluciones.

¿Te consideras resolutiva o resolutivo?

9. Capacidad de enfocarse en los objetivos.

No te interpongas en el camino de una persona que sabe realmente lo que quiere. ¿Sabes por qué? Porque cuando una persona sabe lo que quiere está capacitada para no ver nada más a su alrededor que eso. Una persona con la habilidad de poner todo su foco en su objetivo tiene la capacidad de gestionar mejor su tiempo, tiene la capacidad de enfocarse en las soluciones por encima de los problemas, pondrá toda su energía en aquello que está construyendo y su tenacidad le hará llegar incluso más rápido que el resto de las personas.

Una persona con habilidad de enfocarse en sus objetivos tendrá incluso la capacidad de ver señales a su alrededor que le mostrarán el camino hacia aquello que quiere porque estará obsesionada con lograrlo. Es como cuando una pareja desea tener un bebé y de repente salen a la calle y lo único que ven son parejas con bebés o mujeres embarazadas. Incluso podrían jurar que hay un baby boom de repente, pero no es así, es que su foco está puesto en aquello que quieren. Pues las personas que ponen el foco en sus objetivos sean cuales sean, están capacitadas para encontrar situaciones a su favor a lo largo del día, ideas, personas que les ayudarán, inspiración, etc…

Si deseas trabajarte mejor para enfocarte en tus objetivos, te recomiendo que leas también mi libro “Coaching, caminando hacia el Ikigai” que está a la venta en el siguiente enlace: https://bookboon.com/es/coaching-caminando-hacia-el-ikigai-ebook. Con este manual aprenderás las bases del coaching y la importancia de la organización para alcanzar tus objetivos tanto de pequeños niveles, como objetivos vitales. Contiene herramientas prácticas con las preguntas adecuadas que necesitas hacerte, para ayudarte a trabajar el foco de atención.

¿Tienes todas estas habilidades? Si la respuesta es que no, no te preocupes, tengo una buena noticia. No es necesario que vengas de fábrica con todas estas capacidades, tendrá más facilidad para unas que para otras. Sin embargo, podrás aprender y entrenar aquellas que no tengas o que sientas con más debilidad en ti. Los grandes líderes y las personas exitosas se han entrenado en algunas de estas habilidades para llegar hasta donde ahora están ¿Creías que nacieron con todas ellas? No, a partir de ahora fíjate en  esas personas que admiras y verás que se trabajan para ser cada día un poco mejor de lo que ya son hoy. Tendrán habilidades naturales, pero también otras trabajadas.

¿Sabes ya lo que tienes que hacer? ¡Piensa en grande, fortalece tus habilidades y nos vemos en el lado del éxito!

Eva María Arrabal Martín